#NuevaRealidad (Arte.)

Siempre alegra la vista contemplar ARTE.

Y más en las calles, al alcance de todas las vistas

Pejac.

Madrid.

Hospital Marqués de Valdecilla, Santander

Foto de Hari Parmar .

Londres.

Cosimo Cheone.

Milán.

#NuevaRealidad (Lista de ilusiones.)

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La palabra “ilusión” es preciosa. Es melódica y encierra algo bello, por lo menos a priori.

Ilusión.  Estar ilusionado/a. Tener ilusiones.

Preciosas palabras que transmiten proyectos, esperanza, optimismo. Todos sabemos lo que es “tener ilusión” y, por desgracia, lo que significa“no tenerla”… Es curioso que nos refiramos a algo tan espiritual con un matiz tan material, tan de objeto. Una cosa que se tiene. ¿Qué forma, peso, longitud tiene mi ilusión, me pregunto?

Esta acepción positiva de la palabra, sólo existe en el idioma español. En el resto de lenguas, la ilusión es una distorsión. O un engaño. O una quimera. (latín “illusio”, “illusorius”, término proveniente de “illudere”, que puede traducirse como “burlar”).

Y es que ilusiones, hay muchas. Y de muchos tipos.

Hay la ilusión lunar.

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Se llama ilusión lunar al fenómeno por el que la Luna (y también el Sol), dependiendo de si su posición está cercana al cenit o del horizonte, parece de distinto tamaño.

Está la ilusión semántica.

¿Cuántos animales de cada clase se llevó consigo Moisés en el arca?

Aproximadamente, la mitad de la gente responde que dos, incluso después de releer la frase y saber  que el constructor del arca bíblica no fue Moisés sino Noé. ¿Por qué entonces pasamos por alto una palabra tan fundamental para el sentido de la frase como es Moisés?En condiciones de sobrecarga cognitiva, se produce un reconocimiento “en bloque” del lenguaje, lo que da lugar a este tipo de ilusiones semánticas… Otra.

Después de un accidente aéreo, ¿dónde deberían ser enterrados los supervivientes?

La mayoría, considera las posibilidades de enterramiento sin darse cuenta de que no se está hablando de los muertos sino de los supervivientes.

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La ilusión (Gypsophila Muralis) , en formato planta, es una especie en peligro de extinción.Llegó a Finlandia en la antigüedad…

Y, también, las conocidas ilusiones ópticas en las que percibimos , erróneamente un estímulo visual.

Llamadme ilusa, pero la ilusión que más me gusta es la que , en nuestro idioma, otorga ese sentido positivo a la vida. Es una buena cosa esto de la ilusión: cada uno tiene la suya o las suyas , con diferentes formatos y todas tienen su peso y su importancia. Y lo mejor, hecha/s a medida : te puede ilusionar la vuelta al mundo en un año sabático, el tener un huerto urbano,  una sencilla sonrisa en el momento adecuado o una vacuna…

No importa qué ilusión es , si te ilusiona…

NB1 : Este post se ha iniciado con una de esas ilusiones ópticas. Una deformación de la realidad.

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#NuevaRealidad (menos mal.)

Photo by Kyle Cleveland on Unsplash

Este año está siendo tan raro y desastroso que ya pensaba que iba a dar un nuevo golpe de efecto en las elecciones en Estados Unidos.

Photo by John Cameron on Unsplash

Pero no. Una tregua del 2020 .

Photo by Jon Tyson on Unsplash

Menos mal.

Photo by Christian Lue on Unsplash

#NuevaRealidad ( La bolita.)

Siento la inquietud pandémica previa al confinamiento de la primavera pasada, así que me he dedicado a embadurnar un bastidor muy antiguo con pintura de pizarra.

Tenía una misión : hace ocho años me regalaron un móvil de viento.  No emitía ningún sonido, pero cuando se movía al son del viento, una bolita de cristal tallado , que estaba insertada en el centro, pendiendo de un hilo, reflejaba la luz del sol, creando un juego de luces precioso.

El tiempo, el viento, la lluvia, el sol… No sé quién es el culpable, pero la bolita de cristal cayó al suelo. No pude volver a ubicarla en su lugar…

Así que ahora,  sigue cerca del móvil, pero pegada a un bastidor embadurnado de pintura de pizarra en diferentes tonos tierra y gris.

Y yo me he calmado un poco…

NB : Así era el móvil…

#NuevaRealidad (2023)

Es sábado por la noche. Me dispongo a hacer las fotos a la Luna Azul. Sería más adecuado llamarle Luna Doble, ya que, aunque se llame azul, el fenómeno astronómico colorista se refiere a que , en este mes de octubre del 2020, hay dos lunas llenas.

Como siempre, en ese ratito de reflexión en el momento de las fotografías, pienso que la próxima vez que haya una Luna Azul, será dentro de dos años y medio.

La siguiente, se espera para Agosto del 2023 y, dejándome llevar por el optimismo, me he visto en algún lugar bonito, en una cena veraniega con amigos, sin mascarilla ni miedo a un virus al que ya habremos vencido y es posible que , aunque ahora parezca mentira, que ya hayamos olvidado.

A ver qué tal la próxima Luna Azul…

#NuevaRealidad ( Flores y luz.)

