Fais, fais.

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Son traicioneras, las olas de tristeza. Te pillan desprevenido, te golpean por la espalda y te bajan el bañador, dejándote el culo al aire. Suelen ser un impacto, un revolcón que te deja sin respiración unos segundos para, después, dejarte emerger hacia el oxígeno, aunque sea tosiendo y atragantado…

Yo creo que todos los seres humanos (incluyendo al ser más feliz del mundo), sufrimos del remojón de la ola de tristeza traicionera. Y la cosa es compleja porque en esto de la tristeza, hay muchas modalidades: puede ser por la cara, gratuita, sin motivo, de regalo. O por un catalizador, un estímulo externo, un algo que te ha desequilibrado el equilibrio. Puede ocurrirte de vez en cuando, a menudo o demasiado a menudo. Pueden ser olas cortitas o de esas gigantes que rompen con furia … Sea como sea la tuya, seguro que has conocido la tristeza.

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Para surfear esas olas, que nos hacen borrar de un plumazo lo bueno de nuestra vida y nos colman de esa tristeza densa que se te agarra al corazón sin saber el motivo,  existe una técnica de expulsión. Básicamente, consiste en utilizar una palabra mágica. La pronuncias dos veces y la ola se empequeñece. Toda su potencia se ve neutralizada por un conjuro.

No puede ser una palabra cualquiera: debe ser “la palabra”. Una que condensa los dos conceptos claves: 1) Si no hay motivo para la tristeza, ¿Qué coño haces aquí? y 2) Vete a …(cada uno que la mande – a la tristeza-donde mejor le vaya).

La palabreja mágica es: “Fais”. Y la debéis pronunciar dos veces: “Fais, fais”. Si pronuncias el “Fais, fais” acompañado con movimientos de las manos como de “a mí déjame en paz” , el efecto se ve reforzado.

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Te lo puedes creer o no. Pero…no te cuesta nada intentarlo. Nadie te verá, te lo juro. Al mínimo indicio de chapuzón, conjuras el “Fais, fais”. Si no toca estar triste, no toca… aunque tu cerebro tenga ganas de jugar contigo.

La Técnica del “Fais , fais” descoloca completamente a tu mente que, confusa, se olvida de que debe estar triste y centra sus esfuerzos en decodificar que es lo que significa el dichoso “Fai, fais”. Tú, que ya lo sabes, ya estás nadando hacia la superficie.

Así, sales a flote, chapoteando y, si hay suerte, con el bañador en su sitio….

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Fotos de Unplash.

Feliz post-navidad.

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Ha pasado la noche más mágica del año, la comida de Reyes, el tortel y ya está. Se cierra el telón hasta dentro de once meses…

Ha llegado el momento de sacar las luces y los adornos navideños.  Me he planteado dejarlo todo y esperar que el ciclo se repita en Diciembre del 2017. Total, el tiempo pasa tan deprisa que ni me daré cuenta y ya tendré que estar , otra vez, poniendo el muérdago en mi puerta ,  las lucecitas y las estrellas

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Espero que las  fiestas /vacaciones navideñas hayan sido buenas ( o mejor).

Con este post, doy por clausurada la Navidad en este Blog Imperfecto. Volvemos a la rutina.

Feliz post-navidad a todos!

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Cosas que odio de la Nochevieja.

cotillon1Los gorritos de Cotillón

NO me voy a poner nunca más en mi vida un “gorrito de cotillón”.

