Believe y encontrarás el camino…

Esta canción la descubrí, buscando música de Jocelyn Brown. Ya incorporada a una selección de canciones para mi coche, empecé a frecuentarla. Inexplicablemente, si de camino al trabajo (o adonde sea) me sentía un poco triste, sin ganas o hasta los mismos eggs, la buscaba…La música y la voz negra de J. Brown me inyectaban energía y buen humor…

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Es una canción mágica, os lo aseguro. He probado su efecto en muchas personas y, siempre, acaban rindiéndose a esa vibración del universo de Believe…Te anima. Te dinamiza.

Si hay un mínimo conocimiento de inglés, casi entiendes la letra perfectamente. Si no tienes ni idea, curiosamente también transmite un mensaje con una fuerza tipo gospel. En cualquier caso, la letra es muy motivacional. Muy de autoayuda, pero, también, muy de verdad.

If you believe (in yourself), you’ll find the way.

Creer en uno mismo.

Si “te” crees, encontrarás el camino…

Visto así, parece una cursilada pero es tan auténtico a la vez, que escucharlo en esa voz potente y a ritmo house, lo convierte en toda una experiencia.

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Está canción es el primer trabajo de Ministers de La Funk ( alias de Erik Morillo)  para  Subliminal Records(2000). Me ha sorprendido descubrir que : 1) es house (en muchos foros se considera una de las mejores canciones de house ), 2) que a mi edad, va a ser que me gusta el house y 3) he pasado 15 años visitando Ibiza en verano y me he hartado de ver posters y vallas de Erik Morillo como DJ en Pachá y no sabía que era el autor de esta canción joya…(www.subliminalrecords.com)

© Al Powers, PowersImagery.com

Disfrutad de la canción y de este directo de Jocelyn Brown apabullante… y, si queréis un buen antídoto contra la tristeza, convertirla en una de las canciones de la B.S.O de vuestra vida.

Funciona.

NB : Mejor a un volumen considerable. Con auriculares, ya total. ; – )

 

 

Rodeada de “especialistas”.

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Es algo con lo que tengo especial cuidado. Yo soy “especialista” pero sólo en Psicología y Logopedia. En esas áreas, en las que tengo una formación “especializada”, tampoco me significo porque soy consciente que hay asuntos que requieren de una especialización de la especialización…

En estos últimos días, por un tema de salud familiar, he sabido que vivo rodeada de “especialistas”. Debería sentirme afortunada ante tanto conocimiento a mi alrededor, pero…

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Estos especialistas, son seres humanos que creen que sus vivencias y/o experiencias ( aunque no tengan nada que ver con el tema en cuestión) son las de la verdad absoluta. La del remedio milagroso. Las correctas.

  • Yo hubiese hecho esto” (actuar en un “pasado” que no puede ser intervenido ni corregido, es de gran ayuda. ¡Gracias!)
  • A mí me dieron este medicamento” (pero es otra cosa, se parece pero no),
  • Uy, yo tuve un dolor similar y lo mejor es…” (pues si lo tuviste, que poca empatía tienes con el doliente. ¿No dices qué sabes de la intensidad de ese dolor?¿Por qué explicas el tuyo– el único- con pelos y señales?)
  • “Estos médicos no se enteran de nada”. Ellos sí, claro. Por supuesto.

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La actitud es muy relevante a la hora de catalogar a estos especialistas. Hay a los que les mueve el interés genuino por ayudar. Estos son los únicos admisibles. El resto, adolecen de un profundo yoísmo y de una percepción alterada de la realidad que les hace creerse que saben de algo de lo que no tienen ni idea.

Yo, especialista en psicología, les recomendaría una terapia de choque. Hacérselo mirar, de verdad. O, por una cuestión de karma, que les llegue la experiencia concreta para que puedan opinar con conocimiento de causa…

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No soy Go.

Confesión: me instalé el Pokémon Go en mi iPad.

