Una onironauta en potencia (III)

Previamente :

Una Onironauta en potencia (I) y (Parte II)

 

 

Ya estoy en la mitad del libro sobre los Sueños Lúcidos. Los autores son muy optimistas y consideran que habrá un momento en el que experimentarás uno de esos sueños y, por lo tanto, lo que hacen es darte consejos para que te “muevas” en ese mundo onírico.

Hay un apartado que es “Transporte” y aquí, he de deciros, que me he desmotivado un poco…

Empecé a interesarme por este tema después de experimentar un sueño en el que tuve consciencia de que era un sueño. Eso fue muy llamativo porque eliminó el miedo, la angustia y cualquier otra sensación negativa (creo que en el sueño estaba escapando de algo) y cuando pasé al estado (supuestamente) lúcido, lo que sentí fue como una gran euforia, un “ahí os quedáis”, un “hago lo que me da la gana porque este es mi sueño” y, claro, como estaba en uno de esos estados en los que te quieres mover y no puedes, lo de volar pareció una forma acertada de largarme. Sólo pude alzarme unos centímetros (5?) antes de despertar pero la sensación fue brutal.

Photo by Mohamed Nohassi on Unsplash

En el libro te dicen que volar en los sueños requiere de una serie de trucos y de entrenamiento. Tanto para despegar como para aterrizar. También para hacer giros y esquivar objetos… Mi cerebro quisquilloso me dice: si estoy en un estado onírico en el que no hay leyes físicas y las normas las creo yo, ¿por qué voy a intentar volar como si lo hiciera en el mundo real? Dan ejemplos: como Superman, con saltos, con algún artefacto… ¿?

Y, otra cosa, se menciona que cuando ya estés acostumbrado puedes decidir un destino. Por ejemplo: las Pirámides de Egipto… Pero yo no he estado allí jamás. Tengo una imagen mental pero no es real así que… ¿Qué Pirámides veré? ¿Las oníricas???

Photo by Simon Matzinger on Unsplash

De momento, lo más positivo es el haber creado el Diario de Sueños. No puedo recordarlos todos los días, pero cuando tengo esa pequeña huella y los escribo brevemente, me asombro de la capacidad del cerebro para jugar con los estímulos. Y de lo surrealista (y cabroncete) que es…

De momento, no pasa nada más. Sé que sueño, que no he vuelto a sentir que estaba en un sueño de forma lúcida, y que lo de volar… ni en sueños…

(To be continued)

 

 

¿Lo reconoces?

Ordenando unos cajones, he encontrado una caja de cintas de radiocassette. Unas originales de Joan Manel Serrat y Luis Eduardo Aute y otras grabadas en cinta virgen… Recuerdo el afán de grabar de la radio sin interrupciones publicitarias o la voz de locutor anunciando el título de la siguiente. ¡Qué rabia daba eso!..

Eran tiempos en los que llevaba mis cintas , grabadas de la radio, en el coche. Muchas y desordenadas. Nuestras cámaras de fotos funcionaban con carretes… ¿Recordáis la ilusión al abrir el sobre con las fotos en papel? Aquello de preguntar ¿Han salido las 36?. El teléfono estaba en un lugar fijo de la casa . La tele era gordota y había 2 canales. Un miembro de la familia era el que se levantaba a cambiar de canal , manualmente. Las latas de refrescos nos parecían «exóticas». Se fumaba en todos los lados ( hospitales, escuelas, universidades,  cines…). Nos poníamos hombreras con velcro. El casco, por ciudad, no era obligatorio. Había chiringuitos y bares de copas en primera línea de mar. NO había tanta mole de apartamentos en primera línea de mar. En verano, una avioneta de Nivea, surcaba los cielos y tiraba pelotas azules a la playa. Conocimos a Michael Jackson en su versión afroamericana ( la mejor) y pensábamos que llegar hasta aquí era…muy lejos.

Ya estamos aquí.

Cada uno evaluará si se está mejor o peor pero, estando aquí después de recorrer el camino, lo que seguro que tenemos es una buena provisión de recuerdos en nuestro almacén interno.

Busquemos los buenos , escuchemos esa canción de aquellos tiempos y disfrutemos del espectáculo.

¡Feliz Cumpleaños!

 

N. B : Esto es una autofelicitación… ; – )

 

 

Diversidad.

Las guindillas : una muestra de un sistema vivo en el que la diversidad es la clave.

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Las guindillas son diversas. El sistema les funciona.Cada una va a su bola y luce de manera distinta.

Unas engordan, otras se alargan, algunas se curvan y también las hay que van para adentro, con el objetivo de formar un circulo perfecto.

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Hasta hay de las que se enfadan y de las que se aman…

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Mini.

