Te voy a llevar al huerto, again.

Ayer os hablaba de la triste desaparición de mi huerto urbano y que fue un elemento inspirador para escribir una novelita de 50.000 palabras (“Te voy a llevar al huerto”) de esas que se clasificaban como chick-lit, que no es otra cosa que una historia de amor, alrededor de un huerto.

Nunca suelo releer lo que escribo, pero, con los sentimientos a flor de piel por la autodestrucción del cajón de madera contenedor de mis hortalizas y verduras, lo he hecho en plan homenaje. La verdad es que me lo pasé en grande, escribiendo esta historia y me ha vuelto a pasar, leyéndola. No hay que olvidar que no soy imparcial…

La mayoría de textos sobre el huerto, son los que iba publicando en el blog, que se convirtió en la bitácora de la evolución de mis tomates asesinos, los ajos rebeldes, la lechuga Pepita, las guindillas contorsionistas o los diez cacahuetes. Estos posts se convirtieron en parte esencial de la historia.

También recuerdo la dificultad para escribir las escenas de sexo. No había manera. O las veía cursis, o demasiado realistas. Tuve que buscar el equilibrio… Costó lo suyo.

No sé el motivo por el que dejé que los personajes protagonistas se llamaran Calixto y Melibea. Aunque el tema de La Celestina daba para mucho, no me negaréis que son nombres inusuales en estos tiempos. Creo que hay unas 44 Melibeas en España y 1326 Calixtos… No obstante. introduje un personaje secundario que s ellama Paco, para compensar…

Al final, “Te voy a llevar al huerto” se convirtió en algo más que una historia de amor. Fue y sigue siendo, un entusiasta manual de cómo poner un huerto en tu vida. En la última parte de la novela, hay un decálogo para los futuros hortelanos urbanos. O un intento descarado, en diez puntos, de convencer a los lectores de que planten , ya, una tomatera en su terraza. El último punto dice:

10-. Como suele pasar con estas cosas, por mucho que te digan…nada es comparable a vivirlo. ¿Qué esperáis? ¡Plantad un huerto urbano!

Y, en plan autobombo, os  dejo aquí la novela,  por si algún valiente se atreve a que lo lleve al huerto…

Mi huerto urbano descansa en paz…

Me cuesta despedirme de mi huerto urbano.

Esto empezó en Mayo del 2012… Parece que fue ayer…

Me cuesta despedirme de las experiencias acumuladas en estos seis años que tanto juego me han dado en el blog y que me inspiraron hasta el punto de escribir “Te voy a llevar al huerto” en mi único Nanowrimo completado.

Me cuesta despedirme de los tomates cherry, las guindillas, las lechugas, la rúcula, el perejil, los pimientos, los cacahuetes ( sólo me salieron diez!), los ajos, el brócoli, los guisantes, la albahaca, el tomillo, la estevia, los berros, las zanahorias jíbaras…El abono, el entutoramiento, las malas hierbas, el riego…

También me acuerdo de los caracoles, la chinchilla, las mariposas, las mariquitas y de los pájaros que se zampaban mis fresas…

 

Nos deseaba Feliz Navidad o amor…

Pero se ha venido abajo. La madera ha dicho “basta” y se ha derrumbado. Ya no hay huerto…

Como muestra de respeto, dejaré ese “vacío huerteril” hasta que el ánimo me acompañe y vuelva a aparecer otro cajón lleno de tierra en mi vida, dispuesto a darme tanto juego como lo hizo el anterior.

Reciclados los tablones que se pudieron salvar , descanse en paz…

 

Experiencia musico-mística.

Estoy reencontrándome con la música, gracias a unos cascos que me regalaron y que no había probado con profundidad por aquello del “aislamiento”.  Este último fin de semana, he practicado el encierro musical…

Una de las canciones que han aparecido entre esas miles que ya acumula mi iTunes, ha sido “Entre dos aguas” de Paco de Lucía. Me pilló, sentada en una butaca confortable, al aire libre, con el sol dándome en la cara, el cielo azul y la sensación de que el mundo, en ese instante, era yo y esa canción.

Mi padre nos dejó hace ya cinco años. Esta era su canción…

Hablo con él casi cada día, en esta extraña y preciosa comunicación que se establece entre los que estamos y los que ya no están… Y digo extraña porque aunque creas que es un monólogo, al final, hay respuestas. Cada uno las recibe de un modo diferente y las procesa, también de forma distinta pero, hay comunicación bidireccional entre almas.

Cuando empezaron los acordes de la guitarra del maestro Paco de Lucía, me sentí transportada a un lugar muy bonito, en el que no hay nada físico pero sí una gran superficie emocional. Con aquellos cascos, la música se adentró en mi espíritu y conectó con el de mi padre.

No sé si fue místico pero sí que fue espectacular. Unos minutos de paz, de regocijo, de placer, de amor…

Mi monólogo interior obtuvo su respuesta…

Miedo tonto perfumado…

Recuerdo un par de veces en las que he tenido miedo tonto. Hablo de ese miedo que te provoca una lectura o una película de terror. Un miedo artificial a no sabes qué, que sabes que es imposible que sea pero que te acojona… ¿Cómo va a aparecer la Niña del Exorcista en el salón de casa?

