Gente que hace fotos de Navidad.

Foto de Sincerely Media en Unsplash

Comparto mis propias fotos en Unsplash, pero lo que de verdad disfruto es compartir las de otros. Me los imagino frente a la escena —o construyéndola—, cámara en mano, saboreando el instante y el resultado.

Esto es una muestra de gente que hace fotos inspiradas en la Navidad.

Foto de Laura Beth Snipes en Unsplash

Foto de Brigitta Schneiter en Unsplash

Foto de Jon Foster en Unsplash

Foto de Seoyeon Choi en Unsplash

Cuentos de andar por casa.

De andar por casa” : algo sencillo, casero y nada sofisticado.

Esta es una recopilación de diez relatos breves de andar por casa porque, si los lees, recorrerás una casa: recibidor, baño, dormitorio, cocina, salón, terraza… Espacios de hogar, espacios de vida.

Os invito a cruzar la puerta. 

Lo primero que encontraréis es un recibidor y a Manuela.

Dientes de león, dados y placas electrónicas.

Me entran ganas de ponerme a soplar…

Más de 2000 dientes de león, recogidos por la artista Regine Ramseier, tratados con una capa de adhesivo y montados en una habitación blanca para la exposición ArToll Summer Lab 2011.

A mí, me das unos dados y los tiro, a por el seis.

Hay otros que hacen más cosas.

El escultor es el británico Tony Cragg.

El mundo, reciclado.

Esta es una obra de la británica Susan Stockwell para la Universidad de Bedfordshire.

Hall de Informática.

Definitivamente, la creatividad del ser humano es maravillosa.

 

 

Tesoro de boj.

Son cucharas de boj, talladas por manos temblorosas hace ya más de diez años. También conservo espátulas. Me hizo muchas y, aunque cada una que me regalaba era una ocasión única, uso unas para cocinar y otras las convertí en cuadros para rendir homenaje a esas manos que ya no están.

Este es un cuadro reciclado, sencillo y de un solo tono, pero con pequeños destellos: el brillo del tesoro que guarda.

Expectativa Pinterest, realidad tostador ( y el olor a coliflor).

Expectativa: Quieres que la cama luzca como la de un hotel de lujo: muchos cojines de diferentes tamaños y un camino de cama perfecto sobre una colcha impecable.

Realidad: Cada noche tienes que destruir la muralla de cojines que no vas a usar, doblar el camino y la colcha y buscarles un sitio hasta el día siguiente. Y vuelta a levantar la fortaleza al otro día. Y al otro. Y al otro… Bonito, sí.


Expectativa: Una cocina minimalista: solo el exprimidor y la batidora a la vista, una planta en cesta de mimbre y un cuenco de fruta natural.

Realidad: Tienes más utensilios que usas y quieres tener a mano cuando cocinas. Y ese tostador horizontal, de bar, que te va de maravilla, te acompaña desde hace años y ya ni siquiera se fabrica. Es feo, sí, pero imprescindible.


Expectativa: Cocina abierta al comedor-salón. El espacio se ve más amplio y, cuando tienes invitados, puedes hablar con ellos mientras preparas la comida.

Realidad: Funciona si solo haces ensaladas y platos fríos, pero si guisas, te encanta el pescado a la plancha o la coliflor hervida, prepárate para abrir todas las ventanas y montar una ventilación cruzada para sacar el olor a comida de toda la casa.


La expectativa es lo que sale en las revistas y en los proyectos de interiorismo.
La realidad es la vida que pasa dentro. Y una casa vivida tiene vida. La tuya.

La melodía de la casa.

Mudanza.

Mi partitura hogareña, a la que estaba acostumbrada, la reconocible de siempre, ha cambiado.
La puerta del trastero, con una nota especial, sostenida al cerrarse.
Ese extraño «cloc» que se oía de vez en cuando y parecía provenir de la parte trasera del lavavajillas.
La madera del suelo, con un tenue crujido al pasar, sobre todo en el pasillo que llevaba al recibidor.
Las persianas del comedor que, al bajar, acababan en un traqueteo flamenco.
El suave tic-tac del reloj de la cocina.
Los pasos rápidos de la vecina, yendo a sacar la ropa de la lavadora, y el posterior fru-fru, con olor a suavizante, al tenderla.
Fue música preciosa.
Ahora empieza otra partitura.
Nuevas melodías por aprender…

Historia del cuadro triste.

Han hecho una “Interpretación Semiótica Visual Subjetiva” de uno de mis cuadros.

La semiótica visual es una rama de la semiología (semiótica) que trata sobre el estudio o interpretación de las imágenes, objetos e incluso gestos y expresiones corporales, para comprender o acoger una idea de lo que se está visualizando. Por ejemplo, un cuadro…

Alguien lo ve y me dice: “Esto ha nacido de la tristeza. El color lo dice todo. Estás triste…”.

