Ese plastiquito que envuelve los CD’s , los DVD’s…
Ese plastiquito que sirve para preservar la garantía y la seguridad del desvirgue del producto…
Ese plastiquito que suele llevar una tirita de otro tipo de plastiquito que solo hay que deslizar para que el resto del plastiquito se parta en dos mitades pero…que nunca me funciona.
Ese plastiquito . Si , ese. El mismo que cuando faltan 3 minutos para que empiece a grabar mi DVD, se niega a desaparecer. Ese que me obliga a ir a buscar unas tijeras para poder romper el plastiquito y con las que acabo hiriendo a base de arañazos, la carátula de ese DVD . Y , sí. Tengo ese aparatito que se desliza por el lateral del plastiquito y lo abre pero , nunca lo encuentro cuando lo necesito. Sólo lo veo cuando tengo todos mis DVD y CD’s desprovistos del plastiquito.
Una mención de honor y un post propio es lo que se merecen los esmerados packagings de los juguetes. Mientras los niños se desgañitan, nerviosos, colgados de tus rodillas e insistiendo con el «abrémelo», tú, peléate con ese plastico duro ( y cortante) y saca ( una a una) la cuerdecita de alambre que sostiene la muñeca, el pony, el espejito, el cepillito, el bolsito, etc… ¿Los prueban en su fase funcional de desarme?.
Y, por último, en mi cocina, se me rebelan los envases de queso rallado ( nunca puedo hacer un rasss uniforme y consistente) y los tetrabricks de leche ( nunca, jamás, los puedo abrir con el uso de mis manos, tal y como indican en las intrucciones del envase. Acabo con el tijeretazo de marras…).
En definitiva, empiezo a pensar seriamente que, las tijeras son uno de los inventos fundamentales de mi vida.
N.B : Y por cierto, una vez sacas el plastiquito del CD, este es indeformable. Lo arrugas, lo intentas hacer una bola para que no moleste en tu entorno y tal como lo sueltas, el plastiquito se vuelve a expandir…
