Píldoras de piedras.

 

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En Chichibu, Japón, hay un museo de piedras.  Se llama Chinsekikan, que quiere decir “Sala de Piedras Curiosas”. Tienen más de 1700 piedras que asemejan rostros humanos.

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He recordado que yo encontré una piedra que sonreía.

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Y otra que tenía forma de corazón. Llamaré al Museo…

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Esto es un trabajo increíble que requiere mucha paciencia, equilibrio y control de la gravedad.

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Es de Michael Grab ( Colorado)

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Y , para acabar esta dosis de piedras, una roca enorme que parece un elefante. Evidentemente, se llama la Roca del Elefante y está en las Islas Vestman de Islandia.

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La foto es de Diego Delso.

Una trampita…

Casi todas las historias que se me ocurren se concretan en relatos cortos. No me da para más. Tengo uno empezado que se titula “Empezar de cero” ( valga la redundancia ) que está fluyendo bastante bien, aunque me supone dedicar un tiempo a investigar sobre los algoritmos y la IA. Pensé -como cada año por estas fechas- “¿Y si lo convierto en novela?” y en eso estaba cuando entré en mi carpeta de “Restos Olvidados” y me encontré con la novela corta ( esta vez sí) de casi 100 páginas bastante bien construidas que se me quedo muerta en la mano en el 2019. Sin continuidad ni final.

Zapatos de tacón del 46.

Estos días me la he releído y he valorado el tiempo que invertí en saber más de los tiempos de la República, de la Guerra Civil, de los “Usos amorosos de la postguerra española” de Carmen Martín Gaite, de los Crossdressers . Y lo más alucinante es que me inspiró mi abuelo (QEPD): el zapatero que hacía zapatos para las vedettes de El Molino ( y, también para algún crossdresser) en la pre y postguerra española.

Así que voy a hacer una trampita al NaNoWriMo y no voy a empezar nada.  Voy a intentar acabar la de los zapatos porque merece tener un final. Sea para trasladarla de carpeta en mi PC, sea porque lo de mi abuelo me tira…

Photo by Raoul Ortega on Unsplash

Crisantemo polifacético.

Data de 1500 a.C. Su cultivo es originario de Japón y China.

En cada zona del mundo tiene un significado. Dime de dónde eres y te tocará un crisantemo triste, poderoso, sabio o alegre.

En España, es una flor melancólica. La de la paz y el descanso eterno. Es la más demandada para decorar cementerios por Todos Los Santos. En cambio, en Japón es una de las flores nacionales, la flor del poder, en China es la flor de la sabiduría y en Estados Unidos la de la alegría.

Pero de lo mejor que he leído es lo del Feng Shui : los crisantemos atraen la risa al hogar.

Me quedo con la risa.

Disfraz (facílisimo) para Halloween.

Llega Halloween y he pensado en un disfraz DIY económico:

  1. Camiseta negra
  2. Guirnalda de bombillas ( hay unas del Ikea “portátiles” que van con pilas )

Vas de luz .

NB : y a según qué precio esté el kWh ese día, puede ser el disfraz más terrorífico de la noche.

Mirar con humor y hacer la foto.

Como dijo Chaplin, «A fin de cuentas, todo es un chiste.»

Fotos de unsplash con un toque de humor.

Photo by Nick Fewings on Unsplash

Photo by Tengyart on Unsplash

Photo by Matthew Henry on Unsplash

Photo by Luis Villasmil on Unsplash

Ida y vuelta.

Acabo de aterrizar, casi literalmente. Por motivos de trabajo, he ido y he vuelto. Barcelona – Milán.

Mi primer vuelo desde que el COVID irrumpió en nuestras vidas…Tras hacer acopio de los QR requeridos para viajar ( Certificado de vacunación, EU Digital Passenger Locator Form (dPLF) y el Spanish Travel Health ) , tengo ganas de que me lo pidan todo, pero en la ida, solo presentamos la tarjeta de embarque. Vale. Olé por la seguridad.

En Milán, si no lleváramos mascarilla en las reuniones , casi se parecería a la vida pre-pandemia. Ya no hay frecuencia en la higiene de manos, las distancias se han acortado caramente y el saludo del codo muchas veces se sustituye por apretón de manos y abrazos. Me encuentro con gente de muchos países y continentes diferentes.

Photo by Emeric Deroubaix on Unsplash

Hablamos del miedo inicial, de las imágenes de las ciudades en las que vivimos cada uno de nosotros , desiertas y con aspecto fantasmal. De los padres y abuelos. De los que faltan. De la vacuna ( Anotación : todos, sin excepción , estaban vacunados). Del futuro esperanzador, pero , a la vez , inquietante. De cómo fueron cambiando nuestras vidas, las de todos.

Aún con las particularidades de la gestión, ejecución y evolución de la pandemia en cada zona del planeta, los sentimientos son comunes. Todos nos reconocemos, estamos metidos en el mismo saco. Estamos igualados en las emociones pandémicas.

