Qué bonito…

Ya hace unos años que descubrí que las rosas no tienen espinas, tienen aguijones. Son herramientas de protección que funcionan como una armadura.

Hay el aguijón propiamente dicho y su versión más mínima, en plan filamento punzante, que rodea los capullos e incluso la zona del tallo donde los aguijones aún no se han formado… A ver cuál es el depredador que se atreve a comer una rosa…

Estos aguijones también deberían servir para los depredadores humanos pero con unos buenos guantes y tijeras de podar (o con un voluntario que te las coja como acto heroico por Sant Jordi) , toda la protección de la rosa se queda en nada…

O casi… Se pone de manifiesto ( y pincha) cada vez que les cambias el agua…

Y sé que me lo merezco, pero… qué bonito, oye…

 

Sant Jordi 2017

Foto de Frank McKenna ( Unsplash)

El próximo domingo será el Día de Sant Jordi. Me he estado preparando a conciencia en estos últimos meses. Ha sido un entrenamiento muy duro. Casi he llegado al límite de mi resistencia física.

Antes, era el día de los libros y las rosas, pero…ya hace décadas que no existen los libros de papel. Ya no se exhiben los tomos en las calles, en tenderetes, como me explicaba mi abuelo. Ahora, se envían los libros por la red. Oyes un leve sonido en tu dispositivo y sabes que has recibido un libro…

Ese día, no paras de oír los bip, bip, bip. Libro, libro, libro… Es verdad que ha perdido parte de su romanticismo, pero, la buena noticia es que se sigue leyendo aún después del cambio de paradigma .Sigue habiendo libros, aunque ya no haya celulosa…Y escritores. Muchísimos…

Foto de Patrick Tomasso (Unsplash)

Lo que no hay, son rosas.

Hace muchos años que desparecieron las flores. Todo empezó con las abejas y su extinción y el resto, ya lo sabéis. Aquí estamos, en un planeta desértico y polvoriento…Esa es la mala noticia.

Aunque, todo ha cambiado en los últimos meses. Se abrió aquella grieta enorme, muy cerca de donde vivo. En las profundidades, se descubrió un asentamiento del siglo XXI. Una de esas casitas, con un pequeño jardín…Y entre los escombros, encontraron unas semillas de rosa en perfecto estado. Se mantuvo en secreto. El gobierno se llevó las semillas e intentó hacer germinar las rosas sin éxito, pero… allí, dónde estaban los restos arqueológicos, se dejaron una. Una semilla pequeña, oscura y seca. La planté, la regué con la escasa agua de mi racionamiento y, ahora, está a punto de florecer.

El domingo, equipado con mi uniforme de camuflaje, recorreré las calles sigilosa y velozmente, me deslizaré por la grieta e iré a buscar mi rosa.

Será la primera vez en mi vida que vea una…

Foto de Diego Hernández (Unsplash)

 

 

 

 

Reinventando las cosas…

Uno de los retos más apasionantes del diseño industrial en estos tiempos, es la «reutilización». Además de todos los conceptos eco-friendly que se pueden aplicar, hay un plano puramente creativo que estimula a los cerebros más plásticos: dotar a un objeto,  ya funcional, de una funcionalidad distinta y viable.

Tienes los algodones de baño en una cajita monísima. O en un contenedor específico para ese menester aunque también puedes ir a la cocina y …

O, buscas un perchero que quede divertido y sea económico…También, en la cocina hay algo para eso…

Estas mentes del diseño,  analizan el objeto y se preguntan : ¿Sirve para algo más? ¿ Puedo hacerlo más sencillo, más útil?

Ejemplos ( geniales):

El helado del verano , con ese calor achicharrante que te obliga a ingerirlo a toda velocidad para que no se desintegre en tus manos…

Esa botella de agua y sus vasos, especialmente diseñada para llevarla en una sola mano…

Y, finalmente, una idea que me asombra por su simplicidad total. Es acerca de un estropajo. Esos que cuando se guardan, húmedos, se ponen feos y mohosos. Esos que acaban encima de la pica, en un porta-estropajos ( que, sinceramente, no suelen ser muy bonitos).

Reinventando el estropajo…

Sea por mejorar su funcionalidad o por dotar al objeto de una nueva, me parece fascinante esa plasticidad del cerebro para buscar las soluciones creativas ,como sólo lo sabe hacer el ser humano transformando las cosas…

Reinventemos.

