Los anuncios.Los infinitos anuncios que hacen que se te llegue a olvidar la trama de un episodio de CSI. Los odiosos anuncios que elevan el volumen del televisor sin permiso del propietario. Esos anuncios que amamos y odiamos. Supongo que mi relación con ellos es la normal. A veces, uno me llama la atención y lo disfruto ( la primera vez, sobre todo); en la mayoría de ocasiones, pasan de largo ante mis ojos mientras cambio de canal para ver los mismos anuncios con segundos de diferencia; también hay ese que odias especialmente por su musiquita machacona o el sonido estridente y finalmente, están los buenos ( algunos hasta se anuncian) que se pueden ver varias veces sin que cansen ( curiosamente, pertenecen a mi grupo personal de lovemarks…).
Hoy he visto un anuncio de Dodot en el que se anuncia que con la compra de cada paquete de pañales, se envía una vacuna al Tercer Mundo. Este no es un producto que se consuma en mi casa, por lo que mi atención estaba más relacionada con el spot en sí ( para mí, era el primer visionado y por tanto, novedad) que en el producto. Se trata de unos dibujos animados , con los colores suaves y las formas delicadas que asociamos a los bebés, a los niños…Al final, creo recordar que el pañal hacía una trayectoría hasta llegar a otro lugar del planeta convertido en vacuna. Primero he pensado que había una dosis importante de chantaje emocional en el planteamiento. Si delante del líneal, lleno de pañales, me hace escoger y yo sé que ese va a facilitar una vacuna, casi seguro que me quedo con el solidario.
La Responsabilidad Social Corporativa (RSC) siempre me ha interesado. Creo muy importante que las empresas puedan intervenir en nuestro mundo, desviando parte de sus beneficios a las diferentes y numerosas cosas que debemos hacer por los seres humanos y la Tierra en la que habitamos. Me parece bien que Dodot publicite sus acciones de RSC y que esto la posicione y diferencie respecto a sus competidores. Si estos quieren jugar en el mismo campo, que hagan lo mismo. Yo, como consumidor, podré elegir entre más posibilidades . Por lo tanto, seguiremos jugando.
Se ha criticado mucho la práctica de políticas de RSC, marketing solidario, etc… pero tal y como están las cosas en este mundo tan tocado, yo prefiero que se hagan cosas. Pequeñas, locales, focalizadas, aliviadoras, esperanzadoras… Los de Dodot, las vacunas. Bono y su (RED) combatiendo el sida, la tuberculosis, la malaria ( que aunque se diga y se malpiense, ahí está. Haciendo algo.) Aunque sean pequeñas, que sean muchas. Y si pueden ser fomentadas por empresas, famosos, etc, mejor que mejor.
Los seres humanos de a pie, ya vamos por la vida muy transtornados. La gran mayoría somos buena gente. Solidarios. Preocupados por los demás y por el medioambiente pero…ocupados en sobrevivir que ,aunque sea algo egoísta, es la realidad pura y dura. A este conjunto de personas ( y ya os digo que somos la amplia mayoría) no nos da tiempo de ser solidarios más allá de la Visa de una ONG, apadrinar un niño, donar a la Cruz Roja…y todo esto, si es Navidad o nos acordamos. Yo tengo la teoría que si nos lo pusieran fácil ( y esta teoría es también aplicable al mundo del reciclaje) seríamos muchísmo más participativos. Para ello, lo más importante es que las acciones provengan de interlocutores de calidad y sean fiables. Si esto es así y las empresas socialmente responsables nos ofrecen sus productos con ese valor añadido, podemos ayudar facilmente ( Patatas Natur-contra los malos tratos, Dodot, (RED) en Armani, Apple, Gap, etc,Vichy Catalán-investiga el colesterol, etc, etc…) y esto es extrapolable también al comercio local. Por ejemplo : Una panadería que cobra 0,10€ más por barra y la dona, mensualmente al Hogar de los Jubilados del Barrio, …).
Y, a otro nivel, pero no por eso menos importante , está el tema del Comercio Justo. Las dos palabras que componen esta categoría son tan contundentes que no hay nada más que decir. Los consumidores queremos, efectivamente, tener acceso a productos de Comercio Justo. Queremos que estén presentes en todos los líneales y también, sería bueno, que alguién ideara una campaña de marketing para ellos, para competir en igualdad de condiciones con los que ( y lo siento) no son justos . Tengo la sensación que Risto Mejide lo haría fenomenal. Lo de idear la campaña, digo. Y, por supuesto, ayuda de los gobiernos de todos los países, que son los que deberían potenciar y fomentar el consumo de este tipo de productos. Da un poco de risa por lo de utópico, ¿no?.
Si nos ayudan el ayudar, ayudaremos más por que todos ( o casi todos) queremos ayudar.
«Expect a miracle», Vicente Ferrer


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