#Elingenio revive…

 

Mi recuerdo de esta tienda está ligado a mi abuelo. Era un señor muy serio en apariencia que, misteriosamente, mutaba en un mago bromista que hacia las delicias de los niños de la familia.

Siempre, siempre, siempre, teníamos monedas de chocolate, envueltas en aquel papel dorado, detrás de la oreja que aparecían en su mano, por arte de magia.  Y, también había desatado la furia de mi abuela (ella sí que era “recta”), poniendo levanta-platos en una mesa de domingo…

Recordaba la tienda como un lugar alucinante… Hace un tiempo, leí la noticia de su cierre y evoqué aquellos bellísimos recuerdos de mi infancia con una cierta tristeza… La tienda era una de las más emblemáticas del Gòtic,  en la fabricación de gigantes y cabezudos y data de 1838.

Pero, este año, leí que un empresario de Girona, se había lanzado a su rescate. Y ahí está, resurgiendo…#Elingenioreviu

No pude evitar entrar y estar un ratito deambulando por el lugar. Y me compré un cerdito de hojalata que funciona a cuerda y nos hizo sonreír…

Es un espacio del planeta encantador que no podéis dejar de visitar si estáis en Barcelona…

Y volveré a por los levanta-platos. Seguro…

NB : Web “El ingenio” , aquí.

Revival.

Estos días, he tenido un revival. Una visita a mi infancia …

Os lo explico en cinco pasos.

Mucha lluvia, muchísima. Una tarde de ausencia en casa. Una ventana abierta. Viento. La tele, al lado de la ventana. Más lluvia…

Cuando hago el gesto automático de dar al botoncito rojo del mando a distancia de la TV, no pasa nada. La tele está negra y en silencio. Vale.

Paso 1 : Las pilas del mando. ¿Algún día se tienen que cambiar, ¿no? Parece que nunca va a llegar pero llega… Las pilas nuevas, no resuelven nada.

Paso 2: Ir a buscar un mando de otra tele que también funciona con la difunta. Nada. La tele sigue en paz descanse.

Paso 3 : Me acerco a la tele, ya temerosa. ¡Uy! Hay un lateral muy, muy mojado. Lo seco con cuidado. En esa zona está el sensor remoto del mando a distancia pero, de eso me entero después. En ese momento, sólo intuyo que el problema no va a ser el mando. No. Va a ser la tele.

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Paso 4 : Muestra de inteligencia descomunal, digna de Sheldon Cooper.  Razonamiento : si la tele es SmartTv y está conectada por Wifi seguro que encuentro una app que sustituya al mando. Encuentro tres para mi marca pero…¡Oh, disgusto! Ninguna da como compatible el modelo de mi tele. Es moderna pero ya es antigua…

Paso 5 : Encendido manual. Difícil de encontrar, por cierto. Al final, en la parte trasera encuentro un botoncito. Se mueve como un joystick. Puedo encender, apagar, moverme por los canales y bajar y subir el volumen.

Y , en este momento, y hasta que se produzca la reparación del sensor remoto , me recreo en un revival de mis tiempos de niña. Ese levantarse ( por turnos) de la silla para cambiar el canal, bajar o subir el volumen (¡Cómo sube en los anuncios, por Dios!).

Todo es diferente ahora pero ese “ir y venir al cambio de canal”, me recuerda a las agradables tardes en el salón, viendo la tele en familia, cambiando del 1 al 2 …

Y aún con esa impronta tan afectiva y bonita, tengo muchas ganas de volver a utilizar el mando a distancia… Lo echo mucho de menos…

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Princesa.

princesaPuedes oír la palabra princesa y evocar a Sabina.

O acordarte de ese novio meloso o ese camarero de barra que te dejaba la copa con un “Aquí tienes, princesa“.

Según el tono y la circunstancia en el que la palabra es emitida, el princesa puede sentar como una caricia-halago o , en su sentido más contrario, como una verdadera patada en los huevos ( ovarios, en este caso).

A casi todas las mujeres, las han llamado “princesa” en algún momento de la vida. Y si te pones a pensar, el mejor de todos, es en la infancia, cuando todo es rosa y purpurina y lo que más deseas en el mundo es que te regalen vestidos que giren y giren y giren… Es en ese momento de nuestra vida, cuando aun no sabemos en qué consiste la susodicha, cuando debemos disfrutar hasta el derroche el ser princesas. Después, pierde la gracia.

Hoy, me ha sorprendido ver en una agenda de móvil , mi número de teléfono identificado con la palabra princesa y mi foto Es un móvil de hoy, en manos de uno de los personajes más queridos de mi infancia. Al ver esa palabra, he recordado tantos y tantos momentos en los que yo fuí una princesa, rodeada de regalos y cariño.Y, ese recuerdo siempre me llena de felicidad. De satisfacción. De privilegio, por ser una de esas niñas que pudieron ser princesas.