Mis padres habían salido a cenar y mi hermano, también. Yo sola, en el sofá de casa y la película “El Exorcista”. Ya en aquella época me gustaba Stephen King y las pelis de terror así que el plan me parecía absolutamente fantástico…Han pasado muchos años y me acuerdo de aquello, perfectamente.

Aquella noche, la casa crujió de mil formas distintas y todas diferentes a cualquier ruido familiar que mi cerebro pudiera identificar. Creí oír pasos, claros y precisos, que se acercaban a mi cama, aunque lo más factible es que fuera la extraña combinación de los latidos de mi corazón y el zumbido sordo que sientes en los oídos… Cuando oí que mis padres entraban en casa, respiré aliviada (algo inaudito porque el objetivo deseado era que llegaran lo más tarde posible). Y, ahora que lo pienso, ¿Qué hubiesen podido hacer ellos si la niña maldita hubiese estado por ahí?

La segunda vez, la película inspiradora de un miedo tonto aterrador fue “Tiburón” y es culpable de que ya nunca, jamás, haya podido disfrutar plenamente de un baño en alta mar…Ahora mismo, mientras escribo esto, oigo aquella música de aproximación del escualo a la carne fresca humana… Me impactó muchísimo aquella imagen de las fauces, emergiendo del mar… En mi casa, en el verano, hemos sido de playa y de tener una barquita en la que “los mayores” salían a pescar pulpos y mejillones. Siempre hemos sido niños y después, jóvenes acostumbrados a salir con la barca y disfrutar de los baños, lejos de la orilla…

Pues bien, una de esas mañanas de verano, nos tiramos para bañarnos en una zona alejada. Cosas habituales como esas corrientes frías que, a veces, te sorprendían o esos roces de algo sin nombre que, también a veces, acariciaban las piernas … o ese color oscuro, negro, en las zonas más profundas, dónde había rocas o algas. Todo eso, eran señales familiares que no me producían miedo… hasta “Tiburón”. La peli estaba de moda y en eso, uno que grita tiburón! Y otro que hace la musiquita. Y aquello frío, en las profundidades…Me dio un no-se-qué que me hizo alcanzar la barca en tiempo récord y subir a ella, más ágilmente que nunca en mi vida. Ya nunca, el baño en alta mar,  ha sido igual.

El susto que me he dado esta noche me ha hecho recordar estos momentos de miedo tonto… Era ya muy, muy tarde. Estaba desvelada y me he levantado para tomar un vaso de agua. La casa estaba a oscuras, pero las penumbras eran familiares. Silencio total. Me dirijo a la cocina y en esto que oigo un ruido extraño que me ha sonado fuerte y muy cercano. Lo que fuera, parecía estar a mi lado. Y …susurrando…Han sido unos pocos segundos de miedo tonto hasta que… me ha llegado el aroma de “Brisa de la Mañana”.

Y, entonces, en el momento en el que mi cerebro ha procesado ese aroma, he decodificado la situación y he resuelto el dilema: el ambientador con sensor de movimiento. Hace dos días, compré un difusor eléctrico que he situado en una zona a la que no estoy acostumbrada. No he tenido tiempo de familiarizarme con ese flushhhh en el momento que expulsa el perfume…

Añado un difusor de ambientador a mi lista de impactos para un miedo tonto total…

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El regalo de los cinco sentidos.

El ramo del que os hablaba en el post de ayer, que olía a menta, romero, laurel y tomillo, me ha hecho recordar una idea de «regalo» que me pareció genial y de la que escribí esto en este blog.

El Regalo de Los Cinco Sentidos.

Este es un obsequio que se puede convertir tanto en un regalo de lujo como en un presente realmente económico y original.

El Regalo de Los Cinco Sentidos formaba parte de una sorpresa para una Fiesta de Cumpleaños a la que asistí. En una mesa, había cinco paquetes decorados y sobre cada uno de ellos había un sobre . «Gusto, Oído, Tacto, Vista y Olfato». Cada paquete contenía un regalo vinculado a un sentido y en el sobre, había una cita «poética». La puesta en escena fue muy acertada y el regalo triunfó «en todos lo sentidos». Desde entonces, me he apropiado de la idea y he regalado varios «Five Senses» además de sugerirlo en muchas otras ocasiones en las que me consta que ha tenido mucho éxito.

Es muy importante cuidar los detalles de un regalo. Mejor si está bien envuelto ( no tiene porque ser algo lujoso de dorados y plateados. Se pueden hacer cosas muy bonitas con papel kraft y cordel del de siempre…) y, sobre todo, mejor si está explicado.

El Regalo de los Cinco Sentidos debe ser introducido mediante postales,citas o simples post-its , adecuadamente colocados. Cada uno de ellos debe ir rotulado con el sentido al que corresponde. Si además, añadimos textos creativos o «encriptados» se puede conseguir que el momento de descubrimiento del regalo sea : divertido, romántico, formal, … Depende del estilo y la intención que tengamos.

