Colores.

Perspectivas llenas de color.

 

 

 

Finales de noviembre de 2017.

Hay que ir preparándose para la Navidad…

Cuando ya hay anuncio de Lotería, todo va a una velocidad supersónica, así que unas píldoras de Cosas-de-Navidad-Horrorosas ( o raras, cuanto menos), no va mal para ir poniéndose en situación.

Estética

Una barba navideña a la que no sé cómo clasificar.

Tampoco este peinado navideño…

El jersey-chimenea, por eso, me ha robado el corazón…; – )

Objetos

¿Tu espíritu navideño alcanza cotas tan altas que quieres pasearlo allí dónde vayas con tu coche? Este artefacto es la solución.

El árbol de navidad para encajar en el techo del coche…

¿Una forma original de adornar el árbol? Con estos dos pares de piernas, lo tienes resuelto.

Este es el resultado.

Y, hasta aquí, la primera dosis de píldoras para la adaptación a la Navidad, aunque…no puedo evitar acabar con el “Árbol Patético” de Charlie Brown…

¡Feliz fin de semana!

 

Literalmente.

 

Nunca pensé que una persona tan normal como yo, se convirtiera en un asesino.

La palabra “literalmente” es para mí, una maldición. Literalmente. Me he dado cuenta que hay muchas personas que la utilizan erróneamente. El otro día, en la televisión, escuché a un comentarista de un partido de fútbol, decir que un equipo se estaba comiendo al otro, literalmente….Si eso lo hubiese dicho yo…Miedo me da imaginármelo…Si eso lo hubiese dicho yo, los jugadores hubiesen practicado canibalismo en el campo. Así de literal.

Todo empezó hace unos meses, en la Fiesta Mayor de Litero, un pueblecito en medio de la montaña. Estaba pasando mis vacaciones en un apacible hotelito rural que mi mujer había localizado en una oferta-chollo en Internet. Entre las actividades propuestas, se encontraba la asistencia a las fiestas de un pueblo vecino… Mientras mi esposa bailaba acompañada por unas señoras que se empeñaban en no dejarla sola ni un momento, yo observaba el ambiente con un vaso de plástico lleno cerveza caliente en la mano. En una esquina de la plaza, había una atracción de una adivina . La adivina de Litero. Convencido que cualquier cosa era mejor que bailar con aquella horda de señoras exaltadas ( incluida mi mujer), me acerqué a la figura de negro que sentada tras una mesa plegable, observaba a los demás, como yo hacía un instante. En su recorrido visual, sus ojos velados por las cataratas, se quedaron fijos en los míos. Me estremecí. Ahora me doy cuenta que ese escalofrío que recorrió mi cuerpo desde los pies hasta la punta de mi flequillo, era una señal. Una advertencia a la que hice caso omiso.

Tras pagar cuatro euros, me senté frente a ella. Pude comprobar que era muy anciana y que aquellos ojos ,que me habían atemorizado, estaban ciegos. Me tomó de las manos e inmediatamente, antes de que pudiera sentir el contacto de sus dedos huesudos, las retiró como si hubiera sentido una descarga eléctrica. “No”– me susurró- “ No puedo leerte el futuro, hijo mío.” No pude evitar preguntarle el motivo a lo que ella me respondió : No insistas más. Estás maldito. ¿Maldito? ¿Cómo una señora con un aspecto siniestro, que se dice adivina, podía decirme que estaba maldito y quedarse tan tranquila? Aquello me irritó. “¿Cómo que “maldito”, señora?”– le pregunté alzando la voz.  “Déjame, desconocido. Hay algo en ti que no me gusta”. Lo normal es que me hubiese retirado del lugar y me hubiese dedicado a mirar a mi mujer que ahora, bailaba un pasodoble con una de aquellas señoras pero me levanté , airado y le grité a la anciana : “Oiga, le he pagado la tarifa. Me tiene que leer el futuro” frase que finalicé cogiéndole las manos, en el que gesto que ella había iniciado antes de echarme de aquella manera tan extraña.  Cuando contactaron nuestros dedos, sentí la fuerza de un rayo entrando en mi cerebro y oí a la anciana, jadeante: “Suéltame, monstruo.! Que la maldición de Litero caiga sobre ti!”.

Llegados a este punto, los cincuenta habitantes del pueblo, rodeaban el tenderete y mi mujer me cogía del brazo, separándome de la anciana adivina que me miraba , desde su ceguera, con furia contenida.

Volvimos a casa y el incidente se convirtió en una de las anécdotas del viaje, que explicábamos en las cenas con amigos . Nada más hasta que…empezaron a pasar… cosas …raras. Literalmente.