Tengo la teoría de qué muchos de esos recuerdos felices ayudan a configurar otra “felicidad” , de otro tipo, en el futuro. Es como un almacén de reserva…Los recuerdos de mi infancia desde la perspectiva de una vida ya bastante caminada, me hacen sentir esa explosión interior de algo -que -no -sé- definir pero que conforta . Y, sin darme cuenta, eso -que -no- sé -definir, me ayuda a seguir caminando la vida …con un paso más ligero .

Más cursi no podía haber quedado pero es que hoy, vuelvo a ser una princesa…

N.B : Gracias, padri.

“Niña” + “Bicicleta” +”Prohibido” = Skaters

No puedo imaginarme mi infancia sin una bici. Por eso, me cuesta hacerme a la idea que, en este siglo en el que vivo, haya niñas a las que les está prohibido montar en bici. ¿?

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Intento comprender el significado de la unión de “prohibido”, “bicicleta” “niña” y no puedo…En Afganistán, si lo entienden. Y lo sufren… Por ser mujeres no pueden circular en bicicleta ni en motocicleta. Tampoco te salva la infancia : de niña, la bici está prohibida.

Por eso, esta iniciativa del patinador australiano Oliver Percovich me parece genial.

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Magistral en su sencillez pero fundamental : proporciona experiencias lúdicas a los niños a las que se las roban … Jugar, jugar y jugar. Esa es la cuestión.

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Skateistan , fundada en el 2007 , es una ONG situada en Kabul, fundada para dar más visibilidad a los niños afganos (y especialmente a las niñas), enseñándoles a montar en monopatín .

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Parece que el skate , se escapa a “la prohibición” y gracias a Skateistan , las niñas pueden divertirse y disfrutar de unas ruedas, como toca en la infancia .

Y, sí, aunque parezca increíble, vivimos en el siglo XXI.

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Fotos de Jessica Fulford Dobson.

Ladrones.

Baby Queen (niños menores de un año), Tiny Queen (para niños entre 1 y tres años), Baby Queen (para niños entre 4 y seis años).” Estas son las categorías disponibles para presentar a tus hijos a un Concurso de Belleza Infantil.

Les someterás a 12 horas de peluquería y maquillaje, les vestirás con modelitos imposibles ( tal vez los que te gustan a tí que ya eres un  adulto), les enseñaras a cantar , a bailar, a desfilar , a seducir…Menos a jugar, le enseñaras de todo…aunque evolutivamente, no toque.

Te convertirás en un extraño tipo de delincuente : eres un ladrón de la infancia de tus hijos. Y el que roba eso está enfermo, o desequilibrado.

En Estados Unidos, en esa tan nombrada América profunda, son habituales los Concursos de Belleza Infantil. 100.000 niños, menores de 12 años , son sometidos anualmente al expolio de su niñez. Legalmente, al amparo de la ley y de la tutela de sus progenitores. Padres que deberían dimitir de su puesto y dejar a esos niños , en paz, con su infancia. Sin maquillaje, ni complicados peinados. Sin poses de prostituta ni uñas postizas. Sin tacones, ni falsas sonrisas.

Sólo niños jugando descalzos en la hierba. Sucios de tierra , sudorosos y sonrojados en el afán de perseguir una cometa …

Ya se ve que lo que roban esos adultos inestables, es irremplazable.

Me da mucha, mucha, pena.

Fotografías del libro “High Glitz” de Susan Anderson.

Nuestros niños del mundo.

global-kids-thumb119095Siguiendo la senda pesimista que he empezado a caminar estos días, hoy me he sentido conmocionada por las notícias que he leído en La Vanguardia, en las que los niños de mi mundo son protagonistas.

Página 3 de La Vanguardia : 1.018 víctimas mortales en Gaza ( una tercera parte son niños). Foto de dos niños palestinos llorando en el funeral de sus hermanos de 6 y 11 años. Estos son niños de mi mundo.

Página 14 y 23 : La niña Alba. Ha perdido totalmente su autonomía personal. Tiene graves lesiones que fueron causadas por ” el intenso y brutal zarandeo ” a que fue sometido la menor. Fueron sus papás. Les han caído 20 ( a la madre) y 22 años ( al padre) de cárcel. ¿20? ¿22? ¿Es eso ejemplar?¿El cumplimiento de la condena es íntegro o podrán andar por las calles ( cosa que su hija no podrá hacer jamás) en unos 10 añitos?.¿ Y los mecanismos “oficiales” que debían proteger a esa niña de sus padres? … Esta niña, es una niña de mi mundo.

