Taller virtual de relato.

Photo by Dan Dimmock on Unsplash
 Después de una investigación de los cursos y talleres virtuales que hay en la red,  elegí la propuesta de Hotel Kafka.

 

“Hotel Kafka es un espacio inclasificable en el que día a día se dan cita todo tipo de creadores que comparten sus inquietudes artísticas. Es un lugar en el que nadie vuelve a ser el que era antes de cruzar su puerta y en el que todo es una excusa para que cada huésped saque el máximo partido a su talento.”

Lo de “inclasificable” me convenció y me apunté al “Taller virtual de relato” para utilizarlo como : 1) terapia anti-todo-lo-tóxico y 2) despertador de mi afición por el relato que estaba en modo “siesta larga “.

Como terapia, me funciona de distractor cerebral. Hace el papel de la meditación o de los paseos por la playa: me lleva a un lugar dónde mi cerebro juega y se divierte. Cuando Ángela me propone un ejercicio, mi mente revolotea por ahí en muchos momentos del día. Después, tengo que escribirlo, leerlo, releerlo, corregir, repensarlo y toda mi energía se concentra, en plan oasis…

No quiero que suene a excusa (sobre todo si mi profe me lee) pero preveía que iba a ser una buena época para dedicarme a esto del Relato Breve, pero por esos imprevistos que te va regalando la vida, son unas semanas en las que mi tiempo es escaso. Aun así, el taller ha conseguido engancharme y, sobre todo, ha reactivado mis ganas de aprender a escribir bien, que buena falta me hace. El material de estudio, los ejemplos y los comentarios a los textos de Ángela, me están haciendo revisar mi forma de escribir y… ¡me lo estoy pasando genial!

 

 

Refrescarse, Spruzzare, Spritz…

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Ola de calor dentro del calor normal del verano mediterráneo… En el mundo real, prefiero estar dentro del coche, con el aire acondicionado a tope…

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O en el oculista que, muy profesionalmente, refrigera la sala de espera a una temperatura adecuada y muy refrescante….

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O en un centro comercial, con esas corrientes de aire frío que anuncian “Segundas rebajas”.

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En el mundo utópico, deseo estar en remojo, en una playa de agua cristalina, con brisa, sombra de palmeras y, si puede ser, un Spritz en la mano…

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El Spritz es un aperitivo típico de la zona del Noreste de Italia.  Se ha hecho famoso, a nivel mundial, por la campaña de marketing y publicidad de la marca Aperol.

Dicen que la receta se remonta a la ocupación austríaca de Italia en el S.XIX  cuando las tropas austro-húngaras estaban en Venecia. Los vinos que se servían en esa zona de Italia , eran considerado muy fuertes por los austríacos que rebajaban el vino con agua de soda . Lo que hacían era “Spritzen” :  “Aguar” el vino . En italiano rociar es “spruzzare”. Parece ser que el nombre viene de ahí…

El Aperol es una bebida tipo aperitivo, con menos graduación alcohólica y más dulce y suave que el bitter o el conocido Campari. Fue creación de los hermanos Luigi y Silvio Barbieri y presentado al gran público en la Feria Internacional de Padua en 1919. En 2003 paso a pertenecer a… : ¡Tachán! Grupo Campari .Su nombre está inspirado en el término “apéro”, la palabra francesa para el aperitivo .Los hermanos Barbieri habían viajado a Francia y allí se inspiraron . La receta original se ha mantenido en secreto hasta el día de hoy…

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Es una variante del Spritz original  ,que es vino blanco con agua con gas, y se ha convertido en el “Aperol Spritz”al introducir esta bebida.

A mí me encanta.

No existe una receta única para el Spritz pero la más extendida es la siguiente ( mi aportación localista cambia el Prosecco por Cava Brut Nature):

Ingredientes

  • 3 partes de Cava ( la original es con  Prosecco Italiano)
  • 2 partes de Aperol
  • 1 parte de soda o agua mineral

Naranja, hielo…

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Es tan suave y agradable que se corre el riesgo de pasarse de dosis sin darse cuenta … Y… refresca que no veas…

Creo que necesito unas vacaciones… ; – )

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Apabullante.

