Culpable.

He cortado unas flores…

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Había muchísimas flores…Muchas. El impacto del color de la lavanda, me permitió disfrutar de una buena mañana de fotografía y contemplación extasiada…

El aroma a campo…Fresco y mórbido. Verde y lavanda…Y me dije ( inocentemente) ¿Me podría llevar una mínima porción de este color y de este perfume, para mi casa?

Y, viendo la exuberancia que parecía ofrecérseme en plan “Self Service natural”, me llevé unas flores…

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Ayer, recibo una visita. Acerca su nariz al ramo y me dice que huele muy bien y que es muy bonito pero…que las flores no se deben cortar. Por ética. Por respeto con “todo lo que vive”. Voy a poner un : “¡Ostras!” pero, en ese momento,  me salió otra palabra. En realidad, el argumento es totalmente válido. ¿No están las flores destinadas a una función en el medio natural que yo altero al llevármelas a casa, sólo para que queden monas en la mesa de la cocina?

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 ¿ H­e cometido un acto vil al llevarme esas flores de su entorno natural?  Y, lo peor… ¿Han sufrido? Me quedo mosqueada.

Hay estudios que parecen indicar que las flores , las plantas tienen sentimientos y responden a estímulos externos : a la música, a las enfermedades de sus cuidadores, al stress… Stefano Mancuso, ingeniero agrónomo, profesor en la Universidad de Florencia,  ha estudiado la neurobiología de las plantas y nos dice que las plantas tienen neuronas y , por tanto, son inteligentes… También explica que los girasoles juegan y que las plantas se comunican. Ops! ¿Qué he hecho?

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Pero, sigo leyendo y descubro que esto va más allá. No sólo son inteligentes: son más inteligentes que nosotros.

“Todas las drogas que usa el hombre (café, tabaco, opio, marihuana…) derivan de las plantas, ¿pero por qué las plantas producen una sustancia que convierte a humanos en dependientes? Porque así las propagamos. Las plantas utilizan al hombre como transporte. Hay investigaciones sobre ello.”

“Si mañana desaparecieran las plantas del planeta, en un mes toda la vida se extinguiría porque no habría comida ni oxígeno. Todo el oxígeno que respiramos viene de ellas. Pero si nosotros desapareciéramos, no pasaría nada. Somos dependientes de las plantas, pero las plantas no lo son de nosotros. Quien es dependiente está en una situación inferior, ¿no?”

 (Toda la entrevista, aquí .)

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Así, que ahora me miro el ramo de forma diferente. No sé si podré evitar el Floricidio en el futuro ( me gusta tener flores en casa!) pero lo haré con todo el respeto del mundo. Y de forma simpática…No vaya a ser que , al final, las flores, las lechugas y los tomates, dominen el mundo…

 

 

 

28 pensamientos en “Culpable.

  1. Osea que cortas unas florecitas y te sientes culpable, y luego cortas lechugas y demás vegetales y te las zampas… que lo tengo dicho, hay que comer cosas que puedan correr :D

  2. ejem.. lo de los sentimientos de las flores y tal, bueno, es como todo, te lo puedes creer o no, o ser agnóstico como es mi caso, y sin ningún sentimiento de culpa tener un manojo en casa.
    Besos.

  3. Me dejas con el cuerpo torcido xD

    Hombre, lo de cortar floras a mí no me gusta tampoco, pero por las especies que están en peligro o si las vas a introducir en otro país, por alteraciones del ecosistema y tal. Pero no creo que nadie te vaya a mirar mal por un poco de lavanda. Además, si la llevabas en la mano durante el camino, ya es campo por el que se esparció su polen :)

    • Una persona me miró mal. ; – )
      …pero lo bien que me lo pasé, allí, entre la lavanda, en plan bucólico y la, la, la…
      Es verdad!, fuí esparciendo su polen. Magnífico! Lo comentaré cuando vea de nuevo a la “odia-ramos-por-ética”.
      Besos paúlicos.

    • La primavera se muestra tan perfecta que sólo hay que coger una maquinita de estas maravillosas ( que lo hace todo automático) y venga, a tirar fotos como una loca…
      Gracias, Ana.
      Besos azules.

  4. La naturaleza nos obliga a comer peces, carne y plantas, también tenemos necesidades de mirar belleza y de olerla, de decorar nuestras casas ¿acaso somos culpables de nuestras necesidades?, no debemos ser crueles pero tampoco tontos.
    Un Abrazo :) .

    • Estoy de acuerdo contigo, Joaquín. Además, la belleza es un aliemnto necesario para el alma, ¿no?
      Pero, nunca me habían dicho eso y me quedé sorprendida. Yo toda contenta con mi ramo y me dicen que es belleza muerta. Y yo la asesina…; – )
      Un abrazo.

