#Encasa (mi madre hace videollamadas)

Mi madre , viuda, vive sola. Tiene 82 años, pero está estupenda. Unos meses antes del Covid-19, se había apuntado a unas clases de AquaGym -ella lo llama AguaChim– que, de verdad, ha sido la mejor de las medicinas, tanto física como mentalmente. Ella, que nunca había pisado un gimnasio en su vida, me ha llevado loca con la compra de bañadores, gorro, zapatillas, albornoz de microfibra, etc.

Pero eso fue hace unos meses y parece que ha pasado un siglo…Cuando hablo con ella, me dice que nunca, en toda su vida, ha vivido una cosa así. Ahora está confinada en su casa, porque, aunque está muy bien, es grupo de riesgo y está cumpliendo todas las prescripciones oficiales al pie de la letra.  Le llevamos la compra, pero se la dejamos en la entrada de su casa. Nos hablamos a 4 metros de distancia, pertrechados detrás de la mascarilla que le ha hecho su vecina. De estampado muy alegre, eso sí.

Hace ejercicio, se prepara “paellitas” individuales , riega sus plantas,  tenemos largas charlas por teléfono y ve sus novelas. Mi madre tiene tres grabadores de DTV que programa y después ve cuando quiere. ¡Incluso traslada USB’s de un aparato a otro! Las telenovelas turcas tienen la culpa…Que toda la logística de su sistema de TV funcione es un milagro, pero, hemos conseguido que domine las funciones básicas. Esos sí, la familia somos un servicio de teleasistencia las 24 horas , porque suele cambiar la fuente de la televisión – una teclita del mando que toca sin querer-y nos llama : “El grabador no se dispara”. Como nos funciona, no nos planteamos que acceda a la Smart TV vía Internet que parece más fácil. Para mi madre, no. Su uso del teléfono móvil nos marca la senda.

Mi madre es de las que no oye el móvil y si lo oye, se equivoca y corta la llamada, pero ya vamos mejorando. Con el WhatsApp, las notas de voz le han salvado la vida. Las domina bien y ya reenvía cosas con soltura. Desde que se apuntó al AguaChim, descubrió los grupos de WhatsApp. El suyo se llama “Las Mengual” y aún no sabe si cuando envía la nota de voz, la oyen todas y me pregunta si las componentes del grupo saben que es ella.

En el pasado, intentamos las videollamadas sin éxito, pero, ayer, de forma inesperada, mi madre me llama y ¡la veo en la pantalla! Estaba muy contenta porque había descubierto el invento y me hizo reír un montón. Al final de la tarde, nos había llamado a todos.

Una de las cosas que le queda clara es que solo lo hará con los muy allegados porque va sin maquillar. Cuando pase todo esto, que se preparen sus amigas. Ya más guapa, va a atacar con la videollamada, seguro.

Nos ha demostrado que , aunque aparenta ser frágil, es fuerte , resignada y pragmática. Siempre dice que es lo que le dejó mi padre al irse porque él si que lo era, por naturaleza. En estos tiempos, estoy segura de que se hubiese reincorporado como voluntario a su profesión de médico sólo por ayudar.

En fin, tengo ganas de abrazar a mi madre ( y comer una de sus paellas).

 

La próxima entrega de #Encasa : Lo de lavarse las manos.

#Encasa (ver la tele en tiempos de confinamiento)

Ver la tele en tiempos de confinamiento.

Photo by Josh Kahen on Unsplash

Reporteros en la calle.

Ya hace tiempo que comentábamos en casa, esas imágenes penosas de los reporteros en inundaciones, nevadas y desastres naturales. Al verlos, aferrados a sus micrófonos, intentando resguardarse de la lluvia o de un vendaval , nos hacían pensar ¿De verdad que hace falta que esas personas estén ahí? Ahora, en estado de alarma, seguimos preguntándonos lo mismo.  ¿Qué hacen esas personas en una Gran Vía Madrileña vacía, retrasmitiendo en directo que está vacía? ¿O en las Ramblas de Barcelona? ¿O en la puerta de un Hospital, de una Residencia?  ¿En la Moncloa, cerrada a cal y canto a sus espaldas, a las nueve de la noche para informar de lo que dice el Gobierno? ¿De verdad es siempre necesario que estén en la calle? Eso sí, llevan guantes y fundas de plástico en el micro…

Opinólogos.