 

 

 

 

 

Las amapolas rojas…

La amapola se ha asociado a la agricultura desde épocas antiguas. Su ciclo de vida se adapta a la mayoría de los cultivos de cereales, floreciendo y granando antes de la recolección de las cosechas. Se considera una mala hierba, una planta intrusiva, pero es fácil de eliminar en los cultivos invadidos…

Es una flor bellísima y le da un toque especial a los campos de trigo … La novia del campo, como decía Juan Ramón Jiménez…

No pasa lo mismo con este otro invasor. También mala hierba

El terrícola que va dejando sus trazas de color rojo plástico en su propio planeta…

Buscad una especie más estúpida y no la encontrareis…

Paseos saludables y la cámara de fotos.

En la combinación de los paseos saludables y la fotografía, se requiere una cierta capacidad de sincronización con los seres humanos que te acompañan.

Cada foto, pues, supone una parada en el camino y una rotura del ritmo del paseo. Así que, tras disparar la cámara, debes realizar un breve y elegante sprint para volverte a sincronizar con el resto de paseantes que ya han avanzado unos metros más que tú.

Como esta breve carrerita es un buen ejercicio cardiovascular, resulta que hacer las fotos es una rutina de lo más saludable…

Parón y cuenta nueva.

Foto de Damian Zaleski (www.unsplash.com)

Vacaciones. Del tipo que queráis y con la etiqueta que más os guste: Semana Santa, Pascua, primavera, Spring break, … Son v-a-c-a-c-i-o-n-e-s… Por unos días, me voy a poner el chubasquero que me impermeabiliza contra horarios y agendas.

Parón para alimentar mis redes neuronales, recoger y almacenar experiencias simples, pero con ese algo que me hacen parar y decirme: Qué sencillo y qué bello, qué curioso, qué interesante, qué divertido o qué relajante… No importa el qué, el objetivo es apreciar los detalles que con la agenda del día a día, se van escapando…

Durante estos días, dejo de publicar en el blog, pero llevo mi blog conmigo. Ya forma parte de mí, sin remedio. Haré esas fotos que después publicaré y escribiré esos textos que me rondan…

Foto de Annie Spratt (www.unsplash.com)

Esa es la previsión, la expectativa y si no se cumple, disfrutaré de lo bien que me lo he pasado, planificando que se cumplía. ; – )

Nos vemos en unos días!

 

 

 

 

Terapia (con fotos)

«Aceptación de la realidad»

La primera, es de un pueblo de L’Empordà. Es la que simboliza el estado en el que se encuentra el mundo. Y sus habitantes. Es la primera de la terapia : conforma la fase de «aceptación de la realidad».

«Inducción al olvido»

Bien, ahora pasamos a la fase 2 de la terapia ( con fotos): «Inducción al olvido» ( es posible que irresponsable). En esta fase, en la que hay inquietud ante el «precario equilibrio» ( y ese palo que aguanta el tablón), hay que intentar realizar diversos ejercicios de relajación. Para olvidar y poder irse uno a la cama, más o menos en un estado de amnesia coyuntural, hay que mirar estas fotos, concentrándose mucho y muy fuerte.

Trocito de Prineo Aragonés.

Pared de un chiringuito en Cala Molí (Eivissa).Si uno se concentra mucho, se puede oler la brisa…

Si entre verdes y azules, la cosa no ha funcionado y se sigue inquieto, hay que pasar a la tercera fase ( y definitiva, como suelen ser todas las terceras fases).

«Quiero ser una mariposa blanca»

Tercera Fase «Quiero ser una mariposa blanca» . Pretende ser mágica. La miras intensamente, deseando ser mariposa y sin que te des cuenta, levantas el vuelo…

La terapia (con fotos) ha finalizado.

Espero que el palo, aguante…

 

Día Mundial de las Palomitas Dulces.

Tengo una relación extraña con las palomitas de maíz. Sólo las consumo en el cine. Lo primero que hago es decir “No, no quiero palomitas”. Engordan, me dan sed, me …enganchan…Los que van conmigo, ignoran mi determinación y compran las palomitas. Siempre acabo sentada con un cucurucho ( el pequeño que ya es muy grande) de palomitas dulces!. Empiezo a comerlas, pensando que sólo serán un par de puñados, pero, entro en el bucle de las palomitas. Me las voy zampando, poco a poco… Cuando salgo del cine, ya noto que las palomitas están ocupando todo el espacio libre de mi estómago y me prometo NO comer en la próxima cita cinematográfica.