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Me activó una llamada a la puerta de unos niños vecinos que habían detectado unos Zubat en mi casa…Los dejé entrar y que los cazaran…

zubat

Mi objetivo era saciar mi curiosidad…

Además del público “en edad de jugar”, he descubierto que el límite de edad es muy difuso y que hay adultos , igual de enganchados al Go que los más jóvenes. También es verdad que hay una variable que influye en esta adicción y es que están de vacaciones y con más tiempo para quedarse absortos mirando la pantalla de su móvil y más tiempo para pasear con sus hijos ( que si que juegan al Pokémon Go buscando esos bichitos ( Pikachu, Charmander, Magikarp , Caterpie….)

Barcelona Barcelones 14 07 2016 Sociedad Locura Pokemon Go en Barcelona Hay convocatoria de RAC 1 en Francesc Macia y el Turo Park Arxiu DG 160714 ex 0198 en la foto SEguidores del juego en Turo Park FOTO PUIG JOAN

Para jugar debes moverte. Así que la masa en movimiento se divide en :  1) adolescentes andando, en bici, en skate, etc, (y adultos!) y  2) niños “agrupados” bajo la vigilancia de un adulto. (Sin adulto responsable el juego es inviable.)

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Ya no sirve quedarse a jugar en casa… La calle espera …Hay quien dice que es bueno porque de esta manera, dejamos el sedentarismo de los juegos a los que estábamos acostumbrados y nos movemos. No digo que no pero… andar mirando la realidad aumentada en una pantalla de móvil, tiene riesgos físicos evidentes ( hace dos días, los Mossos sacaron del Túnel de la Rovira a dos japoneses cazando Pikachus y en Nueva York, hubo un colapso en el Central Park ).

Hay otro riesgo que no parece tan importante pero lo es : teniendo la realidad ¿para qué quieres verla en el móvil?

Yo me he sentido incomoda con el tema de la  Privacidad: cuando juegas, hay acceso total a tu ubicación y la cámara está abierta… No sé…

Y después, está el tema de las posibles “incursiones” en propiedades privadas …

Los posibles “peros” se irán viendo a medida que vayan pasando “Incidentes-go”. Guste más o guste menos, que ha sido y es un éxito es indiscutible . Nintendo se ha revalorizado un 76% desde el lanzamiento. Millones y millones de descargas. Multitudes “globalizadas” a la búsqueda del Pikachu…

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Sinceramente, creo que durará lo mismo que una tendencia de moda . Dentro de nada, aparecerá otra cosa ( que no me puedo ni  imaginar) que barrerá al Pokémon Go y es posible que me lo descargue ( igual se pueden hacer partidas de Apalabrados con habitantes de exoplanetas)pero , ahora mismo, tras tres días de uso discreto, ya lo he eliminado de mis aplicaciones. No me hace falta más. Objetivo cumplido.

No soy (adulta) Go…

 

 

 

Demasiada estupidez.

Nunca hubiese dicho que disfrutaría de la lectura de un ensayo.  Un análisis demográfico, económico e histórico … Suena duro pero si resulta que sobre lo que se reflexiona es sobre la estupidez humana, la cosa entra mejor. Es más, se desliza suavemente, te sorprende y te engancha.

El libro de Carlo M. Cipolla, «Allegro ma non troppo» llegó a mis manos , con la exquisita recomendación (fervorosa) de una gran lectora ( de la que me creo todo lo que me aconseja…). Cipolla fue un historiador italiano , especializado en economía que un día se puso a pensar en la estupidez humana.

Y en estos últimos tiempos, visto lo visto en cuanto a la gestión económica y social del país, yo diría que en España, abundan los estúpidos poderosos. Y, cuidado, que la estupidez es contagiosa y ya no sirve eso de ser estúpido sólo si eres del bando A o del bando B. Ahora, la estupidez ya va en plan plaga, afecta a todos los bandos.

Las cinco «Leyes Fundamentales» de Cipolla , no tienen desperdicio. Sería bueno que «Alegro ma non tropo» fuera de lectura obligatoria para ayudarnos a sobrevivir a la estupidez. La nuestra por dejarnos y la de los otros, por «causar pérdidas» ( ver ley nº 3).

