Pinta, lija, pinta, lija, da cera, pule cera…

Tenía una banqueta con la tela vieja y desgastada. Tras varias limpiezas agresivas, quedaba poco del color amarillo pálido que tuvo en sus días de gloria… Me planteé tapizarla, pero una visita a la tienda de pinturas y la charla con su creativa propietaria, me hicieron dejar el tapizado para el futuro y atreverme a pintar la banqueta con Chalk Paint.

¿Pintura de tiza en los tejidos? Pues sí. Dos capas, lijado entre capas y, finalmente, acabado con cera. Eso le quita rugosidad, pero le ha dado el aspecto decapado que, ahora, visto el resultado, no sé si darle una tercera capa de gris acero para que quede un tono sólido.

Esa ha sido la terapia anti-stress de este fin de semana. Al sol, con la lista de Spotify preparada… Pinta, lija, pinta, lija, da cera, pule cera…

@twitter

Coincidiendo con el quinto aniversario de Twitter, @fnac.es convocó un concurso para crear un libro, ilustrado por @vueltasdetuerca, con los 140 tweets que mejor definieran esta red social. El libro se tituló “140” y tuve la suerte de ser el tweet nº 49. ¡Me enviaron el libro a casa!

Lo que escribí, merecedor de un lugar en esas páginas,  fue: “La verdad está ahí fuera. Expediente Tweet”.

Me parecía una buena definición de lo que era Twitter para mí: la posibilidad de explorar por ahí fuera, para encontrar la verdad. Es un ejercicio de mezcla y filtrado de toda la información que circula por la red y que nos permite saber más y decidir mejor .

Siete años después, si tuviera que volver a definir Twitter, escribiría lo mismo…

 

Mira que cerebros más bonitos…

De la artista cubana , Elsa Mora.

Cerebros de papel…

Para ver sus increíbles trabajos, Elsa Mora.

Bienvenido, verano.

formentera

Hoy, a las 12h 7m  am nos vamos a introducir en el verano. De forma física, ya llevamos unos días de calor total pero , de forma oficial, no será hasta ese momento de la mañana, cuando se inicie,  formalmente, el verano . Dice que se va a quedar 92 días y 18 horas, ni una más ni una menos…

Lo que estéis haciendo a las 12h 6m, lo haréis en primavera.  Al minuto siguiente, ya habréis cambiado de estación….Es posible que, a mí, me pille tomando un café así que, le daré un sorbo en primavera y, al siguiente, será verano… ¿Se notará en algo?…

En unas cuatro horas, voy a observar con atención el cambio de solsticio y si se nota algo, os lo digo…Bienvenido.

 

 

 

 

El carajo es marinero…

Acabo de descubrir que es el carajo.

El carajo era una cesta pequeña que se situaba en lo más alto del palo mayor de las embarcaciones para que el vigía pudiera divisar otros barcos, tierra firme o un banco de ballenas…

Por su incomodidad (alto, estrecho, inestable) era un lugar poco deseado…Se solía enviar al carajo a los castigados o infractores de la embarcación. Así que cuando mandas al carajo a alguien, lo envías a esa cestita incómoda del barco…

Exactamente, aquí.

Por si os preguntan… ; – )

 

Lo que el viento ha unido…

El viento los unió. Una de esas Tramontanas furiosas, que hacen que los móviles enloquezcan y tintineen sin cesar. Aunque no hay orden ni concierto, me gusta oír esos sonidos improvisados… Una mañana, me di cuenta de que estaban unidos. Liados y… los separé. Creí que los liberaba, pero, llego el viento y la música que oí fue diferente. Más monótona, más ordenada pero no mejor.

Lo que el viento ha unido que no lo separe el hombre…

Un pulpo azul…

Me he tenido que frotar los ojos.

Abrirlos, cerrarlos y abrirlos, de nuevo.

¿Qué hace un pulpo azul sobrevolando la playa?

Desavenencias Conyugales.

No puedo más. No puedo más. No puedo más.

Más.

No puedo.

Al principio, me hacían gracia sus manías. Te diré, incluso, que amaba su…peculiaridad.

Buscaba la perfección visual. Siempre.

Pon esto así, gira aquello allá, mueve eso hacia aquí…

Ahora, que ya no es el principio, no puedo más. Odio sus…peculiaridades.

