“El hombre es el único animal que tropieza dos veces con la misma piedra”
Hace ya ocho años, escribí un relato breve , titulado “Esa piedra”, que reedite en el 2018 y que vuelvo a enlazar en este 2021.
La inspiración fue una piedra que encontré y que después pinté. Aún la tengo conmigo…
El relato se centra en la desobediencia del protagonista que decide pintar la piedra para que sea visible y llamativa y uno no se pueda tropezar con ella. La piedra en cuestión es esa con la que el ser humano va tropezando de forma continuada a lo largo de su vida (aunque se diga que solo son dos veces) .
Hoy vuelvo a sacar “Esa piedra”, en su versión pandémica o coronavírica, porque tengo la sensación de que estamos tropezando demasiadas veces con ella . Los profesionales de la Sanidad alertan y la pintan de colores cada vez más estridentes pero los que llamamos » nuestros gestores » ( ya no sé a quién me dirijo, si por Comunidad Autónoma, por ciudad, por país, por continente o por galaxia) siguen sin ver la maldita piedra.
Terrible.
Significado del Proverbio “El ser humano no siempre sabe discernir conforme a la razón y por esa causa no aprende de la experiencia y vuelve a equivocarse en una situación semejante”. (Instituto Cervantes)
El resumen de este año nos lleva a lugares comunes definidos en palabras como estas : irrealidad, confusión, miedo, ansiedad, tristeza, incertidumbre , soledad, pérdida, resignación…También nos unen otros espacios colectivos con palabras más bonitas : comunidad, solidaridad, civismo, responsabilidad, emoción, afecto, empatía y…vacuna. A principios de enero, nadie se imaginaba que “vacuna” sería sinónimo de “esperanza”…
Ojeando las entradas del blog, que tan terapéuticas fueron para mí en tiempos pandémicos , he revivido el temor con el que fui al garden a buscar perejil y me vine con una albahaca pequeñita. Iba más protegida que El Mandaloriano y mi rapidez en entrar y salir, fue asombrosa.
Los ratitos de riego, cuidados y extras que me dio la albahaca ( el aceite aromatizado, por ejemplo) me permitieron distraerme en el confinamiento.
En esos instantes, estaba solo yo y mi albahaca, en un marco mental mucho más allá del maldito virus .
Meses más tarde, planté un olivo. Dicho así, la fotografía desmerece, pero…es un olivo de verdad. Confieso, por eso, que es muchísimo más aburrido.
La albahaca me dio más juego, pero, finalmente, acabó su ciclo y fue sustituida en mi proceso de “planta terapéutica” por una camelia.
Y en eso estoy, con una planta que florece en invierno. De un color rosa intenso.
Así está ahora. Preciosa. Vitalista y esperanzadora.
Como espero que sea el año que viene para todos.
NB : Eso sí, a la que pueda, vuelvo a plantar albahaca…
Tiene algo de trascendental que la conjunción de Saturno y Júpiter, a la distancia que estarán , no se haya producido desde el año 1226.
Hace casi 800 años…¿Cómo debían ser las cosas por aquel entonces, en la Edad Media? En esa época, tendrían baja contaminación lumínica, eso seguro. Se iluminaban con fuego. Las noches, precisamente por el factor luz en invierno , eran noches desiertas en las que no se realizaba ninguna actividad. Como un confinamiento de los de ahora. No es la Edad Media la época a la que me gustaría viajar : la asocio a la suciedad, la peste, la pobreza. La esperanza de vida era de 30 años… No creo que estuvieran muy por la labor de salir de sus viviendas a observar la conjunción de Júpiter y Saturno…
En este 2020, nos molestará la luz de las farolas de la ciudad. No sólo la contaminación lumínica, también la polución nos fastidiará las vistas. Coincidiremos en noche desértica por los toques de queda, pero nuestra esperanza de vida está en 86 años ( mujeres)/80 años (hombres). También tenemos una pandemia entre manos, aunque ahora tenemos ciencia avanzada. No comprendo como aún hay quien duda de las vacunas. Para ir a preguntárselo a los habitantes de la Edad Media …
Dicen los astrónomos que se podrá ver una conjunción parecida en el 2080. Dentro de 60 años : ¿Cómo veremos la conjunción los terrícolas? ¿Qué daños le habremos hecho al planeta en seis décadas? ¿Habrá contaminación lumínica o la atmosférica nos habrá obligado a vivir resguardados del exterior? ¿Habrá agua potable para todos? ¿Otra/s pandemia/s? ¿Habremos aprendido algo y el mundo se estará reconvirtiendo en sostenible y alucinaremos viendo en el cielo lo preciosos que están Júpiter y Saturno, en conjunción?
Hay hogares , en los que, en la época navideña, se decora cualquier espacio potencialmente viable con los motivos de la época. También pasa con los utensilios susceptibles de ser decorados. Por ejemplo, este desatascador.
Esto sí que es tener un abeto de Navidad en casa. Literalmente, ocupando toda la casa…La naturaleza siempre gana.
Es el mantra que nos tendríamos que ir repitiendo estos días hasta que la vacuna sea una realidad para todos.
Convertirnos en la vacuna de forma temporal, conlleva asumir una serie de responsabilidades personales. La más difícil, es no poder reunirse con las personas que queremos (mucho) pero con las que no convivimos habitualmente.