1-. Siempre e inevitablemente todos subestiman el número de individuos estúpidos en circulación.

2-. La probabilidad de que cierta persona sea estúpida es independiente de cualquier otra característica de esa persona.

3-.Una persona estúpida es aquella que causa pérdidas a otra persona o grupo de personas sin obtener ninguna ganancia para sí mismo e incluso incurriendo en pérdidas.

4-. Las personas no estúpidas subestiman siempre el potencial nocivo de las personas estúpidas. Los no estúpidos, en especial, olvidan constantemente que en cualquier momento, lugar y circunstancia, tratar y/o asociarse con individuos estúpidos se manifiesta infaliblemente como un costosísimo error.

5-. La persona estúpida es el tipo de persona más peligrosa que existe.

Pero, tras su lectura, hay que añadir lo siguiente :«Corolario de Livraghi a la Primera Ley de Cipolla : En cada uno de nosotros hay un factor de estupidez que siempre es más grande de lo que suponemos.» El poder de la estupidez, Giancarlo Livraghi

Demasiada estupidez.

En definitiva, un post estúpido ?…

N. B 1( no tenía ni idea ) : Corolario :m. Proposición que no necesita comprobarse, sino que se deduce fácilmente de lo demostrado antes.

N.B 2: Ilustración Imjustcreative


Tampoco importa si vuelve…

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Se ha puesto su viejo abrigo de lana verde. Es de un tono apagado, igual que el color de su pelo, de su piel…

Como cada tarde, está sentada en un banco del parque que hay frente a su casa. A su lado, hay un termo con un poco de chocolate caliente que le ayuda mitigar el frío por dentro, cuando se desliza por su garganta y , por fuera, cuando lo abraza con sus manos para infundirse calor.

No hace nada. Al principio, esperaba pero fue pasando el tiempo…Ahora, ya no espera. Sólo observa.

Sus ojos registran los gestos, las voces, el paso de los caminantes. De vez en cuando, se queda ensimismada con los pájaros que se posan en las ramas del sauce bajo el que está su banco o en el fluir de las hojas secas, que caen en suave cascada pero… lo que más le interesa son las personas.

Esa pareja de amantes que camina, con las manos entrelazadas. Ese susurro, a medio camino entre el oído y los labios que se transforma en un suave beso.

Esa madre y sus tres niños que juegan entre la hojarasca y que ella observa, a su vez, embelesada. El más pequeño, se acerca a ella y le entrega un ramo de hojas secas, bellamente dispuestas en un ramillete. La madre sonríe, lo abraza y desordena los rebeldes rizos de aquella criatura diminuta.

Su mirada se posa en la mujer que llora en el banco de al lado. Esa mujer. No la ha visto sentarse pero sus lamentos llegan, arrastrados por el viento, y la mira. Sostiene en sus manos un papel arrugado, que de vez en cuando, alisa y vuelve a leer y entonces, el llanto se transforma y es más profundo, más desesperado.

Abre el termo y se sirve un vasito de chocolate caliente. Se lo bebe para entrar en calor pero no disfruta de la seda dulce y cremosa del cacao, ni de la sensación reconfortante que recorre su cuerpo pero que ella, no siente. La mujer que llora se levanta y camina. Pasa junto a la madre que sigue jugando con sus niños, rodeada de risas.

Ellas, sienten. Ella, sólo observa.

Ya atardece. El termo ya no le da calor. Ya no queda chocolate y nadie pasea por los caminos.

Hoy, tampoco vendrá. No lo esperaba porque ella ya no espera, sólo observa,  pero se levanta, sabiendo que debe volver a su casa vacía antes de que la noche invada el parque.

Ya han pasado tres años desde el día que la encontró en aquel banco, desgarrada de dolor. Había conocido el amor y la felicidad intensa, pero en un doloroso instante lo había perdido todo. Cuando la llamaron y le dieron la triste noticia,  dejó caer el teléfono y empezó a llorar. Salió a la calle, incapaz de soportar estar en su hogar destrozado y empezó a correr hasta llegar al parque. Extenuada, se dejó caer en el banco. Ese banco…

Y apareció aquel hombre vestido de negro con su extraño maletín. Se sentó a su lado y le ofreció la posibilidad de no volver a sentir jamás. La tomó de la mano y, al instante,  notó que su alma dejaba de dolerle.

