En estos tiempos que vivimos, unas fotos de Unsplash con la etiqueta #SreetArt
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En estos tiempos que vivimos, unas fotos de Unsplash con la etiqueta #SreetArt
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La semana pasada, la NASA hablando “oficialmente” de ovnis. Muy prudente, eso sí: son objetos voladores no identificados, pero no podemos afirmar que sean extraterrestres.
Siendo nuestro pequeño planeta, un micro-nano-puntito de nada, en una inmensidad inabarcable mentalmente para el ser humano como es el universo, la respuesta más sencilla es que, por supuesto, hay vida más allá de nuestras lindes. Otra cosa es que la detectemos, que nos detecten y que, si se da el caso, nos comuniquemos. Hay opciones: a) vienen y al ver el panorama, se van; b) les cuesta mucho llegar aquí. Son como nosotros, que vamos a la Luna y a Marte en unos añitos y para de contar; c) no les interesa ni venir …

Después de ver The Mandalorian, me enamoré de la voz de Pedro Pascal y , por supuesto, de Din Grogu (Baby Yoda o “El Niño”) que por cierto en la tercera temporada de la serie tiene 52 años…
El otro día, en una zona de artículos rebajados encontré este muñeco, sin caja y según el chico que me atendió, estaba estropeado. Me lo llevé a casa. Para mi sorpresa, sí que funciona: hace ruditos, se duerme e invoca “la fuerza”. Una monada.
No entiendo como algo tan feo me puede gustar tanto y no estoy sola, es un fenómeno colectivo: os aseguro que ya tiene pretendientes que lo quieren a toda costa.
De momento, lo tengo yo.
Está esperando a sus compañeros, porque si vienen extraterrestres, oye que sean tipo Grogu…

«Cuida mucho del pequeño.»
«O tal vez, él cuide de ti.»
―Cara Dune y Greef Karga, a Din Djarin
El mundo se pelea y mientras lo hace, sigue saliendo la luna cada noche. Y mañana, de nuevo, el sol. Y la vida seguirá, inamovible, en su ciclo perfecto.

Por mucho que la humanidad se vaya complicando la existencia, sin saber que lo importante no es lo que creemos importante, los pájaros nocturnos de junio seguirán con su melodioso jolgorio, las mariposas aparecerán con la luz, el lagarto aprovechará el sol y las flores estarán preciosas, dándolo todo a las escasas abejas que aparecerán por allí.
Se intuye que sobramos…

Foto de Vincent van Zalinge en Unsplash
Urbanitas en el campo.
Vemos un árbol lleno de mariquitas. ¡Qué monas! ¿no? Voy a hacer unas fotos. Hay mucho sol directo y me deslumbra. Cuando me acerco, cientos de mariquitas vuelan y se dispersan asustadas. Miro hacia arriba: el árbol está lleno. Hay muchísimas. Una colonia de mariquitas.
¡Qué monas! ¿no?
En mi mente, tengo almacenada la información de que son insectos muy beneficiosos. Incluso, se utilizan como eliminadores naturales de plagas en árboles frutales, ya que se comen el pulgón. Y se ve que son muy voraces con lo que limpian los árboles de posibles intrusos. No hay que tocar las mariquitas… Pienso en el árbol que tengo delante : estará encantado de la vida… Me aparto del sol para ver la pantalla de la cámara. Me cuesta enfocar bien, hay un exceso de luz. Reviso las pocas fotos que he hecho y hago un zoom. Veo que las hojas están mordidas. Vorazmente. Muchas de ellas, casi desaparecidas.

Presto atención a las mariquitas. Hay muchas de ellas. La gran mayoría en plena fiesta sexual. Las otras, comiendo hojas. Muchas, muchas. ¿Qué monas? No sé, no son como mi mente urbanita las recuerda.
Y, parecen más alargaditas. ¿Son mariquitas?

Entonces, en San Google, encuentro la respuesta.
Los dos son insectos coleópteros. Queda más bonito escribir “coleóptero” pero los dos son variedades de escarabajo.
Una es la Coccinellidae, la redondita. La mona.

Foto de Claude Laprise en Unsplash
La otra es la Lachnaia, la alargadita. A la que le he hecho las fotos.Se denomina escarabajo de las hojas o falsa mariquita. Es una especie fitófaga: se alimenta de tejidos vegetales y se va a comer ese árbol…

Así que tenedlo en cuenta. No hay que equivocarse. Las dos son escarabajos, pero uno se come a los bichos y el otro se da un festín de hojas.
Nota : La urbanita avisó al propietario del árbol y ya lo están tratando… ; – )

Estos días he estado ordenando libros de mi padre. Entre las joyas de la corona que me he guardado para relectura y futuras reflexiones, estaba uno de sus libros preferidos.

