Dos nubes, un poco de viento y cuatro fotos…




No hace falta mucho más , para ser espectador privilegiado de una historia de amor…en el cielo.
Dos nubes, un poco de viento y cuatro fotos…




No hace falta mucho más , para ser espectador privilegiado de una historia de amor…en el cielo.
Este fin de semana he sucumbido a mi credulidad en las predicciones meteorológicas que ya creía superada, la verdad. Ante la casi-segura-tormenta que iba a caer en la zona dónde yo vivo, modifiqué los planes previstos.No sólo yo adapté mis actividades a una casi-segura-acción-imposible-en-el-exterior, sino que lo comuniqué a todo mi entorno: va a llover mucho. Tormenta, segura.
El sábado por la mañana, me despierto con un día radiante. Un sol precioso y una temperatura agradable. Ni rastro de nubes en un cielo de un azul denso y brillante…Pero ¿no iba a llover tantísimo desde primeras horas de la mañana? Esto me lo preguntan a mí, que soy la que ha pregonado el parte meteorológico por doquier, aquí y allá…
Así que cuando, a las siete de la tarde, oigo los primeros truenos, me alegro. Cuando se empiezan a hacer más fuertes, más alegría. Después, veo los rayos, en una espectacular tormenta eléctrica que me hace pensar en lo bestial de esa fuerza de la naturaleza. El viento empuja. Salgo con la cámara para intentar captar alguno de esos rayos. Imposible. Nunca estoy preparada cuando aparece esa línea dentada de luz.

Llueve. Primero, unos diez minutos con intensidad. Después, sólo se oye el goteo débil del agua que aún no se ha depositado en el suelo…. Y ya está…
Una casi-tormenta…
No es culpa suya, son predicciones… La culpa es mía que voy y me las creo…
NB : Predecir : Anunciar por revelación, conocimiento fundado, intuición o conjetura algo que ha de suceder.

Completamente desconocedora del amplio mundo de la calabaza, pensaba que las calabazas blancas , que tanto me gustan para la decoración de Halloween, era algo así como una calabaza albina. Con algún gen defectuoso que no le permitía colorearse…Con algún tomate me ha pasado…

Pues resulta que no, que es un tipo de calabaza con nombre propio: Patisson. También se la conoce como Peter Pan.

Y, encima, una exquisitez: de carne muy fina y con un sabor que recuerda a la castaña, muy apreciada por los gourmets. Bravo por la Patisson!

Feliz Castañoween 2017!
Mientras fotografiaba esta luna, mis vecinos estaban celebrado una fiesta de Halloween. Veía el titilar de las velas y oía las risas y grititos (se estaban dando sustos) de los invitados. El tiempo, suave y cálido de Barcelona, permitía que estuvieran al aire libre. Muertos de risa.

Confieso que, a eso de las ocho de la noche, al salir a sacar la basura, me ha impresionado ver a una persona disfrazada de Frankenstein (o intentándolo) y, después, ver bajar del coche a uno que conozco que se ha colocado una sábana blanca por encima de la cabeza, agujerada en los ojos. Me ha saludado y he comprobado que no sabía por dónde sacar los brazos…La anfitriona, que siempre va de punta en blanco, ha aparecido con ropa rota, despeinada y maquillada tipo zombie… Ha guiado al fantasma que, ya no tenía bien colocada la zona de visión, e iba dando tumbos.

Si alguien se pregunta por qué Halloween triunfa mucho más que “Todos los Santos”, la respuesta la tiene en la fiesta y las risas…
Espero que el fantasma, haya llegado bien a casa… ; – )
El ser humano es tan simple, en su complejidad, que es necesario alejarlo de su zona de confort para que aprecie las simplezas que configuran su mundo.
Esa distancia, que franquea la comodidad, se convierte en un poderoso altavoz de lo fantásticas que son esas rutinas, a las que no se da importancia porque están ahí siempre y creemos que siempre estarán ahí.
Y hablo de las cosas más tontas…

El café con leche, por la mañana, hecho como a ti te gusta.
La lectura del periódico mientras lo paladeas y las neuronas se van encendiendo.
Tu cama.
Tus sábanas.

Tu almohada.
¡Qué maravilla!

No hay quien se libre de ella. Levantar la vista y ver el inicio de la luna creciente … Siempre igual, esté donde esté.
Siempre preciosa, esté donde esté.
Esta, es italiana…

Píldoras : las de hoy, son de reciclaje y DIY…
Me gustan las ideas que se basan en el reciclaje. Se dan nuevos usos a las cosas y, encima, quedan bonitas… Por ejemplo ¿Qué harías con unas cucharas? Pues hay quien te monta una lámpara, un perchero, una maceta o un picaporte vintage.