Puedo hacer que sea así para siempre”, le dijo mientras ella se apartaba de su caricia, asustada. Entonces, al cesar el contacto, el dolor intenso de la pérdida volvió a ella y la sacudió con violencia.

Dolía tanto, mucho, más.

Él le tendió la mano de nuevo y ella se aferró a él, dispuesta a aliviar el desgarro. Pensó que ya lo había sentido todo, lo bueno y lo malo. Lo que la colmaba y lo que la dañaba. Y era tanto el dolor infinito que no quería volver a sentir.

Nada.

Ese nada total y absoluto.

No le soltó la mano. Ella aceptó y el hombre la besó suavemente. En el instante que sus labios se posaron en los suyos y su respiración se fusionó, notó como la tristeza la abandonaba.

En ese momento, no le importó que también se fugara la alegría…

Cuando abrió los ojos, el hombre de negro había desaparecido. Y, ella… Ella ya no sentía nada.

Nada.

Un escalofrío recorre su cuerpo al recordar pero es una reacción física. No hay ningún sentimiento… Se levanta por fin y camina hacia su casa.

Hay algo minúsculo, diminuto, casi ahogado entre esa masa de insensibilidad que le hace observar a esa pareja de enamorados, a esa madre con sus hijos, a esa mujer que llora…¿ Qué habrán sentido? Y esa misma pieza microscópica de su alma, es la que insiste en observar pero…esperando.

Esperando al hombre de negro con su extraño maletín para pedirle que le devuelva su sentir aunque… No importa que él no haya vuelto por allí.

Tampoco importa si vuelve…

N.B: La incapacidad para identificar las emociones y expresarlas, es un desorden neurológico denominado Alexitimia.

Mafalditis Crónica .

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Dedicándome a re-situar algunas cosas de la casa , me he reencontrado con el libro-tocho «Todo Mafalda».

Siempre que capta mi atención , me paro unos minutos y lo abro al azar…Es inevitable que pase el tiempo y me quede enganchada… Siempre me sorprende …Y tiene mérito, porque ese es un libro manoseado y leído y releído… Pero ahí está ella, la niña contestona y preguntona . Me encanta Mafalda.

Hace un tiempo le preguntaron a Quino, su creador, si creía que Mafalda aún estaba vigente :  «La temática, lamentablemente, sigue de actualidad. Eso de que el mundo sea un desastre no cambia». 

Mafalda tirasEste hombre podía haber estado haciendo tiras de Mafalda de forma infinita y en bucle, sin apenas alterar los esquemas básicos. Un producto sin fecha de caducidad. Por ejemplo:

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El día que Mafalda esté obsoleta, ese día, tenemos que alzar nuestras copas y brindar. Pero eso no quita, que yo deje de ser adicta al espíritu Mafaldero y, de vez en cuando,me de unas dosis.

Como ahora.


 

N.B : Siempre he tenido curiosidad por saber cómo habría evolucionado el personaje de Mafalda. ¿Cómo sería de mayor?. Pocos se han atrevido a jugar con esta niña prodigiosa, pero he encontrado dos «versiones» de Mafalda : a los 18 y a los 30.

Tira del dibujante Caloi. Diario Clarín de Buenos Aires

Caricatura del dibujante Ombú . Semanario «El País Cultural» Uruguay.

 

 

El autobús dorado que solo veía el abuelo.

Recupero este texto  del 2011…

Es tierno… Para contrarrestar a La Asesina del Pollo … ; – )

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Rogelio Rojo Reja había nacido en el autobús número 27 de la Línea 2 , casi llegando a la calle Balmes de Barcelona. Y digo casi, porque el conductor tuvo a bien parar el autobús, en medio de la calzada , a un semáforo de esa calle y ayudar a la madre de Rogelio a dar a luz ..