Agradecemos el poder volver a vernos. Hay incredulidad ¿Quién nos lo iba a decir hace un año? ¿Quién nos iba a decir , hace dos , que en algún momento lo consideraríamos impensable, incluso imposible?

A la vuelta ,en Italia,  mis deseos se cumplen y me lo piden todo. QR’s aquí y allá. Y en la terminal del Prat, también el Spanish Travel Health. Bien.

Aunque todo se me ha hecho raro, me ha gustado reencontrarme con el mundo.

Todos con la misma experiencia emocional.

Para reflexionar.

Decir refranes es decir verdades…

 Los refranes son dichos populares que van llenitos de sabiduria…

Estos, por eso, los he versionado.

almohada

tiempo

vacaciones

bestia

Acabo con un refrán que trata de las depedidas.

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Adiós, adiós, adiós, adiós, adiós…

Desconectados.

En las noticias y, sobre todo en Twitter, se narró el drama de la caída de Facebook, WhatsApp e Instagram. Me ha costado escribir “drama” porque la realidad pura y dura, nos indica que no hay nada de dramático en el hecho en sí mismo.

Lo realmente preocupante es la manifestación explícita de la dependencia ( en los casos extremos) y de lo conectados que estamos a todo, sin quererlo, sin ser conscientes, aunque no seamos dependientes ansiosos.

Photo by Ehimetalor Akhere Unuabona on Unsplash

Los sistemas fallan por lo que , es posible, que en muchas ocasiones estemos desconectados. Así que, previendo que esto se nos va a ir de las manos ( la humanidad tiene experiencia en eso) lo que debemos hacer es aprender a vivir desconectados. E ir un paso más allá : aprender a disfrutar (muchísimo) de las desconexiones…

El verbo “desconectar” se utiliza ,en sentido metafórico,  cuando queremos alejarnos o aislarnos para descansar. Es más, desconectar es tan sano y necesario que nuestro cerebro ya lleva incorporadas – de serie-herramientas para una desconexión automática cuando llegamos a niveles de cansancio que no le permiten interactuar a máxima capacidad. Esa sensación de barrera y cansancio que no nos permite concentrarnos es una de esas herramientas. Al estar abotargados mentalmente, nos centramos en tareas que no requieren de un gran consumo de recursos cognitivos. Es habitual desconectar ordenando el armario : tarea sencilla, cerebro descansando.

Photo by Rich Smith on Unsplash

Al día siguiente del gran “drama”, me despierto temprano. No hay luz en casa. Corte eléctrico por avería en un transformador de mi zona. Tras la penosa búsqueda de información, descubro que tardarán en la reparación. No va la cafetera. No hay agua caliente para la ducha. Temo por lo que hay en la nevera…Como tampoco me funciona el exprimidor, me como una naranja mientras me lamento ( y maldigo, también) y, claro, no puedo evitar pensar en mi mierda de “drama”.  

¿Cuántas personas hay en el mundo sin acceso a la red eléctrica? ¿Al agua potable?

En la radio, analizan con profundidad, las consecuencias de la caída de Instagram y yo solo quiero desconectar así que voy a por un armario.

Photo by jordi pujadas on Unsplash

… Y que se den prisa en arreglar ese maldito transformador…

16 olivas.

Este el olivo que , junto la camelia, me ayudaron en la pandemia. Las fotos, el riego, la información sobre cada planta… Fueron ratos de distracción.

Ahora, el olivo me regala su fruto. Encima, es agradecido.  

Tengo dieciséis olivas.

Pronto las podré recolectar y prepararlas para su consumo. Teniendo en cuenta la cantidad , será un placer muy breve, aunque espero que intenso, pero para eso, hay que hacer cosas: no es recolectarlas y ya está.

Inicialmente, las olivas son amargas. Sé que para sacar su amargor tengo que hacerles unos pequeños cortes y ponerlas en agua y cambiarla cada día. Tras quince días, las he de dejar o en salmuera ( agua y sal) o en una “combinación” de ingredientes .

Elegiré sal, pimentón,  vinagre y aceite ( de oliva, por supuesto) y las dejaré un tiempo en un lugar fresco y oscuro para que se impregnen de sabor.

Eso es lo que les va a pasar en el futuro. Me voy a esperar a recolectar que estén menos verdes…

Mientras tanto, miro el olivo y pienso en lo raro que ha sido todo en estos tiempos pandémicos. El miedo, primero. La incertidumbre y después, la costumbre.

El tiempo ha pasado y todo sigue su curso. Y afortunadamente, aquí estamos para disfrutar de estas dieciséis olivas…

To be continued.

Píldoras lunares.

La luna inspira .

Lámparas, las que quieras…

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Con mármol negro se representan todas las fases lunares.

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Para decorar una cena de celebración de la luna llena, of course.

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Cunas encantadoras…

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Hasta cojines…

cojinAunque nada supera , verla en vivo y en directo.

Y es fácil.