Es mentira.

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No hay edificios, ni puentes. Ni pasean por Nueva York, ni nada de nada…

Sólo hay un croma (*) y unas marcas. Gente que actúa ante esos escenarios verdes o azules que más tarde,  los genios de la informática convertirán en un lugar, un desastre natural espectacular o un universo paralelo…

Es muy curioso ver el reel de la empresa Stargate Studios ,  en el que reconoceremos series de televisión y escenarios y…sus cromas.

Y, sí, padezco de ingenuidad cinematográfica y prefiero no pensar que este señor está en una piscina, con olas artificiales y croma verde…

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(*)El croma o «inserción del croma» (del inglés chroma key) es una técnica audiovisual utilizada ampliamente tanto en cine y televisión como en fotografía, que consiste en la sustitución de un fondo por otro mediante ordenador.

Para realizar esta operación con facilidad y buen resultado, se utiliza el Chroma key o «clave de color»: Básicamente consiste en un fondo de color sólido y uniforme y el objeto que se desea recortar o cambiar de fondo, dejando lo demás para tarea del ordenador. Para realizar la operación correctamente se debe escoger un fondo y después un objeto o persona para colocar en una situación posterior a ese hipotético fondo.

Este color debe ser alguno de los primarios (rojo, verde o azul). Habitualmente se usa verde o azul y no rojo, ya que es el componente más importante de la piel humana. Fuente : Wikipedia

Conjunción.

 

 

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Estaba yo mirando cómo hacerle fotos a la luna, cuando observé una conjunción.

Dos astros están en conjunción cuando, observados desde un tercero, se hallan en la misma longitud celeste.  Pues sí, el sábado, desde la Tierra, la vi. Eran la Luna y Venus.

La luna, vieja amiga de este blog, ya es conocida pero … ¿Venus?.

Su año dura menos de un día y la temperatura de la superficie está a 470ºC.

conjuncion

 

¿Se ve pequeñito, ¿no?

Pues resulta que se le denomina el “planeta gemelo “debido a sus múltiples características comunes con la Tierra como tamaño, composición superficial y la presencia de una atmósfera densa capaz de albergar un complejo sistema meteorológico.

Miradlo bien…

Ese puntito tiene el tamaño de la Tierra…

Papás Noel dignos.

Hoy me he encontrado con dos Papás Noel.

Bueno, mejor diré que me he topado con dos tipos que pretendían ir vestidos de Santa Claus ( la imagen comercial con más poder del mundo, por cierto).

El conjunto : traje de raso brillante -esplandecía-, falsa tripa amorfa, barba sintética casi fosforito y el incontestable ,pero hecho-polvo-a más-no-poder , gorro rojo. La visión general del sujeto, desastrosa. Tanto, tanto, que un niño que iba un carrito más allá, ya le ha advertido a su madre que el Papá Noel era falso. Y es que se veía a la legua que aquello no podía ser mágico…

Así que, por no estropear la ilusión de los niños , reivindico desde ya ( quedan tres semanas!) una selección cuidadosa de los Papás Noel que van a invadir las calles y centros comerciales . Que ya que son cuatro días y hablamos de los niños , les ofrezcamos una imagen de Santa Claus lo más digna posible…

Y ya que estamos, lo mismo para los Reyes Magos y sus cabalgatas.

Queda reivindicado.

claus

NB (Curiosidad) : He dudado entre «Papás Noeles»  ( que era lo que yo había escrito en un principio) y «Papás Noel». La Fundéu BBVA recomienda que se prefiera la forma Papás Noel, en la que solo se hace el plural del primer elemento del nombre y se deja invariable el segundo, pues funciona como si fuese un apellido. 

 

 

 

Diez minutos fantásticos.

Para disfrutar de este post, se necesitan diez minutos . Un tiempo en el que deleitarse con el cuento de José Saramago  : «La flor más grande del mundo».

Un cuento, narrado por su autor, con música de Emilio Aragón y un increíble film dirigido por Juan Pablo Echeverry, en stop-motion , en su versión plastilina,  digno de ver.

Diríamos que este cuento es uno de esos «definitivos» . Y, además,  es para niños y es para adultos. No hay escapatoria.

Reproduzco un párrafo del artículo de El País, que encontraréis en este link.