Mi mundo está enfermo. Tiene que estarlo y , de gravedad, cuando dejamos que todos estos niños nuestros sufran las consecuencias de nuestras disputas, de nuestros conflictos, de nuestros problemas. Son los adultos los que pegan, los que dan armas, los que crean guerras, los que enseñan a matar…

Los niños de mi mundo son los niños de la Tierra en pleno siglo XXI….Y yo siento vergüenza de mi mundo.

Algo profundo debe cambiar.

Curar a este mundo y así, proteger a estos niños nuestros. Y la única forma es juntos.

Todos.

Todo el mundo.

Informe de Unicef sobre La Infancia y Los Conflictos Armados.

Imagen del UNICEF
© UNICEF/ HQ99-0014/Brandt
Una niña refugiada kosovar mira por la ventana de un autobús que transporta refugiados a los campos instalados con apoyo de la ONU y la OTAN. Macedonia.

En los últimos años, el número de muertes civiles en conflictos armados ha aumentado de forma espectacular, y se cree que asciende a más del 90%. Más de la mitad de las víctimas son niños y niñas.

Se estima que 20 millones de niños y niñas han tenido que abandonar sus hogares por causa de conflictos armados y violaciones de los derechos humanos, y viven como refugiados en países vecinos o han sido desplazados internamente dentro de las fronteras de su propio país.

En los últimos diez años, dos millones de niños y niñas han muerto como consecuencia directa de conflictos armados.

Y aún mayor -al menos seis millones- es la cifra de niños y niñas que han quedado incapacitados de por vida o que han sufrido daños graves.

Más de un millón han quedado huérfanos o han sido separados de sus familias.

Cada año, las minas terrestres matan o mutilan a entre 8.000 y 10.000 menores de edad.
Se estima que hay 300.000 niños soldados -niños y niñas menores de 18 años- que participan en más de 30 conflictos armados en todo el mundo. Estos niños soldados son empleados como combatientes, avanzadillas, porteadores, cocineros o como esclavos sexuales. Algunos son reclutados por la fuerza o secuestrados, otros se alistan en un intento de huir de la pobreza, el maltrato o la discriminación, o con el fin de vengar la violencia infligida contra ellos o sus familias.

En 2002 entró en vigor el Protocolo Optativo de la Convención sobre los Derechos del Niño relativo a la participación de los niños en los conflictos armados. Este protocolo prohíbe la utilización de menores de 18 años en enfrentamientos armados. Además de exigir a los estados que eleven a 18 años la edad de reclutamiento obligatorio y participación directa en los conflictos, el protocolo opcional exige a las fuerzas combatientes de los países que eleven la edad mínima para el reclutamiento voluntario por encima de la actual, de 15 años.

Durante los conflictos armados, las mujeres y las niñas están expuestas a sufrir violaciones, violencia doméstica, explotación, humillaciones sexuales y mutilaciones y a ser víctimas de la trata de personas. La violación, junto con otras formas de violencia practicadas contra las mujeres, ha pasado a ser una estrategia bélica empleada por todas las facciones. Los informes elaborados a partir de las investigaciones practicadas tras el genocidio de Ruanda de 1994 revelan que casi todas las mujeres mayores de 12 años habían sido violadas. Durante el conflicto de la antigua Yugoslavia, se estima que más de 20.000 sufrieron agresiones sexuales. Además, los conflictos desmiembran a las familias, lo que acrecienta la carga emocional y económica que pesa sobre la mujer.

De los 25 países que cuentan con la cifra más elevada de huérfanos a causa del SIDA, un tercio se han visto afectados por un conflicto armado en los últimos años. De los 10 países que poseen la mayor tasa de mortalidad de menores de 5 años, 7 padecen un conflicto armado.

Además, los conflictos armados comportan sistemáticamente para los niños y niñas experiencias de gran impacto emocional y psíquico, como el asistir a  la muerte violenta de uno de sus progenitores o de un pariente cercano; el ser separados de sus familias; presenciar el asesinato o la tortura de un ser querido; ser arrancados de sus hogares y de su comunidad; verse expuestos al combate, las bombas y otras situaciones de alto riesgo; sufrir actos violentos, como secuestros, detenciones, confinamiento, violaciones y tortura; la interrupción de la rutina escolar y la vida comunitaria, la indigencia y la perspectiva de un futuro incierto. Algunos niños y niñas incluso participan en actos violentos. A todo ello hay que añadir que el nivel de tensión y el estado de los adultos afectan de forma importante a los niños y niñas de todas las edades.

http://www.unicef.org/spanish/protection/index_armedconflict.html


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