Vengo de aquí. A principios de agosto…

Hace una semana, estábamos así.

Ayer.

Santa paciencia…
Tengo que admitir que me he vuelto quejica.Que he utilizado este blog para quejarme mucho….
Cuando me disponía a escribir este post, me he dado cuenta que iba ( voy) a cargar tintas contra algo , again. Pero …es que no puedo evitarlo …

De momento, esta mañana he salido de mi casa y se me ha manchado el bajo del pantalón y mis preciosas sandalias veraniegas . Mi calle está sitiada por decenas de vallas amarillas , carteles de indicación excepcional, la señal de «calle sin salida» y… enormes zanjas que se han llenado de agua y lodo y ahora son zanjas-barrizal-con-millones-de-mosquitos. Las pasarelas por las que hemos de cruzar la calle son de una pasta terrosa que se queda enganchada a la ropa y a mis preciosas sandalias veraniegas ( sí, lo he repetido).
Así las cosas, cuando he llegado a casa, con las bolsas de la compra, tras hacer varios viajes y sortear el lodazal, he pensado : Voy a cargar contra la zanja en mi blog.
Entonces, he visto a dos niñas jugando. La suerte de que la calle esté bloqueada es que no hay coches en circulación… Vallas y zanjas, sí pero coches , no y los niños pueden jugar sin temor a ser atropellados…
La niña de la valla 1 decía que era una princesa y que para que la princesa de la valla 2 la fuera a visitar a su castillo, tenía que atravesar la pasarela. La niña de la valla 2 ha dado unos pasitos y ha llegado al otro lado de la calle, donde su amiga princesa la esperaba en una esquina en la que hay unos escalones y donde había dispuesto un juego de tazas y cosas de plástico para jugar… Esta, claro, es otra visión de las obras y la zanja. Una mirada que, por desgracia, solo pertenece a los niños.
Me gustaría conservar esa capacidad de ver lo positivo. De detectarlo.

Cuando veo las noticias me quedo lela : España y su ridiculez política en todos los ámbitos y en todos los partidos , la UE ( que somos todos) y su crueldad con los refugiados, Siria, El Estado Islámico, Venezuela y su dictador incompetente, etc… El problema es que este «etc» comprende demasiados conflictos, demasiados…
Esto me ha hecho pensar ¿Pasan cosas buenas? ¿Alguién presta atención a lo positivo? . Y antes de escribir está entrada, he buscado alguna web especializada en esto . O sea, una fuente de buenas noticias que mi hiciera olvidar la zanja, la política, el desastre de humanidad…

Hemos superado la media anual de donantes de médula , se ha firmado la paz en Colombia, gracias a la campaña viral del «cubo de agua helada» se ha descubierto el gen de la Esclerosis Lateral Amiotrófica , un avión ha dado la vuelta al mundo sólo con energía solar, en la India se plantaron 50 millones de árboles en un día gracias a voluntarios,etc… Este «etc» comprende una infinidad de cosas positivas … Hay esperanza.
No diré que, con esta positividad, indulte a ninguno de nuestros políticos y su bucle-electoral-de-idiotas pero si que me ha hecho pensar que la zanja de mi calle es…una maravilla .
Algo es algo…; – )

Estos son los resultados de portales de noticias positivas
http://www.noticiaspositivas.net
http://www.sonbuenasnoticias.com
http://www.cuentamealgobueno.com/
.
En estos días de vacaciones…me ha vuelto a pasar.
He tenido un brote de hipergrafía…. En realidad, no he padecido “la inevitable necesidad de escribirlo absolutamente todo”, pero sí que me topé con mi proyecto fallido del último NaNoWriMo y, tras una lectura rápida, sentí la inevitable necesidad de acabar ese texto. Y lo he hecho este mes de agosto.
Al principio, era la historia de un escritor sin historias y, al final, se ha convertido en “Low Writery”, una novela corta o un relato largo, según como se mire.
Ahora viene el mejor momento del proceso: la libero y la dejo aquí, para que sirva de alimento a los habitantes de Leganon…
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Sí, se puede.
Es posible que estés de vacaciones, pero no lo estés… Es normal y pasa mucho más de lo que crees…
La palabra vacaciones deriva del latín vacans, participio del verbo vacare: estar libre, desocupado, vacante … La etimología de la palabra, nos indica que la esencia del concepto es “Estar libre, desocupado”.
Ese es el gran secreto.

