Ya viene.

Este año he comprado mis turrones favoritos vía online.

Tal como están las cosas (o dice que están), no me he querido arriesgar.

Si no los “escondo” a nivel visual, con total seguridad, desaparecerán antes de tiempo.

Al dejarlos en la despensa, ya he localizado las luces y toda la parafernalia decorativa de la Navidad.

Está viniendo…

Photo by Annie Spratt on Unsplash

NB: Sirvent. Maestros artesanos del turrón. Yo iba con mi padre, cada Navidad de mi infancia…

 

 

Plagio.

Finalmente, el que juega con las cuerdas del universo a su antojo, (llamadlo “El Hacedor”, “Dios”, “molécula de inteligencia suprema” o “alienígena juguetón”) ha decidido hacer un Copiar y Pegar de las mejores tramas de ciencia ficción que nuestros autores han inventado y está preparando un final apoteósico para la humanidad. 

Ya se ha cansado: demasiados capítulos de una serie en la que la historia se va repitiendo. No interesa. No sorprende. No hay renovación para una próxima temporada. Se siente.

Photo by Arno Senoner on Unsplash

Así que ha unido todas las tramas ya conocidas: la devastación de los recursos de la tierra; la escasez de suministros; el cambio climático que ya es imparable; una pandemia mundial que ponga en jaque al planeta; desigualdades sociales que movilicen a la población y desestabilicen el sistema conocido y, finalmente, el impacto de un asteroide. 

Esto del asteroide tampoco es nuevo. Está dentro de las posibilidades naturales de extinción de la vida en un planeta. Si no, que se lo digan a los pobres dinos que ahora forman parte de nuestros combustibles fósiles. Eso sí, la NASA ya está ensayando como desviar uno. Por si acaso…

Total, que el autor de nuestro apocalipsis podía haber sido más original. No sé: hacernos habitar en un mundo de nubes blancas y arcoíris luminosos, donde todos vivimos en armonía, felices y contentos. Dónde no falte de nada: de lo material y lo más importante, del amor y del afecto. Y en ese estado de bienestar, ajenos a lo que no controlamos y no podemos controlar, que llegue el pedrusco e impacte creando un precioso espectáculo de fuegos artificiales.

Photo by Joel Filipe on Unsplash

Finales así son los que enganchan a la audiencia. No los plagios de nuestras ideas más descerebradas… 

#NaNoWriMo , again.

Ya vamos tarde.

Empezó el día 1 de Noviembre: el mes del #NaNoWrimo.

El reto: escribir una novela, esbozo de novela o lo que más se le parezca,  en un mes.

50.000 palabras.

Solo he tenido un #NaNoWrimo exitoso con “Te voy a llevar al huerto”. El resto, se convirtieron en relatos largos o novelas cortas o en ideas que fueron avanzando, pero se quedaron en punto muerto  ( 32.560 palabras . Ops! ). Están en una carpeta de Proyectos Olvidados.

Como no paran de llegarme mails del NaNoWriMo, han vuelto a hacer que me pique el gusanillo. Que me entren ganas .Es por eso, que nunca me he dado de baja de ese portal. Porque en el fondo sé, que una vez al año,  alguien me va a recordar lo mucho que me gusta escribir.

Y aquí estoy, pensando si este año, podría…

#COP26

Viendo a los líderes mundiales en Roma y después en Glasgow, yo solo creo en nuestra juventud. Es la fase la vida , más propicia para que la revolución sea posible.

Photo by Thijs Stoop on Unsplash

Hay que ayudarlos todo cuanto podamos, pero ellos son los que liderarán los cambios.

Photo by Sylwia Bartyzel on Unsplash

Se juegan el planeta.

Photo by Naja Bertolt Jensen on Unsplash

Desgraciadamente, los demás, somos unos “bla, bla, bla”…

Ida y vuelta.

Acabo de aterrizar, casi literalmente. Por motivos de trabajo, he ido y he vuelto. Barcelona – Milán.

Mi primer vuelo desde que el COVID irrumpió en nuestras vidas…Tras hacer acopio de los QR requeridos para viajar ( Certificado de vacunación, EU Digital Passenger Locator Form (dPLF) y el Spanish Travel Health ) , tengo ganas de que me lo pidan todo, pero en la ida, solo presentamos la tarjeta de embarque. Vale. Olé por la seguridad.

En Milán, si no lleváramos mascarilla en las reuniones , casi se parecería a la vida pre-pandemia. Ya no hay frecuencia en la higiene de manos, las distancias se han acortado caramente y el saludo del codo muchas veces se sustituye por apretón de manos y abrazos. Me encuentro con gente de muchos países y continentes diferentes.

Photo by Emeric Deroubaix on Unsplash

Hablamos del miedo inicial, de las imágenes de las ciudades en las que vivimos cada uno de nosotros , desiertas y con aspecto fantasmal. De los padres y abuelos. De los que faltan. De la vacuna ( Anotación : todos, sin excepción , estaban vacunados). Del futuro esperanzador, pero , a la vez , inquietante. De cómo fueron cambiando nuestras vidas, las de todos.

Aún con las particularidades de la gestión, ejecución y evolución de la pandemia en cada zona del planeta, los sentimientos son comunes. Todos nos reconocemos, estamos metidos en el mismo saco. Estamos igualados en las emociones pandémicas.