La primera vez que ocurrió me encontraba en el trabajo. Mantenía una discusión con un compañero, hasta que harto , le espeté : Vete a freír espárragos. Cual no sería mi sorpresa cuando veo que se va al comedor de la empresa, pide espárragos, una sartén, aceite de oliva y se pone a freírlos. Lo tomé como una bromita pero…algo en el vacío de su mirada me decía que las cosas no iban bien.

La segunda fue más dramática. Estaba, también , en la oficina. Nuestra empresa estaba atravesando dificultades y ya se habían producido algunos despidos inesperados. Así que cuando requirieron la presencia de Martínez en el despacho de gerencia, todos pensamos que era el siguiente. Al salir de la reunión, nos explicó que , simplemente, le habían pedido unos informes . Respiraba aliviado. Yo le dije : ¿Se te habrán puesto los huevos por corbata, no? Lo que pasó después, es difícil de explicar. Tampoco querría dar muchos detalles pero , literalmente, se le incrustaron los testículos en la garganta. En el Hospital nadie se podía explicar cómo podían haber llegado hasta allí…

Hay que tener mucho cuidado con la “literalidad”. Literalmente significa “al pie de la letra” , “ que sucede exacta y realmente como se expresa”… Y eso, es malo. No puedo evitar pensar en lo que ha pasado en muchos lugares con la interpretación “literal” en términos religiosos… Pero, para mí, “literalmente” es una maldición. Hay frases, expresiones de nuestro lenguaje que , cuando yo las verbalizo, se hacen literales.

A mi hermano, le acusé de tirar la casa por la ventana. Actualmente, está internado en un centro psiquiátrico, después de haber tirado todos los muebles y objetos de decoración por la ventana. Lo pararon cuando estaba intentando demoler unos tabiques para tirarlos, también, por la ventana.

A una vecina , que viajaba conmigo en el ascensor, al ver que estaba muy resfriada, le comenté que la veía hecha una sopa y, al instante, su ropa cayó desmayada en un charco de sopa ( que por el aroma, podía ser un caldo de pollo).

Lo peor, por eso, ha sucedido esta noche… Sí, admito que mi amor por mi esposa, no estaba en sus mejores momentos. Es más, nuestra crisis avanzaba a pasos agigantados sin nada, ni nadie que pudiera pararla. Me irritaban todas sus frases. Sus gestos. Sus manías. Me ponía de los nervios…ella. Toda ella.

El día había sido especialmente difícil y , al llegar a casa, me la encontré dispuesta a entablar una discusión demoledora, con el único objetivo de complicarme la existencia. Había un momento estelar en esas batallas, en las que lloraba intermitente, mientras me miraba con unos ojos suplicantes y falsos.Hoy, cuando estaba en pleno apogeo del “momento ojos de carnero degollado” yo, la he odiado intensamente y ese ha sido el instante en el que he decidido ser…literal.

He sentido una perversa satisfacción en mi voz, cuando le he dicho : “No me mires con ojos de carnero degollado”.

En pocos segundos, su cabeza ha caído hacia atrás, dejando expuesto su cuello degollado y unas orejillas peludas que emergían del nacimiento de su cabello. Me he sentido exultante. Había acabado con ella y había sido muy fácil, pero entonces…Entonces, he cometido el error de mirar sus ojos y en ellos, he visto reflejado a un asesino. Literalmente.

Esa imagen me persigue y me perseguirá el resto de mis días y sé que no podré vivir así. Sólo soy un hombre normal…He decidido acabar con esto, antes de que sea demasiado tarde.

Con estas líneas, dejo constancia de lo que aquí sucedió. Sé que a Su Señoría, el Sr. Juez, le vendrá bien para entender, sobre todo, el aspecto de carnero degollado de mi esposa. Me gustaría añadir que la vecina del 3ºC, Hermenegilda López, no está desaparecida. Ella , se convirtió en sopa. También sospecho que el suicidio de Florencio García, que se tiró por una ventana, no fue tal y se debe a una desafortunada conversación que tuve con él, de esas en las que se dice “Si te dicen que te tires por la ventana, ¿Tú te tiras?” Su  respuesta me incitó a contestarle “ Pues, tírate”. Es evidente que se tiró.

Dicho esto, pongo fin a la maldición, literalmente.

“Tierra, trágame”

Ya…

Ya he visto los abetos, las guirnaldas y los turrones. Y hace tiempo, la verdad. Aunque ahora, ya, es invasivo.

Ya están colgadas las luces en las calles (aún apagadas, lo que me da una cierta coherencia temporal).

Ya he comprado la lotería de Navidad.

Ya he visto el anuncio (que este año, no me ha emocionado).

Ya está todo en marcha.

Ya es casi Navidad, otra vez … ¿Yaaa?