Fijaros en los objetos de referencia .

Unas grapas.

Libretas.

Archivadores y Post-it

O este maravilloso hombre bajo la lluvia…

 

Del artista japonés Tatsuya Tanaka, más aquí

Plan de fuga.

Detrás de esta luna creciente que veis, la misión china Chang’e 4, está haciendo cosas… Mientras hacia las fotos, pensé en la noticia que vi en Twitter: El primer experimento biológico de la humanidad en la luna.

Hace un par de días, se ha sabido que , en la cara oculta de la luna, se ha conseguido germinar una de las semillas ( la de algodón) que traían de la tierra.

El responsable del experimento, el profesor Xie Gengxin, dice que:

«Aprender sobre el crecimiento de estas plantas en un ambiente de poca gravedad nos permitirá sentar las bases del futuro establecimiento de una base espacial». Otro de los objetivos de estos experimentos es que la Luna, sea un lugar de “escala” para proveerse de material en el camino hacia Marte.

El año pasado, en el Festival científico Starmus en Noruega,  el gran Stephen Hawking dijo  : «Estamos quedándonos sin espacio y los únicos espacios a los que podemos ir son otros mundo» . «Es el momento de explorar otros sistemas solares. Expandirnos puede ser lo único que nos salve de nosotros mismos. Estoy convencido de que los humanos necesitan irse de la Tierra«.

Esto huele a plan de fuga que no veas…

 

Una onironauta en potencia (II)

Photo by Sylvie Tittel on Unsplash

Viene de aquí.

Voy descubriendo, en mis pesquisas sobre el sueño lúcido que, realmente, de los sueños ( y del sueño) no se sabe casi nada.  Si elimino de mi marco de trabajo a los místicos y tarotistas, lo que me queda es un campo vasto de desconocimiento en el que tanto puede ser que esto del sueño lúcido sea un deseo como que no, que sea un comportamiento neuronal específico con una argumentación científica que aún no tenemos disponible en esta época.

El libro que estoy leyendo es muy ameno y … optimista. Básicamente, te explican una serie de pautas para inducir los sueños lúcidos. No aseguran éxito seguro, pero sí que insisten en que es una habilidad disponible en todas las personas que duermen. Otra cosa es que esté oculta, no entrenada y …que sea más difícil de lo que parece, engañar a nuestro cerebro. También aportan experiencias de onironautas en los que parece que puedes “controlar” cosas (escenarios, personas, situaciones) … Yo, ahí, ya me temo que mi nivel de escepticismo es muy alto.

Estos días estoy siguiendo la guía que marca el libro. Aún estoy por la mitad, pero he iniciado los primeros pasos a medida que avanzo la lectura.

  • Confirmación de la realidad. Consiste en crear una señal que me indique que estoy en la realidad y no en un sueño. Esto sirve para en el caso de que esté aproximándome a un sueño lúcido, y tenga dudas de ello, debo hacer el “tip” elegido. He avisado a mi entorno cercano de esto que hago para que nadie dude de mi cordura: cuento los cinco dedos de la mano izquierda. La hipótesis es que, en el sueño, veré mi mano rara, o tendré más dedos, o ninguno, o vete tú a saber, pero no me los podré contar normalmente. Teóricamente, sabré que estoy en el sueño. Así que si veis a alguien haciendo esto en el supermercado, igual soy yo…; – )
  • Antes de dormir, pienso que voy a tener un sueño lúcido y voy a ser consciente de ello. Esta es fácil.
  • Diario de sueños. Aquí ya se complica la cosa. Básicamente, consiste en anotar tus sueños, nada más te has despertado. Es imprescindible que sea muy rápido porque, por lo que sea, se olvidan rápidamente. Llevo cuatro días haciéndolo. Os confieso que lo primero que pensé es que no escribiría nada porque, lo más frecuente, es que no me acuerde de lo que sueño, pero lo que me pasaba es que me olvidaba rápidamente (yo creo que es a los pocos segundos, de verdad).

Photo by Kelly Sikkema on Unsplash

Me cuesta mucho escribir esas cinco o seis líneas, pero, una vez hecho, me permite recordar “un poco” la estructura del sueño. En el libro te aconsejan dormir 6 horas, despertarte, estar 20 minutos en vigilia y volver a dormir. De esta forma, te metes en la fase de REM de pleno. Para mí, esto es totalmente imposible. Hoy, me he despertado espontáneamente a las seis horas de haber iniciado el sueño. Y me acordaba del sueño que ahora no recuerdo (nada de nada) pero mi cerebro me ha dicho: ¡Te queda un rato! Y me he dado media vuelta … Nada de escribir. Nada de levantarse 20 minutos…Pero al releer los recuerdos surrealistas de mis sueños, veo que es alucinante lo que ha estado haciendo mi cerebro nocturno estos días…

Mi curiosidad aún no se ha agotado así que seguiré los pasos siguientes .

