Foto : Acción/Evento para el Día de los Enamorados (2013) del Museo de Cera Madam Tussauds (Londres)
Se acerca mi cumpleaños. Desde los numerosos universos digitales, en los que está consignado mi e-mail o mi teléfono móvil, me envían avisos: “Oiga, que va a ser su cumpleaños y le vamos a hacer un obsequio o un descuento…”
Faltan unos días, pero ya llevo una semana de recordatorio continuo…Imposible que se me pase…
Hay poca sensibilidad con esto de los cumpleaños. Es uno de esos temas espinosos en los que puedes encontrar reacciones de amor-odio. El yin y el yang…
Hay quien lo celebra-a lo grande- sin importar edad. Siempre. A esta tipología cumpleañera, no le importa recibir mensajitos, recordatorios y lo que haga falta.
Hay quien lo intenta evitar. El paso “objetivo” de un año a otro, se quiere tratar de manera íntima. Nadie. A estos, que querrían vivir en Vietnam dónde todo el mundo celebra el cumpleaños el día de Año Nuevo (es un cumpleaños colectivo), les irrita sobremanera el recuerdo intenso del día amargo que se avecina.
Y, finalmente, está el cumpleañero-plano. Hace lo que tiene que hacer, espera abrir regalos y soplar las velas (porque siempre es así) y no le da más importancia. Satisfacción normal. Plano. Envíale mensajes si quieres, los borrará y punto.
Y es que al final, lo importantes es si quieres que te recuerden o no quieres que te recuerden que es tu cumpleaños. Lo mejor sería no rellenar esa casilla de los cuestionarios o poner una fecha falsa (podía ser el día de Año Nuevo y así uno se sincroniza con los vietnamitas) o, en caso que dar la fecha sea imprescindible, que haya una casillita específica para cumpleaños que pregunte ¿Ud. quiere recibir felicitaciones y ofertas especiales por su cumpleaños?
Y que sea actualizable que, a veces, las cosas cambian y puedes pasar de odiarlo a celebrarlo dos veces o…al revés.
NB : Dicho queda para los de marketing.
Hay mucha belleza visual en la Navidad.
Las ciudades se llenas de luces. Las casas, de abetos engalanados, adornos, más luces, y preciosas coronas en las puertas …
Cuando a uno le gusta la fotografía y va con la cámara preparada, se agradece mucho tanta posibilidad…
El único aspecto negativo es que tengo a la cámara agotada ( veo luces y estrellas repetidamente) y huye de mí…
En este surtido de píldoras , hay de todo…Cosas que de tan feas hasta hacen gracia…
La primera.
Modelitos (increíblemente) navideños. A la venta por 99 dólares…
Se puede completar con una diadema.
Ahora, unos zapatos para la ocasión.
Con este gorrito, el conjunto ideal…
Este es un árbol de navidad de trufas de chocolate blanco. Un valiente se ha atrevido a publicar el resultado final… Expectativa vs realidad. ; – )
Imaginad que os toca un vecino así de…luminoso.
O este otro, reivindicativo…
En cambio, esta «decoración navideña» me ha hecho sonreír…
Y para compensar todo lo horroroso anterior, estas dos ideas sencillas y preciosas.
Feliz Último-Fin-de-Semana-pre-Navidad!
El benchmarking es una técnica que se aplica en el ámbito de la empresa que, resumiéndola mucho, consiste en estudiar a tu competencia, detectar sus “mejores valores” y adaptarlos a lo tuyo ( una “copia” evolucionada y hecha a medida). Los expertos lo llaman: transferir conocimiento.
Estos días, por motivos profesionales, he tenido la oportunidad de hablar con gente de muchos países (que por cierto, lo pone a uno en su sitio como ciudadano del mundo igual que le pasa a la Tierra, cuando la ves desde la sonda Cassini como un puntito minúsculo de nada). La cercanía de Halloween y alguna decoración especializada que lo recordaba, nos ha hecho hablar del tema.
El año pasado, por estas fechas, recibí un Comunicado Oficial de La LCU ( Las Castañas Unidas). Muchos españoles, se quejaban de la “americanización” de nuestras tradiciones…
Uno de esos americanos me habló, con luz-de-recuerdo-feliz-en –la-mirada, de las tartas de calabaza que hacía su madre. De cómo la vaciaban juntos, previamente. Del olor de aquellos dulces en toda la casa. Del diseño y planificación del disfraz y como su madre ideaba disfraces que lo abrigaran porque no quería tapárselo de ninguna manera y hacía frío cuando recorría el vecindario en busca de golosinas…
Sonaba genial…
Así que lo que hay que hacer es un buen benchmarking. Ya no se va tanto a los cementerios, la sociedad ha cambiado en la forma de honrar a sus difuntos acorde a una tradición religiosa ahora en desuso. Sí que somos gastronómicamente brillantes: nosotros comemos castañas, huesos de santo, buñuelos de viento, panellets, boniatos…Vale. Pero, ¿por qué no transferir lo mejor de la cosa? ¿Por qué no disfrazarnos, recoger dulces y decorar la casa con velas y calabacitas encantadoras además de las castañas?
Total, es una fiesta.
Y es alegría.
Feliz Halloween!
NB : Y para los que se vean incapaces de lo de la calabaza, con una garrafa de plástico , un rotulador negro y luces ( de las de navidad) , te haces un DIY de Halloween sencillísimo.
Ya ha sido Sant Joan. Ya ha pasado la revetlla y, con ella, en mi calendario-mental –personal ya es verano. Hasta que no traspaso esa noche especial, no se inaugura la estación ( en mi cerebro).
Disfrutamos de una cena fantástica (los anfitriones lo son; -) y unas cocas de premio.
Nos sorprendió una tormenta veraniega y nos reímos de una “fuente de luz y color” que casi hizo fallida. El producto , con nombre “Broadway Av”, prometía un espectáculo luminoso. Lo elegí yo, tras una exhaustiva conversación con el chico que vendía los petardos. Lo único que hice, de verdad, fue pedirle algo con menos “ruido” y más “luz”. . .
Pim, pam, puf, pshhhhhh, paf… paf. Y ya. Culpable del desastre…
Menos mal que la luna, se presentó por allí para hacer más preciosa la noche…
Ahora sí: Bienvenido verano!
Un globo… Un plástico elástico que se llena de aire…Un “objeto” sencillo que se originó por la necesidad de un científico. Nada ver con fiestas de cumpleaños…
La idea se le ocurrió al químico y físico británico Michael Faraday en 1824. Estaba investigando con gases y necesitaba un “recipiente” que mantuviera el gas. Se le ocurrió fabricar una bolsa con un material conocido como caucho o látex. Ese fue el primer globo moderno.
En estos casi 200 años, el globo ha ido evolucionando.
Los hay de colores.
Para decorar tartas . No soplas, los pinchas. ; – )
Para enfriar las bebidas ( Idea!)
Con ellos , se confeccionan vestidos de alta costura. Eso sí, muy muy frágiles…
Es un elemento imprescindible en la alta cocina. (Esto lo voy a probar próximamente. Ya os diré)
Decora las calles.
Bansky
Bobby MacNamara
MerSau
Y si consigues muchos, pueden llevar en volandas tu casa hacia tu paraíso…
Gran invento.