Rogelio, que así se llamaba el señor conductor , fue el que sostuvo los delicados hombros de Rogelio Jr y lo giró y estiró y lo sacó del interior de su madre para darle la bienvenida al mundo, en un autobús viejo y desvencijado. El niño lloró como un poseso, inundado sus pulmones del aire que había en el autobús, rodeado de los escasos viajeros que hacían la ruta del 27, a las 5:30 a.m . En aquella mañana fría de invierno, Rogelio se convirtió en una anécdota enternecedora que explicarían a sus hijos y a sus nietos. Siempre recordarían la oscura madrugada en la que vieron nacer a un niño en un autobús…

Rogelio nunca se sintió diferente por haber nacido en un autobús. Desde muy pequeño, había hecho la misma ruta con su madre una y otra vez y sabía el lugar exacto en el que había hecho su aparición estelar en el planeta. Incluso, antes de que desguazarán el autobús , el tío Rogelio, su chofer durante tantos años, había conseguido los dos sillones en los que su madre lo había parido . Los conservaban en el garaje, bien lustrados y brillantes.

El día que cumplía 18 años, Rogelio estaba en la esquina, a unos metros de la calle Balmes ,donde el tío Rogelio había estacionado el vehículo y él había nacido, celebrando su mayoría de edad. Hacía dos años que faltaba su madre y desde su desaparición aquel ritual de ir a aquella esquina y observar la circulación, la calle y a las personas que caminaban había cobrado un sentido diferente. En aquel lugar se sentía conectado a ella…Estaba ensimismado, reflexionando sobre que decisión tomar en su vida en ese momento tan trascendental. Quería estudiar derecho en la Universidad pero también le atraía la Sociología. Estaba hecho un lío. Además, la chica por la que bebía los vientos iba a hacer Psicología y esa facultad estaba en el mismo edificio que la de Sociología y…Sus ojos detectaron un destello. Un autobús ascendía por la calle, en dirección Balmes y el sol incidía en la carrocería de forma que parecía envuelto en un halo dorado. Rogelio lo contempló fascinado y casi se le detuvo el corazón cuando vió cómo el autobús estacionaba en la esquina. No se abrieron las puertas, ni había nadie en su interior. En el lateral que quedaba frente a su mirada, había un gran anuncio de relucientes letras y luces de neón que decía: “Derecho en la Autónoma”. El autobús reemprendió la marcha y se perdió calle arriba mientras Rogelio recuperaba la respiración sabiendo, ya , que iba a estudiar la carrera de Derecho. Y en la Autónoma.

Al año siguiente, el suceso se repitió. Apareció el autobús dorado con un mensaje concreto : «Quédate en España». Y Rogelio rechazó una beca para un intercambio en una ciudad europea que se vio arrasada por un terremoto. El epicentro se produjo en las inmediaciones de la Facultad de Derecho…

Año tras año, Rogelio acudía a aquella esquina el día de su cumpleaños y año tras año, el anuncio del autobús le guiaba en las decisiones que debía tomar . Escogió un trabajo en un bufete pequeño aún teniendo la posibilidad de trabajar en uno de renombre. Al poco tiempo, el gran bufete se vio afectado por un gran escándalo que hundió la carrera de los abogados que allí trabajaban. Su despacho ganó reconocimientos internacionales en temas de Derecho Medioambiental y Rogelio se convirtió en una figura de gran prestigio en este campo. Se casó con una finlandesa, enamorada de la ecología ,aunque a punto estuvo de dejarla escapar…pero el anuncio del autobús le mostró hasta el anillo de compromiso que debía regalarle. Rogelio conoció el amor y tuvo dos niños preciosos, Rog y Elio, que lo hicieron inmensamente feliz.