1.       Apabullar : tr. coloq. Confundir, intimidar a alguien, haciendo exhibición de fuerza o superioridad.

Calor apabullante…

Y es que estos últimos días,  la temperatura confunde e intimida… Los trayectos son más largos y pesados, también el aire es más denso y el sol…El sol está narcisista y deslumbrón…

Todo el mundo repite  : ¡Qué calor!

Un calor apabullante haciendo su exhibición de fuerza y superioridad…

 

Si soy sincera, más que la situación lo que lo hace apabullante son las circunstancias.

Este apabullador profesional , mutado por el cambio climático,  no tiene el mismo efecto en una playita de Formentera con una bebida helada y en un estado de remojo continuo en esas aguas cristalinas. O, por ejemplo, a la sombra de un árbol de follaje denso, al pie de un riachuelo, en el que se balancean tus pies, fresquitos. O , debajo de una gran porche sombreado y bendecido por una brisa fresca ,en una hamaca , con un café con hielo y un buen libro entre las manos…

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En esas situaciones, su efecto apabullador se desactiva, hasta casi desparecer. Es un calor distinto. Es calor pero ya no es apabullante…

Hecha esta reflexión me he dicho que podía intentar engañar a mi mente .Si le doy una sobredosis de imágenes refrescantes, es posible que pueda neutralizar al apabullador.

Eso y la indiferencia…Hacer como que no está.

¿Un heladito?

Otro Marie Kondo Art.

Después de ordenar, limpiar y tirar pinturas secas y pinceles rígidos, me ha quedado un bastidor, pintado de un imposible color dorado, con unas piedras decorativas en un burdeos también muy impactante pero el fondo tenía superficies rugosas de cuando me dio por experimentar con la arena…

Sólo me quedaban restos de pintura de pizarra en blanco roto, azul y gris piedra. Y, en la caja de “cosas para pegar” había una cuerda de esparto negra.

Así que, reciclando con los restos de otras batallas pictóricas (que suelo perder), ha aparecido “Línea de la vida”, aunque la línea la conforme una tira de cuerda…

NB : El primer Marie Kondo Art

Cosas Horrorosas para ponerse…

Aviso : hay cosas muy feas…

Empiezo con un bolso acelga. Acelga, sí.

Uno de los bañadores más horrorosos que he visto nunca…De verdad.

Concepto «falsa chancla». Creatividad desbordada.

El mono-silla-culo. Hay que verlo para entenderlo…

Y finalmente, las gafas con persiana. Y me pregunto: ¿Por qué?…

Y es que además, se abren…

 

Playlist & Co.

Imaginad un grupo de amigos. Es una cena, una fiesta, una velada animada…Hay música. El anfitrión tiene su altavoz inalámbrico con su selección musical: esas listas que tiene configuradas de las canciones que más le gustan…Pero, claro, son «sus» canciones…

Los gustos musicales del grupo no son los mismos, aunque, por proximidad cronológica y emocional, hay temas que funcionan para todos, pero…hay un momento en el que alguien propone una canción.

Se suman otros, cada uno elige su tema y, al final, se produce un atolladero de canciones…

El caos musical.

 

Es curioso cómo, cada uno, cree que el tema que ha elegido es buenísimo. El mejor.

En este grupo de canciones cambiantes, hay quien no tiene en cuenta el ambiente que se ha generado a su alrededor. Por ejemplo:  es un momento bailongo pero el sujeto decide elegir una canción-preciosa-que le recuerda algo que es maravilloso pero es una la balada -que canta desaforadamente- y hunde la atmósfera.

También hay el que quiere compartir su “último descubrimiento” que no conoce nadie. Quiere que escuches la letra con atención. Y que te deleites con ese ritmo nuevo… Lo que no tiene en cuenta este tipo de sujeto es que, la música que nos hace movernos y conectar en ese ambiente grupal, es la que conocemos. La que anticipamos. La que ya nos sabemos…

Y hay el que elige Paquito El Chocolatero.

