Cuesta mucho escribir cuando lo que sientes es una tristeza muy profunda.
Solo deseo tiempo, tiempo y tiempo para hacer que el dolor sea más liviano y el recuerdo que me entristece hoy, me arranque una sonrisa mañana.
Eso es lo que querría quien se ha ido, repentinamente, sin avisar. Un gran amigo, compañero de vida hasta ahora , un ahora que se me antoja demasiado pronto porque, aunque hemos hecho muchas cosas, nos han quedado muchas por hacer… Muchas.
Este post es para él, lector fiel del blog y mi lector de prueba para relatos y novelas .
Y me diría que escribiera, que os escribiera a todos “Sigueu feliços, bonics”
Es lo que tiene tener un girasol en tu vida ; vitalidad y alegría.
Y aunque ahora cuesta estar alegre sé que la alegría llegará de nuevo, por él, por la belleza que ha dejado en este mundo.
Sed felices, gente bonita, os lo dice un girasol eterno.


Lamento mucho tu pérdida. El duelo, con o sin girasol, lleva su tiempo. Ánimo.
Yo tampoco puedo escribir cuando estoy triste, pero hay autores que hacen grandes obras desde el dolor o la rabia, aunque hay que leerlas cuando uno está bien, o te arrastran.
Un abrazo.
Un abrazo, Karen.
Lo duro cuando alguien se va es el cacio extraño que se instala a nuestro alrededor. Su recuerdo lo llenara de belleza. Hasta entonces …
Molts anims!!! Una abraçada
Jud
Gràcies, Jud. Un bon amic és un tresor i hem tingut la sort de tenir-lo tot aquest temps. Con eso me quedo.😘
No se qué decir. Después del mes de agosto esperas otra cosa.
Cuando las palabras no sirven, quizás un gran abrazo virtual pueda ayudar. No lo sé.
Ánimo.
Si, un agosto para olvidar. Me llega el abrazo, Aristides.Muchas gracias!