Ocho meses de trabajo para adaptar el cuento homónimo del genio portugués con técnicas stop-motion. Ocho meses para hacer que la partitura compuesta por Emilio Aragón casara a la perfección con unas postales animadas repletas de simbolismo. Diez minutos para hablar de la importancia de las cosas pequeñas y, sobre todo, de todo lo que nos rodea. Diez minutos para reflexionar sobre la infancia, la naturaleza y la ficción. Porque, ¿qué pasaría si las historias escritas para niños fueran leídas por los adultos? La respuesta, en este cortometraje.

Y, ya, sin más dilación, vienen esos fantásticos 10 minutos.

Enjoy it!

 

 

Club.

A veces, salgo con la cámara preparada con la intención de hacer fotos. La suelo llevar encima pero, falta que no lo haga , para que ese día “vea” muchas capturas y con la cámara del móvil, no es lo mismo…

Este es el resultado de una salida de “foto-a-conciencia”, con la cámara preparada y todo el tiempo del mundo.

La lluvia y una hoja en apuros.

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Las texturas . El blanco y el verde.

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Pero… la que más me gustó fue : El Club

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Un rótulo desvencijado, en un edificio viejo…

Revival.

Estos días, he tenido un revival. Una visita a mi infancia …

Os lo explico en cinco pasos.

Mucha lluvia, muchísima. Una tarde de ausencia en casa. Una ventana abierta. Viento. La tele, al lado de la ventana. Más lluvia…

Cuando hago el gesto automático de dar al botoncito rojo del mando a distancia de la TV, no pasa nada. La tele está negra y en silencio. Vale.

Paso 1 : Las pilas del mando. ¿Algún día se tienen que cambiar, ¿no? Parece que nunca va a llegar pero llega… Las pilas nuevas, no resuelven nada.

Paso 2: Ir a buscar un mando de otra tele que también funciona con la difunta. Nada. La tele sigue en paz descanse.

Paso 3 : Me acerco a la tele, ya temerosa. ¡Uy! Hay un lateral muy, muy mojado. Lo seco con cuidado. En esa zona está el sensor remoto del mando a distancia pero, de eso me entero después. En ese momento, sólo intuyo que el problema no va a ser el mando. No. Va a ser la tele.

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Paso 4 : Muestra de inteligencia descomunal, digna de Sheldon Cooper.  Razonamiento : si la tele es SmartTv y está conectada por Wifi seguro que encuentro una app que sustituya al mando. Encuentro tres para mi marca pero…¡Oh, disgusto! Ninguna da como compatible el modelo de mi tele. Es moderna pero ya es antigua…

Paso 5 : Encendido manual. Difícil de encontrar, por cierto. Al final, en la parte trasera encuentro un botoncito. Se mueve como un joystick. Puedo encender, apagar, moverme por los canales y bajar y subir el volumen.

Y , en este momento, y hasta que se produzca la reparación del sensor remoto , me recreo en un revival de mis tiempos de niña. Ese levantarse ( por turnos) de la silla para cambiar el canal, bajar o subir el volumen (¡Cómo sube en los anuncios, por Dios!).

Todo es diferente ahora pero ese “ir y venir al cambio de canal”, me recuerda a las agradables tardes en el salón, viendo la tele en familia, cambiando del 1 al 2 …

Y aún con esa impronta tan afectiva y bonita, tengo muchas ganas de volver a utilizar el mando a distancia… Lo echo mucho de menos…

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Me duele la espalda.

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Me duele la espalda. Estoy sufriendo… Nunca me había dolido tanto…

Estoy desesperada y eso me hace cometer imprudencias. Como ahora mismo… Estoy en la Plaza de los Remedios, buscando a un hombre. ¡Qué locura, por Dios! Dicen de él ,que cura todas las dolencias y yo necesito que alguien me ayude. Las calles que circundan la plaza están oscuras, muy oscuras y empiezo a tener miedo.

Oigo unos pasos y, de la oscuridad, emerge un hombre vestido con una túnica. No puedo dejar de observar esas estrellas brillantes, que decoran el raso azul . Levanto la vista y veo que lleva unas gafas grandes y…esa melena rubia de bote ¡Oh, no! Me siento decepcionada. Es terrible que mi potencial sanador sea un imitador de Rappel. Le quita credibilidad. No quiero ni imaginarme la posibilidad que lleve un tanga de leopardo, debajo de esos ropajes…

Me hace un gesto con la mano y lo sigo, recorriendo esas calles tenebrosas. ¿Pero qué hago aquí? me pregunto pero, entonces, algo me presiona la espalda , tira hacía abajo y me hunde en el intento. Duele.

Estoy aquí por el dolor. Quiero que me lo quite.