Siguen los platós con sus tertulianos. Ya no deberían estar ahí, solo por dar ejemplo. Se puede hacer lo mismo , sin un entorno presencial. Después están los opinólogos (salud, economía, política, etc.) . De todo y de nada, sacrificándose por nosotros, para que tengamos toda la información, la más apocalíptica que se pueda. Nos iría muy bien que se quedaran en casa, confinados. Y, a poder ser, callados. También es verdad que son “productos” visibles en un escaparate y que podemos o no consumir. Si nos intoxican, es porque nos dejamos. Yendo de canal en canal, puedes elegir qué tipo de información quieres que te sirvan hoy : alarmista, catastrófica, sesgada, con colores, partidos y banderas o directamente desvirtuada. Muy pocos se salvan…

Dicho esto, es mejor solo recibir un par de dosis de información al día ( como mucho), filtrarla y dejar que nuestro cerebro descanse de recibir impactos alarmistas. Si es vía televisión:  programas de entretenimiento, películas, series, música…

Aquellos tiempos.

Otra cosa que me pasa al ver la televisión es la sensación de traslación a tiempos remotos. Aquellos en los que podíamos estar a un beso de distancia. Veo anuncios, películas, documentales, series y, en todas ellas, se me representan las cosas que ahora no podemos hacer . Una celebración familiar , una cena con amigos , un concierto, un paseo por un parque lleno de gente, un mercado… Ayer leía que, a la mayoría, si nos preguntan, no deseamos un viaje a Hawái si no simplemente, ir a casa de nuestros padres, o tomar un aperitivo en una terraza soleada.  Cuando lo hagamos, que lo haremos, va a ser una experiencia mística. Ahí está la belleza : éxtasis en lo más simple , en lo que siempre ha estado al alcance de nuestras manos.

Mi siguiente #Encasa  : Mi madre ha descubierto la videollamada y los grupos de WhatsApp.

#Encasa ( lo de la rutina)

Confinamiento

He incumplido casi todos los consejos de los expertos. Las rutinas me funcionaron los primeros días, pero, después, he estado actuando en modo hiperactivo. He atacado armarios, cajones y estanterías de forma compulsiva. En plan atracón. No he tenido en cuenta los consejos amigos : planificar todo ese “orden y concierto”  por días o semanas. Cada día, una cosa. Y una agenda. Tranquilamente.

Lo intentaré de nuevo…

Dentro de mis futuras rutinas, quiero escribir en el blog. He dudado durante estos días porque me cuesta no pensar que frivolizo si lo hago en un tono humorístico o si me da por la ciencia ficción (como ha pasado con muchos de los relatos que me gusta escribir y ahora me parecen, eso, frívolos ).Hay muchas personas pasándolo realmente mal… Pero voy a hacer caso a mis consejeros espirituales : un post es terapéutico para mí y espero,  que para los que se dejen caer por aquí en estos tiempos difíciles. Ya tengo una lista de ideas. Y , la propia lista, ya ha sido terapeútica.

 

Por suerte, hay cosas que me marcan mi espacio-tiempo, como son las horas de las comidas y, también, el aplauso de las ocho de la tarde.

Respecto a la cocina: ha surgido en mí una faceta insospechada que es de planificación y de coordinación de menú. Y me sale bien. Algo es algo.

Photo by Neha Deshmukh on Unsplash

Respecto al aplauso : En estos últimos días, he aplicado tecnología para multiplicar el efecto. Salgo con mi altavoz inalámbrico supersónico y una pista de aplauso que dura 5 minutos. Es un gran momento de conexión humana . Es sentimental y también adrenalínico. Es de agradecimiento y de esperanza. Me gusta como me siento en esos minutos.

Photo by Daniel Lincoln on Unsplash

Es la hora exacta del día en la que, de verdad, creo que todo va a salir bien y que podremos con esto.

NB : Para el siguiente post, la idea es : Ver la tele en tiempos de confinamiento.Por si alguién tiene alguna idea.

Relatos Confinados.

Para los que os gusta escribir. O para los que nunca se lo han planteado pero ahora tienen tiempo.

