Genios…

No pensaba encontrarme con tanto genio, paseando por #Barcelona…

Primero, a Dalí.

Y en una calle cercana- ¡sorpresa!- el maestro Picasso en la puerta de la tienda “El ingenio”.

Ante tal reclamo , y lo que se adivinaba desde la puerta, no puede evitar entrar … ; – )

(Continuará)

 

#Cuelgacorazones.

Un práctico colgador para dejar el corazón colgado y a salvo de emociones.

Sirve para tomar decisiones trascendentales.

Incorpora un manual de instrucciones muy breve, con una sola frase: “Usar con mucha moderación.”

Creo que no me lo voy a comprar…

La luna asombra.

Mi contribución a las millones de fotos de la superluna de este mes. Es la más grande de este 2019 y se merecía el asombro

Buscando esta frase, me he encontrado con otra reflexión de Juan Ramón Jiménez.  Y será la quietud de la noche, la dignidad de la luna o como están las cosas (la verdad es que hice la foto, después de ver las noticias) que no he podido evitar copiarla aquí.

Lo que más indigna al charlatán es alguien silencioso y digno.

Había estrellas…

Estas fotos tienen la etiqueta #sintrípode, cosa que ya ha pasado alguna vez en este blog. Fotografiar la luna sin ese maravilloso soporte y con un frío moderado, puede convertir la experiencia en algo sutilmente desagradable … Ya hacía unos días, que las nubes no me dejaban verla bien y la motivación hacia la foto era cero, pero esa noche, ocurrió algo. Nada espectacular ni importante: se fue la luz, dos veces, por un período de un par de minutos, en todo el vecindario.

En el primer corte, entre encontrar la linterna de verdad, encontrar la app de la linterna en el teléfono e ir a ver el cuadro de fusibles, la luz ya se había restablecido. A los quince minutos, volvió a irse… En esa ocasión, salí. El concepto “contaminación lumínica” se me presentó en todo su esplendor. Me impactó la negrura densa que absorbía todo. No se reconocían formas, ni siluetas. Tuve una sensación casi de solidez… Y entonces, levanté la mirada y me sorprendió una luna más definida, pero, sobre todo, las estrellas que había por doquier…

Fui a buscar la cámara para intentar (ilusa) captar algo de aquello que, teóricamente, está sobre mi cabeza, aunque no lo veo, pero, me demoré unos segundos más en su contemplación y cuando quise hacer una foto, la luz volvió, las farolas de la calle se encendieron, también las luces del vecindario y las estrellas desaparecieron. Creo que fui la única en casa que pronunció un -. Ohhh de disgusto. Con la prisa y #sintrípode, se me fue el zoom y esto es lo que salió.

Y, ya, en un ambiente lumínico normalizado, la luna se dejó fotografiar aunque batalló un ratito con mi pulso.

Y veáis lo que veáis en esta foto de fondo tan negro, doy fe que por ahí había un montón de estrellas…

Capas y capas…

Viene a ser una metáfora de la vida. Primero, un color alegre, que parece indestructible. Pasa el tiempo y el color toma ese matiz de “desvaído”. Ya no es violeta…Cambia el entorno y la historia, y donde antes había color, ahora se requieren­­ tonos más serios: Gris plomo, por ejemplo.

Pero la vida sigue y el gris, aunque sea compacto y riguroso, también se va diluyendo y deja ver lo que fue. Por muchas capas que haya, el tiempo las va descubriendo, una a una…

Lleva muchos años conmigo. Es un taburete auxiliar que me ha ido fenomenal: para la habitación violeta, para alcanzar las cajas más altas de las estanterías, para cortar el pelo en sesión de peluquería casera, para ubicar mi vaso de agua con gas con hielo y el libro al lado de la tumbona… Así que, le toca otra capa. Para seguir en mi vida, a base de capas… Esta va a ser de color azul …

El tiempo dirá …

Una onironauta en potencia ( que no lo es).

No news. Nada nuevo en el horizonte de mis sueños. Un par de veces, he registrado el mismo lugar isleño y encantador en el que me muevo pero los recuerdos fugaces de mis sueños,  no han sido nada relevantes.

No he vuelto a ser consciente de estar soñando en mi sueño…

Photo by John Westrock on Unsplash

Ya he acabado el libro y confirmo que tengo un regusto a pseudo-ciencia y detecto un excesivo optimismo en la capacidad del ser humano de controlar el mundo onírico. Nuestra neuronas son astutas, mucho más que nosotros, así que difícilmente dejaran que controlemos sus sistemas de borrado y orden…

Photo by Renee on Unsplash

Cierro mi apartado onironaútico de este blog hasta nuevo evento nocturno de despiste neuronal.