Agradecemos el poder volver a vernos. Hay incredulidad ¿Quién nos lo iba a decir hace un año? ¿Quién nos iba a decir , hace dos , que en algún momento lo consideraríamos impensable, incluso imposible?

A la vuelta ,en Italia,  mis deseos se cumplen y me lo piden todo. QR’s aquí y allá. Y en la terminal del Prat, también el Spanish Travel Health. Bien.

Aunque todo se me ha hecho raro, me ha gustado reencontrarme con el mundo.

Todos con la misma experiencia emocional.

Para reflexionar.

Espero que este post, sea una gran mentira.

Es posible que no sea nada. Es posible que mi mente , exagere. Es posible que haya visto demasiadas series sobre un futuro apocalíptico.

Es posible, sí , pero dentro del mundo de las posibilidades también tienen cabida esas extrañas sensaciones. Esas dosis de información puntual , en plan goteo, a veces inconexa, a veces relacionada.

Photo by Kelly Sikkema on Unsplash

De la naturaleza: los volcanes,  las riadas , las inundaciones, los terremotos , el deshielo , las temperaturas desequilibradas, las sequías,…

Del hombre : el acopio de recursos hasta quedarnos sin recursos , el cambio climático y la contaminación desaforada del mar y la tierra que provocamos, las políticas de confrontación, la desigualdad…

Lo curioso es que pensamos que no pasará de aquí. Que queda lejos. O peor, lo vemos pero nos sentimos impotentes.

Pero ya oímos la palabra “escasez” en los informativos : energética , de materias primas, de chips,… Hay fábricas que deben parar la producción. Nos dicen que compremos ya los juguetes de navidad. En UK, hasta el pavo .

Y, llega ese día que todo se conecta.

Ya está: el planeta no da para más.

Nosotros, tampoco.

Todas esas cosas dispersas que ocurrían y se deslizaban por aquí y por allá, se unirán y la triste realidad se parecerá a una de esas series de ficción…

Photo by Corey Young on Unsplash

Dejo enlace a un interesante artículo de Antonio Turiel y Juan Bordera en ctxt “El otoño de la civilización (y la ruptura de la cadena de suministros)”

Strong olives.

Mis olivas van a ser una bomba de sabores fuertes.

Tras estar en agua y sal ( con sus cambios pertinentes dos veces al día), ha llegado el momento de ponerlas a macerar.

He puesto de todo : agua, vinagre, pimentón, ajo, tomillo y romero.

Son dieciséis olivas, pero van a ser las más strong de esta zona del Mediterráneo.

Tendré que buscar conejillos de indias…

Decir refranes es decir verdades…

 Los refranes son dichos populares que van llenitos de sabiduria…

Estos, por eso, los he versionado.

almohada

tiempo

vacaciones

bestia

Acabo con un refrán que trata de las depedidas.

adios

Adiós, adiós, adiós, adiós, adiós…

Mindfulness olivero…

He aprovechado estos días festivos para cosechar mi olivo.

Las dieciséis olivas merecían toda mi atención.

Ya están en agua ( que hay que cambiar dos veces al día), para eliminar su sabor amargo.

En una semana, las voy a poner en conserva.

Mindfulness olivero…

Desconectados.

En las noticias y, sobre todo en Twitter, se narró el drama de la caída de Facebook, WhatsApp e Instagram. Me ha costado escribir “drama” porque la realidad pura y dura, nos indica que no hay nada de dramático en el hecho en sí mismo.

Lo realmente preocupante es la manifestación explícita de la dependencia ( en los casos extremos) y de lo conectados que estamos a todo, sin quererlo, sin ser conscientes, aunque no seamos dependientes ansiosos.

Photo by Ehimetalor Akhere Unuabona on Unsplash

Los sistemas fallan por lo que , es posible, que en muchas ocasiones estemos desconectados. Así que, previendo que esto se nos va a ir de las manos ( la humanidad tiene experiencia en eso) lo que debemos hacer es aprender a vivir desconectados. E ir un paso más allá : aprender a disfrutar (muchísimo) de las desconexiones…

El verbo “desconectar” se utiliza ,en sentido metafórico,  cuando queremos alejarnos o aislarnos para descansar. Es más, desconectar es tan sano y necesario que nuestro cerebro ya lleva incorporadas – de serie-herramientas para una desconexión automática cuando llegamos a niveles de cansancio que no le permiten interactuar a máxima capacidad. Esa sensación de barrera y cansancio que no nos permite concentrarnos es una de esas herramientas. Al estar abotargados mentalmente, nos centramos en tareas que no requieren de un gran consumo de recursos cognitivos. Es habitual desconectar ordenando el armario : tarea sencilla, cerebro descansando.

Photo by Rich Smith on Unsplash

Al día siguiente del gran “drama”, me despierto temprano. No hay luz en casa. Corte eléctrico por avería en un transformador de mi zona. Tras la penosa búsqueda de información, descubro que tardarán en la reparación. No va la cafetera. No hay agua caliente para la ducha. Temo por lo que hay en la nevera…Como tampoco me funciona el exprimidor, me como una naranja mientras me lamento ( y maldigo, también) y, claro, no puedo evitar pensar en mi mierda de “drama”.  

¿Cuántas personas hay en el mundo sin acceso a la red eléctrica? ¿Al agua potable?

En la radio, analizan con profundidad, las consecuencias de la caída de Instagram y yo solo quiero desconectar así que voy a por un armario.

Photo by jordi pujadas on Unsplash

… Y que se den prisa en arreglar ese maldito transformador…