Odio-profundamente-los gorritos de cotillón. Y no es por ponerme un gorro, es por esa goma infame que me secciona el cuello. Y porque siempre son muy pequeños y me chafan el pelo (que como es una noche “especial” suele estar más trabajado que de costumbre). Estos “packs” made in china (que yo he comprado para hoy, por cierto), además llevan un antifaz con goma de pollo que se suele romper enseguida y unos orificios para los ojos que nunca coinciden con la posición necesaria para la visión. Ya no te quiero hablar si te tocan las gafas y bigote de Groucho. ¿Alguien se puede poner esas gafas de plástico hiriente? La guirnalda para el cuello es lo menos feo pero es…triste. Chafadita, delgadita…pansida ( que viene a ser marchita). Pero mira, te la colocas y lanzas unos “Yujuy” y parece que estés en” el no va más” … Me diréis que la calidad, hace mucho pero también me he puesto gorritos de los “packs de lujo” y siguen siendo igual de incómodos. Esos sí, el collar-guirnalda, con mucha más prestancia.

“Momento Post-uvas”

Otra cosa que no me gusta de la Nochevieja, es el “momento-post –uvas”. Ya me cuesta esperar a las doce para el rito. Es como una cosa a destiempo…A veces, cenas pronto para que no te pille en medio del fregao y te pasas un ratito esperando. Otras, te encuentra engullendo el segundo , mientras alguien prepara a toda prisa los boles de uvas y te los pone delante del plato, con alteración y nerviosismo, porque va a ser !ya!

Pero lo que más odio es cuando ya han acabado las campanadas y yo estoy intentando tragar las casi doce uvas (me cuesta ingerirlas) y la gente ya está brindando y besándose y abrazándose… Y tú, allí, con todas tus uvas en proceso de deglución, sobreviviendo al momento. Es por eso que me plantée el tema de las olivas… Me lo estoy pensando…

Por cierto, en la foto una forma original de servir las doce uvitas ( u olivas). Me lo voy a copiar.

Al margen de estos dos detallitos, me gusta vivir la Noche de Fin de Año como una noche mágica. Esté dónde esté siempre me concentro en unos deseos básicos. Creo en eso de que la “buena suerte” se puede atraer y como esto es un proceso totalmente interior, puedo hacerlo sin levantar sospechas… Con cada uva/oliva, va una petición . No sé si se conseguirá algo con este «rito de atracción de la suerte» pero yo, cada año, lo hago.Eso sí, sin gorro de cotillón, que conste. ; – )

Feliz entrada de año!!!

 

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Curiosidad :

La palabra cotillón es una palabra de origen francés que originalmente significaba enaguas o falda.  Posteriormente también se la incorporó como denominación de un tipo de baile parecido al vals con el que se cerraba alguna fiesta.  Con el tiempo la palabra “cotillón” pasó a designar también las fiestas donde al final se bailaba ese «valsecito».

Parece ser que ,  cuando llegaba el  momento de bailar el cotillón, o sea el vals,  se acostumbraba repartir algunos pequeños obsequios, confetis, serpentinas, pitos y demás artilugios, para dar mayor alegría y animación la fiesta.

Este baile era una especie de final de fiesta.  Y fue así que cotillón l,  pasó a usarse como denominación de los obsequios, más que la danza en sí misma.  Hoy este cotillón se usa para fiestas nupciales, fin de año, cumpleaños y todo tipo de celebraciones.

Las Bolsas de Cotillón  son esos artilugios , agrupados en  una bolsa metalizada, transparente o de cartón…

 

Tengo una pregunta…

Tengo una pregunta…

Es trascendental.

pregunta2

 

Puede ser que la respuesta, influya en mi suerte del año que viene. Ese 2017 que está, en una esquina, agazapado y atemorizado, a unos días de empezar a trabajar…

¿Puedo comerme 12 olivas, la noche de Fin de Año? El tamaño es bastante similar a las uvas y tienen muchas propiedades nutritivas como los minerales o antioxidantes.

Por supuesto, sin hueso y de las buenas peo… ¿Puedo pasar de las 12 uvas? No me gustan y, además, me provocan ese efecto de atoramiento, con toda esa pasta de uva en la boca, mientras intento seguir con el rito… El momento brindis y besos, es horroroso. Sigo deglutiendo…

Total, no hace tanto que nos las comemos… ¿ Qué pasa? ¿Qué antes del Siglo XIX , no había forma de invocar a la suerte?