Una propuesta de Casa Blackie (@blackiebooks), una editorial independiente con sede en Barcelona.

Yo ya he envíado el mío. ; – )

 

La lista medicinal.

Nuestro cerebro se está adaptando a la situación. Le falta entrenamiento porque nadie le ha avisado del cambio de “normas” pero, como todos sabéis, a los 21 días ya se puede considerar que creas una rutina.

Nuestro cerebro , lo que quiere, es sobrevivir y si para eso tiene que estar privado de una serie de parámetros que antes consideraba esenciales, como es muy plástico, cambia los parámetros y los convierte en accesorios.  Es verdad que hay cerebros que lo hacen con más fluidez que otros, pero, al final, todos se adaptan.

Photo by davisco on Unsplash

Nuestro cerebro, por eso, recuerda. Tiene información de cómo eran las cosas hace un mes, hace un año, hace una vida y puede comparar. Por eso, aunque se adapte a lo que toca, sabrá hacernos vivir una experiencia inolvidable , cuando todo se normalice.

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Abrazar a tus padres, a tu familia, a tus amigos; salir a dar un paseo por que sí; tomar un aperitivo en una terraza al sol; ir a un concierto; organizar una cena con tus amigos; pararte, en la calle, a ver un espectáculo de burbujas de jabón…

Todas esas cosas que estaban tan normalizadas que carecían de valor, se convertirán en verdaderas explosiones de placer, hazañas milagrosas, dosis de máxima felicidad.

Así que nuestro cerebro nos proporciona , también , una medicina que puede aliviar los síntomas del confinamiento: pensar, visualizar, anticipar esos momentos increíbles que llegarán.

Empecemos a hacer una lista.

Es medicinal.

 

 

El mono de trabajo.

Cada día desde el confinamiento, a las ocho de la tarde, aplaudo con mis vecinos a todos los profesionales del cuerpo médico, sanitarios, repartidores, cajeras, trabajadores sociales, cuidadores geriátricos… Ya es una de las actividades fijas de mi rutina de higiene mental.

En cada ocasión, me he emocionado. Y sé que,  cada día que les aplauda, me emocionaré.

Quedarme en casa, sin contacto social, es la única aportación que me piden. Algo que está al alcance de mis manos. Así que solo puedo seguir sus instrucciones y , con esas manos bien lavadas, aplaudir con todas mis fuerzas.

Cada día.

NB : Este es su mono de trabajo. Aunque no se les vean las alas…

 

Conectados.

Me hacía mucha ilusión llegar al número de 2.000 seguidores en este Blog Imperfecto. Nunca lo hubiese imaginado… ¡Gracias! (ruborizadas).

Photo by Yoav Hornung on Unsplash

El grupo es heterogéneo, de intereses diversos y, lo que más me gusta, de muchos países. Aunque muchos de los posts del blog son universales , como los de esa luna que vemos todos cada día, hoy estamos más conectados que nunca.

El motivo era impensable. ¿Un virus? Pues, sí. Conectados por un virus…

En cada país , según su nivel de contagio,  se han tomado medidas diferentes y de diferente intensidad, pero, en todo el planeta, aunque algunos dirigentes quieran hacer oídos sordos al Covid-19, sabemos lo que es una pandemia y que nos va a afectar a todos.

Photo by Captionery on Unsplash

La parte positiva de todo este tema , que nos preocupa y nos tiene confinados en casa , es que somos parte de la acción preventiva. Somos , todos, elementos indispensables para parar la propagación. Cada acción individual suma muchísimo, exponencialmente.

En el pasado y muchas veces, nos hemos quejado de las cosas de la vida, ante la impotencia o el no querer hacer nada porque no servirá de nada. Esta vez, tenemos potencia y sí que servirá de algo. Es más,  es lo único que servirá.

Gracias por vuestra atención.

Gracias por vuestras 2000 fidelidades.

Gracias, porque estoy segura de que somos parte de la solución.

Seguimos.

Photo by Ron Smith on Unsplash

Podemos hacerlo.

Las fotos de la luna de la pasada semana hoy tienen un matiz especial.