Puedes estar de vacaciones en cuanto a la rutina laboral /familiar se refiere, pero …eso no quiere decir que estés libre o desocupado…
Ocioso.
Disfrutador . Tranquilo…

Si por fortuna eres de los que están de vacaciones y sí que lo están disfruta sin reparos. Nunca sabes cuándo podrás, de nuevo, ser libre, estar ocioso y tranquilo…

Si estás, pero no lo estás ya has aprendido que las vacaciones no son una garantía de libertad y ociosidad… Y llegas a entender lo de “aprovechar al máximo cualquier otro espacio vital en el que sí estás de vacaciones, aunque no estés de vacaciones…”
En fin, un lío…

NB1: Disfrutador no existe. Una pena. Me funciona como sustantivo y como adjetivo… Podía haber elegido “hedonista” por lo de “ la actitud vital basada en la búsqueda de placer” ( según la RAE) pero el verbo disfrutar habla de percibir o gozar. Definitivamente, me quedo con el gozo del Disfrutador mientras los hedonistas van buscando…
“La única cosa realmente valiosa es la intuición”, Albert Einstein

Seguro que te preguntarás: ¿Qué hace un tipo como yo, con una gabardina en pleno mes de agosto, gafas oscuras y sombrero de ala ancha? Pues te lo voy a decir: Estoy siguiéndola.
Me he puesto el atuendo que creo que es normal para hacer los seguimientos. Es posible que esté un poco contaminado por el cine, lo sé, pero con este disfraz no me puede reconocer y, además, ando sigilosamente…
Estoy siguiéndola…
La gente que me aprecia, me lo ha aconsejado: “Sigue a tu intuición” y aquí estoy…
A ver si hay suerte…

