La mella.

He tenido la suerte de tener en mi vida, a un hacedor de cucharas de madera de boj. Ahora, que ya no está con nosotros, cada pieza que tengo, cada una de esas cucharas y espátulas , torcidas y hechas con la débil agilidad de unas manos ya muy viajadas, se convierte en un tesoro único. Una pieza exclusiva de una serie de Edición Limitada.

Algunas las convertí en cuadros, para que estuvieran en mis paredes, recordándome la grandeza de la máxima sencillez, pero, el resto, son piezas funcionales en mi cocina. Utilizo mis utensilios artesanos de boj, cada día…

Una de las espátulas, se me ha roto. Justamente, es la que se concibió para remover las migas pero que yo he utilizado para muchas cosas (incluso de alcanza-cosas de los estantes más altos).

Me la miraba, allí tendida, con una muesca que la hace inviable para cocinar y me ha parecido preciosa. Esa mella, es parte de una historia. De una vida. Es un objeto que tiene muchísimas cosas que contar: desde el inicio, cuando era una rama de boj en el Pirineo Aragonés hasta el momento que se empieza a dar forma, se convierte en cuchara y llega a mis manos, viviendo en mi cocina durante muchos años.

Así que seguirá entre mis utensilios, de manera testimonial, para que no se me olvide que el tiempo pasa, que hace mella, que ya tengo mi lista de los que no están, pero, también, que tenemos la suerte de almacenar todas esas vivencias en nuestra despensa emocional.

Sí, dejo la espátula en el bote, for ever.

Mella

  1. Rotura o hendidura en el filo de un arma o herramienta, o en el borde o en cualquier ángulo saliente de otro objeto, por un golpe o por otra causa.
  2. f. Vacío o hueco que queda en una cosa por faltar lo que lo ocupaba o henchía, como en la encía cuando falta un diente.
  3. f. Menoscabo, merma, aun en algo no material.

 

Reinventando las cosas…

Uno de los retos más apasionantes del diseño industrial en estos tiempos, es la “reutilización”. Además de todos los conceptos eco-friendly que se pueden aplicar, hay un plano puramente creativo que estimula a los cerebros más plásticos: dotar a un objeto,  ya funcional, de una funcionalidad distinta y viable.

Tienes los algodones de baño en una cajita monísima. O en un contenedor específico para ese menester aunque también puedes ir a la cocina y …

O, buscas un perchero que quede divertido y sea económico…También, en la cocina hay algo para eso…

Estas mentes del diseño,  analizan el objeto y se preguntan : ¿Sirve para algo más? ¿ Puedo hacerlo más sencillo, más útil?

Ejemplos ( geniales):

El helado del verano , con ese calor achicharrante que te obliga a ingerirlo a toda velocidad para que no se desintegre en tus manos…

Esa botella de agua y sus vasos, especialmente diseñada para llevarla en una sola mano…

Y, finalmente, una idea que me asombra por su simplicidad total. Es acerca de un estropajo. Esos que cuando se guardan, húmedos, se ponen feos y mohosos. Esos que acaban encima de la pica, en un porta-estropajos ( que, sinceramente, no suelen ser muy bonitos).

Reinventando el estropajo…

Sea por mejorar su funcionalidad o por dotar al objeto de una nueva, me parece fascinante esa plasticidad del cerebro para buscar las soluciones creativas ,como sólo lo sabe hacer el ser humano transformando las cosas…

Reinventemos.