Una coliflor muy bonita.

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Esto es Brassica oleracea , conocida como romanescoUna variedad verde de coliflor que viene de Italia. Cuando la vi por primera vez, pensé que era un brócoli que se había pasado de tiempo o había florecido por no cosecharlo. 

También que podía ser un híbrido alienígena por esa estética tan perfecta, pero, no. Presenta geometría fractal en su estructura. La cantidad de inflorescencias que compone el romanesco es un número Fibonacci. El misterio de las matemáticas en la naturaleza ya me llamó la atención y, hace años, escribí este post “Belleza matemática o el misterio de Fibonacci”.

Pues el romanesco tiene esa belleza matemática.

Además, con apenas 8 minutos de cocción con agua, una pizca de sal y un chorrito de aceite de oliva, es una verdura suave, cremosa y de sabor excepcional.

A partir de hoy, muy fan de la coliflor bonita.

Estamos en paz.

Hace unos días, os hablaba de los Relatos en Cadena que convoca la Cadena Ser y Escuela de Escritores. 

Este año voy a intentar ser constante y es que, a veces, para escribir, necesito un “estímulo” extra. A mí, que me den la frase de inicio, me activa el proceso de creación. Y es emocionante saber que alguien está evaluando tus textos. El de la semana pasada, con la frase de inicio “Su padre es un tal José Luis”, me pilló el jueves, muy tarde. Apenas quedaba una hora para el cierre de la convocatoria y lo del tal José Luis me costaba. 

Este fue el resultado.

El Doctor Ramírez

Su padre es un tal José Luis, murmuraban al paso del niño. Un crio feliz con numerosos candidatos a padre a los que le iban cambiando el nombre. En el pueblo, se comentaba que era un tal José Ramón y en la peluquería apostaban por un tal José Fernando.

Él sabía la verdad. No había ni José Luis, ni José Ramón, ni José Fernando. Solo una aportación anónima en una clínica de fertilidad. La madre y la Tita Josefa, su otra madre, lo habían decidido así.

El Doctor Ramírez, pediatra de especialidad, saludó a la preciosa familia. 

Hoy tocaba consulta.

Foto de Etienne Girardet en Unsplash

Como me consta qué a muchos de los lectores de este blog os gusta escribir, dejo aquí la frase de inicio para esta semana. 

“Estamos en paz»

Aquí podéis enviar vuestros textos de 100 palabras, de forma sencilla, mediante formulario. Hay tiempo hasta este jueves a las 12:00.

¡Vamos a encadenarnos!

La chica de los globos de helio.

Foto de Florian Klauer en Unsplash

Estoy en una tienda de artículos para fiestas. Quiero comprar unos globos de helio para un cumpleaños. Cuando he entrado, ya he notado la resaca de la Navidad. Dos chicas iban guardando todo el stock navideño sobrante. Tenían que actualizar la decoración y volver a cumpleaños, disfraces y ya, asomando en el horizonte, el Día de San Valentín. 

En el mostrador, otra chica. Está decorando unos globos dorados con un “40” bien hermoso. Suspiro con envidia por el número. Yo voy a por uno rotulado con la edad en forma de estrella y otro, en forma de corazón con un nombre. Ya se le intuye desgana en la forma de inflar el globo y en como escribe la edad con una horrible purpurina negra. Por lo que veo en el mostrador, aún le quedan 15 o 20 globos más por hacer. 

Le pregunto si alguien me puede atender y me entero de que sólo ella infla y rotula los globos. Le pido mis dos globos, pero me dice que tiene que acabar ese encargo. El de los “40”. Es para las cinco de la tarde y son las dos. Tiempo, tiene. Me cuesta muchísimo gustarle a la chica que infla globos. Ni sonrisa, ni amabilidad: nada funciona. Le pregunto por la persona que me atiende habitualmente (el último trimestre del año, se me acumulan cumpleaños) que es encantadora y, encima, tiene una caligrafía preciosa. Está de vacaciones. Recuerdo que me dijo que la tienda era suya y, como si la conociera muchísimo, le digo a la chica que infla globos, que la dueña me hubiese inflado y rotulado mis dos pequeños y sencillos globos sin problema.

Y, ahí, hay un quiebro. Tampoco es que sea una respuesta especialmente alegre o empática. Me otorga, benévola, diez minutos de espera. 

Pasado el tiempo de descuento, tengo los dos globos. Me ha rotulado el “89” que yo quería, con la purpurina negra, aunque yo le he pedido otro color. Me ha penalizado, vamos.