N.B : La intuición, es el conocimiento acumulado a través de nuestra propia experiencia. Nuestro cerebro va registrando una gran cantidad de datos, muchos de los cuales no tenemos consciencia de ellos, sin embargo, estos datos existen y se utilizan en momentos de necesidad o cuando nos encontramos relajados mentalmente.
Me gustan las velas y si pueden ser muchas, mejor. La agradable brisilla veraniega no me permite eso de «muchas, muchas velas encendidas» ( como en las revistas de decoración, vamos). Muchas, pongo. Que se mantengan encendidas, pocas.
Para este DIY sólo se necesitan latas y pinzas ( de tender la ropa).
Y, venga, a poner las pinzas. Sin más complicación.
El resultado es este ( y no se apagan!) :
Con pinzas, también puedes hacer un macetero:
Ya puestos a que se me vaya la pinza, hay otras cosas que se pueden hacer con estos objetos, casi en peligro de extinción por culpa de las secadoras…Para todas esas que os han sobrado:
Un espejo ( que además irve para poner notitas).
En blanco.
O, un juguete muy original ( de la diseñadora Estéfi Machado)
O unos novios…
¿Una lámpara?
O… Un collage de fotos… O de mensajes…O de notas…
Para finalizar, os dejo una ilustración de lo que ha ocurrido al escribir este post:
NB : Según la RAE : Irse la pinza
«No hemos encontrado ninguna explicación relativa a una anécdota concreta para esta expresión, propia del español peninsular moderno y perteneciente al registro coloquial e informal. Puede entenderse como metafórica, en el sentido de que las pinzas sirven para hacer las conexiones necesarias para que algo funcione, de modo que al irse la pinza se pierde la conexión y el sujeto hace locuras o se comporta de forma anómala”.
Esta mañana, he recibido este mail de una persona desconocida. Me ha pedido que publique su historia en el blog. Ha sido leer el mail y decidir hacer un “Copiar y Pegar”
Ahí va:
“Hola, me llamo Yoko García y te escribo para hablarte de uno de esos “objetos raros” que aparecen en tus relatos. Tú no me conoces, pero yo voy siguiéndote en el blog. Lo descubrí investigando sobre mi objeto y me ayudó saber que había otras personas que también tenían cosas, en casa, que eran …especiales. Ayer leí lo de la cajonera…En mi caso, se trata de un colchón. Un sencillo y cómodo colchón…
Soy de Valladolid: allí nací y allí vivo. Vallisoletana por los cuatro costados.
Te lo comento para que mi nombre, Yoko, no te despiste. No tengo ninguna vinculación con Japón pero si un padre absolutamente fan ( fanático) de John Lennon. Así que, cuando nací, no se le ocurrió nada mejor que ponerme el nombre de la mujer de Lennon…Yo ya estoy acostumbrada. La presencia del Beatle en mi casa, siempre ha sido una constante. Mi padre se vestía como Lennon, se peinaba igual y llevaba las mismas gafitas redondas. Sólo escuchaba su música, devoraba todos los documentales, vídeos de conciertos oficiales e inéditos, analizaba las letras de todas sus canciones y pujaba, en eBay y en las subastas serias también, por todos los objetos que habían pertenecido al cantante…
Cuando anunció que había comprado el colchón en el que John Lennon y Yoko Ono habían protagonizado su semana Bed-in peace, a mi madre y a mí, se nos cayó el mundo encima… ¿Un colchón de segunda mano y de…42 años?pero, evidentemente, mi padre estaba encantado. Me había explicado mil veces que en Marzo de 1969, tras su boda, John y Yoko se había encamado durante una semana en la Habitación 902 del Hotel Hilton de Amsterdam , en una acción pacifista para pedir el cese de las guerras y proclamar la paz en el mundo. La historia me gustaba mucho pero… el colchón, no. Demasiado trote, demasiado ser humano…
El colchón debía llegar a casa, justo la semana que yo me mudaba a mi apartamento de propiedad e inauguraba mi vida independiente. Mi padre, en un acto de generosidad extrema, me regaló “el colchón”. La cara de alivio de mi madre me indicó que lo que me iba a encontrar era lo que me esperaba encontrar: un colchón viejo y usado pero, claro, no podía defraudar a mi padre. Estaba tan ilusionado…
Mi sorpresa fue encontrarlo en condiciones óptimas. Limpio y aparentemente, bien cuidado. Sólo tenía una pequeña tara pero estaba en la parte posterior por lo que no me importó… Algún romántico había escrito con una preciosa caligrafía y rotulador indeleble: El lugar donde tus sueños se harán realidad.
Confieso que el colchón era muy cómodo y que, ya desde el principio, se adaptó a mi cuerpo con precisión. Tampoco es que yo fuera muy exigente: soy de ese tipo de personas que pueden dormir en cualquier lugar y lo hago a los pocos minutos de ubicarme. Además, mi sueño es profundo y reparador, aunque…no sueño. Bueno, los expertos dicen que todos soñamos por la noche pero que, la mayoría de las veces, no recordamos los sueños y yo soy de las que no me acuerdo de nada.
También dicen que los sueños se pueden provocar, pero yo tampoco he tenido éxito en este tema. Intento imaginar, fabular historias antes de dormir para que me acompañen en el sueño, pero no me ha dado ningún resultado.
En algunas ocasiones, muy pocas, cuando me despierto, tengo en mi mente retazos de lo que ha pasado en mi mundo onírico, aunque se dispersan con rapidez. En una de esas ocasiones, durmiendo en el colchón, se produjo el primer suceso.
Tuve un sueño erótico. Mira, como no me conoces, te diré la verdad: pornográfico. Me sorprendió despertarme con una excitación sexual, real como la vida misma, mientras acudían a mí los destellos del sueño. La historia tenía una cierta lógica en mi vida, ya que, en el sueño, pasaba la noche practicando sexo salvaje con un compañero del trabajo del que estaba enamorada secretamente. Podía ser, claramente, la expresión de un deseo, pero…, me sentí extraña al despertar por todas esas corrientes de sensualidad que no me abandonaban…Por los detalles que recordaba, tan nítidos y tan…como de verdad. Además, los pocos sueños que podía recordar en toda mi vida, no tenían un argumento lógico, no concluían y, en este, concluí, te lo puedo asegurar.
Ese día, al ver a mi compañero de trabajo, sentí una vergüenza inmensa. Él me miró cómo si supiera lo que mi cerebro calenturiento había fabricado por la noche. Pero su mirada, no me decía que no. Me decía: “Sí”. ¡Si! Ese fin de semana, después de una noche espectacularmente romántica, acabé rodando por la cama y haciendo, de verdad, todo lo que había hecho en mi sueño X…y cuando me besó y su barba acarició mi rostro, supe que era la segunda vez que eso pasaba…
Pensarás que es fantástico, ¿no?
¿Te imaginas un colchón que hace realidad tus sueños? pero… ¿Todos, t-o-d-o-s los sueños?…
Al cabo de un tiempo, mis sospechas sobre el colchón se habían calmado. El colchón era eso, un simple colchón…
Seguía sin soñar y durmiendo plácidamente. Mi aventura amorosa era una delicia y nada parecía enturbiar mi vida. Es más, me creía que estaba viviendo uno de esos momentos dulces y, entonces, un día, me desperté con esos destellos de un sueño que me había hecho pasarlo mal.
Al salir del trabajo, me fui a un centro comercial a hacer unas compras y sin saber por qué, me desnudé. Cuando vi que la gente me miraba (entiendo que no es normal, ver a una chica desnuda en pleno centro comercial), empecé a correr hacia el parking para meterme en el coche. Mis piernas, ágiles y entrenadas, se quedaron pegadas al suelo. Me costaba mucho despegarlas y empezar a correr y, a la vez, veía acercarse a mí un grupo de chicos con pintas de pertenecer a una banda urbana, con pretensiones poco amables. El terror me sacudió, pero seguía sin poder moverme. Cuando mis piernas reaccionaron, lo hicieron como a cámara lenta y por un momento, casi pude sentir una mano rozándome el hombro y a punto de atraparme.
Consciente de mi desnudez , corrí todo lo deprisa que me dejaba ese extraño ritmo que se respiraba en la atmósfera y llegué al ascensor. Pulsé el botón de apertura de las puertas, mientras sentía que el peligro se acercaba por la espalda. A los pocos segundos, las puertas se abrieron y me precipité al interior pero allí, no había ascensor . Lo que había era un gran vacío y… caí, lentamente, sin que el final llegará nunca y sintiendo, en mi estómago, una sensación continua del gran loop de una montaña rusa. Aterricé en el suelo, sin daños aparentes y completamente vestida. No sé cómo encontré mi coche, ni cómo pude acertar con la llave. Cuando me senté, dejé caer mi cabeza sobre el volante. Estaba paralizada por el miedo: todo lo que me había pasado era lo que ya había soñado la noche anterior… La chica desnuda en el Centro Comercial, salió en el noticiario de las nueve de la noche. Menos mal que la imagen era borrosa…
Mi gran suerte ha sido que no me acuerdo de mis sueños. Parece ser el factor determinante para que el colchón los haga realidad, sean cuales sean. Si no los recuerdas, no se activan. Los pocos que he recordado, se han hecho reales : me he vuelto a encontrar en la Facultad, a punto de entrar a un examen oral, con los nervios a flor de piel y esa inseguridad tan desagradable de cuando te quedas en blanco delante de más de cien personas; he asistido a extrañas comidas o fiestas con gente que no conocía de nada pero tenían las caras de mis amigos, aunque no fueran ellos ; he cenado con John Lennon y mi padre, en un hotel al que fui hace muchos años en Mallorca,…y me he hundido en una especie de agujero lleno de serpientes del que no tengo forma de salir hasta que uno de los reptiles empieza a reptar por mi muslo…
Son pocos, pero ya he tenido bastante. Más que nada porque yo no sé controlar lo que sueño y aunque sea poco, es angustioso. Sueños felices o más normalitos, pocos. Eróticos, nada de nada. En eso también he pensado seriamente: ¿Y si me da por soñar cosas con quien no debo y… me acuerdo, y… se convierten en realidad? ¿Qué pasaría con mi novio?… Demasiados problemas…Así que he decidido donarlo.
Lo regalo, pero… con una condición. Una única condición: que la persona que se lo quede sea capaz de controlar sus sueños. Deberá firmar un documento en el que, confirma esta capacidad y asume que actuará bajo su responsabilidad.
Si no es así, mejor que el colchón se quede en el guardamuebles en el que está actualmente.
Si te parece un objeto lo suficiente interesante para tu colección, te agradecería que publicaras esta carta y mi mail de contacto. Si alguien quiere el colchón puede contactar conmigo. Abstenerse quien no cumpla “la condición” y coleccionistas de objetos de John Lennon.
Gracias por tu atención.
Yoko García
yokog1@gmail.com»
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N.B : La habitación 702 del Hilton Amsterdam, fue remodelada y actualmente es la Suite de John & Yoko. Puedes pasar una noche allí por 1750€… Eso sí, en nombre de la paz y el amor… ; – )
Pepa era una mujer práctica. Todo lo que la rodeaba era funcional. Podía haber una coincidencia entre “bonito” y “funcional” y si la había, Pepa se decantaba por lo “bonito” pero…siempre “funcional”.
Había vivido muchos años, sumergida en la agobiante atmósfera del piso de su madre . Allí los tapetes de ganchillo, los jarrones con flores ( de plástico), los recuerdos de bodas, comuniones y bautizos, las fotografías enmarcadas en plata, de todos los miembros de la familia, las cajitas que no servían para nada pero se coleccionaban ( de niña, las había contado: más de doscientas!) ), las cortinitas con volantes, los libros falsos para dar prestancia a la librería de diseño barroco,…La mayoría de objetos que habitaban con la familia, no servían para nada. “pero queda bonito” le decía su madre.
A Pepa ,tanto tiempo bajo el reinado de “lo-bonito-de-su-madre”, se le había desequilibrado la percepción de lo que era bonito y lo que era feo. Ya no lo sabía. Así que lo único que le importaba de las cosas, era que le fueran útiles.