Otra idea es la mesita-tronco. ( que en mi caso requiere de mucha colaboración pero, acosaré hasta conseguirla). Lo primero ( e imprescindible colaboración externa) es encontrar el tronco, cargar el troco, lijar y barnizar el tronco y, finalmente, poner las patas al tronco . En segundo lugar, aparezco yo y coloco la mesita tronco en un lugar que ya tengo pensado y le coloco unas flores o una lamparita… ; – )
Ya que estamos por el bosque, paseando y buscando el tronco perfecto ( acabaré en un garden, ya verás.) con unas simples ramitas , podemos hacer un porta velas rústico ( un decorador te diría : “orgánico”).
A buscar cucharas viejas, troncos y ramas!!!!
«Seis hindúes sabios, inclinados al estudio, quisieron saber qué era un elefante. Como eran ciegos, decidieron hacerlo mediante el tacto. El primero en llegar junto al elefante, chocó contra su ancho y duro lomo y dijo: «Ya veo, es como una pared». El segundo, palpando el colmillo, gritó: «Esto es tan agudo, redondo y liso que el elefante es como una lanza». El tercero tocó la trompa retorcida y gritó: «¡Dios me libre! El elefante es como una serpiente». El cuarto extendió su mano hasta la rodilla, palpó en torno y dijo: «Está claro, el elefante, es como un árbol». El quinto, que casualmente tocó una oreja, exclamó: «Aún el más ciego de los hombres se daría cuenta de que el elefante es como un abanico». El sexto, quien tocó la oscilante cola acotó: «El elefante es muy parecido a una soga». Y así, los sabios discutían largo y tendido, cada uno excesivamente terco y violento en su propia opinión y, aunque parcialmente en lo cierto, estaban todos equivocados.»
«Parábola de los Seis Sabios Ciegos y el Elefante».
Atribuida a Rumi, sufí persa del s. XIII.
Esta leyenda desarrolla la idea de que nadie está en posesión de una única verdad verdadera , es necesario ver «el todo» de una situación o un problema y no quedarmos en los puntos de vista únicos o propios. La verdad verdadera la conforma la unión de todos esos aspectos individuales: cada uno aportará su visión y , juntos, ya son el gran elefante.Esta fábula habla del relativismo y ha sido muchas veces utilizada cuando se reflexiona sobre las religiones y la verdad única que cada una proclama y es aplicable a cualquier situación en la que hay puntos de vista distintos.

Por favor, que los que tengan que buscar el elefante entero, lo encuentren… Es un ruego…
Un mapa de sueños.
Una imagen del planeta, con todos aquellos lugares a los que nos gustaría viajar. No hay que tener expectativas, sólo el sueño y el mapa. Y si puede ser, a la vista…
Sueño con la India. Y con Nueva Zelanda. Y…
2) Arte en el bosque por Cornelia Konrads
Esta artista alemana, se pasea por el bosque y ve unos tronquitos y…
Nosotros vemos un montón de piedras y ella , las reinterpreta y crea .
3) Reciclando botellas se construye un parking.
Garth Britzman, un diseñador de Nebraska, pensó en dar un buen uso a las botellas de soda. Se preguntó ¿Qué hago con unas botellas vacias? .
La respuesta era evidente : un parking…
4) y última:El centímetro.
Ese centímetro que nunca se encuentra cuando se necesita… Teóricamente, siempre hay uno por casa pero… Ya no hay problema. Este centímetro, se ve.
¿Te imaginas un lugar en el que , durante cuatro meses , siempre es de noche? . Sin la luz del sol, ni debilucha, ni nada de nada. No hay luz.
Con todo lo que sabemos sobre la incidencia de la luz solar en nuestro estado de ánimo, podríamos imaginar que, en ese lugar, la caída de serotonina y dopamina, los deja «out» y tristes todo el invierno. Pero, no hay que preocuparse, ya que después , de marzo a octubre, el sol no se pone nunca y aunque no sea excesivamente cálido, está todo el día en posción «on».
El lugar es Longyearbyen y es una isla de un archipiélago que está entre la costa norte de Noruega y el Polo Norte. Allí, se ve el Sol de Medianoche y la Aurora Boreal ( cuando toca cada cosa) Es un lugar especial …
No sólo por su loca relación con el astro rey… De momento, si decides que vas a vivir en Longyerabyen, ya te anuncio que no te puedes morir ahí. Está prohibido -por ley-morirse. Hace más de 7o que no entierran a nadie en el cementerio porque se descubrió que los cadáveres no se descomponen por la capa de hielo (permafrost) . Así que si te mueres , allí no te entierran.

Otra de las cosas que te pasaría si te fueras a vivir a Longyearbyen, es que , nada más llegar, te darían un rifle. Por si acaso. Y es que es la tierra de los osos polares y estos, pueden ser un peligro para la población. Es una especie protegida y sólo se les puede disparar en defensa propia, y en ese caso, se ha de informar a las autoridades locales. Saben que si el oso emite un chasquido con sus dientes, está preparado para atacar… Es tal la aglomeración de osos polares en la zona, que en Longyearbean tienen su propia señal de tráfico al respecto.

Y yo creo que , es que estos días he pasado mucho calor para ser Octubre y la imagen de esta tierra helada, me ha refrescado un poco…Una de las cosas que tengo en mi «archivo de proyectos de vida» es ver y experimentar una Aurora Boreal. Y creo que Longyerabyen es un buen lugar.
Me lo apunto.
