Doma.

Se me resisten.

La primera semana, está siendo difícil.

Siento las suelas rígidas y las costuras laterales se están haciendo presentes en la zona lateral de mi pie. Lo he buscado en la red y es en el músculo flexor largo del dedo gordo y el musculo oponente del dedo meñique. Es decir, los dos lados…

En unos días, notaré que la piel del calzado se ablanda y mis pies dejan de gritar de alegría cuando me saco las albarcas. Justamente, es lo contrario lo que busco. Que llevarlas, sea como andar descalza…

Y cuando empieza la doma de albarcas / abarcas, empieza para mí el verano…

NB : Ses avarques son originarias de Menorca. Son las mejores.

Verano 2017 ( en unas horas…)

Mañana día 21 de junio, a las 6h y 24m, el verano de 2017 dirá: ¡Hola! Ya estoy aquí, aunque parezca que ya está instalado hace muchos días…

Mirando la fecha de caducidad del verano 2017, he visto que tenemos 93 días y 15 horas para consumirlo. Terminará el 22 de septiembre .

No olvidéis que, una vez abierto, hay que mantenerlo en un lugar fresco.

¡Feliz Verano!

Fotos de Unsplash de Pineapple Supply , Maarten Van Den Heuvel y Jez Timms

El arte de las sombras.

Cuando veo una de estas obras de arte , me emociono. Mi absoluta incapacidad para hacer algo así ( ni tan siquiera me salen las sombras chinas típicas que se hacen con las manos), convierte a estos montajes artísticos en propuestas mágicas.

Un ser humano ha creado una imagen ( en algunos casos de una belleza increíble) teniendo en cuenta las sombras que proyectan piezas, objetos …cosas… Es un juego con la luz que me fascina.

Obras de Kumi Yamashita

Hay una doble propuesta de arte : la que crean los objetos , específicamente dispuestos para ser proyectados  y otra, más efímera, que es la de la sombra que recrean…

Ahora, imaginad por un momento que en vez de utilizar formas geométricas, letras , números de aluminio, madera y otros materiales «nobles», alguién hace lo mismo con «basura».

Donde unos ven una montaña de desperdicios, otros lo que ven es lo que da de sí una sombra. Es lo que han hecho los artistas británicos Tim Noble & Sue Webster: Han visto y han recreado para nuestros ojos, lo que se puede hacer con «cosas» y «luz»… Y esas «cosas», las han obtenido reciclando basura, pilas, madera, etc…

¿Es o no magia?

El Trío del Verano.

Hawi vino a casa hace dos años. Al año siguiente, la acompañó Sumi.

Con sus mínimos diez centímetros, me alegraban cada mañana, al salir por la puerta, y verlos con sus movimientos de cintura: un, dos, un, dos… Llegó el invierno y siguieron funcionando. Menos tiempo, con menos energía, pero la meteorología de Barcelona ha sido benévola y este año, no han pasado mucho frío… Todo iba bien hasta el día del viento…

La ventolera los hizo caer al suelo y se descompusieron en tres piezas. Los volvía a recomponer y Hawi, recupero el movimiento, de una forma más suave y, a veces, más arrítmica, pero siguió funcionando. Sumi, no. El muchachote, el más grande y más fuerte, se quedó paralizado. Algo se truncó, fatalmente, en el cargador de energía solar…

El sábado estuve en la tienda de la que provienen y vi a otra Hawi en una zona de Outlet. La he traído a casa. Hawi 2 se mueve enérgicamente y Hawi 1 , a su lado, parece más frágil, más delicada. Es de otro color, más morena y no tiene la misma expresión en su rostro. Aunque todas sean piezas de un mismo molde, hay un no sé qué que las hace diferentes.Lo más curioso es que me gusta más, la que está modelada por el tiempo…

Total, que ahora tengo un trío peculiar. La elegante, el quieto y la enérgica, a la que voy a darle una oportunidad. Los veré cuando salga de casa y serán “El Trío del Verano 2017”.

NB : Quedan ocho días para que llegue el verano!!! Ya!!!

La naturaleza, protesta.

Y , como no podía ser de otra manera, lo hace con belleza.