Interpreta la imagen, canaliza toda la información y lo percibe así: triste…

En realidad, la cronología de la creación es otra:

  1. Se me rompió una pulsera que llevaba años conmigo; su valor era emocional y quise conservar las cuentas de cristal.

  2. Al ordenar el trastero descubrí un lienzo hecho polvo que podía reciclar y un espray de pintura de pizarra.

Al salir del trastero hacía un día espléndido. Todo se conectó de forma fluida: bastidor, pintura, cuentas de cristal, pegamento, sol. Me puse los cascos y… no hay semiótica para explicarlo.
Disfruté enormemente.

End S.A.

Iniciando mapping

Cerca del mar.

Oigo a las gaviotas. Huelo la sal y la crema protectora con la que mi madre nos embadurna la espalda. La paella en el chiringuito, un polo de fresa. Arena, salitre, pestañas mojadas, ojos brillantes. Jugar y jugar. Y jugar…

En el hogar.

Se está calentito y bien. Me llega el aroma de la colada recién lavada, el café recién hecho mientras en la radio, oigo la sintonía de aquel programa. Abrazos. Risas. Partidas de parchís.

En un aula.

Aprendo. Café con los amigos. Lo huelo. Oigo la música de la fiesta. Tequila. Sigo aprendiendo. Crecimiento. La primera vez me impacta y me ruborizo. Sonrío. El rostro al viento y el sonido del tubo de escape de mi Vespa. Ilusión.

En una isla.

El sol y la brisa, especial. La piel ardiente y muy sensible. El amor. El placer. El sexo. Caricias y risas. Complicidad. El “Te quiero” de verdad,.Lo vuelvo a oír. Me lo dices, te lo repito. Más sexo.

En el nuevo hogar.

Nueva ilusión. El aroma de las cosas nuevas. Las ganas de usarlas y hacerlas viejas. La expectación. Los planes. El futuro. Caminar y buscar tu lugar. Los amigos de verdad.  Más amor. Familia. Niños y nuevos juegos. Los oigo reír. Me embelesa su mirada. Abrazos. Menos sexo.

En una ciudad gris.

Lejos del mar. Pérdida. Dolor y lamento. Te veo morir. Tristeza. Huelo tu aroma a cedro. Familia y ausencias. Separación. Los niños que fueron. Los amigos que son. El crecimiento que decrece. Caer. Resurgir. La esperanza. Tiempos serenos. Seguir caminando . Hay que llegar al mar…

Cerca del mar.

De nuevo aquí. El rumor de las olas. Veo la playa desde esta ventana. Me invade la esencia de la sal. Inspiro la brisa. Contemplo mi vida. La observo. Oigo las risas. Los niños de mis niños, pestañas mojadas, ojos brillantes nuevos. Huella. Satisfacción. Suspiro. Final.

Finalizando mapping…

tras

Apreciado cliente,

El servicio extra de confección de su Mapa de Vida que contrató con nuestra empresa End S.A. ha finalizado con éxito.

Nuestro objetivo es enriquecer los últimos 30 segundos de “visionado” de su vida que se ofrecen en el contrato básico de traspaso al otro mundo. Esperamos haber cumplido sus expectativas.

Le deseamos un Feliz Traspaso.

 

 

 

 

 

Magnífica sencillez.

J1

He descubierto a este ilustrador malagueño:  Jesuso Ortiz.

j2

Magnífica sencillez.

j3

Ha sido un placer contemplar sus ilustraciones, tan simples y tan bellas, a partir de flores y objetos sencillos.

j4

¿A qué no sabéis cual elegir?

j5

 

j6

Su Instagram.

Trato.

En los últimos Halloween, y de forma inesperada, llamaron niños a mi puerta pidiendo “truco o trato”. Lo digo porque, aunque veíamos muchas calabazas y murciélagos en las calles, no era habitual que los niños recorrieran el vecindario en busca de golosinas.

Al principio eran pocos y yo no estaba preparada ni acostumbrada. Aquí celebramos la noche de la castanyada y los dulces típicos son los panellets, así que, al oír el timbre y responder “trato” sin saber si era lo que tocaba, acabé reuniendo caramelos de regaliz, magdalenas o bombones que tenía en casa. La cara de aquellas brujas y esqueletos infantiles mostraba decepción: “¿Dónde vas con un caramelo de regaliz?”.

Hace unas semanas, de compras, vi una bolsa enorme de caramelos y piruletas. Y, no sé cómo, me acordé de Halloween y de que iba a estar en casa. La compré y la coloqué en una cesta de mimbre, en el recibidor.

Fui atendiendo el timbre: grupos de cuatro, de dos, con sus padres, todos disfrazados. Les decía “¡trato!” y salía con la cesta repleta. Se les encendía la cara al llenar sus bolsas con aquel surtido dulce y colorido. Seguí recibiendo tandas de pequeños grupos hasta que se corrió la voz de que en el barrio había una casa donde sí abrían y daban caramelos.

Efecto llamada.

Antes de que llegaran a la puerta, los oí: alborozo, gritos, excitación. Muchos niños. Se arremolinaron a mi alrededor para coger caramelos de la cesta, en esa euforia que solo tienen los niños. Me quedaron unas pocas piruletas y el contagio de su alegría.

Me hizo más ilusión a mí que a ellos.

El año que viene me disfrazaré. ;-)