Al contrario de lo que puedes estar pensando ahora mismo, la casa de Pepa era bonita. Liviana y clara, de paredes blancas diáfanas, sin cuadros. Había pocos muebles, pero los que había llamaban la atención. Una gran mesa giratoria presidía la sala, y sobre ella descansaba una gran tele extraplana que podía verse perfectamente desde cualquier ángulo. Le gustaba ver la tele.
No tenía sofá. Siempre acaba estirada , en posición horizontal , así que decidió facilitarse la vida y , directamente, comprar una chaise longue ( doble, por sí tenía visita).
Los libros ocupaban una estantería que llegaba al techo, de listones blancos y sencillos con una escalera con ruedas. Lo importante era tenerlos todos a la vista y llegar fácilmente.
El salón se completaba con una gran mesa , rodeada de seis sillas ( para las cenas con amigos), en la que siempre estaba presente su MacBook, abierto y conectado.
En su habitación, sólo había una gran cama y otra tele colgada en la pared. Un gran vestidor daba paso al lavabo en el que había unas mullidas toallas blancas , un albornoz y un espejo-armario en el que guardaba los productos de belleza ( también pocos pero imprescindibles).En el vestidor, tenía clasificada su práctica ropa : camisas y camisetas blancas, pantalones y faldas negras, jeans , unas cuantas americanas y chaquetas…. Los zapatos , horrorosos pero muy cómodos, ocupaban una zona preferencial y Pepa, había situado una banqueta para sentarse y otra, inclinada, para apoyar el pie y abrocharse los cordones, cremalleras o hebillas más cómodamente.
No había flores, ni plantas. Ni jarroncitos. Ni cajitas.
A Pepa le habían dicho que era la máxima expresión del minimalismo y a ella ya le iba bien. Prefería que la llamaran minimalista que rara…Y es que no le quedaba más remedio que reconocer que aquella aversión por cualquier elemento superfluo a su alrededor, era raro.