Los niveles de intimidad tampoco son un problema. A alguien cercano , le puedes montar un pack muy especial y personalizado. A un conocido (regalo-compromiso), le ofrecerás algo original y más neutro. Como veís, es un formato flexible.

Sugerencias : «Los Cinco Sentidos»

OlfatoEl perfume preferido

Una vela aromática

Una/s flor/es

Una planta de albahaca

Un jabón de pastilla

Gustochocolat1Bombones ( un bombón / una caja)

Mermelada ( 1 bote /Un surtido de mermeladas)

Vino/Licores

Golosinas

Pasta, Tomate, Albahaca

Oído3aexempl Música Favorita / CDCompilación de canciones casera

Entradas para Concierto/Espectáculo

Vídeo de los amigos /familiares cantando la cancion favorita

Unos cascos inalámbricos

VistaMarco de Foto con foto personal o de ídolo. (P.e. : para ella George Clooney-para él Elsa Pataky).Volver a lo analógico. Que la foto no se quede en el móvil

Arte (un cuadro, una fotografía artística, una escultura)

Libros

Un fin de semana en hotelito con vistas

TactoSeda (foulard, pañuelo,corbata)

Masaje (vale para masaje en SPA / masaje casero)

Cremas y aceites corporales

Masajeadores

Una pluma

 

 

 

Maravilla.

Habrá pocas palabras en este post.

Una visita a un nuevo hogar. Gente joven. Preciosa ilusión. La vida por delante… ¡Qué maravilla!

He llevado un ramo de romero, menta, laurel y tomillo. Todo de mi casa, para esa casa.

Para desear un futuro pleno de la más fragante felicidad del mundo…

Y (me repito) : ¡Qué maravilla!

Mala praxis con la lechuga…

Seguro que ha sido por mi culpa…

Yo tenía dos lechugas en el huerto urbano. Una, la coseché y pasó a formar parte de una ensalada variada pero ya la encontré amarga así que,  la segunda lechuga, quedó relegada a un “a ver qué pasa”.

El “a ver qué pasa” se ha transformado en un espigado de la citada lechuga, con su producción de flores incluida. Las causas, dicen los expertos, pueden ser por temperaturas muy altas, falta de abono o falta de agua…

Parecía que ya no se podía hacer nada con esta lechuga espigada pero, ( y sigo con los expertos) “podemos aprovechar la ocasión y dejar que florezcan con el objeto de recoger la semilla.”

Y en esa fase está la lechuga espigada… Muy estresada porque estoy presionándola para que produzca semillas…

En venta.

En venta.

Un minuto.

¿Qué se puede hacer en sesenta segundos?

Un minuto exacto … Da para muchas cosas.

Se puede dar un beso y un abrazo o beber un trago de agua fresca. Dar un número “x” de pasos en un paseo… Escribir unas líneas de un post o leer un e-mail… Parece mucho cuando hablas en público o buceas para atravesar la piscina. Parece demasiado cuando estamos esperando que suene la alarma del horno…Es muy veloz cuando se acaba la caricia… Relativo, como el tiempo que es.

Un minuto.

En uno de los muchos minutos que consumimos al día, pasan muchas cosas. Te pasan a ti y pasan por los demás… Venga minutos, venga cosas… Se respira, se come, se nace, se muere…En un minuto te puedes equivocar ( mucho) , puedes decidir, te pueden dejar, puedes dejar, … Lo trascendental y lo que no lo es.

Una canción, un chiste, un bostezo…¿Te imaginas un minuto de carcajadas? O un minuto de cosquillas?…

Si has leído hasta aquí, has consumido aproximadamente, 30 segundos. Medio minuto de esos minutos que tienen tu vida.

Ahora, ya casi próximos a los 60 segundos quiero que sepas que mientras leías este artículo, en este minuto ( que parece de nada pero es de oro) han pasado todas estas cosas:

Se han enviado 168.000.000 e-mails .

Se han publicado más de 1.500 entradas en blogs.

Se han recibido más de 694.445 búsquedas en Google.

Se han publicado 79.364 actualizaciones en “Los Muros” de Facebook.

Se han registrado 70 dominios nuevos.

Se han generado 98.000 tweets.

Es una pequeña muestra de lo que ha ocurrido en la (www)ida de ahí fuera, en los 60 segundos (aprox.) que has tardado en leer este post.

Y ya que estamos aquí, casi llegando al minuto , aprovecho para darte las gracias por la dedicación de tu tiempo a leer este artículo del Blog Imperfecto.

Es un honor que me regales tu minuto.

Gallina o Dino?

¿Reconoces la sensación de ser turista en tu ciudad? Por mucho que creas que la conoces, descubres un rincón nuevo, que siempre ha estado allí, pero en el que tu no has puesto los pies jamás…Y en estos jardines desconocidos para mí, descubrí a un jardinero inspirado que ha recortado un seto con una doble lectura. ¿Quería que viéramos una gallina, pero se le fue con la cresta? ¿O es un dragón-dinosaurio de cuello alargado?
Esa es la cuestión. No nos pusimos de acuerdo pero , con criterios democráticos, ganó la gallina…


Yo veía al dragón-dinosaurio… ; – )