Al final de nuestro camino, hay una curva pronunciada que esconde un paraje maravilloso. Me sorprende el cambio repentino de texturas, pero no le doy muchas vueltas. Tampoco al hecho que estoy siguiendo a un tipo que va disfrazado de Rappel. La luz natural de las cientos de estrellas que titilan en el cielo, son suficientes para iluminar el hermoso jardín de margaritas. Hay miles y parecen sonreírme. En el centro de ese estallido floral, hay una caravana. El hombre me dice que vive allí y me invita a entrar.

Empiezo a caminar entre las margaritas, en dirección a la caravana que ya tiene la puerta abierta. Una luz blanca, suave pero radiante a la vez, se escapa del interior. En el mismo instante que rozo las flores, desaparece la sensación de inquietud que me ha embargado en la Plaza de los Remedios. No sé cómo pero estoy descalza y siento la hierba fresca bajo mis pies.

El hombre ya no se parece a Rappel. Viste una camisa blanca y unos jeans y también va descalzo. Me explica que cada Carnaval, le toca disfrazarse de un vidente famoso. Sonríe cuando me indica que el año anterior le tocó Paco Porras. Es una explicación lógica al extraño atuendo con el que me ha recibido . Lo que no la tiene, es que yo esté descalza, en medio de este campo de margaritas pero…no pregunto. No digo nada. Presiento que mi espalda va a estallar de un momento a otro. Tengo ganas de llorar.

Entro en la caravana. Todo es blanco , hasta el sofá en el que me invita a sentarme. Lo hago. No importa que este en medio de la nada , con un hombre desconocido . Lo único importante es sentarme en ese sofá blanco.

Lo hago con mucho cuidado. Mi espalda está rígida. Mi alma, también. Y me siento sola. Cuando me acomodo contra el respaldo, siento una extraña brisa que refresca el ambiente. El aroma de margaritas me envuelve.

El hombre me mira a los ojos y , de verdad, me ve. Y lo ve todo. Me pide que lo deje salir. Que se lo entregue. Cada vez estoy más cómoda y mi columna vertebral empieza a ser moldeable. Me duele menos.

Lo saco. Le hablo. Lo digo todo. Se lo doy. Comparto lo que me pesa, lo que me hace hundir los hombros. Poco a poco, pacientemente, saca la pesada losa de mi espalda.

Ya no duele. Las flores me regalan el alivio.

Ya no duele.

La caravana no está. Ni el hombre. Sólo yo, mis pies descalzos y este gran prado lleno de margaritas…

margarita

(…)

El despertador interrumpe mi sueño. ¿Margaritas? Me desperezo con lentitud : estiro mis brazos, estiro mi cuello y, por fin, estiro mi espalda. Es flexible y responde . Se alarga, cruje y reposa.

Abro la ventana . El cielo parece transparente y hay una luz preciosa. Siento, de repente, que no puedo desaprovechar este día. Estoy aquí y es hoy.

De camino a la cocina, en busca de mi café,  me tropiezo con el sofá beige mortecino que decora mi salón. Me golpeo el pie, en el meñique  y siento un dolor intenso que interrumpe mi estado flower power pero, cuando me agacho para frotarme mi dedo pequeño y dolorido, mis manos se enredan con una margarita prendida en el dobladillo del pijama.

Decido que voy a cambiar el sofá. Voy a comprar uno de color blanco.

Me pongo la margarita en el pelo y sonrío.

Ya no duele.

sofa

NB : Las fotos son de Unplash.

¿Nos tomamos algo?

Tomar algo: tipos

Te invitan a tomar un café, té, cerveza, o invitas tú. El que tira la primera piedra es lo de menos. Y lo que vas a tomar, tampoco importa. Lo que de verdad se está planteando es una propuesta de conversación.

Una charla.

Un ratito de palabras.

Nivel 1

El tono y la situación le dan una u otra magnitud : si el encuentro es casual, la invitación a tomar  algo va a desembocar en una conversación de nivel 1. Este nivel es el más básico y superficial. Se procederá a un intercambio de información cortés en ambas direcciones y se percibirá una atmósfera agradable mientras dure el proceso. Llegados a este punto, es importante advertir que debemos escoger con precisión con quien nos tomamos el algo. Si el humano no es de nuestro agrado, es preferible evitar por todos los medios la ingestión conjunta de cualquier infusión, refresco o licor. Con estos sujetos, basta un saludo apresurado y … seguir caminando.