Hacía unos meses que Pepa tenía un amante. Una aventura. Un no-sé.-qué. Ya hacía tiempo que había dejado de buscar una relación seria y formal. No sabía si era por su rareza o por la superficialidad de los amores que había encontrado pero no tenía pretensiones más allá de compartir unos buenos momentos con otro ser humano. Esta vez, habían pasado los límites temporales habituales y aquel hombre estaba cada vez más afianzado en su vida, muy cómodo en su casa espartana y absolutamente encandilado con Pepa. Ni siquiera le había pedido que se pusiera otro tipo de zapatos… De una forma natural, ella también se empezó a encandilar.
Y encandilándose , encandilándose , un día se descubrió admirando un mueble cajonero en el escaparate de una tienda. Cuando lo vio, su corazón empezó a latir más deprisa. Una sensación de anhelo la recorrió, de arriba abajo, mientras su mirada recorría y acariciaba las formas de la cajonera. Lo más extraordinario del suceso es que aquel mueble, no le servía para nada. No lo necesitaba. Era inútil.
Pepa intentó resistirse a la tentación y cada día, se desviaba de su ruta para no pasar por delante del escaparate pero cuando entraba en su habitación, se imaginaba el mueble cajonero perfectamente integrado en una de las paredes…Vacío, claro, porque no lo necesitaba para nada.
Era tal su obsesión que Pepa le explicó su desazón a su amorcito. Al día siguiente, el mueble cajonero llegaba a su puerta, coronado con un gran lazo rojo y un mensaje que decía : Te quiero.
A Pepa nunca le habían dicho te quiero. Ni de viva voz, ni por escrito ni siquiera con un gesto así que se vio aplastada por una onda de amor desbordante y no pudo evitar que el mueble cajonero que no le servía para nada, acabara en la esquina izquierda de su habitación.
En el ultimo cajón encontró una nota del diseñador. El mueble constaba de diez cajones y su nombre era “La Cajonera Definitiva Nº 10”. Explicaba que el décimo cajón era un archivador definitivo. Cualquier cosa que se introdujera allí, quedaría definitivamente archivada y fuera de su vida. Sonrío ante la audacia del diseñador y del departamento de Marketing pero no pudo evitar explorar el décimo cajón para ver si allí había algo especial o fuera de lo común. Cómo era de esperar, sólo encontró un compartimiento vacío…

