Mindfulness olivero…

He aprovechado estos días festivos para cosechar mi olivo.

Las dieciséis olivas merecían toda mi atención.

Ya están en agua ( que hay que cambiar dos veces al día), para eliminar su sabor amargo.

En una semana, las voy a poner en conserva.

Mindfulness olivero…

Desconectados.

En las noticias y, sobre todo en Twitter, se narró el drama de la caída de Facebook, WhatsApp e Instagram. Me ha costado escribir “drama” porque la realidad pura y dura, nos indica que no hay nada de dramático en el hecho en sí mismo.

Lo realmente preocupante es la manifestación explícita de la dependencia ( en los casos extremos) y de lo conectados que estamos a todo, sin quererlo, sin ser conscientes, aunque no seamos dependientes ansiosos.

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Los sistemas fallan por lo que , es posible, que en muchas ocasiones estemos desconectados. Así que, previendo que esto se nos va a ir de las manos ( la humanidad tiene experiencia en eso) lo que debemos hacer es aprender a vivir desconectados. E ir un paso más allá : aprender a disfrutar (muchísimo) de las desconexiones…

El verbo “desconectar” se utiliza ,en sentido metafórico,  cuando queremos alejarnos o aislarnos para descansar. Es más, desconectar es tan sano y necesario que nuestro cerebro ya lleva incorporadas – de serie-herramientas para una desconexión automática cuando llegamos a niveles de cansancio que no le permiten interactuar a máxima capacidad. Esa sensación de barrera y cansancio que no nos permite concentrarnos es una de esas herramientas. Al estar abotargados mentalmente, nos centramos en tareas que no requieren de un gran consumo de recursos cognitivos. Es habitual desconectar ordenando el armario : tarea sencilla, cerebro descansando.

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Al día siguiente del gran “drama”, me despierto temprano. No hay luz en casa. Corte eléctrico por avería en un transformador de mi zona. Tras la penosa búsqueda de información, descubro que tardarán en la reparación. No va la cafetera. No hay agua caliente para la ducha. Temo por lo que hay en la nevera…Como tampoco me funciona el exprimidor, me como una naranja mientras me lamento ( y maldigo, también) y, claro, no puedo evitar pensar en mi mierda de “drama”.  

¿Cuántas personas hay en el mundo sin acceso a la red eléctrica? ¿Al agua potable?

En la radio, analizan con profundidad, las consecuencias de la caída de Instagram y yo solo quiero desconectar así que voy a por un armario.

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… Y que se den prisa en arreglar ese maldito transformador…

Precioso.

Un ramo precioso.

 Es bonito por sus flores y aún más bonito por el reencuentro.

Mal.

Veo como lo pintan en directo. Estoy pasando con el coche , medio contaminando ( si se puede medio contaminar), porque es un híbrido, pero veo este mural desde una carretera atestada de coches. Todos polucionando…Desde el inicio de la pandemia, es el primer día que me veo en atasco en la entrada de Barcelona, como los de antaño. Sí, ahí están pintando este precioso pájaro.

En la radio, justamente hablan de la ampliación del aeropuerto. Estoy cada vez más atascada. Ruido, motores, humo…Me pregunto si no ha llegado el momento de limitar, a nivel mundial y planetario, los vuelos y los cruceros , limitar el número de vuelos /pasaje de crucero por persona, asumiendo un peaje ecológico para salvar el planeta. Para todos el mismo.  Prohibir vuelos en jets privados, en avionetas recreativas, en helicópteros si no es con fines de seguridad , prohibir barcos que surquen los mares que no sean veleros o eléctricos, o solares o a remo ( sean yates o lanchitas), las motos de agua, las motos y coches que no sean eléctricos, los cohetes turísticos para ir a la estratosfera, los buques y cargueros que transportan las mercancías de un lugar a otro del mundo, etc, etc ( incluye todo lo que combustiona). Las medidas súper drásticas, ayudarían a paliar la emergencia energética y climática que nos afecta (y afectará más) a futuras generaciones, pero , al oír el claxon del coche combustionante que tengo detrás, me doy cuenta que es del todo imposible en este sistema de “civilización” que hemos organizado entre todos porque…¿No te irías ahora mismo de crucero?

Veo el pajarito y se me va la olla.

Que mal.

Mural de Roc Blackblock

Va llegando el otoño…

El miércoles va a llegar el otoño.

Y sé que es una medida de tiempo universal y que no hay ninguna duda de que el día 22 llega el otoño a mi entorno, pero yo sigo inmersa en un ambiente más primaveral que de fin de verano.

Será cosa del cambio climático o yo, que empiezo a tener alteraciones de percepción.

No sé, que se lo pregunten a las mariposas de este fin de semana…

Móvil de brisa.

Llámalo móvil de brisa

Aunque se llame móvil de viento, no cuelgues un móvil de viento en una zona de mucho viento o de viento fuerte (por ejemplo, la Tramuntana ).

Si el viento es poderoso, se lía y enmudece.