Es del humorista gráfico y escritor catalán Jaume Perich, conocido como El Perich. Fue un maestro en la crítica social y política en tiempos en los que hacerlo era más difícil que ahora (aunque algunos digan que no). El libro en cuestión es “Nacional II”.

Además de las viñetas, siempre aparece El Perich escritor-pensador con perlas como estas:
Nuestra sociedad.
En nuestra sociedad todo el mundo cree que la honestidad debe ser una cualidad ajena.
Maravillas de la Humanidad.
Las tres cosas más extraordinarias que ha inventado el hombre son: a) libertad, b) democracia, y c) la posibilidad de no utilizarlas para nada.
Releyendo este “Nacional II”, he sentido que se hacía una radiografía a nuestra sociedad actual, con algunos matices, pero muy cercana. El libro se publicó en 1972 y, salvo alguna excepción, parece que nos hemos quedado atascados, que la cosa no ha avanzado como era de esperar en 51 años. 51 : se escribe y se dice rápido pero eso son cinco décadas.
Así que espero que , en las próximas cinco décadas, nuestra evolución inteligente sea más veloz y «Nacional II» sea una obra desactualizada.

Acabo con uno de los consejos del maestro Perich:
Consejo
Carpintero a tus zapatos.
La ciudad está llena de banderolas, vallas y carteles electorales. Propaganda política de todos los colores , en el sentido literal.
Además, sé que mi buzón ya estará sufriendo las consecuencias de ese SPAM en papel, legal y autorizado. Tendré programas electorales muy concisos, superficiales y publicitarios y papeletas preparadas para su uso. En el 2021 los partidos políticos se gastaron 49 millones de euros en propaganda electoral..No sé qué parte será la del buzoneo o mailing electoral porque en estos importes hay banderolas y anuncios pero sería una idea magnífica, eliminar el papel que envían a nuestros domicilios. ¿Para qué ese derroche de papel y tinta? ¿Cómo encaja eso con la sostenibilidad, el medio ambiente y bla, bla, bla?
Lo más escalofriante es que no conozco a nadie que selos lea. Van directos a nuestra basura, la mayoría con el sobre sin abrir. Y es que tenemos a nuestra disposición medios de comunicación, digitales y tradicionales, redes sociales, Internet…Pero, tenemos ese montón de papel en el buzón. Esa es la realidad.
Os propongo una papelera exclusiva para la propaganda electoral. Es un diseño sostenible de un cartón liviano que también es bolsa , pensado para reciclar papel fácilmente y lo propusieron , hace unos años, un grupo de jóvenes diseñadores en la Design Week en Milán.
Se debería situar en el lugar donde están ubicados nuestro buzones, con un mensaje para que el cartero o repartidor, deposite la propaganda electoral directamente en la papelera…
Para acabar : antes de escribir el post , he buscado en Internet y la única formación política que he encontrado con renuncia al mailing electoral, ha sido Podemos en Jerez. Supongo, espero que habrá alguna más. Y también que podemos excluirnos de este envío de información . En este artículo se explica el procedimiento. Eso sí, este año ya voy tarde pero estaré atenta para la próxima convocatoria.
Fin de la emergencia mundial por pandemia de COVID según la OMS.
Ordenando mis armarios, encontré la sección “Virus”: mascarillas, gel hidroalcohólico y un par de test que, afortunadamente, ya no hemos tenido que utilizar en los últimos tiempos.
Las mascarillas están clasificadas en tres tipos: las higiénicas y las FFP2 que aún me pongo en los centros médicos, hospitalarios y farmacias. También tengo de tela: flores, estrellas y con logos de empresas. Fueron las protagonistas en un momento en que no había mascarillas. Me doy cuenta de lo rápido que olvidamos y, también, de la facilidad con la que nos adaptamos a los cambios que iba generando la pandemia en nuestras vidas. Con esas mascarillas de tela, había una “proto-mascarilla”. Esa sí que me ha avivado recuerdos y sensaciones.