Pasaron los días y se fue acostumbrando a la cajonera. El primer cajón le resulto útil y, aunque sólo fuera uno, aquello ya le daba un sentido al mueble. Cada día, lo abría para soltar las llaves del coche y las de casa. Ese, era el cajón de las llaves…Al cabo de un tiempo, utilizó el segundo para dejar las monedas y el cambio pesado que tenía en los bolsillos. Ese , se convirtió en el cajón de las monedas.
Y mientras le otorgaba una función a cada cajón de su mueble, su historia de amor, la que la tenía encandilada, se convertía en una relación sólida , duradera, formal…
Cuando Pepa ya iba por el quinto cajón ( ese sería el de los cargadores de móvil), el amor de su vida le planteó la posibilidad de vivir juntos. Ella , dudó. Todo era muy “bonito” y , por fin, había sabido que significaba aquello. Sabía que aquello era “bonito”.
No era funcional y práctico…era hermoso. Y tenía miedo…Tal vez, sólo tal vez, aquella faceta minimalista de su alma, podía acabar con aquella relación …Con toda aquella belleza…. Pero Pepa, que ante todo era muy práctica, reflexionó y pensó que podían hacer una prueba. Un “ a ver qué tal”. Si la cosa se intuía mal, siempre podían volver a ser amantes y amigos.
Las vacaciones , les otorgaban una semana de tiempo libre y… de test. El amor de Pepa, hizo su maleta para pasar una semana con ella. Llegó a su casa y no esperó a acomodar sus cosas sin antes besarla, abrazarla y hacerle el amor. Cenaron, vieron películas antiguas estirados en la chaise longue y se fueron a dormir. Al entrar en la habitación, se demoraron admirando el mueble cajonero, símbolo de su querer y leyeron, de nuevo, la curiosa etiqueta que había en el décimo cajón.