Ponle la palabra que mejor defina tu amor : familia o allegado. No importa: cada uno sabe quiénes son sus seres queridos y por eso, porque nos queremos, tenemos que ser vacunas y aplazar los encuentros. Quererse, se puede hacer a distancia mientras esperamos el momento de la piel.
Yo soy la vacuna.
NB : Aplazar /De a- y plazo./1. tr. Retrasar el momento de realizar algo.
Este trabajo está acabando conmigo. Me crea muchas dudas de esas que llaman “existenciales” pero… necesito el dinero.
Paso ocho horas laborables en una planta de reciclaje. Soy el encargado de la recepción y la clasificación.
Según las directrices de la planta, se deben fomentar acciones sostenibles para reducir los residuos en Europa así que , desde que se está publicitando nuestro trabajo, hay más concienciación y más reciclaje…
Llega el camión de las siete de la mañana. Lo oigo y…los oigo . Hay algunos que murmuran, otros que se quejan, otros que gritan y otros que ya llegan amordazados y atados para que no puedan atacar al personal de planta. Hay algunos que tienen posibilidad de ser reciclados y enviados a su mismo entorno socio-familiar pero, los más tóxicos, acabarán en la planta incineradora.
Vamos sacando a los seres humanos, de uno en uno. Hoy, el material es especialmente peligroso. El más difícil de reciclar… Son los que han dejado en los contenedores de reciclaje de “Psicópatas”.
Es una de las tiendas más impresionantes que he visto nunca. No es tanto por su decoración si no por la amplitud de los espacios y la luz. Todo es muy blanco y brillante.
Cada pasillo está rotulado con el nombre del producto y, en sus estanterías, los viales se alinean con una precisión milimétrica. Me recuerdan a las botellitas de esencia de perfume.
Antes de elegir el pasillo, miembros del staff, te ayudan en el proceso, proporcionándote toda la información necesaria : efectividad proyectada, efectividad real, efectos secundarios, nivel de dolor del proceso, tiempo establecido de protección, parámetros de seguridad y precio. Aunque toda esta información es muy valiosa, lo que más convence al usuario es la experiencia de alguien cercano y los comentarios que se suceden en las redes :
-“ Pues la CureVac le ha sentado muy bien a la Mari”
-“Mi padre se puso la Sputnik-V y ha aprendido a hablar ruso a los 75 años!”
-“Yo soy más de Oxford. No sé. Tiene como más solera, ¿no?”
-“Apostad por nuestros científicos del CSIC. Kilómetro cero.”
Una vez hemos realizado nuestra elección, accedemos al pasillo y una voz nos indica el número de vial que debemos coger. Casi de forma inmediata, un brazo robótico lo reemplaza, de esta forma, la imagen es de una abundancia de viales que marea. Cuando tenemos el frasquito en la mano, la voz te da una nuevas coordenadas.
Llegas a la zona designada,una sala blanca y brillante también, y un profesional sanitario, coge el vial , lo introduce en una jeringuilla y te lo inyecta. Tras un reposo de aproximadamente 2 minutos, sales de la sala, te ponen un lazo de regalo en la cabeza y te dan un código QR que certifica que te has vacunado.
Todo es muy fácil. Limpio e indoloro, pero yo llevo viniendo aquí ya tres días consecutivos y aún no me he podido vacunar.
Y quiero, pero…es que no me decido. Demasiada información. Que, si la americana es mejor, que la otra aún no saben cuánto tiempo será efectiva , que esa es muy buena pero no hay datos científicos sólo comerciales, que la de allí duele mucho,…
Así que, aunque me tira mucho el CISC , mañana, lo decidiré al azar.
Desde que hemos visto esta miniserie de Netflix, veo Midas por todas partes.
Como serie, se apuesta por la calidad : actores ( advierto: yo soy muy fan de Luis Tosar), argumento y producción. He leído comentarios y críticas sobre el final ( aquí no hay spoilers, tranquilos) y me parece que esa es una de las mejores cosas de esta serie : el final.
De todas las series que comento con amigos serializados, está nos ha hecho “debatir” el significado del final. Y reflexionar sobre los posibles escenarios. Otras, se saldan con un “bien cerrado”, “decepcionante” o un “¿Aún no se ha acabado?” pero esta, Los favoritos de Midas, provoca que te hagas planteamientos.
Jack London
Como se basa en un cuento de Jack London (The Minions of Midas),publicado hace 119 años, lo siguiente que he hecho es leérmelo. En mi esfera personal, no hay obra literaria que haya sido superada por su homóloga audiovisual. Y, además, me producía mucha curiosidad la adaptación de una obra de 1901 a nuestros tiempos. No sólo se adapta a nuestra contemporaneidad, la serie incorpora elementos que no recoge el relato y que , leyéndolo, aún se comprende más al guionista en pequeños detalles y su intención con el giro de los acontecimientos. Pero, como siempre, el “origen” lo supera. El cuento es genial, universal y atemporal. Y, como la serie, invita a la reflexión profunda.
Y eso es lo malo de reflexionar, partir de mi propia reflexión sobre lo que son Los Favoritos de Midas, los veo por todas partes. En noticias en los periódicos, en una comparecencia en el Congreso, en unas declaraciones políticas, en los medios de comunicación, en las macrooperaciones económicas, en los anuncios de las vacunas… En casa ya tenemos frase vehicular : esto es un Midas.