 

Hay miles de canciones posibles y esa es la gracia pero , hay que poner un orden entre tanta diversidad. Si eres anfitrión, puedes crear una Playlist Comunitaria.  Que cada uno elija 2,3,4 canciones y se configure una lista adaptada a las necesidades musicales de los invitados y al tipo de evento: no es lo mismo una verbena que una cena con velas. También es importante hacerlo al principio. Hay momentos en los que las canciones y sus prescriptores,  se dispersan…

Otra opción es bloquear tu dispositivo y que sólo tú puedas acceder al contenido…

dappered.com

NB : Aunque confieso que , el otro día obligué a bailar la canción española de Eurovisión . Es lo que tiene tener el control… ; – )

Marie Kondo Art

 

 

 

Esto es el resultado de una conjunción de tres factores:

1) Día de sol y tranquilidad. Perfecto para terapia antiestrés.

2) Lienzo para reciclar que ya había pintado con fondo de pintura de tiza de color blanco roto.

3) “Restos” del proceso Marie Kondo que llevé a cabo hace un mes.

Estos “restos” son cuentas de pulseras y collares, botones y cualquier cosa susceptible de ser pegada en un cuadro que fui recogiendo en una cajita cuando me dediqué a ordenar todos los cajones de mi casa en un episodio Kondo muy intenso.

 

 

 

Algunas fotos.

Estas son algunas fotos que he rescatado tras hacer una limpieza de archivos de mi pobre portátil. Le he hecho un Marie Kondo…

Esta fue la primera fresa que recogí de mi primer intento de huerto urbano en una maceta…

Y este,  el primer tomate…

En esta, me impactó el juego de azules. La cámara no captó los matices…Había más azules...

El primer plano de un fragmento de un móvil de viento «ornamental». La luz y la tela de araña…

Y, para finalizar, el espíritu que se ríe del lunes… Es un antídoto.

 

Oportunidades.

 

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Quiso cazar unas oportunidades al vuelo.

Compró un caza-oportunidades y lo colgó.

Siempre estaba vacío…

 

 

 

 

 

 

Superviviente de la técnica Marie Kondo.

A estas alturas, todo el mundo conoce a la gurú del orden, Marie Kondo. El concepto, muy simple, es que el orden de todas tus cosas, interfiere en el orden de tu vida . Esto es un saber innato que todos conocemos y llevamos dentro pero que requiere de esfuerzo para practicarlo. Por lo menos, para la mayoría de las personas… Ordenar da pereza. Clasificar y tirar, agobia, pero cuando lo haces, sientes una inmediata sensación de alivio que compensa el sufrimiento.

He escrito sobre sobre lo de ordenar los armarios, pero ha sido Marie Kondo la que me ha hecho dar el paso definitivo para hacer una limpieza profunda. Lo más importante ha sido la jugada maestra de hacerte poner TODA la ropa en un mismo lugar.T-o-d-a. Si no tienes un vestidor de infarto, seguro que tu ropa está en diferentes zonas y armarios de la casa… Me daba miedo hacerlo porque sabía que la realidad, podía ser realmente incómoda.

Y lo fue.

Brutalmente incómoda.

¿Cómo he podido acumular tal cantidad de ropa? Incluso prendas que ya ni recordaba…

Ver ese inmenso volumen desalmado e inútil me hace sentir culpable. Primero, por mi pretendida intención de ser friendly con el planeta que se desmorona totalmente con este consumo irresponsable. Esta idea, se asocia con otra: la de la compra responsable. Me hago una promesa, me pongo una obligación: sólo compraré lo que necesite.

Kondo te dice que te quedes sólo con las prendas que te hacen feliz (esto no soy capaz de entenderlo muy bien, pero me he quedado una camiseta de un glorioso concierto de Phil Collins que sé que nunca me pondré pero me recuerda una gran noche… ) y el resto de ropa, la dones. Así que, durante dos días, he estado haciendo bolsas que ya he llevado a los contenedores de las ONG que se dedican a reciclarla. Hay que dejar de verlas, rápido…

Ahora, mis armarios respiran (aunque ya empiezo a presentir un Kondo 2) y, es verdad,  yo también respiro mejor…