Oxígeno, siempre…

Pasear es una de las mejores terapias de oxigenación mental que existen.  Puedes hacerlo por las calles de tu ciudad, no digo que no, pero si se puede optar por un trocito de naturaleza, la terapia es de máximo alcance. Bosque, valle, montaña…

También el mar…

Se combina la ciudad y la naturaleza, porque los paseos marítimos suelen estar asfaltados y hay coches cerca pero, ya que no tenemos acceso a una playa virgen, en esta simbiosis de  coches, humanos y edificios, la brisa, el sonido de las olas, la luz y sus reflejos compensan…

Cada día es diferente. El aire huele y sabe diferente. Sol o nubes. Día azul o día gris…

Siempre bonito.

Siempre oxigenante

Paseos saludables y la cámara de fotos.

En la combinación de los paseos saludables y la fotografía, se requiere una cierta capacidad de sincronización con los seres humanos que te acompañan.

Cada foto, pues, supone una parada en el camino y una rotura del ritmo del paseo. Así que, tras disparar la cámara, debes realizar un breve y elegante sprint para volverte a sincronizar con el resto de paseantes que ya han avanzado unos metros más que tú.

Como esta breve carrerita es un buen ejercicio cardiovascular, resulta que hacer las fotos es una rutina de lo más saludable…