Vendió las acciones que había heredado cuando se lo indicó el autobús y consiguió una considerable fortuna. Dejó su trabajo en el momento indicado y se dedicó a escribir. El título de su primera novela, basada en una trama de desastres medioambientales que fue best-seller mundial, también fue cosa del autobús…

Pasó el tiempo, sus hijos se casaron y su querida esposa falleció. La pena lo dejó agotado , hasta que el autobús le anunció que volvería a ver a su finlandesa y que estaba bien. Tuvo tres nietos a los que les explicaba la historia de su nacimiento en el número 27 de la Línea 2, a unos metros de la calle Balmes y que lo acompañaban, el día de su cumpleaños, a ver el autobús dorado que sólo veía el abuelo

Rogelio envejeció rodeado de cariño y nunca dejó de acudir a su cita de aniversario. Los niños ya habían crecido y ya no les divertía aquello de estar en la esquina, viendo al abuelo con aquella gran sonrisa y la mirada perdida, mirando algo que nadie podía ver así que llegó un día que Rogelio volvió a ir sólo, sin hijos ni nietos .

Lo vieron feliz cuando los abrazó y se despidió. Nunca más supieron de él.

Los que estaban en aquella esquina , no repararon el aquel anciano de gran sonrisa y semblante sereno, que se esfumó en el aire como por arte de magia. Nadie vio el autobús dorado que se paraba en la esquina, con un gran anuncio que decía : “Bienvenido.” Ni se percataron de cómo Rogelio subía a él y se abrazaba a los viajeros. Su madre, el tío Rogelio y su querida finlandesa…

A unos metros de la calle Balmes, el autobús se perdió en el horizonte…Dejó una estela dorada pero…casi nadie la pudo ver . Los que sintieron aquel destello momentáneo , aseguran que era el autobús número 27 de la Línea 2.

#Banksy, no lo hagas.

Banksy, no lo hagas.

No te quiero conocer. No quiero ver tu rostro…Y en el fondo sí quiero, pero …no.

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Leo que Banksy podría asistir a la entrega de premios de los South Bank Sky Arts Awards, en el Hotel Savoy de Londres. El artista de Bristol, ha sido nominado por su obra “Dismaland”, un parque temático al estilo Banksy : de denuncia,  crítica y advertencia de la sociedad que -todos- estamos construyendo.

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Espero que no vaya a recoger el premio porque uno de sus rasgos diferenciales es el anonimato. Nadie sabe quién es Banksy… Sus obras, stencils e intervenciones de Street Art en diversas ciudades del mundo, continúan teniendo esa aura de misterio. Cuando ves un Banksy en una pared, sabes que el artista lo ha pintado con nocturnidad y alevosía, saltándose las leyes, escondido, rápidamente, saliendo por patas al acabar…

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Y es curioso, porque si Banksy pinta un algo en un muro de tu propiedad, lo puedes subastar y vender por precios astronómicos (Brad Pitt es uno de sus coleccionistas más mediáticos). Es más, en una de esas “intervenciones”, vendió obras suyas en un tenderete de un mercadillo callejero de Central Park a 60 dólares que, después, se han subastado entre 85-100.000 dólares.

Conviviendo en el equilibrio de esos dos mundos opuestos, el de la denuncia callejera y el de la subasta en Sotheby’s, Banksy ha podido sobrevivir artísticamente. No sólo eso, ha continuado provocando con sus mensajes …

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No quiero saber quién es.

Me gustaría seguir imaginándomelo, sin rostro, planeando como intervenir. Como hacerlo sin que lo vean. Como irse sin que lo pillen.

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No vayas, please.

Rojo

He encontrado una vieja carpeta con un texto que escribí en 1990.  : Rojo .

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El protagonista de ROJO se llamaba Eusebio.

El hombre, habitante de un pequeño pueblo, tenía una debilidad cromática. Todo lo que le rodeaba era rojo…. Vestía de rojo, su casa era roja, los objetos ( tazas, botas de vino, vasos, etc.) también rojos.

