Superviviente de la técnica Marie Kondo.

A estas alturas, todo el mundo conoce a la gurú del orden, Marie Kondo. El concepto, muy simple, es que el orden de todas tus cosas, interfiere en el orden de tu vida . Esto es un saber innato que todos conocemos y llevamos dentro pero que requiere de esfuerzo para practicarlo. Por lo menos, para la mayoría de las personas… Ordenar da pereza. Clasificar y tirar, agobia, pero cuando lo haces, sientes una inmediata sensación de alivio que compensa el sufrimiento.

He escrito sobre sobre lo de ordenar los armarios, pero ha sido Marie Kondo la que me ha hecho dar el paso definitivo para hacer una limpieza profunda. Lo más importante ha sido la jugada maestra de hacerte poner TODA la ropa en un mismo lugar.T-o-d-a. Si no tienes un vestidor de infarto, seguro que tu ropa está en diferentes zonas y armarios de la casa… Me daba miedo hacerlo porque sabía que la realidad, podía ser realmente incómoda.

Y lo fue.

Brutalmente incómoda.

¿Cómo he podido acumular tal cantidad de ropa? Incluso prendas que ya ni recordaba…

Ver ese inmenso volumen desalmado e inútil me hace sentir culpable. Primero, por mi pretendida intención de ser friendly con el planeta que se desmorona totalmente con este consumo irresponsable. Esta idea, se asocia con otra: la de la compra responsable. Me hago una promesa, me pongo una obligación: sólo compraré lo que necesite.

Kondo te dice que te quedes sólo con las prendas que te hacen feliz (esto no soy capaz de entenderlo muy bien, pero me he quedado una camiseta de un glorioso concierto de Phil Collins que sé que nunca me pondré pero me recuerda una gran noche… ) y el resto de ropa, la dones. Así que, durante dos días, he estado haciendo bolsas que ya he llevado a los contenedores de las ONG que se dedican a reciclarla. Hay que dejar de verlas, rápido…

Ahora, mis armarios respiran (aunque ya empiezo a presentir un Kondo 2) y, es verdad,  yo también respiro mejor…

Quítate el sayo, ya.

Estos días que se avecinan, de canícula insospechada (¿No era la cosa que “Hasta el 40 de mayo, no te quites el sayo?”), me han hecho avanzar el temible episodio “cambio de armario”. Este fin de semana, delante de mis narices, desplegada por todas las camas y sofás de la casa ( y también colgando de los picaportes de las puertas), toda mi ropa.

Toda esa ropa con la que podría vivir dos o tres vidas. Prendas de hace años que viven bajo el yugo del “¿Y sí?” y que esperan que algún día (que no te digo que no) las saque de su letargo. Mientras esas toneladas de camisetas, faldas, pantalones, etc., etc., se van acumulando en mi armario, yo voy repitiendo modelito de forma incansable, como si de un uniforme se tratara. Es lo que tiene el ser humano: es incomprensible

La norma de eliminar lo que no te has puesto la temporada pasada, no me sirve. Ni de cinco temporadas. Me da penica y, además, esta ese dichoso “Y sí…”, siempre presente.

Entre mañana y el jueves, se espera que las temperaturas asciendan unos 15º, de golpe, en mi zona ( Barcelona). ¿15º? ¿Nos vamos a poner a 30ºC / 35ºC? ¿Tengo que sacar ya el lino y las sandalias? Pues sí . Sin avisar. Y lo más alucinante es que, el viernes, descenderán otra vez, de , golpe, esos 15º …

Pero yo ya no volveré a guardar mi pack de vestuario veraniego. Eso de ordenar los armarios se hace sólo una ( tediosa) vez antes del verano.

Lo siento por el refrán, que deja de ser cierto. Ni 40 de mayo, ni nada. El sayo ya molesta.

Mañana, como máximo, pareo y biquini  ; – )

Y que vengan esos 15º C de más…

 

 

sayo

NB 1 : SAYO: era una prenda ancha y sin botones que cubría el cuerpo hasta la rodilla

 NB 2 : El 40 de mayo, que correspondería al 9 de junio, popularmente se usa en el refranero español para designar una fecha avanzada de la primavera en la que hace buen tiempo.

Tal y como se hace referencia en la época en que desaparece completamente el tiempo invernal por el más cercano al veraniego, se apunta también acerca de la necesidad de prevenir los constipados por desabrigo. (Wiki)