  5. Dificil dilema, cuando te lo planteas, claro está.
    Normalmente actuamos sin pensar en eso, supongo porque erradamente nos creemos superior a ellos: a los animales, vegetales, plantas, piedras,… pero estamos alterando nuestro ecosistema (sin mencionar gases, humos, sprais….)
    Pero tambien creo que en un campo lleno de lavanda, por ejemplo, tu aportación o mutilación de unas cuantas, no altera su evolución o extinción; y después están las maneras, y también se seguro que las cogiste con todo el cariño y la ternura que te caracteriza, por mucho que nos quieras demostrar tu lado oscuro… no puedes evitar adorar las cosas bellas que te rodean.
    Bueno, no sé si se me entiende…
    Un petó molt gros i disfruta de tu aroma a lavanda…

  6. Y eso por no hablar de que… en cuanto pueden se defienden.
    Las plantas son sádicas, ¡si lo sabré yo!
    El domingo hice lo propio con unas “inocentes” rositas. 7 cogí y encima, de un rosal que yo mismo había plantado y había visto crecer desde que era nada más que un brote.frágil e indefenso.
    Sin darme cuenta cómo, de repente me vi atrapado sin poder moverme entre dos ramas cuajadas de espinas. Lo demás te lo puedes imaginar.
    Ahora tengo una raja en mi dedo índice que lo demuestra. Las plantas son sádicas.

    • Me encanta, Cerán!
      Ya no me siento sola. El huerto me atacaba y nadie se lo creía y ahora veo que tu lo sufres , también, con los rosales.
      Venden unas armaduras especiales a prueba de espinas. Venceremos!

  7. Soy de las que reconoce que cortar flores, situarlos en un primoroso jarrón, crear ambientes relajantes llenos de color,… embellece los lugares donde se desarrolla nuestra vida y que los floristas también deben poder mantenerse, que su supervivencia económica (¡y no veas cuánto dinero mueve el engocio de las flores!, es increible) depende de nuestro romanticismo, de nuestra nostalgía por los seres queridos, de nuestra conexión con ese ser primitivo que desea naturaleza a su alrededor aunque viva en una jungla de asfalto.
    Pero, a pesar de eso, no puedo evitar ser más de las de tu visita. Por eso, planto flores, cultivo verde, por eso agradezco más una planta aramótica bien lustrosa en su tiesto para celebrarlo todo. Por eso, no quiero flores en mi despedida, ni una, ni media. Mejor confetti como en las bodas. Por eso, lamento encontrar tristes ramos por los pasillos de los hospitales, en su puerta correspondiente, despojados de su función, encima, mustiándose sin sentido.
    Cortar flores…¡uf, cómo me duele!. Me cuesta hasta podarlas y eso que sé que es por su bien como a mí me va bien que me corten las puntas de vez en cuando. Sólo logro hacerlo si lo identifico así, como un acto inocuo de fortalecimiento, indoloro. Pero mi imaginación volaba ya sin necesidad de haber leído antes esa entrevista (después de leerla ya ni te cuento) y cuando llevo la podadora, veo las ramas removerse asustadas, oigo los gritos de dolor de mis geráneos, mis rosas, mis flamantes calas.
    Así, jamás llegaré a ser hacedora de ramos hermosos, por mucho que le dedique tiempo al taller floral. No pasaré de los arreglos en imitación, que por otra aprte tanto contaminan con su plástico para hacerse o tanto árbol deforestan si son de papel. ¡en este mundo cruel, todo tiene su coste!. Siempre pagamos, nosotros o el medio. Y, a menudo, es un precio muy, muy alto.

    • Claro, ante este argumento te quedas como con mi visita : con la sensación de que no hay que cortar las flores…
      Pero todo es cuestión de matices : ¿Y si hay alguién que está triste y esas flores le alegran y le reconfortan? ¿Vale el sacrificio como antidepresivo, por ejemplo?
      Supongo que es cuestión de extremos…
      Un abrazo, Lia

  8. Pues yo cada 15 días voy a una floristería que tengo cerca y compro unas florecitas para poner en la entrada de mi casa, normalmente son margaritas de diferentes colores que me encantan, o girasoles.
    Sí sabía algo de la inteligencia de las plantas, porque mi mamá, que le encantan, dice que cuando riega las plantas de casa les habla y eso hace que estén más bonitas. Ella lo dice convencida, y yo sinceramente le creo…. pero me gusta tener unas florecitas de colores en casa, creo que no hago daño por eso. Empleo en mi defensa el argumento de los protaurinos extrapolado: si la gente compra flores habrá necesidad de seguir sembrando, así que no hago mal :D (se me acaba de ocurrir esta razón, pero creo que cuela)

    • Buen argumento, TD.En Amsterdam, me encantó encontrarme con la imagen esa tópica y bucólica que aunque sea todo eso, es real.La gente , con la cesta de la bici,con su ramo, saliendo del mercado de flores que ponen en el centro de la ciudad…
      Yo lo que haré, es seguir teniendo flores pero, cuando las corte o las compre, pensaré que son inteligentes y les daré las gracias…;-)
      Esta amiga es muy…radical.;-)
      Abrazos, TD

  9. Pingback: Las rosas tienen aguijones. | Non Perfect. El blog imperfecto.

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