Casi tiene moraleja…

Ojalá fueran mediocres…

La vuelta a la realidad es una vuelta a la información. Leo los periódicos, los artículos en las redes,  veo los informativos, oigo la radio…

Siempre creí que teníamos un problema de mediocridad en nuestra clase política. Esa que, teóricamente, debe gestionar nuestros recursos y que incidirá directamente en nuestra vidas, pero, no. No son mediocres.

Según la definición de “mediocre” en la RAE :

Del lat. mediocris.

1. adj. De calidad media.

2. adj. De poco mérito, tirando a malo.

No tiran a “malo”. Ya son malos con toda su consistencia…Pésimos.

Y quien lo iba a decir, echo de menos a los mediocres…

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Modo «Vacaciones».

Ya voy a entrar en “Modo Vacaciones”.

Es otro año “raro” pero mejor que el anterior . Olvidamos rápidamente que podríamos estar peor y , tal vez, eso es lo que no debemos olvidar vista la cifra de contagios y hospitalizaciones.

Prudencia, responsabilidad y mucho relax.

Cuidaos mucho.

NB : La foto es de la camelia y el olivo que nos han acompañado estos meses en el blog. Sobreviven al calor y a mis cuidados. También se han pedido vacaciones…

Submundo silente.

Recientemente, he descubierto que la natación, me provoca un estado de armonía. Entro en el «submundo silente»…

En mi infancia, los niños de la familia sabíamos nadar porque en verano estábamos en la playa y nuestros mayores, salían en pequeñas barquitas a buscar mejillones y pulpos. Era primordial que supiéramos nadar porque siempre queríamos acompañarlos

Además de aprender de muy pequeña y exceptuando las clases obligatorias en el colegio, ya de adulta, me he sumergido en el agua con un afán lúdico. Pero algo ha cambiado. Hace muy poco empecé a nadar como ejercicio físico. En vez de remojones remolones , actividad con ritmo . Uno de los problemas potenciales, era la eliminación de la música o la TV tan importante para mí (necesito motivación extra) .

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El ejercicio acuático se realiza en silencio así que no sabía si mi interés prosperaría, pero al empezar a tener un ritmo aceptable algo cambió. La mezcla de la ingravidez, el sonido del agua y de mi respiración me traslada a un estado de relajación que no sé describir con palabras. Los pensamientos vuelan, pero , hay un momento que todo se conecta y se desconecta a la vez, haciendo que la sensación de paz sea la dominante.

Cuando acabo, me quedo unos minutos flotando,  haciendo el muerto, hasta que mi respiración se acompasa.

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Bonnie Tsui, periodista , nadadora y escritora ha publicado un libro titulado “¿Por qué nadamos? “. Es un ensayo que mezcla historia, periodismo y experiencias propias buscando el por qué de ese deseo de inmersión en el agua que hemos tenido los humanos desde tiempos ancestrales.

Son muchos quienes sienten la atracción del elemento líquido desde edad temprana: ese deslizarse hasta la gozosa inmersión, esa ingravidez creciente, ese acceso privilegiado a un submundo silente.” Bonnie Tsui

Exfoliante emocional.

La complejidad del ser humano se hace más evidente cuando se deben gestionar emociones y sentimientos.

Son esos momentos de la vida en los que la encrucijada se da entre lo que piensa tu cabeza y lo que siente tu corazón que, si es coincidente, no nos va a generar conflicto. Al revés, esa coincidencia nos dará alegría , satisfacción o esperanza, pero si la razón y el corazón se contradicen, nos vemos abocados al sufrimiento y fiasco emocional.

Generalizando, normalmente la razón es la que nos guiaría por el buen camino, pero el sentimiento, por su potencia epidérmica y química, nos desvía hacia la ruta llena de curvas , obstáculos y desprendimientos rocosos que nos impiden avanzar. Avanzar, se avanza siempre de forma inexorable pero la forma de hacerlo es lo que definirá si es en positivo o negativo.

La razón te está diciendo que te están haciendo daño o que algo está mal, pero , te es imposible despegar de tu piel los sentimientos. El amor incondicional y/o ciego tienen la desventaja de adherirse firmemente a nuestro ser y solo con exfoliaciones dolorosas podemos llegar a limpiarnos y poder actuar y tomar decisiones desde la higiene mental.

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Querría tener un exfoliante para que los que me importan, no sufran. Para que pudieran sacarse de encima esa película emocional que los hace desgraciados y no les permite escuchar lo que la razón les está gritando.

Pero como decía al principio, el ser humano es muy complejo y esos exfoliantes mágicos aún no están a la venta en el mercado por lo que hemos de intentar aplicar un severo tratamiento : “Obras son amores y no buenas razones”.

La razón evaluará las obras. Los hechos, sin trampas ni cartón.

Las buenas razones tienen tendencia a acumularse en la piel , así que mejor ignorarlas…aunque duela.

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NB : Que alguien invente el exfoliante, please.