¿Por qué no representar mis futuros meses del 2017 con olivas? Los deseos, me los pido igualmente. Por pedir que no quede…

¿Me lanzo a las 12 olivas?

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“Las doce uvas «de la suerte» comenzaron a tomarse de manera masiva en España en la Nochevieja de 1909, debido a un excedente de la cosecha en Alicante. Sin embargo, ya en el siglo XIX existía la costumbre entre los burgueses españoles de comer uvas y brindar con champán para despedir el año. Según la tradición, en la mesa se colocan 12 uvas delante de cada comensal que simbolizan los 12 meses del año y que deben comerse con cada una de las campanadas del reloj, pidiendo un deseo con cada uva.”

 

 

 

La envidia infinita

envyEstaba poniendo gasolina,  cuando me ha llamado la atención una pareja que estaba en la zona de aire para neumáticos.  Estaban comprobando la presión de las ruedas de un coche muy viejo y hecho polvo que según he oído cuando cotilleaba, era de la hermana de la chica. Los dos ,  jóvenes ,  se reían con complicidad mientrás seguían con sus cosas, haciéndolo todo rápido para ponerse en ruta cuanto antes…

Por las sonrisas y la actitud me he imaginado que eran amantes , con esa ilusión tan de esos años…Felices por estar unos días de vacaciones, libres… Con cuatro euros, un coche viejo y la expectativa , en el más alto nivel al que puede llegar.

Se han ido.Y les he envidiado.

Por la ilusión, sobre todo,  que a esa edad, sale de forma natural y que despues, debemos esforzarnos en «fabricar».

He llegado a mi destino y he ido a comprar. En la cola del super me he encontrado con una conocida.  Arrastraba        ( literalmente) a sus dos hijos, mientras intentaba hacer lo mismo con el carrito. Me ha explicado su plan de vacaciones ( me canso solo recordándolo) y yo le he hablado del mío,  que sin ser nada especial, es más…relajado. Me ha envidiado.

Más tarde, en la sobremesa , he asistido a otra encadenación infinita de envidias : el dueño del restaurante que no tiene vacaciones ( «Tú sí» , te recuerda), la novia fea que se mira a la novia guapa del amigo de su novio, la pareja solitaria que mira la mesa de la pareja con niños con nostalgia, la pareja con niños que mira a la parejita ( ellos no la ven solitaria, la ven romántica) pensando en todo lo que podrán hacer después, solos, sin niños y con ese cava tan rico….

El vecino que quiere ( pero no le llega) el coche que tiene el del 4ºB, la mujer del del 4ºB que piensa que el vecino dedica tiempo a su mujer y su familia, no como su marido que siempre está trabajando…

Yo te envidio, tu me envidias, todos nos envidiamos.

Todos necesitamos / deseamos algo que no tenemos, no podemos o no somos. Y como eso es lo que hay, envidiamos a los que tienen, pueden o son. De la misma forma, estos nos envidian:  nosotros tenemos algo que ellos necesitan/desean y no tienen, no pueden o no son…

Es el círculo vicioso de la envidia infinita…

Típico de humanos.

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NB : Se ve que el tema se «corrige» con la edad : «poca gente es ajena a este tipo de resquemor: el 79,4% de las mujeres y el 74,1% de los hombres confesaron haberlo experimentado en el último año. Pero si se centraban en las edades de los entrevistados, los psicólogos ya detectaban diferencias importantes: mientras que el 80% de los menores de 30 años decían haber envidiado a alguien, el porcentaje entre quienes habían cumplido más de 50 caía al 69%.» Estudio de la Universidad de San Diego ( California)

Esto NO hay que regalarlo…

Son unas píldoras de ideas de regalos…desafortunados…

¿Algo más incómodo?

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¿Y esto?