 

De Erlich

Una historia de amor en cuatro fotos.

 

Dos nubes, un poco de viento y cuatro fotos…

No hace falta mucho más , para ser espectador privilegiado de una historia de amor…en el cielo.

Dos píldoras.

Ilustraciones con papel texturado del ilustrador Eiko Ojala ( Estonia)

Insectos creados con flores , hojas…

De la colección Nature Insects.Del artista Raku Inoue ( Montreal).

Thea.

Tras la muerte de varias plantas de interior que estaban en mi cocina, inicié una fase de duelo interno y dejé de tener plantas vivas. Además, en IKEA encontré unas plantas falsas que me ayudaron a superarlo. No había que regar, no había que preocuparse si las hojas se ponían marrones o se arrugaban… Todo más aséptico… Se acabó la comunicación con la planta cuando la regaba. La relación era más fría, pero más fácil…

Después, la sustituí por un cactus de tela que, en realidad, es un tope para puertas. Me enamoré de ese cactus de aspecto simpático y que no pinchaba cuando lo transportaba de la mesa a la encimera.

Ahora, está en otro lugar de la casa porque, mi madre, alarmada ante mi falta de “plantas naturales” me ha regalado un Calathea.

Es muy bonita y ya la llamo Thea cuando la riego…

 

 

NB : Calathea o calatea pertenece a la familia de las Marantaceae. Es originaria de las selvas húmedas del centro y sur de América, sobre todo de Brasil y Perú.

NB 2 : El cactus sigue conmigo…

 

La fresa se expande.

El huerto se está poniendo en modo otoño. Abonado y con nuevas plantas de rúcula y unas lechugas.

La albahaca, el perejil y la fresa son los antiguos inquilinos que, este año, han aguantado el tipo…

He decidido que la fresa campe a sus anchas. Ha desarrollado esos tallos que parten de la planta madre y que se llaman “estolones”.

Ese tallo es como un detector del lugar en el que va a crecer la nueva planta de fresas. Buscará el lugar adecuado a la distancia adecuada y, ahí, tendré una nueva planta de fresas para la temporada que viene. Mi planta, ya lo ha hecho.

Esos sí, algunos de esos estolones, han tomado orientación “salto al vacío” y están yendo de cabeza al suelo empedrado.  Igual encuentran la pequeña franja de tierra que hay unos metros más allá. Los voy a observar: o son estolones tontos o estolones exploradores…Ya veremos…

Tormenta o casi…

Este fin de semana he sucumbido a mi credulidad en las predicciones meteorológicas que ya creía superada, la verdad. Ante la casi-segura-tormenta que iba a caer en la zona dónde yo vivo, modifiqué los planes previstos.No sólo yo adapté mis actividades a una casi-segura-acción-imposible-en-el-exterior, sino que lo comuniqué a todo mi entorno: va a llover mucho. Tormenta, segura.

El sábado por la mañana, me despierto con un día radiante. Un sol precioso y una temperatura agradable. Ni rastro de nubes en un cielo de un azul denso y brillante…Pero ¿no iba a llover tantísimo desde primeras horas de la mañana? Esto me lo preguntan a mí, que soy la que ha pregonado el parte meteorológico por doquier, aquí y allá…

Así que cuando, a las siete de la tarde, oigo los primeros truenos, me alegro. Cuando se empiezan a hacer más fuertes, más alegría. Después, veo los rayos, en una espectacular tormenta eléctrica que me hace pensar en lo bestial de esa fuerza de la naturaleza. El viento empuja.  Salgo con la cámara para intentar captar alguno de esos rayos. Imposible. Nunca estoy preparada cuando aparece esa línea dentada de luz.

Llueve. Primero, unos diez minutos con intensidad. Después, sólo se oye el goteo débil del agua que aún no se ha depositado en el suelo…. Y ya está…

Una casi-tormenta

No es culpa suya, son predicciones… La culpa es mía que voy y me las creo…

NB :  Predecir : Anunciar por revelación, conocimiento fundado, intuición o conjetura algo que ha de suceder.

La luz…

La luz me orienta. Sé, gracias a ella, dónde está mi arriba y mi abajo.

Mi Norte y mi Sur. Me dice hacia dónde debo dirigirme y si es de día o de noche.

Es muy importante para sobrevivir en un mundo de depredadores… Pero, esta vez, la luz era una trampa…

Estoy inmóvil, creo que en una pared blanca.

De cara a la pared…

Siento que son mis últimos instantes… Un animal, monstruoso y enorme, se acerca. Ese ser repugnante es el responsable de que la luz estuviera dónde no debiera estar y que la luz, no fuera la que debía ser.

Me ha quemado. Me ha cegado.

El depredador se acerca…

 

NB : Mañana, «El depredador.»