No sé por qué lo hago. Debería asumir que tendré ese cucurucho en mis manos… Sé que acabaré sucumbiendo a su aroma, a su melodía y a esa inexplicable sensación de que, sin ellas, la experiencia cine no es lo mismo…

Para justificarme, me digo que esa relación con las palomitas ya viene de nuestros ancestros. Su rastro se remonta a milenios atrás . Las palomitas más antiguas fueron encontradas en la Cueva de los Murciélagos de México y están datadas de hace 5.600 años. Es más, el polen de maíz se remonta a unos 80 mil años.

Llegaron al Cine de la mano de la emprendedora Julia Braden. Fue ella la que vio que , en los años de la Gran Depresión en Norteamérica, cuando de los cines lujosos se había pasado al cine como espacio de ocio para las clases más bajas, el cine constituyó unos de las pocos entretenimientos para la población norteamericana y  el único lujo que se podían permitir era un cucurucho de palomitas, asequibles y saciantes.

La primera vez que se comercializaron, fue en el Linwood Theater de Missouri.  Julia convenció a los dueños de la sala para que permitieran poner un puesto de palomitas en el interior de su local. Tal fue el éxito, que en 1931 ya tenía cuatro puestos en distintos cines, con un beneficio de más de catorce mil dólares de la época.

La próxima vez que me coma mi cucurucho de palomitas dulces con remordimientos, pensaré en Julia.  Ella es la culpable… ; – )

NB :  El significado de la expresión «BAE» vendría de las siglas que componen la frase: «Before Anyone Else«, expresión que se puede traducir literalmente como «antes que cualquier persona»,

 

Día Mundial de Saltar Encima de Las Cosas.

Te lo voy a explicar ya que hoy es el Día Mundial de Saltar Encima de Las Cosas pero… no se lo digas a nadie. ¿Vale?

Cristina me dijo, en nuestra tercera cita, que tenía una afición que no desvelaba antes, para no ahuyentar a sus posibles conquistas. Resultó que su afición era visitar a un adivinador, una especie de gurú, que era su guía espiritual. Tampoco es que me entusiasmara la idea, pero, puestos a esperar cualquiera de esas cosas que acaban en “filia”, el adivinador-gurú me pareció un mal menor.

Recuerdo que no pensé lo mismo cuando me vi, sentado en aquella incómoda silla, delante de una mesa llena de ángeles, velas y plantas y con aquel tipo moreno, mirándome fijamente a los ojos.  Tras un intenso momento de silencio atronador y ni un pestañeo, el adivinador sonrió y le hizo un gesto afirmativo a Cristina. Ella, suspiró aliviada. Antes de irnos, quiso hacerme una sesión a solas. Ya no me hablaba, susurraba. “Mira, me caes bien. Te voy a dar el poder del “jump” Hace tiempo que tengo pendiente otorgarlo a un elegido y no lo encuentro. Te lo voy a dar a ti”

¿Jump? ¿Poder? Confieso que, en ese momento, estaba tan sorprendido que ni me di cuenta que el tipo entonaba un cántico y después, tiraba del dedo meñique de mi mano derecha. “Cuando quieras saltar, levantas el dedo meñique y harás un jump.”

Salí de allí muy confuso. Quise olvidar esa experiencia lo antes posible y así lo hice. La borré de mis recuerdos… Con Cristina, las cosas no funcionaron. Lo dejamos el día en que me negué a visitar al gurú de nuevo…Ese mismo día, por eso, hice un jump.