Una de mis aficiones, cuando estoy en una playa, es recoger los cristales pulidos que arrastra el mar hasta la orilla. Con ellos, he hecho cuadros y he ido llenando un precioso jarrón…Los hay de muchos lugares y siempre he estado encantada con mis cristalitos…

Me llevas a esta playa llamada Glass Beach en Fort Bragg (California) y me da un colapso. Pocas veces, he encontrado muchos de golpe. Es un ir paseando, con la vista en la orilla y localizarlos, poco a poco.

Siempre he sido consciente de que eran piezas que el mar moldeaba pero que eran ajenas a él. La versión poética  es la que explica una historia en la que el mar recibe una botella, por ejemplo, el tiempo la hace añicos y el agua la pule y le da forma para que después el oleaje la deposite en la orilla y… un paseante la recoja.

La versión realista es la que dice que el ser humano, en su faceta de depredador ( marrano), tira botellas y desperdicios de cristal al mar. O sea, restos. Basura. La naturaleza que además de sabia y hermosa, resulta que es de un bonachón que no se acaba, en vez de provocar un gran maremoto que barra a ese virus contaminante que es el hombre, lo que hace es regalarnos precisos cristales pulidos y…que un paseante los recoja y que haga un cuadro, por ejemplo… ; – )

Lo que ha pasado para que la Glass Beach sea lo que veis en las fotos es lo siguiente :

Los residentes de la zona de Fort Bragg, convirtieron sus costas en su basurero particular durante 18 años, de 1949 a 1967, arrojando sus desperdicios sin ningún tipo de control al mar en la zona que llamada en tiempos The Dumps (Los vertederos).

En 1967, el comité de calidad del agua de la costa norte de Estados Unidos prohibió que se siguieran arrojando desperdicios al mar y cerraron el lugar. Estuvieron hasta el año 2002 limpiando la playa, desde entonces las olas y la marea han estado puliendo y devolviendo a tierra las miles de toneladas de vidrio que la gente tiró sin ningún pudor al mar, convertido en lo que vemos.

Ahora, más de 30 años más tarde, la “madre naturaleza” ha recuperado esta playa. Años de acción de las olas golpeando han depositado toneladas de vidrio pulido en la playa.

De concienciaeco.com

Esta playa que tanto me ha llamado la atención es ahora un Parque Estatal, protegido. No te puedes llevar los trocitos de vidrio ya que son una llamada de atención de la madre naturaleza. Una evidencia del abuso a la que la sometemos aunque sea  una evidencia hermosa.

Son restos de cosas de vidrio que deberían haberse  reciclado (con la energía que ahorra el reciclaje de una botella, se podría mantener encendida una bombilla de 100 vatios durante 4 horas) pero que jamás, deberían haber caído en nuestros océanos.

No dejaré de recoger cristales de colores (me encanta encontrar de color azul) pero me lo tomaré como un trabajo de acabado en la tarea de reciclaje de la naturaleza. Me los llevaré de la playa , donde nunca debieron que estar y se convertirán en un mensaje de concienciación ecológica para todo aquel que me pregunte por los cristales del jarrón o los que pegué en aquel lienzo…

Lo que no puedo prometer es que si me encuentro cerca de Fort Bragg, no vaya a la Glass Beach y salga con los bolsillos llenos… ; – )

Réquiem por el cuadro que ya no existe…

Llámalo “Arte efímero” para quedar bien, pero, en realidad, es un cuadro que se ha ido descomponiendo con el tiempo. Lo “pinté” (por decir algo, porque me dio por pegar cosas…) en el 2011 y tras seis años de vida, la gran obra de arte ha perdido muchos de sus elementos originales. Le ha dado el sol, el color ha perdido fuerza, se han caído estrellas, bolas de mimbre…Total, ha acabado en mi zona de “reciclaje” que es un espacio en el trastero donde tengo bastidores que, algún día, pienso repintar… Ya tengo overbooking en esa zona…

He recordado como era en su juventud y que le dediqué un post y le hice fotos…

Descanse en paz en el trastero.

Luna escurridiza.