Es curioso cómo, fotografiando siempre lo mismo, en cada ocasión es diferente. Eso sí, en todas las lunas que hay en este blog, la fotógrafa siempre se ha sentido pequeña, al percibir su magnificencia y , a la vez,  nuestra insignificancia.

Esta vez, inmersos en una crisis pandémica que nos tiene a todos instalados en una situación de irrealidad, pero, a la vez, de máxima responsabilidad, la luna me ha mostrado mi casa, mi barrio, mi ciudad, mi país, mi continente, mi planeta. Todas esas cosas que conforman una sola cosa : la humanidad.

Image Credit: NASA/JSC /Historical Date: July 20, 1969

Y, mirad, todos estamos ahí, en esa pequeña esfera, azul y preciosa,  que se ve desde la luna…Y, sí, es verdad, somos muy pequeños, pero todos juntos formamos ese hogar común que es muy grande.

Hemos de pensar globalmente y actuar localmente.

Individualmente.

Todos juntos.

Cuesta mucho hacer una fotografía real de lo que está pasando en nuestro país, en otros países, en el planeta entero. La información es dinámica. La evolución es casi, por horas.

Es muy difícil enfrentarse a una situación única y sin precedentes en nuestra historia moderna. No nos sirven los modelos de otras crisis sanitarias del pasado porque el mundo ha cambiado y somos una entidad colectiva , globalizada y conectada.

No es momento de críticas, ni de estrategias políticas. Intento ponerme en la piel de los que están gestionando esta crisis y, creo, que nadie , a ningún nivel y en ningún lugar , estaba preparado para dar respuesta a una amenaza como esta.

Pero el tiempo, inexorable, nos va dando nuevas cifras, nuevos escenarios , nueva información y como ahora sabemos mucho más, podemos hacer algo para contener el desastre que se avecina si no hacemos nada.

Vamos a contribuir a solucionar. A ayudar a frenar la curva de contagios. A ser responsables. A no colapsar nuestro sistema sanitario. Vamos a colaborar y a seguir instrucciones. A no hacer más dificil el trabajo de nuestro magnífico equipo de profesionales de la salud. Vamos a hacerlo todo y bien.

La buena noticia es que podemos hacer algo.

Si nos ponemos a ello, para la próxima luna llena, todo habrá mejorado. Hay que confiar en nuestros poderes ocultos como humanidad. Los tenemos!

Cuidaos.

 

 

 

 

Strelitza Reginae, febrero.

De nuevo, ha florecido mi Strelitzia Reginae o Flor del Ave del Paraíso. Ha desplegado sus colores, preciosos naranjas y azules, para atraer a los insectos y los pájaros que las polinizarán.

flor

Es una planta bellísima y aunque ya me es familiar, cada año me sorprende su belleza. Aún no me he acostumbrado a observar con indiferencia esta obra maestra de la naturaleza.

De dónde realmente es originaria, el sur de África, la consideran tan magnífica que en algunas tribus sólo se usa para adornar la choza del brujo o del jefe.

obra

En esta edición de su floración, lo que me ha intrigado es cómo se produce esa combinación de colores intensos tan fabulosa. Esto es lo que he descubierto : los colores son fruto de la química. El citoplasma de la célula vegetal es una sustancia semilíquida e incolora que está formada por agua y pigmentos coloreados, hidrosolubles llamados antocianinas y flavinas.

Antocianinas, pueden ser rojas o azules y combinadas nos dan el violeta, lila o púrpura.

Flavinas son pigmentos amarillos en tonos más o menos intensos y naranjas.

pigmentos

Y debemos agradecer a los insectos, de hace 100 millones de años, que lo que veamos sea esa combinación majestuosa. La evolución de las plantas y su supervivencia fueron la causa de la aparición de los pigmentos. Si no había el color “preciso” que pudiera percibir el insecto (en longitud de onda en la franja de los ultravioletas que el humano no puede ni imaginar) no llamaban la atención y no había polinización.

insectos

Así que los insectos están percibiendo no-sé-qué-colores-ultravioletas y nosotros, por pura casualidad, estos bellos tonos.

Pue eso, una obra maestra de la naturaleza…

by

NB : Normalmente, esta planta florecía en mayo . Este post lo escribí hace cuatro años .

En febrero de 2020, la planta ya ha florecido…