Photo by Javardh on Unsplash

NB 1 : Eso sí, mis registros de sueños me han dado una idea para un relato. ; – )

NB 2 :Una onironauta en potencia : (I); (II) (III); (IV);

 

 

Casualidad.

 

Estaba trabajando en mi zona del exterior, donde el cemento me permite hacer de las mías y pintar, barnizar, encolar, lijar,  etc., Sin temor a manchar… Es un espacio libre de ataduras…

La circunferencia, que nunca he podido quitar, es la huella artística de un spray de pintura y está ahí, diferenciándose de las otras manchas amorfas y descoordinadas, en su perfección de la forma.

Estos días ha hecho viento y volaban hojas y pinaza. En uno de esos arranques, una hoja quedó ubicada, exactamente, en el centro de la circunferencia. Y no se movió, ni con la brisa residual que circulaba por la zona.

La puntería ,  la persistencia y la forma de corazón, se merecían la foto.

 

Café y flores en Seúl.

Me han traído una tarjeta de un pequeño café en Seúl : Café Saru

 

La tarjetita es de un papel transparente en el que se adivinan unos pétalos de flores.

Si abres la solapa, el aroma es embriagador. Floral, pero con un toque de menta muy fresco.

Me dicen que debo plantar los pétalos para tener flores nuevas…

En el café, el techo está lleno de flores y cada bebida que sirven la acompañan con un precioso ramo …

 

Un lugar al que ir cuando visite la ciudad…

 

El tiempo , arruga…

Como pasa el tiempo!!! Hace seis años, guarde unas guindillas en un frasco de cristal.

 

Era la época en la que las guindillas, invadían mi pequeño huerto urbano…

Ordenando el armario de especias de la cocina, lo he encontrado al fondo, perdido, desgastado…

Ya se han borrado las letras que escribí: si te pica mucho un alimento, no bebas agua, bebe leche. Neutraliza la capsaicina, la responsable del fuego ardiente en tu paladar.

Ya no son guindillas rojas. Han perdido el color y textura. Están arrugaditas y viejas pero… su poder picante sigue intacto. Doy fe.

Bendita leche.

 

 

 

Una onironauta en potencia (III)

Previamente :

Una Onironauta en potencia (I) y (Parte II)

 

 

Ya estoy en la mitad del libro sobre los Sueños Lúcidos. Los autores son muy optimistas y consideran que habrá un momento en el que experimentarás uno de esos sueños y, por lo tanto, lo que hacen es darte consejos para que te “muevas” en ese mundo onírico.

Hay un apartado que es “Transporte” y aquí, he de deciros, que me he desmotivado un poco…

Empecé a interesarme por este tema después de experimentar un sueño en el que tuve consciencia de que era un sueño. Eso fue muy llamativo porque eliminó el miedo, la angustia y cualquier otra sensación negativa (creo que en el sueño estaba escapando de algo) y cuando pasé al estado (supuestamente) lúcido, lo que sentí fue como una gran euforia, un “ahí os quedáis”, un “hago lo que me da la gana porque este es mi sueño” y, claro, como estaba en uno de esos estados en los que te quieres mover y no puedes, lo de volar pareció una forma acertada de largarme. Sólo pude alzarme unos centímetros (5?) antes de despertar pero la sensación fue brutal.

Photo by Mohamed Nohassi on Unsplash

En el libro te dicen que volar en los sueños requiere de una serie de trucos y de entrenamiento. Tanto para despegar como para aterrizar. También para hacer giros y esquivar objetos… Mi cerebro quisquilloso me dice: si estoy en un estado onírico en el que no hay leyes físicas y las normas las creo yo, ¿por qué voy a intentar volar como si lo hiciera en el mundo real? Dan ejemplos: como Superman, con saltos, con algún artefacto… ¿?

Y, otra cosa, se menciona que cuando ya estés acostumbrado puedes decidir un destino. Por ejemplo: las Pirámides de Egipto… Pero yo no he estado allí jamás. Tengo una imagen mental pero no es real así que… ¿Qué Pirámides veré? ¿Las oníricas???

Photo by Simon Matzinger on Unsplash

De momento, lo más positivo es el haber creado el Diario de Sueños. No puedo recordarlos todos los días, pero cuando tengo esa pequeña huella y los escribo brevemente, me asombro de la capacidad del cerebro para jugar con los estímulos. Y de lo surrealista (y cabroncete) que es…

De momento, no pasa nada más. Sé que sueño, que no he vuelto a sentir que estaba en un sueño de forma lúcida, y que lo de volar… ni en sueños…

(To be continued)