Vivía de crear tallas de madera que pintaba de rojo, sólo bebía vino tinto , comía alimentos “rojos” y no se pudo casar nunca porque quería que su futura esposa vistiera de rojo el día de la boda… Aún con esta debilidad por el color rojo (“Roja es la sangre, rojo el corazón. ¿Qué hay más importante que el rojo color? Rojo es el amor, roja es el alma. ¿Aún dudas que el color rojo no tiene importancia?” Tela la frasecita que puse en boca del protagonista), Eusebio era feliz. Nadie en el pueblo lo marginaba o lo trataba diferente por esa manía con el rojo. Al contrario, era una persona  muy querida por sus vecinos…

El relato, de 11 páginas mecanografiadas, sigue con la llegada al pueblo de un nuevo médico tras la jubilación de su predecesor.  Y ahí llega el Doctor Juan Blanco ;- )… Se queda maravillado con la supuesta patología (“La monomanía cromática” ) de Eusebio y lo convierte en su sujeto de estudio. Lo somete a mil pruebas y , a medida que las va realizando, Eusebio,  extenuado va perdiendo vigor… Se va marchitando.

El clímax del relato es la escena en la que Eusebio Rojo es observado como un conejillo de indias en un congreso médico. El Doctor Juan Blanco ya ha conseguido la fama al etiquetar y describir esta nueva patología y aun viendo que el pobre Eusebio está cada vez peor, sigue utilizándolo.

El pueblo entero, vestido de rojo, irrumpe en la sala de la ponencia y rescata al pobre hombre. Evidentemente,  a las pocas semanas de retomar su vida, vuelve a ser el Eusebio de siempre.

El relato acaba así:

El Doctor Juan Blanco se instaló en un confortable piso de la ciudad. Su vida había cambiado : entrevistas en la radio, publicaciones en las mejores revistas científicas, conferencias en la Universidad… Incluso estaba preparando la publicación de su primer libro…

Llegó a su piso muy entrada la noche. Sacó las llaves de su gabardina blanca. Ante sus ojos, apareció un gran salón: paredes blancas, sofá blanco, cuadros blancos, chimenea blanca…

Se sentó en su sillón blanco de piel y se sirvió , en un vaso blanco, un poco de leche fresca.

Recordaba las palabras de su mujer. ”Qué manía tienes con lo blanco! No paro de limpiar” Ni tan siquiera el día de su entierro se había puesto una corbata negra…

Sumido en sus recuerdos, el Doctor Juan Blanco se introdujo en las blancas sábanas de su cama blanca y se quedó profundamente dormido…

Pues bien, este relato fue ampliamente analizado por un escritor profesional ( muy amigo de Cela y al que le debo haber conocido al Premio Nobel). Su opinión me hizo comprar,inmediatamente,  el María Moliner e intentar  aprender a escribir . Junto con el relato, he encontrado su carta ya muy maltrecha ( se ha quedado pegada en la carpetita de plástico en la que ha estado guardada 26 años) y no puedo evitar reproducir lo que aún se lee…

Pura nostalgia…

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Chubasquero amarillo, botas azules.

Aviso Urgente: Se busca mujer de mediana edad, ataviada con un chubasquero amarillo y unas botas de agua de color azul.

Zona Puerto.

Paciente del Centro Psiquiátrico Luces.

Telef….

Donde yo vivo, llueve muy poco. Tan , tan poquito que no es necesario tener unas botas de agua . Esta se evapora, rápidamente y tamiza la tierra pero no la encharca…Nunca , jamás, he necesitado unas botas de agua así que considero un fenómeno inexplicable , la irresistible atracción que sentí por esas , las de color turquesa… Me sorprendí a mi misma, babeando delante del escaparate de aquella tienda de prendas de segunda mano. Vintage, me corregiría mi hermana…

Cuando entré, decidida a probármelas, un chubasquero de un color amarillo estridente captó mi atención. Era de mi talla y me lo puse, mientras me calzaba las botas de agua. La imagen que me devolvió el espejo del probador, era impagable. Estaba a medio camino entre un pescador y un payaso… Ridícula en esta tierra seca… No obstante sentí que me daba igual y que tenía que adquirir ambas piezas. Lo hice. Es más, salí de la tienda “vintage” con ellas puestas…