Iba caminando al trabajo porque era el Día de Ir Andando Al Trabajo. Cuando llegué a la calle por la que atajaba el camino, me encontré con un gran container lleno de escombros de demolición de un edificio. Seguir la ruta normal me hubiese supuesto llegar tarde a la oficina así que, sin pensarlo, me acaricié el dedo meñique de la mano derecha. Y, después, lo levanté. Se me antojó como una mini-peineta al obstáculo… Y, no sé cómo lo hice, pero, de repente, me encontré al otro lado del container. Había saltado por encima, sin enterarme…

Me temblaban las piernas. Me seguía acariciando el dedo meñique… ¿Había saltado por encima del container? Miré a mi alrededor buscando otro obstáculo que saltar mientras me aseguraba que no hubiese nadie observándome. ¿De verdad, había saltado esa enormidad de hierro llena de escombros? Entonces, vi aquel coche, aparcado de tal forma que me permitía intentarlo otra vez, sin despertar sospechas… Levanté el dedo meñique y ¡jump!, salté por encima…

Desde ese día, no paré de saltar. Siempre con cuidado de que no me descubrieran, salté por encima de montañas, lagos, edificios, puentes, … Una maravilla…

Foto de Joshua Earle (http://www.unsplash.com)

No volvía a ver al gurú. Lo busqué, pero nunca lo encontré. Se lo había tragado la tierra. Ni siquiera Cristina sabía dónde estaba y lo había sustituido por una anciana que le preparaba tisanas personalizadas. Nunca pude agradecerle que me hubiese otorgado ese poder tan especial y es que, con el tiempo, descubrí que había algo más…

Fue por casualidad, en una comida familiar. Mi madre, parloteaba. Mi cuñada, hacía los ecos. Que si no te casas, que si no me darás nietos, qué que me pasó con Cristina, que si había otra, que sí… Levanté el dedo meñique y… Seguía sentado en la mesa, comiendo con mi familia, pero estábamos hablando de política y de las pensiones. De mi situación personal, de los temas espinosos, nada de nada…

Lo puse en práctica con temas más peliagudos y con personas más complicadas: mi jefe, mi vecino, Cristina, mi hermano, compañeros de trabajo, amigos… A la que la conversación tomaba un tono desagradable, tedioso, molesto, poco interesante o, directamente acusador, levantaba el dedo meñique y me saltaba todo ese torrente de palabras tóxicas. Sin más.

“Saltarme” todas esas conversaciones, me convirtió en una persona más feliz. Sí, estoy seguro que pensaras que, también, en un ser muy egoísta… Todo lo que me molesta, me lo salto, pero… una vez empiezas, no puedes dejar de hacer jump.

Te hablo desde China. ¡Sí! Estoy a punto de saltar por encima de la Gran Muralla. Con el tiempo, he ido perfeccionando mi técnica y me he pedido una excedencia para poder ir a saltar por todo el planeta. ¿Qué dices? ¿Qué me lo estoy inventando todo? ¿Mentiroso, yo?

Pues mira, mira mi dedo meñique.

¡Jump!

Curiosidades  ( de Wikipedia):En China  se considera vulgar el levantar y enseñar el dedo meñique a otra persona de la misma manera que en la cultura occidental se juzga como vulgar o agresivo mostrar el dedo medio.

 En Japón, tener levantado el dedo meñique al hablar sobre dos personas significa que ellas están vinculadas sentimentalmente. Este gesto es considerado anticuado y vulgar, sin embargo en ciertas escenas anime se lo usa intencionalmente.

En Norteamérica, llevar un anillo en el dedo meñique posee un significado simbólico. El dedo meñique es el dedo de las relaciones, y por lo tanto llevar un anillo en él es indicación de que uno es abierto y cariñoso.

En India, levantar el dedo meñique es una señal de «katti» o amistad rota, un signo de que alguien está enojado, o una sugerencia en tono de broma de que la persona que le muestra el meñique a uno no desea hablar con usted.

Día Mundial del Pan de Pueblo.

Hoy, toca el Día Mundial De Apostar pero, como este “Día De” no me gusta,  voy a cambiarlo por otro día más …bonito. Y va a ser “El Día Mundial De Pan de Pueblo”.

Es una de las cosas más deliciosas que he probado jamás. Pan, pan . Pan, de verdad. Hecho con harina casera, con agua cristalina, con manos expertas, con horno de leña, con mimo…Ese pan.

Ese pan que sabe a gloria y a buenos tiempos. A naturaleza y a artesanía.

Ese pan que, recién horneado, se abre y humea desde la miga esponjosa. Esa corteza crujiente y melódica…

Ese pan que, casi,  ya no existe.

Especie en extinción…

Ese pan.

Feliz Día del Pan de Pueblo.