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La lámpara modelo «Osito Decapitado» tiene mucha tela…

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Sin comentarios.

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Y para acabar: el remembering de “Lo mío con George” me ha hecho recordar un regalito especial que me dejó el Sr. Santa Claus… No es tan feo como estos pero… tuvo su mala leche…

En todas las cartas (la que va a Papa Noel y la que doy al paje de los Tres Reyes Magos), al final siempre escribo: “Y George Clooney”. La verdad es que hasta ahora, no he tenido suerte…

El último año, supongo que, con un Papá Noel muy cansado por mi tenaz insistencia, me encontré esto debajo de mi abeto navideño.

George Clooney

Y este mensaje:

Es lo que hay.»

Firmado : Santa Claus.

Seguiré insistiendo. A ver qué hace este año…

Ya avisaréis.

Ya avisaréis

Voy a huir del país. Me he puesto estas gafas rojas para viajar de incógnito y poder esconderme en algún lugar seguro hasta que ese psicópata vuelva a estar fuera de juego.

Sí, ya sé que soy un juguete, un peluche, un muñeco, pero eso no justifica que una vez al año, me aceche el tarado ese, vestido de rojo.

La amenaza es escalofriante: te secuestran y te llevan a Laponia, te meten en una caja y te envuelven con papel de regalo. La mafia la dirige un tipo gordo (según la OMS ya podríamos decir que es obeso), que se viste de rojo y no para de repetir Ho,Ho,Ho.

Terrorífico.

Mientras luchas contra la asfixia (intenta meterte en una caja y que te envuelvan y me entenderás) vas a un saco, con otras cajas y otros juguetes y sin ningún miramiento, te lanzan a la parte trasera de un trineo.

Eso es lo peor: el trineo vuela comandado por el gordinflón y sus renos que son conocidos por su conducción temeraria. Mareado como una sopa, te sacan del saco y te lanzan por el tiro de una chimenea. Más de un Elmo se ha descoyuntado tras el aterrizaje.

Yo ya no estoy para eso, así que me voy. El psicópata del Ho Ho Ho, cada año llega con más fuerza y es invencible. Antes sólo teníamos que esquivar a aquellos tres tipos que venían en camello desde el quinto pino, a paso de… camello…Un juego de niños.

Este tío de rojo es otra cosa. Puede volar y llega fresco en el inicio de las fiestas. Es peligroso.

Creo que estaré fuera de juego durante un tiempo. Os agradecería que me avisarais cuando veáis que ya no hay peligro.

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Ah! Y muy importante: si nos cruzamos por ahí, haced como que no me conocéis.

 

 

Contagiada de inseguridad.

 

 

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Sí, estas fotos de la luna, las he tomado contagiada.

Hace un par de días, entraron a robar en la casa de los vecinos de mi madre. Tras hacer unas compras navideñas, entrábamos las dos en el portal cuando nos encontramos: 1) la vecina muy histérica, 2) la policía desplegada y 3) el corrillo de vecinos comentando la jugada.

Sentí empatía por la vecina. Su carácter ya muy teatral de por sí, aún hacia más dramático el suceso, pero a mí me pasó hace unos años y recuerdo, como si fuera hoy, el sentimiento de intromisión-violación de (tu) hogar (templo):  puerta destrozada, cajones abiertos, contenido desparramado, desperfectos, objetos que ya no están y… la sensación de inseguridad. Muy potente.

En estas situaciones, normalmente aparece algún vecino que te comenta otros robos en el barrio, siempre cerca de tu ubicación, aparentemente segura y, entonces, se te contagia “la potente inseguridad “como si fuera el virus de la gripe…

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Las fotos las he hecho contagiada perdida y viviendo la situación excepcional de que estos días, estoy sola en casa… Son las fotos de la luna más rápidas que he hecho en mi vida…Para poder volver a entrar en casa y encerrarme… Me han robado el momento zen con la cámara,  que le vamos a hacer…

Se me irá pasando el contagio. Los procesos víricos tienen su tiempo, pero se acaban… Eso sí, mientras hacia las fotos, he ido insultando a los jodidos ladrones.Viene a ser como tomar Vitamina C…

Más narcisismo, imposible.