De camino a casa, me encontré con una vecina especialmente odiosa, conocida por saber todo de todos y de todo y criticar a destajo a esos todos. Me inspeccionó, observándome de arriba abajo y con voz despectiva me preguntó por qué llevaba un chubasquero. Sin dar tiempo a articular mi respuesta del cerebro a la boca, me oí decir : Por qué me da la gana, señora. La vecina, tiesa como el palo de una escoba, me respondió que me quedaba horrible y que hacia el ridículo, en un día tan radiante. Y me pasó lo mismo. Mi voz se activó y dije : Me da igual lo que tú creas, vecina cotilla. Seguí caminando, haciendo un extraño chof –chof con mis botas de agua y un suave frus-frus con mi chubasquero. Deseé llegar a casa y , como por arte de magia, me encontré a las puertas de mi edificio…

En el rellano de mi casa, me estaba esperando mi hermana. Por la postura defensiva, supe que su visita era problemática. Me acerqué a ella y me lanzó su discursito habitual sobre asuntos domésticos. Su voz me llegaba lejana. Sentía como todo lo que me decía, me resbalaba literalmente…A su inquisitoria pregunta ¿Me estás escuchando? , mi voz renovada la invitó a irse y le confirmó que lo que me estaba diciendo no me importaba ni lo más mínimo. Un pimiento, para ser más exactos.

Ya en casa, recibí varias llamadas telefónicas. Mi ex, mi ex suegra, mi jefe…Quejas, reproches o amenazas…A todos, les indiqué que no tenía ningún interés en lo que me decían. Cada vez que colgaba el teléfono, me invadía un estado de suprema satisfacción.

Me percaté que durante todo este tiempo, no me había sacado el chubasquero…Acaricié el plástico rígido y brillante y pensé que sería una buena prenda para los lluviosos Highlands Escoceses, por ejemplo. Siempre había deseado ir allí. Y, claro, fue abrir los ojos y estar en el centro de un paisaje verde profundo, con unos acantilados preciosos y una lluvia densa que resbalaba por el cuerpo, enfundado en el chubasquero amarillo.

Empecé a andar, sin saber muy bien qué hacer a continuación cuando mi mirada se demoró en mis chorreantes botas de agua…Pensé que en casa, estaría seca y calentita… Y allí aparecí.

Tarde unas horas en darme cuenta … Lo que me ocurría era tan, tan prodigioso que me parecía imposible. ¿Me estaría volviendo loca? Decidí confirmar mis sospechas: Mi ex. Un ser odioso. Sus palabras me irritaban. Todas. Un simple “Hola”. Lo llamé y provoqué su ira. Como era de esperar, su respuesta fue desmesurada y…odiosa . Lo que siempre me dejaba hecha un ovillo, un mar de lágrimas con ataque de ansiedad incipiente, se convirtió en indiferencia. Lo que me decía aquel tipo me traía al pairo.

La segunda prueba fue más divertida . Me imaginé en Nueva York, París y Tokio y…allí estuve.

Así que, finalmente, me di cuenta que el chubasquero me protegía emocionalmente .Lo positivo, lo seguía percibiendo con la misma intensidad pero lo negativo… resbalaba , literalmente. Y, después, estaban las botas. En realidad, un artefacto mágico para tele-transportarse por el mundo…El único inconveniente era que en el lugar al que me trasladaba, siempre, siempre estaba lloviendo pero tampoco era para ponerle pegas al invento.

Hice de mi chubasquero amarillo y mis botas de agua azules, mi uniforme de vida. Sólo me lo sacaba para dormir…

Al final, consiguieron internarme en este lugar. Al llegar , me vistieron con un horrible camisón de hospital pero, tras una semana simulando ataques de pánico, he conseguido que mi terapeuta acceda a realizar las sesiones con las prendas puestas. Cree que estaré más tranquila y relajada.

Se acerca la hora. Oigo a la enfermera . Abre la puerta y deja mi chubasquero y mis botas a los pies de la cama.”En 10 minutos, tienes la sesión con el doctor”. Cierra la puerta.

Ahora , sólo tengo que escoger un destino.

lluvia

NB : Este relato lo publiqué en el 2012. Aún están buscando a la mujer del chubasquero amarillo y las botas azules… Si la veis por ahí, no la delatéis…