Foto de Amy Shamblen en Unsplash

Salgo de la tienda, con los globos cogidos de la mano. Ni me he atrevido a añadir la pesa para el suelo.  Le he pedido dos más, sin rotular. Mejor sin nada que con desgana. La gente me sonríe al pasar. Es chulo llevar ese ramillete multicolor y flotante en la mano.

Y he pensado, con pena, en la chica que infla globos. Debe tener 20 años y aunque infla globos para una fiesta de 40 y una pesada, le ha pedido uno con un 89, está malhumorada. Si la chica que infla globos de helio me lee, le deseo que sonría más. Es joven y aún puede hacerlo muchísimas veces a lo largo de su vida. Y no lo digo por los demás. Es por ella, se sentirá mejor y hasta puede ser que los globos le salgan más simpáticos.

Foto de Madison Oren en Unsplash

Como nota final: la homenajeada de los 89, ha insistido en dar la vuelta al “9”, convertirlo en un “6” para ubicarse en unos fantásticos 68 que, aunque ya hace muchos años que no los tiene, le siguen pareciendo muchos. Quería cambiar las velas de pastel (no ha podido) pero riéndose mucho, le ha dado la vuelta al globo de helio con el 89 en purpurina negra para no verlo.

¡Exclamando!

Dicen que en los inicios de la escritura, las frases se encadenaban sin ningún tipo de indicación y , por eso, era tan importante leer en voz alta para darle al mensaje, un significado correcto. Hubo que esperar a inicios de la Edad Media para que se separaran las frases. Más tarde, se introdujeron los puntos , las comas , los paréntesis, etc. Lo que llamamos , signos de puntuación.

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A mí siempre me ha gustado mucho el signo de exclamación o admiración. Difícilmente podríamos entender bien el lenguaje escrito sin ¡la prosodia!, es decir, el tono, el acento y la entonación. El origen de este signo no está muy claro. En Internet se desarrolla la teoría siguiente : «Una de las teorías explica que estos signos surgieron de la expresión en latín io que significa «gozo, alegría», y que la superposición de la i sobre la o sufrió una transformación similar a la de los signos de interrogación.» La realidad es que los estudiosos de la paleografía no han encontrado pruebas consistentes de que así sucediera.

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Pero, fuera como fuera que llegara a nuestro lenguaje escrito,  tenemos un símbolo universal (!), que reconocen casi todos los seres humanos del planeta, que sirve para exclamar, para enfatizar y para advertir (es la señal mundial de «precaución»). Además, enfatiza las interjecciones que son esas curiosas palabras que expresan tanto con tan poco: ¡Oh! ¡Ay! ¡Guau! Todo ello condensado en un palito, anclado en el texto por un punto.

No es lo mismo decir Te quiero que ¡Te quiero!, ni escribir Gracias que ¡Gracias! Y si añades más de esos palitos, más sentimiento que le pones: ¡¡¡¡¡Te quiero!!!!! O ¡¡¡¡¡¡Gracias!!!!!!.

Nuestra lengua es la única que coloca los signos al principio y final de la sentencia. La norma data de 1754 cuando la recién creada Academia de la Lengua, lo propuso como facilitador en la comprensión de los textos. Debo admitir que muchas veces, utilizo el signo en el modo anglosajón y omito el símbolo de apertura.

Craso error, además de falta ortográfica, ya que nos permite situar la entonación (y el significado) en el momento correcto para su lectura. Es una ventaja para el lector y una herramienta para que el que escribe pueda transmitir fielmente, la prosodia de su escrito.

¡Feliz miércoles!

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NB : Hay once los signos de puntuación: punto, coma, punto y coma, dos puntos, comillas (pueden ser simples o dobles), paréntesis, signos de interrogación, signos de exclamación, puntos suspensivos, guión y raya.

Presagio.

Acabar y empezar el año en buena compañía.

Que la compañía tenga ya muchos años de compañía y los que vendrán.

Y, flores.

Flores de colores alegres, intensos y vibrantes. 

Como un presagio, sutilmente perfumado, del futuro que ya está ahí.

Y si no es una señal “mística floral “del destino, me conformo con su belleza, pero creo que tiene toda la pinta de un buen presagio…

#2023

Foto de Annie Spratt en Unsplash

Una vez digerida la Navidad, toca enfrentarse al Fin de Año. 