Nivel 2

Aclarado este punto, pasamos a describir la situación “tomar algo” de conversación nivel 2. En este caso, el acto está totalmente dirigido. Vamos a tomar un café para hablar. De nosotros, de nuestra vida, del amor, de los hijos, del trabajo, de la infidelidad, de los otros, …

Nivel 3

 Finalmente, está la tercera opción de “vamos a tomar algo” en nivel de conversación 3. Aquí las cosas se complican. Las palabras que se vierten son profundas . Unas veces alegres, otras desesperadas. Uno necesita expulsar y el otro recoge al vuelo. En lo bueno y en lo malo.

Así que, al final, tomar el algo que sea es tomar unas dosis de comunicación. Del tipo :  la de tú me hablas y yo te escucho y cuando acabes, empiezo yo.

Hablar por hablar o hablar porque es necesario hacerlo.

Es como una contraseña secreta para abrir una puerta. Dices “tomar algo” y zasss!: estás dentro de un nivel !.

En el mundo de los blogs, nos tomamos algo cada día, con todos los que nos leen o a los que leemos. Una veces, nuestros post tienen un nivel 1, pero otras un 2 o 3…pero , al final, todo son ganas de hablar y de escuchar… Unas dosis de comunicación preciosa .

¿Nos tomamos algo? ; – )

 

Os va a apetecer…

 

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Ayer visité un local especializado en café de especialidad. Todo muy especial…Venden café de pequeños productores ( fincas) y,  en este caso, eran mezclas (blends) que ellos mismos tostaban y envasaban.

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El aroma era impactante. Los silos , llenos de granos de café. El barista, delante de su cafetera (varias: espresso, filtro, percolación), de cara al cliente ( cosa no habitual en España), ejecutando una coreografía precisa para ofrecerte una taza excepcional.  El que me acompañaba pidió café con hielo. Le trajeron una taza vacía, con una jarrita de cristal llena de café infusionado en frío (no hay mayor trastada , nos dijeron, que poner hielo en un café caliente para cargarse todas sus cualidades de sabor y aroma). Además, nos pidieron que lo probáramos sin azúcar. ¿?

Esta variedad de café es especial, con un tostado muy suave y, de verdad, es dulce. Antes de endulzadlo, probadlo. Tenía razón. Estaba buenísimo…Y mi cappuccino, también…

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Al salir de allí, me paré en una nueva panadería que han abierto muy cerca. Tuve una sensación similar : aroma a pan recién hecho, decenas de tipo de panes, tartas caseras…

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Estamos tratando los productos artesanos con el respeto que merecen. No puedo evitar que me guste el concepto. Que me guste que el café y el pan se traten casi como un vino. Y que cada vez más,  se abran pequeños cafés de especialidad o panaderías que nos recuerdan que lo hecho a mano, con mimo, sabe mejor.

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O por lo menos, así me pasó con el cappuccino y el  pan de sésamo y semillas de amapola que compré…Me supo a gloria.

¿A qué apetece?

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NB : Las fotos son de Unplash.

Predicciones meteorológicas y la luna.

Llevo unas semanas de caos meteorológico: mi instinto ancestral ( tipo el de los elefantes y sus manadas) me guía en una ruta equilibrada por las estaciones. Pasado el calor ( mucho o poco) del verano, la cosa se suaviza y se enfría para pasar un otoño de esos en los que te apetezca comer castañas calientes… Saco ropa de abrigo (que, en Barcelona, es ligera durante todo el invierno, no nos engañemos), los foulards envolventes, las botas de ante, etc, etc…Pero… A 22º C de media.

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Así las cosas, hago caso omiso a las predicciones meteorológicas. “Bajarán las temperaturas 10º” y yo pienso, “Ya, seguro”.

“Lloverá “ y no llueve así que no me preocupo por el paraguas.

“Vienen fuertes vientos”  … Ja!

Ha sido toda una sorpresa que, la noche de fotografía lunar, se cumplieran esas previsiones de viento, frío y tormenta. Cuando he colocado la cámara en el trípode, he sentido el rumor del viento. Parecían las olas de un mar. Mi fina camiseta de manga larga, no ha sido suficiente para mi momento foto. He tenido que ir a buscar prendas de refuerzo. Increíble. Ya me había acostumbrado al veroño.

Por último, al girarme para mirar el cielo en el lado opuesto de las fotos, una preciosa tormenta eléctrica me ha deleitado con sus fogonazos de muchos tonos de blanco y azul. Se estaba acercando … Lloverá…

Son mis primeras fotos de la luna en otoño, de verdad.

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