Cuando Sara contactó conmigo para que le enviara personalizada la novela corta “Lo mío con George”, me pasaron varias cosas.

La primera, la sorpresa. Me quedé sorprendida. “Lo mío con George” es una de mis obras compulsivas de hace cuatro años y pico… Digo “compulsiva” porque en ese tiempo, producía, con facilidad, relatos de corte romántico. Me lo pasaba en grande escribiéndolos, colgándolos en este blog y en webs de libros gratuitos, dejándolos ahí, en la inmensa red, libres, para que volaran solos… Y, de repente, una lectora, Sara, me pide la novela para regalársela a una amiga .

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Tras la sorpresa viene la gratitud. Es una gran sensación saber que alguien te ha leído y que le ha gustado lo que ha leído. Y que lo quiere regalar.  Máximo placer. ¡Gracias, Sara!

Y, por último, apareció la necesidad de releer. Mis últimas incursiones en lo de escribir algo más que un relato breve para el blog, se han desviado por otros caminos. «La asesina del pollo«, «Íncipits»pretendiendo ser un thriller… Otro estilo, ya no me da por lo romántico…Además, ahora ya no soy tan impetuosa…Así que me enfrento a una tarea arriesgada: releer “Lo mío con George”, después de cuatro años y medio de haberlo escrito. ¡Ups! El tiempo que ha pasado, hará que mi valoración sea mucho más severa, estoy segura. Dicen que el escritor es el primer lector y quizás el más exigente…

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Vuelvo a leer la novelita. Cambiaría cosas, redactaría algunas frases de otra forma, la cuidaría mucho más, pero… me gusta lo que leo. Me lo paso bien. Pienso que estoy como una chota. Sonrío …Resulta que soy un monstruo de la vanidad: releo algo que he escrito y me gusta.

Así que, gracias a Sara y a su amiga Beatriz, he recuperado «Lo mío con George»: el placer de compartirlo, la acaricia al ego de saberse leída, el que guste y … el que me haya proporcionado el placer del lector, aunque lo haya escrito yo! (paradójico)

Y lo admito, más narcisismo, imposible.

sara3

NB1 : No puedo evitar dejaros aquí el enlace de descarga en PDF : lo-mio-con-george

NB 2 : El texto está escrito de una forma que permite “personalizarlo”. Con un simple reemplazo automático en el Word, puedo hacer que la historia se convierta en “Lo mío con Brad” ( por ejemplo) y personalizar a la protagonista, para que sea el lector, directamente. Me pareció gracioso para regalar …

NB3 : Las fotos son de Sara ( gracias, de nuevo! ; – ) que lo imprimió, lo encuadernó y lo envolvió en papel violeta con lazo de plata  ( que tiene su significado en la novela… )

 

Zutanita.

fulanito

Fulanito, Menganito y Zutanita son tres vinos. Uno tinto (Ribera de Duero), otro blanco (Rueda) y un tercero rosado (Côtes de Provence), de la empresa Cuveé 3000.

menganito

Unos queridos amigos me han regalado un Zutanita, sabiendo de mi predilección por el rosado…

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Copio de dviciobarcelona.blogspot.com.es : “Zutanita es sin duda un rosado con clase elaborado en la Provence Francesa, tiene un alma fresca y ligera con un toque afrutado muy suave, lo que te hará tomarte la botella sin apenas darte cuenta.”

Doy fe. Ni me he dado cuenta…

Tras disfrutar del vino, la comida y la compañía me he guardado la botella ( como ya viene siendo habitual) y le he puesto unas ramas de romero y laurel.

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Estará en mi cocina, dando testimonio de un puñado de buenos instantes…

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