Menos mal que se ha dejado fotografiar, porque ya me estaba mosqueando con sus intentos de no dejarse ver correctamente. La fase lunar que más me gusta, es la creciente y suelo estar atenta para dedicarle unas sesiones de relaxing cup of moon al anochecer, pero, últimamente, la tía se me escapaba. O había nubes, o bruma o yo no tenía mi cámara…

Y el otro día, por la tarde, un momento en el que no suelo mirar al cielo en su busca, me la encuentro allí. Camuflándose entre las nubes, pero…la he visto y…tenía la cámara a mi vera.

Ha habido intentos de fastidiarme la foto con algún #photobomber que otro, pero al final, lo he conseguido.

El huerto y la infusión de ajo.

 

Es un cajón de madera de nada, pero, de vez en cuando, requiere de mi atención. En ediciones pasadas, ante la novedad, mis crónicas sobre el huerto urbano, eran más frecuentes, pero, con el tiempo, me he ido acostumbrando a su presencia y no le hago tanto caso… Él lo nota y me da un toque: ¡Eoooo! ¡Estoy aquí! Esta vez, unas manchitas blancas en algunas de las hojas del perejil y en dos tomateras que no prosperaron, me alertaron de la presencia de pulgón, ácaros o cualquier bicho susceptible de ponerse tierno y darse el banquete del siglo con mi huerto.

Así que preparé la poción antiséptica-ecológica-preventiva que tan bien me ha funcionado en las dos últimas ocasiones de invasión: la infusión de ajo. Cinco cabezas, machadas en el mortero a conciencia. La “pasta de ajo” se coloca en un recipiente con un litro de agua. Tapado y en reposo durante 24h. Al día siguiente, lo calientas a fuego suave durante 20 minutos. Una vez la mezcla se ha enfriado, se cuela, se pasa al difusor y se rocía el huerto con la poción. Mejor, de tres a cinco días seguidos y al atardecer. Un experto me dijo que la solución se oxida y deja de ser eficiente si le da el sol…

El invento funciona, pero… estas fotos huelen a ajo que no veas…

¿Lo notáis?; -)

El “Yo lo hago todo, pero no”

Hasta ahora , mi Human(zoo)lógico particular se compone de :

El Vampiro de Energía

El Yoísta-Cactus

El Esponja

El Sabelotodo Plus

El Ojos Que No Ven

El Critico-Porque-Si

Y ahora, se suma el «Yo-Hago-Todo-Pero-No»

Este es un espécimen del Human(zoo)lógico cuya característica principal es atribuirse todas las acciones que requieren esfuerzo y compromiso en el círculo familiar y social.

Cuidados, gestiones, interés, soluciones, compañía, … parece que, todo, lo “haga” él. Suele reivindicar la eficacia de sus acciones y su estrés por las múltiples cosas que hace. Si no es por él, el barco se hunde. O el mundo se acaba, eso ya depende del grado de intensidad del espécimen.

Lo más curioso es que, aunque el mundo externo es totalmente consciente de la realidad, que suele ser que son los demás, los que en silencio y sin tanto espectáculo de promoción, van haciendo y solucionado, él cree todo lo contrario.

Eso es lo peor de este sujeto: se lo cree. Esa es la opción más benévola: su distorsión de la realidad es tal que roza lo patológico, pero…hay una opción malvada: sabe que no hace nada pero, oye, la gloria se la quiere llevar sea como sea.

Cuando te encuentras con un “Yo lo hago todo, pero no”, lo mejor (aunque haya que hacer un ejercicio de contención en la respuesta) es dejar que se autoproclame “el hacedor” y que se vaya lo más rápido posible para que los demás puedan seguir haciendo.

Habitualmente, son sujetos inútiles…

Nb : Y que conste que he puesto esta ilustración por lo de inútil pero, yo creo que la primera rebanada del pan de molde, sirve para que no se seque tanto la que viene a continuación… ; – )

Tres píldoras exquisitas.

La delicada porcelana de la artista londinense Vanessa Hogge.

Los pasteles , increíbles, de la Boulangerie Tortik Annushka en Moscú.

La escultura gigante de Lorenzo Quinn para la Biennale de Venecia de este año. Un alegato contra el cambio climático en las paredes del Hotel Ca’Sagredo.