Se lo iba a decir ayer. Mira, No puedo más.

Me hizo comer la pasta, moviendo el tenedor con precisión para que mis espaguetis encajaran a la perfección con la ilustración del paraguas del bol…

PEEchaya Burrou

Pero , hoy, se lo voy a decir.

Esto no lo aguanto.

¿Qué sostenga el globo, durante toda la tarde, para que el cuadro luzca perfecto en la pared? ¿Así que me tengo que quedar inmóvil, horas y horas, para que el huevo este sea perfecto?

Mira, no puedo más…

Peechaya2

 

NB : Las fotografías que me han inspirado este breve, son de la australiana Peechaya Burroughs .

 

peechaya3

 

 

Te voy a llevar al huerto, again.

Ayer os hablaba de la triste desaparición de mi huerto urbano y que fue un elemento inspirador para escribir una novelita de 50.000 palabras (“Te voy a llevar al huerto”) de esas que se clasificaban como chick-lit, que no es otra cosa que una historia de amor, alrededor de un huerto.

Nunca suelo releer lo que escribo, pero, con los sentimientos a flor de piel por la autodestrucción del cajón de madera contenedor de mis hortalizas y verduras, lo he hecho en plan homenaje. La verdad es que me lo pasé en grande, escribiendo esta historia y me ha vuelto a pasar, leyéndola. No hay que olvidar que no soy imparcial…

La mayoría de textos sobre el huerto, son los que iba publicando en el blog, que se convirtió en la bitácora de la evolución de mis tomates asesinos, los ajos rebeldes, la lechuga Pepita, las guindillas contorsionistas o los diez cacahuetes. Estos posts se convirtieron en parte esencial de la historia.

También recuerdo la dificultad para escribir las escenas de sexo. No había manera. O las veía cursis, o demasiado realistas. Tuve que buscar el equilibrio… Costó lo suyo.

No sé el motivo por el que dejé que los personajes protagonistas se llamaran Calixto y Melibea. Aunque el tema de La Celestina daba para mucho, no me negaréis que son nombres inusuales en estos tiempos. Creo que hay unas 44 Melibeas en España y 1326 Calixtos… No obstante. introduje un personaje secundario que s ellama Paco, para compensar…

Al final, “Te voy a llevar al huerto” se convirtió en algo más que una historia de amor. Fue y sigue siendo, un entusiasta manual de cómo poner un huerto en tu vida. En la última parte de la novela, hay un decálogo para los futuros hortelanos urbanos. O un intento descarado, en diez puntos, de convencer a los lectores de que planten , ya, una tomatera en su terraza. El último punto dice:

10-. Como suele pasar con estas cosas, por mucho que te digan…nada es comparable a vivirlo. ¿Qué esperáis? ¡Plantad un huerto urbano!

Y, en plan autobombo, os  dejo aquí la novela,  por si algún valiente se atreve a que lo lleve al huerto…

Mi huerto urbano descansa en paz…

Me cuesta despedirme de mi huerto urbano.

Esto empezó en Mayo del 2012… Parece que fue ayer…

Me cuesta despedirme de las experiencias acumuladas en estos seis años que tanto juego me han dado en el blog y que me inspiraron hasta el punto de escribir “Te voy a llevar al huerto” en mi único Nanowrimo completado.

Me cuesta despedirme de los tomates cherry, las guindillas, las lechugas, la rúcula, el perejil, los pimientos, los cacahuetes ( sólo me salieron diez!), los ajos, el brócoli, los guisantes, la albahaca, el tomillo, la estevia, los berros, las zanahorias jíbaras…El abono, el entutoramiento, las malas hierbas, el riego…

También me acuerdo de los caracoles, la chinchilla, las mariposas, las mariquitas y de los pájaros que se zampaban mis fresas…

 

Nos deseaba Feliz Navidad o amor…

Pero se ha venido abajo. La madera ha dicho “basta” y se ha derrumbado. Ya no hay huerto…

Como muestra de respeto, dejaré ese “vacío huerteril” hasta que el ánimo me acompañe y vuelva a aparecer otro cajón lleno de tierra en mi vida, dispuesto a darme tanto juego como lo hizo el anterior.

Reciclados los tablones que se pudieron salvar , descanse en paz…