Fue en esos primeros días, en los que ya había la certeza que el virus era particularmente agresivo con las personas mayores. Además, ya se apuntaba al contagio por el aire, pero no había nada seguro. Mi madre, enseguida se encerró en casa. Yo iba a comprar y a la farmacia y le llevaba lo que necesitaba. Recuerdo que cuando abría la puerta de su casa, se ponía a dos metros de distancia… No había mascarillas, pero ya intuíamos que era importante cubrirse boca y nariz. Las primeras veces que fui a verla, me tapaba con un foulard. Descubrí que los antifaces que te dan en los vuelos transoceánicos podían funcionar y, me los ponía debajo del pañuelo.
Después, me dediqué a buscar en casa con qué hacer algo similar a una mascarilla, cosa ya difícil si se tiene en cuenta mi poca habilidad en costura. Pero encontré unos calcetines de los que llaman patucos y en catalán, peücs. También tenía un trozo de goma elástica (qué no sé porque ni cómo llegó a la caja de costura que casi nunca abro) así que confeccioné mi primera “proto-mascarilla” que quedó como un churro, pero cumplió su función, por lo menos como placebo para mí. Era la mascarilla de la incertidumbre, la del temor. Teníamos miedo, un miedo ya olvidado.
Es fea, lo sé, pero me la he guardado como símbolo de resistencia y esperanza.
Nota : Además, puse el calcetín al revés… : – (
Foto de Amritanshu Sikdar en Unsplash
Antaño, mi madre siempre que llovía, sacaba sus cubos y regaderas para tener agua de lluvia para regar a posteriori. Antes, llovía más y muchas veces la hacíamos desistir de su acopio porque, a la vez, el agua estancada hacia proliferar los mosquitos tigre en esta zona mediterránea. Ahora, lo vuelve a hacer y, con razón. Emergencia. Sequía. Quiere tener agua para, cuando no llueva, regar las plantas del pequeño jardín que mi padre le dejó con un mandato: “Cuídalo”. A ella le encanta: cortar flores marchitas, cambiar macetas y… regar. Ahora, no lo hace. Si los agricultores no pueden regar sus campos ella, no va a regar unas plantitas. Y mira que ese pequeño jardín es un refugio emocional donde se reencuentra con mi padre, pero es sabia y respetuosa. Y sabe que él hubiese hecho lo mismo.
Compraré cubos y regaderas de más para que esté más tranquila y por si hay suerte y hay más lluvia. Hay sequía y restricciones de agua en el campo. Si no llueve de aquí a septiembre, restricciones en los hogares.
Y la incertidumbre de cómo podemos gestionar lo que viene. Porque viene y con los cubos y las regaderas no solucionamos, aunque mi madre ponga todo su empeño…
Foto de Markus Spiske en Unsplash
Este martes pasado , se celebró el National Lost Sock Memorial Day, en honor a los millones de calcetines que desparecen misteriosamente . Hacía mucho tiempo que no me pasaba lo de los calcetines, pero, en esta última semana, me ha ocurrido tres o cuatro veces.
El cesto de mimbre en el que estoy poniendo los calcetines desparejados, ya empieza a llamar la atención. Mi lavadora, tras un tiempo a dieta de calcetines, ha decido tragárselos a pares, pero desparejados. Ironía de lavadora, imagino. Si no es la lavadora, hay un momento en la ruta «cesto ropa sucia-lavadora-secadora-colada limpia» en el que se produce algún fenómeno paranormal . ¿Calcetines abducidos?

Según un estudio de Samsung en Reino Unido, desaparecen 84 millones de calcetines al año. Hay quien recicla los que se quedan solos y hace fundas para macetas o sacos anti-dolor, pero ya hay una tendencia, si quieres más lógica, que es ponerse los calcetines desparejados. Y punto.

En Instagram, hay un movimiento en este sentido con los hashtag #mismatchedsocks (calcetines sin combinar) y #oddsocks (calcetines impares).

Y vas más alla, Oddsocks ya vende, directamente, los calcetines sin emparejar.

Si algún día, descubro este misterio de los calcetines desaparecidos, lo publicaré. Y ruego , encarecidamente , que si alguien ya sabe en qué dimensión espacio-tiempo están ubicados, me lo haga saber. Gracias!
Hace ya semanas que no tengo mi cámara conmigo. La olvidé en uno de los lugares donde más fotografías me gusta hacer, así que sabía que volvería y la recuperaría, pero, aun así, la he echado muchas veces de menos. El teléfono hace unas fotos muy chulas, pero la experiencia con la cámara es distinta y en mi universo personal, no la sustituye.
Así que me he reencontrado con ella, en un universo de flores y colores.





Y, de premio, mariposa…