Al día siguiente, desayunaron haciéndose arrumacos mientras se juraban amor eterno. Pepa estaba tan emocionada que estaba dispuesta a aceptar unas flores para ponerlas en un jarrón. No servían para nada pero…¡eran tan bonitas!…
Mientras se duchaba, oyó la voz del amor de su vida. Lo había dejado deshaciendo su maleta : Cariño, ocuparé el último cajón para mi ropa interior. ¡El décimo y definitivo!- dijo mientras reía.
Y cuando Pepa oyó la última palabra, un escalofrío le recorrió la columna vertebral. Salió de la ducha, envuelta en su albornoz y no vio a nadie en la habitación. La maleta no estaba en su sitio. Recorrió la casa y revisó todas las habitaciones, mientras iba preguntando ¿Amorcito?. No había ni rastro.
Temblaba descontroladamente cuando entró, de nuevo, en su dormitorio. El décimo cajón del mueble cajonero, emitía una luz roja intermitente. El pomo se desplazó hacia fuera y desplegó una pantalla digital . No era bonita pero sí muy funcional…
Lo último que Pepa vio, antes de desmayarse ,fue el mensaje que parpadeaba en el display del pomo del cajón : “Archivado y Fuera de Su Vida” .
Esta canción la descubrí, buscando música de Jocelyn Brown. Ya incorporada a una selección de canciones para mi coche, empecé a frecuentarla. Inexplicablemente, si de camino al trabajo (o adonde sea) me sentía un poco triste, sin ganas o hasta los mismos eggs, la buscaba…La música y la voz negra de J. Brown me inyectaban energía y buen humor…
Es una canción mágica, os lo aseguro. He probado su efecto en muchas personas y, siempre, acaban rindiéndose a esa vibración del universo de Believe…Te anima. Te dinamiza.
Si hay un mínimo conocimiento de inglés, casi entiendes la letra perfectamente. Si no tienes ni idea, curiosamente también transmite un mensaje con una fuerza tipo gospel. En cualquier caso, la letra es muy motivacional. Muy de autoayuda, pero, también, muy de verdad.
If you believe (in yourself), you’ll find the way.
Creer en uno mismo.
Si “te” crees, encontrarás el camino…
Visto así, parece una cursilada pero es tan auténtico a la vez, que escucharlo en esa voz potente y a ritmo house, lo convierte en toda una experiencia.
Está canción es el primer trabajo de Ministers de La Funk ( alias de Erik Morillo) para Subliminal Records(2000). Me ha sorprendido descubrir que : 1) es house (en muchos foros se considera una de las mejores canciones de house ), 2) que a mi edad, va a ser que me gusta el house y 3) he pasado 15 años visitando Ibiza en verano y me he hartado de ver posters y vallas de Erik Morillo como DJ en Pachá y no sabía que era el autor de esta canción joya…(www.subliminalrecords.com)

Disfrutad de la canción y de este directo de Jocelyn Brown apabullante… y, si queréis un buen antídoto contra la tristeza, convertirla en una de las canciones de la B.S.O de vuestra vida.
Funciona.
NB : Mejor a un volumen considerable. Con auriculares, ya total. ; – )
Hace tiempo que no le dedico demasiada atención al huerto. Se me queja. Me he acostumbrado a su presencia y ya no le hago tantas fotos. Es lo que tiene lo de la “larga convivencia”…
Hoy, al pasar por su lado, me ha espetado un ¿Y qué hay de mi post? Estaba enfadado. Estoy segura que ha sido él, el que me ha enviado una horda de mosquitos hambrientos mientras hacía estas fotos… Han cenado a mi costa.
Y es verdad que, de vez en cuando, debo agradecerle el suministro constante de rúcula a mis ensaladas y pizzas. Si vienes a mi casa, comes rúcula sí o sí… No se acaba nunca.
También disfruto de una albahaca de un aroma potentísimo que convierte mi cocina en una Trattoria italiana, sólo traspasar la puerta con ella en la mano…
Y… hay un nuevo miembro en la familia huerteril. Planté unas semillas de tomate y sólo una ha prosperado. Es la mimada. Ha crecido y hasta se ha atrevido a florecer. Esa flor es un proyecto de tomate…
Si lo consigo ( ahora tengo que ponerle una cañita para «entutorarla»), le haré un homenaje en forma de ensalada. Con rúcula, por supuesto…
NB : Espero haber satisfecho su afán de protagonismo. ; – )