Llega el momento de las listas, de recordar los mejores momentos, de la recopilación de los eventos históricos del año que se va, de iniciar (o no, eso cada uno) un periodo reflexivo de lo que hemos hecho bien, mal y de lo que queremos para el año venidero (después ya veremos cómo va), de sentir la velocidad endiablada del tiempo… 

Una fecha que es simbólica para unos y, para otros, es un día más en ese discurrir de semanas y meses encadenados.

Foto de Julia Kuzenkov en Unsplash

Lo mío no es muy trascendental y lo celebro con fresas. Por mi odio a las uvas, tipo el de Mafalda a la sopa, me tomo mis 12 piezas de fresas (los fresones grandotes se deben partir en dos para ir a buen ritmo) y lo que le pido al año que empieza es: acierto para capear lo que pueda venir y predisposición para disfrutar de lo bueno que espero que venga.

Eso es lo que os deseo a todos para el 2023: acierto en la gestión de la vida y predisposición para disfrutar de todas sus cosas bonitas que suelen estar siempre ahí, pequeñitas y simples, pero no sé por qué, muchas veces no las vemos…

Y, un deseo para el mundo, aunque desgraciadamente ya es un concepto utópico, la paz.

Que la dejen salir de su caja.

Los pingüinos vuelan.

¿Pueden volar los pingüinos?. En principio, tu mente analítica recupera la información que tienes sobre el pingüino y te dices, «nadar, sí . Volar, no«.  Respondes que lo que tienen son aletas y no alas. El pingüino no vuela, por supuesto.

Entonces, te informan que los estragos del cambio climático son tan graves que científicos en una base de la Antártida han grabado unas imágenes en las que se observa que los pingüinos , vuelan. El deshielo del planeta, a una velocidad vertiginosa y no evolutivamente «normal», ha modificado aspectos y conductas de los animales que habitan en la tierra. Para evitar la extinción, el pingüino ha utilizado sus aletas para volar. Sólo ha ocurrido en la especie de pingüinos Pygoscelis adeliae.

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Así que si ves un pingüino volando, no te alarmes. El calentamiento global está empezando a cambiar las cosas , se está convirtiendo en algo tan peligroso que ha conseguido hacer surcar el cielo, a una de las aves vivientes que no vuela por definición ( y por genética).

NB : Por sí alguien se ha quedado con la duda ; – ), los pingüinos voladores fueron una brillante inocentada de la BBC , en el Día de Los Inocentes del 2008. Cada año lo vuelvo a oír. Y dudo ¿Será el mismo fake o, realmente, pasado este tiempo y con lo que le vamos haciendo al planeta… hay pingüinos que vuelan? Ahí lo dejo…

 

Felices Fiestas.

Aún con el recuerdo de las canciones de Serrat en el Palau Sant Jordi de Barcelona, escribo estas líneas para desearos lo mejor en este periodo navideño: vacaciones, reencuentros familiares, huidas familiares, encuentros con amigos, regalos, viajes, comilonas, belenes, Misa del Gall, Papa Noel, Reyes Magos, Tió, … Lo que vienen a ser Las Fiestas en el modo que cada uno elija y le vaya mejor.

Las letras de esas canciones del maestro Serrat, como pasa con Quino y su personaje Mafalda, nos hacen ver que hay cosas que aún se reivindican tantos años después.

Hay una viñeta de. Mafalda en la que todos los personajes piden un deseo: “Paz en el Mundo”. Yo quiero lo mismo en esta navidad 22 y los años venideros. Basta de guerras militares, ideológicas, religiosas, económicas. 

Y , siempre, verso a verso…

Felices Fiestas a todos.

Col impermeable a la defensiva.

De las Crucíferas (Col, Coliflor, Repollo, Coles de Bruselas, Col Rizada, Col Morada, Col Lombarda, Brócoli, etc.)

Ya la conocían los egipcios, también los griegos y más tarde, los romanos.

Durante el imperio romano, la col (o repollo) se consideraba un alimento milagroso. Lo que ahora llamamos “alimentos inteligentes” o “súper inteligentes,” ya los tenían fichados los romanos. 

La realidad es que la col tiene muchas vitaminas (A, C y D). También magnesio y potasio. Mucha fibra y poca grasa y nos mantiene hidratados. Una maravilla medicinal en formato natural. Se puede administrar sin receta.