Visito a un ser querido, a una persona amada. Está sentada, delante de la terracita que hemos inundado de plantas. La vista la serena: luz, muchos geranios y la cruz de una iglesia que se ve en la lejanía…

Photo by Juli Kosolapova on Unsplash

Recuerdo , por ella y en su nombre ahora que ya no puede recordar, cómo decoramos aquel piso. Con ilusión y premura, escogimos telas y muebles. Cuadros, jarrones y espejos. Quedó un espacio muy bonito .Siempre he sentido un cierto orgullo personal y vanidoso porque , aunque adaptándome totalmente al gusto de los que la iban a habitar , me dejaron hacer… Ha mantenido un equilibrio atemporal hasta que la estética ha perdido protagonismo .  

Ya no hay paseos por la calle. O muy, muy pocos. La mascarilla la desconcierta. Ya no le explicamos lo del #Covid . Cada día, recibía la noticia como si fuera la primera vez. Ahora, cuando pregunta, le hablamos de una gripe muy contagiosa. Con eso vale.

En estos tiempos pandémicos, lo hemos cambiado todo para que tenga su espacio seguro y confortable. Hemos apartado las mesas, hemos desplazado el sofá, hemos quitado puertas, hemos movido objetos… Un pequeño oasis en el que ya no es importante aquel sofá , tapizado de color ocre, con una tela que ella escogió personalmente .Ahora, prima el butacón cómodo y motorizado, delante del balcón.El espacio es diáfano para cuando hay que utilizar la silla de ruedas o la grúa.Todo está orientado a las flores, a las plantas,  al sol, a la luz.

Photo by Dragana Rapo on Unsplash

Nada es ya como fue, aunque ahora , es lo que tiene que ser.

Sentada a su lado, a un metro y medio de distancia y con la mascarilla que no acaba de entender, a mí también me confortan las flores y el sol que inunda el salón…

#NuevaRealidad ( lo que falta.)

Cuando hago las fotos de la luna y cuando riego las plantas, me concedo unos minutos de higiene mental, intentando ordenar la información que he ido recibiendo.

Ya he procesado que las cosas de la pandemia están mal. Las cifras , por muy confusas que sean a veces, hablan alto y claro. Esta semana, además, se han ido introduciendo conceptos , ya conocidos :  “estado de alarma” o  “confinamiento domiciliario”. Es una estrategia muy básica de inducción subliminal: para que nos vayamos haciendo a la idea.

Lo que no veo que se introduzca en ninguno de los argumentarios es lo que falta. Lo que necesitamos a cambio de nuevos encierros y restricciones que la gran mayoría de ciudadanos, cumpliremos con resignación.

Lo que falta es que se concreten otras cifras y cantidades. Para que resurjamos de estas cenizas pandémicas necesitamos números :  el número de médicos , enfermería y profesional sanitario que se contratarán para reforzar la Atención Primaria; Ídem para el número de rastreadores ; la cifra de pruebas diagnósticas que se van a realizar; los refuerzos a la Atención Hospitalaria; el número de personal de apoyo para las Residencias.

La luna sigue ahí, indiferente a mis cálculos mentales. Las próximas fotografías, igual ya son en confinamiento domiciliario. Espero, por eso, que ese día me cuadren todos los números.

#NuevaRealidad (Cambio de armario.)

Ya sé que no es muy normal, salir a la calle , en pleno noviembre, con unos pantalones de lino y sandalias. Lo sé. Ha llegado el momento del cambio de…armario. Lo llaman “Reordenación de temporada” pero a mí me gusta utilizar lo del armario, como antes.

En el momento en que las temperaturas cambian (hacia arriba o hacia abajo, según sea verano o invierno), me planifico un día para realizar el cambio de armario. Me gustaría tener uno muy grande, en el que tener las prendas de abrigo y las veraniegas, divididas por un espacio vacío. Una frontera invisible, pero… parece ser que mi armario bio es pequeño (una tara genética, me dicen los especialistas) y tengo que llevar cosas de un lado para otro para que todo se ubique de la forma correcta.

El proceso es laborioso, pero, por fortuna, indoloro. Es como cuando tienes toda la ropa desperdigada encima de la cama y no ves el momento en que todo esté ordenado… Camisetas de manga larga, abajo. Las de manga corta, arriba. Las bufandas a la vista, el lino y la ropa de playa, empaquetada y en una bolsa del IKEA con cremallera.

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Me estiro en la confortable cama de la consulta de Reordenación y dejo que me pongan el casco neurológico. Ya es casi invierno y tengo que empaquetar mis sensaciones de la primavera-verano.  Siento la pulsación que da lugar al inicio del reordenamiento.

Se archiva el confort de los pies descalzos, la ropa liviana, la operación bikini, los baños en el mar, los paseos en un atardecer anaranjado…Se recupera la emoción de la Navidad, el crujir de la nieve, la tarde que se convierte rápidamente en noche , los escalofríos por no llevar guantes y bufanda… Cuando acaba el proceso, ya estoy en modo invierno…

Llego a casa y me froto los brazos para entrar en calor. Pongo la calefacción y me preparo una taza de chocolate caliente… Compruebo que funciono normalmente y mi comportamiento se ajusta al invierno .

Ya he hecho el cambio de armario…

NB: Tal y como va la cosa en esta pandemia, me esperaré al próximo confinamiento para hacer mi cambio de armario manual.