Su trigo, nuestro pan.

Al volver, me reconecto con el mundo. 

Leyendo la actualidad política, recuerdo mi estancia en el pueblo. Este año, conocí a gente joven que intenta desarrollar su proyecto vital en el entorno rural. Agricultores que intentan profesionalizar su trabajo en el campo: hablaban, con ilusión, de su afán por cosechar grano de máxima calidad, utilizando productos naturales y tecnología para optimizar resultados.

También, de cómo se enfrentan a problemas básicos de vida que suenan a los de los urbanitas, pero son más acusados y trascendentes en esos preciosos pueblos remotos. La mala comunicación de la red de transporte, la falta de conectividad, la falta de médicos, de colegios cercanos para los niños, el exceso de burocracia que les obliga a desplazarse aquí y allá…

Son el futuro. Son pocos y les cuesta hacerse oír, pero si se les escuchara, podríamos explorar todas las posibilidades que tiene esa España, mal llamada vaciada. Lo que está es abandonada. Se abandona el talento de esa juventud que se arriesga y apuesta por el campo y también se abandona la materia prima de un país de primera. Tenemos sol, campo, montañas, mar, y, hasta ahora, un buen clima…

Los resultados electorales dejaron fuera a los partidos que representaban esa España tan particular y, a la vez, tan importante. 

Pienso en esos jóvenes agricultores y en la importancia de tener pueblos habitables y no solo ciudades habitables. Que la elección de ciudad o de pueblo, para desarrollar un proyecto vital, sea en igualdad de condiciones porque tal y como vienen las cosas, en esta llamada Crisis de Civilización, un semiconductor puede quedar inservible pero el trigo, está ahí desde hace más de 14.000 años. 

Y su trigo es nuestro pan.

Mientras tanto, solo hay que leer el periódico del día para ver cuáles son las noticias de cabecera. Es desconcertante observar cómo, en el plano nacional, se obvian temas muy básicos y se hace una política de paja.

No pesa casi nada y sirve para dar de comer al ganado.

NB : Por cierto, el pan del pueblo, un tesoro de valor incalculable…

Extrañamente caluroso…

Estos días, hemos exclamado muchas veces “¡Qué calor!”. Parece lo normal para la época:  agosto y temperaturas elevadas. También sabemos qué cada vez hará más calor. Y lo vamos asumiendo y soportando con nuestro ventilador, aire acondicionado, piscina, mar, ducha, agua fresca, sombra… Pero hay algo diferente y extraño en estas tres “olas de calor” que se ha marcado este verano del 23.

Foto de Vika Wendish en Unsplash

Suelo acudir, a mediados de agosto, a la Fiesta Mayor de un pueblecito en Huesca, muy cerca de Jaca. Durante el día, hace calor (cada año más, es verdad) pero por la noche, el ambiente es fresco. Un regalo maravilloso.  Las primeras veces, acostumbrada a las noches mediterráneas, no llevaba nada de manga larga en la maleta, así que acababa la noche con sudadera prestada.  Ya experimentada, nunca me falta algo que ponerme para estirarme en el monte y ver la lluvia de Perseidas, un poco abrigada. Este año, mientras la orquesta sonaba y la gente bailaba en la plaza, la temperatura era de 37ºC. Perseo me regaló una espléndida visión de puntos brillantes danzando en el cielo, eso sí, sudando la gota gorda y con más mosquitos que nunca. Como os digo, una experiencia extraña…

Foto de sheri silver en Unsplash

Después en el Alt Empordà. Abriendo las ventanas de día, el calor es soportable y por la noche, sin necesidad de abrigo, hay un descenso de temperaturas muy agradable. Y, de vez en cuando, una tramuntana suave y refrescante. Pero, eso, ahora mismo, son recuerdos del pasado.  Hay unos vecinos holandeses que llegan cada año, la tercera semana de agosto. Suelen cenar en la terraza. Me gusta oír el tintineo de los platos y cubiertos y el rumor de sus voces. Junto con los grillos nocturnos, es un símbolo del verano que me da una sensación de paz. De tradición. Este verano, no los oigo en el porche. Si que percibo el zumbido de su aire acondicionado… Hoy he hablado con ellos y están sorprendidos por la temperatura, la desaparición del aire que nos hacía de ventilador natural, de las calles, por la mañana, hechas un horno y las noches bochornosas. Les he dicho que pronto se acaba y que vendrán lluvias y tiempo más “normal”. Hemos mirado el campo seco y todos hemos deseado que ojalá sea verdad. Que llueva. Que refresque. 

Foto de Melissa Walker Horn en Unsplash

Que lo extraño no sea recordar las fiestas del pueblo con una chaqueta o a mis encantadores vecinos, cenando en su terraza…

NB : Fotos refrescantes de Unsplash.

Cuadro electoral y caluroso.

¡Qué calor!

El calor extremo es el protagonista de estos días. Me temo, que lo será los próximos veranos de nuestras vidas e incluso, tendremos calor en primavera. La ciencia lleva años y años advirtiendo de los efectos del cambio climático. Un cambio que conlleva una emergencia, una crisis global y planetaria.

¡Qué calor!

Para despistar y esquivar al calor, he estado pintando. Me ha salido un cuadro de tonos anaranjados calurosos, con una ventana redonda verde y azul que podría ser la esperanza y el agua. 

¡Qué calor! 

Entonces me he dado cuenta de que este calor infernal, es “el cambio climático”, en persona, con su propia campaña electoral y haciendo sudar a todos, incluidos aquellos que lo niegan. 

Le cedo mi cuadro para su campaña y , como no hay Planeta B, espero que gane las elecciones.

¡Qué calor!

Buganvilla y olivo.

Fotos para mi colección de Unsplash.