El único inconveniente es que las crucíferas están preparadas para defenderse en caso de una amenaza de ataque.  De un depredador de su hábitat o de un humano con una olla de agua…

En sus tejidos tienen unas sustancias (glucosinolatos)llamadas precursoras de sabor. Contienen azufre y nitrógeno y cuando las muerde un animal o las cortamos con nuestro cuchillo, estas dos sustancias se liberan y se mezclan y se inicia una reacción que genera ese desagradable olor. Lo hacen para ver si te vas y las dejas en paz. 

Al procesarlas (hervirlas, hacerlas al vapor, etc.) desaparece el aroma. Eso sí, si te pasas de cocción sus compuestos de azufre se transforman en trisulfuros y estos son los responsables del olor fétido y persistente a col recocidaHay que cocinarlas en su punto y ventilar la cocina

Estas son coles que tengo plantadas. Como está haciendo calor para la época del año, no estoy consiguiendo grandes resultados alimentarios, pero si unas crucíferas preciosas para hacer fotos.

Sobre todo, después de haber llovido y con esas brillantes gotas de agua en la superficie.  Me acabo de enterar que las hojas de la col son impermeables. Su superficie está cubierta de unas columnas microscópicas de cera que forman una cutícula pulida por la que resbalan las gotas. Y, como todo en la naturaleza rezuma perfección, esto es para que, al deslizarse las gotas, limpien las hojas de polvo que impide captar la luz del sol para realizar correctamente la fotosíntesis.

Me va a dar pena comérmelas. 

Derechos de autor del Árbol de Navidad.

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Derechos de autor (mundiales) del Árbol de Navidad.

El Dios Freyr (Frey) reclama sus derechos de autor . Lo del Árbol de Navidad es de su autoría y desde tiempos ancestrales. Se le debe una fortuna incalculable, la verdad. Frey presenta como pruebas concluyentes, todos los estudios que versan sobre el culto a su divinidad en la tradición escandinava.

Él, el Dios nórdico del sol naciente, de la lluvia y de la fertilidad, es el responsable de que tengamos un abeto en nuestra casa, lleno de bolitas y luces de colores.

 

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En épocas remotas, cuando los hombres guiaban las cuestiones más transcendentales de su existencia con la observación de la naturaleza y sus ciclos, ya se sabía de la importancia vital del sol.

En el solsticio de invierno, cuando las noches eran más largas , se creía que el sol se moría y se celebraban todo tipo de ritos y ofrendas ligados a la luz para ayudar al Astro Rey. Al mismo tiempo, era el momento de renovación. De la aparición del nuevo sol , el nuevo período que volvería a hacer más largos los días.

 

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El Dios Frey representaba ese nuevo sol y el 26 diciembre, el día de su nacimiento , se celebraban ritos en su honor. La leyenda dice que la gente se reunía ante un árbol de esos bosques nórdicos ( que representaba el universo) y prendían antorchas para llenarlo de luz. Ese fue el primer árbol de navidad de la historia…

Siglos después, en el año 723, llegaron los cristianos evangelizadores . Un sacerdote llamado Bonifacio vio que en esas tierras germanas se practicaban cultos paganos alrededor de un árbol y decidió “customizar” el diseño y cristianizarlo. En plan brutote, corto el árbol sagrado, y lo sustituyo por un pino que adornó con manzanas (representaban el pecado original) y velas ( luz de Cristo). No existían leyes de Patentes y Registro de Marcas y , por lo tanto, pudo apropiarse de la idea impunemente.

 

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Hoy en día, las manzanas han dado paso a las bolas de colores. Y las velas, a las guirnaldas de lucecitas… Montamos Belenes, cantamos villancicos y nos visitan Santa Claus y los Reyes Magos pero… La idea básica de decorar un árbol en diciembre, hacer ofrendas y fiestas a su alrededor ( o sea, la atmósfera navideña) es originaria del Dios Frey .

Y es por eso que reivindica sus Derechos de Autor.

Queda dicho.

NB1  : Mitología Nórdica. Freyr (Frey) poseía la Espada de la Victoria (que sabía moverse y luchar sola por los aires). Posee el jabalí de oro Gullinbursti , que tira de un carro tan deprisa como un caballo al galope, y cuyo resplandor ilumina la noche; también el barco Skíodbladnir y un caballo que ignora todos los obstáculos. Es el dios favorito de los elfos.

NB2  : Ese árbol pequeñito y desastrado de la primera imagen, es el árbol de navidad de Charlie Brown de los Peanuts.

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NB3 : Este , hecho  con perchas, no sé si  debería pagar los derechos al Dios Frey… No es un árbol…

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