Con la buganvilla de protagonista, la planta colorista que es símbolo de mis veranos.

NB : La foto más vista ( 281.836 ) y más descargada (1.519) de mi perfil en Unsplash es esta:

Un pequeño olivo en maceta de arcilla.

Símbolo de la paz… Eso es bueno.

Feliz Verano!

Dialogad, dialogad, malditos…

Ilustración de Saul Steinberg

Han pasado cinco años de este post y lo puedo publicar sin cambiar ni una coma. Lo único que puedo añadir es : que triste…

Leer la prensa con tranquilidad y más exhaustivamente era un placer.Y digo que «era» porque, a medida que voy leyendo sobre los acontecimientos nacionales e internacionales y como los gestionan los seres humanos nacionales e internacionales, van convirtiendo la lectura en un displacer. Añadid, la televisión y Twitter…

Si algo queda claro , a una mente básica como la mía, es que esos seres humanos en todo el mundo, que dirigen el cotarro,  han perdido o no han tenido nunca una característica básica del ser humano  : la dialogicidad.

«El diálogo no impone, no manipula, no domestica, no esloganiza.»

hablen

La dialogicidad es la postura epistemológica en donde reconocemos que el diálogo se encuentra en la base de todos los procesos del conocimiento.

«En el anti diálogo se quiebra aquella relación de simpatía entre sus polos, que caracteriza al diálogo. Por todo eso, el anti diálogo no comunica. Hace comunicados.»

Dada la importancia de esta habilidad básica para la resolución de problemas , ¿Se podría medir esta característica/habilidad de alguna manera para elegir a quien nos representa?

Apuntando más alto : ¿Podría ser una condición sine qua non para cada uno de los líderes de cada uno de los partidos políticos , que se presentan a unas elecciones?

¿Cómo lo hacemos?

 

dialogo

 

NB  : Dialogicidad. Término acuñado por el pedagogo brasileño Paulo Freire,  que basaba su metodología de aprendizaje en el diálogo. Las citas, también son de Paulo Freire.

 

 

 

Una ayudita.

Hace calor.

Es verano y es normal pero hace mucho calor. Y antes. No se ha querido esperar…

Para creerse que hace menos calor , se necesita un kit de imágenes refrescantes o «ayuditas».

Pensar que estás ahí debajo es una ayudita.

Foto de Falaq Lazuardi en Unsplash

Más asequible: prepararse una limonada con mucho hielo. Una ayudita.

Foto de Melissa Walker Horn en Unsplash

Instalarse en el fondo de una piscina. Imposible pero refrescante. Otra ayudita.

Foto de Jakob Owens en Unsplash

Y la ayudita final : unos helados.

Foto de Heather Barnes en Unsplash

Foto de Miguel Javier en Unsplash

Street Art (relatado).

Street-Art de Pejac (en París)

Cada vez hacía más calor. Se oían truenos.

Se asemejaban a unas carcajadas infantiles, distorsionadas y a un volumen que reventaba los tímpanos….

Estábamos desconcertados.

Corríamos, corríamos, corríamos…Huyendo del haz de fuego que aparecía de repente.

Desesperados.

Elegía a uno de nosotros y lo carbonizaba…

Seguimos huyendo pero, por poco tiempo …

Se nos acaba la pared…

 

Asombro, miedo y «acojonante».

A veces, las palabras parecen esquivas, y la mente se queda en silencio, incapaz de encontrar la chispa creativa necesaria para escribir un post. La pantalla en blanco se convierte en un desafío abrumador. La falta de ideas se cierne como una nube gris, frustrando nuestros intentos de plasmar pensamientos en papel.

Pero en esos momentos de bloqueo, debemos recordar que la inspiración puede surgir de las situaciones más inesperadas. Observar el mundo, sumergirse en diferentes experiencias y permitirse el tiempo para reflexionar, son puertas que pueden abrirse a nuevas ideas. La clave está en perseverar y confiar en que la musa volverá a encontrar su camino hacia nosotros.

En este momento, empiezo a escribir yo, en plan humano, tecleando, porque el texto que acabáis de leer , lo ha generado ChapGPT y la imagen, DreamStudio. Lo que aparece en este momento en mi mente imperfecta es la palabra «acojonante» que según la Inteligencia Artificial es : «Decimos «acojonante» para expresar asombro o admiración ante algo impactante o sorprendente. Aunque su origen es relacionado con el miedo, en el uso coloquial adquiere un tono informal y enfático. Es una forma de resaltar algo extraordinario o impresionante, superando las expectativas.» También me advierte que tenga cuidadín con la palabra : «Es importante mencionar que se trata de una expresión informal y puede ser considerada vulgar en ciertos contextos o por algunas personas. Por ello, es recomendable utilizarla con precaución y tener en cuenta el tono y el público al que nos dirigimos al emplear esta palabra en una conversación o en un texto.»

Yo lo utilizo en sus dos sentidos : asombro y miedo.

Esta última imagen también es humana : hay una foto base que hice de un marco que pinté de negro pizarra . Le he dado el efecto, la he convertido en B/N y le he puesto el texto. Un generador de imágenes por IA , esto lo hace en segundos. Pues eso…

Hacedoras de sonrisas.

Son ilustradoras, especialistas en humor gráfico. Analistas sociales, altavoces de la realidad más íntima. Hacedoras de sonrisas. ¿Apetece sonreír viendo un dibujo? Pues , venga.

Flavita Banana

 

Pedrita Parker

Monstruo Espagueti

Ana Belén Rivero

Agustina Guerrero

Y una de las pioneras, la gran Maitena.

 

Una viñeta de Mafalda.

Una.

Nos iría bien si nos Mafaldizáramos

Feliz viernes a todos.