Seguiré informando.

NB: 1,2,3,4 y 5!

En 3D.

Del pintor holandés, Leon Keer, una muestra de sus «Calles en 3D».

Una ilusión óptica tan perfecta que te hace dudar si es ilusión o realidad.

Es uno de los pioneros del arte callejero anamórfico .

¿De verdad, no es de verdad?

 

El trabajo de Leon Keer, aquí.

Una onironauta en potencia.

Hace unas noches, tuve una experiencia singular. Por lo menos, despertó mi curiosidad con intensidad. Tuve un sueño…

A veces, recuerdo lo que sueño, pero son pocas las ocasiones. Las imágenes se desdibujan a los pocos minutos del despertar.  En mi consciencia sé que , durante mi vida, he tenido sueños placenteros, de los angustiosos en los que pasa algo terrible y no te puedes mover y de esos en los que saltas o caes al vacío y… te despiertas. Pero, como os decía, la mayor parte de las noches no tengo ni idea lo que programa el Departamento de Contenidos de mi cerebro.

Mi sueño reciente, del que sólo recuerdo una imagen y una posición y al que no puedo poner paisajes, ni argumentos, fue diferente. Más intenso. El contexto era de acción y peligro, pero, yo no sentía miedo. Raro. Estaba tendida en el suelo, sin poder moverme, aun queriendo avanzar, aunque fuera a rastras, para escapar del “no-sé-qué” que me perseguía …Pero, de repente supe que estaba soñando y que, por lo tanto, no me podía pasar nada. Es más, podía moverme si quería. Podía elevarme del suelo y volar… E irme de allí… Y cuando inicié el ascenso, me desperté. En ese instante, recordaba el sueño con intensidad y  bastante precisión, incluso llegué a pensar en escribirlo… ¡Casi vuelo! Después, como es habitual, olvidé los detalles pero la “sensación” del sueño, no acababa de desaparecer. Lo que más me había sorprendido, lo más relevante era el tener conciencia, dentro del sueño, de que estaba soñando e intentar ¿dirigirlo?…

 

No creo en las pseudociencias, ni en los viajes astrales, ni en la interpretación de los sueños ( en un seminario en la Facultad, acabé de convencerme que todo es pura semiótica…) pero sí creo en el cerebro y en la ciencia y en todo lo que queda por saber de ese increíble artefacto de alta tecnología que todos llevamos puesto.  Siempre me ha cautivado el potencial de todo lo que se desconoce de él y, en este caso, lo referente a lo que pasa mientras estamos en Fase REM , así que empiezo a investigar un poco sobre el tema y descubro que mi experiencia tiene un nombre y  se llama “sueño lúcido”.

Directamente de la Wikipedia : “Un sueño lúcido es un sueño que se caracteriza porque el soñante es consciente de estar soñando. Se puede dar espontáneamente o ser inducido mediante prácticas y ejercicios”. Las personas que poseen esta habilidad se llaman onironautas.

De momento, estoy en la fase de recopilación de información. Leo sobre el sueño lúcido en blogs y libros y he visto una película ( Origen, Leonardo Di Caprio) que trata de este tema pero en clave de ciencia-ficción. Aunque la primera impresión es que hay mucho documento «místico» también he encontrado material científico en neurología y psicología .

 

Y mientras tanto, sigo un poco alucinada por esa sensación que me ha dejado el sueño.

Aún está por aquí…

(To be continued)

Si hay que escoger uno, que sea el séptimo.

 “Estar en el séptimo cielo” (*)

 

séptimocielo

 Utilizamos esta frase para decir que estamos ausentes de la realidad a causa de la felicidad plena que nos envuelve.

Si alguna vez os dejan escoger el cielo al que ir, no dudéis. Directos al séptimo. Eso de “la felicidad plena que te envuelve” ( y debe ser en estado continuo) no tiene contra-argumento posible.

(*)Existen varias teorías sobre el origen de esta expresión, pero todo apunta a que se relaciona con la religión musulmana y se refiere al lugar al que Mahoma ascendió con su caballo Al Borak. Más teorías, aquí.

 

No era monje budista…

Mi padre, un hombre de naturaleza muy curiosa, tenía muchos libros sobre “Religiones”. Le encantaba leer sobre ello y cuanto más sabía menos identificado se sentía con las opciones disponibles. Tal vez, el budismo, fue de las doctrinas que más le impactaron. Durante muchos años, cuando yo ya compartía esas lecturas y reflexiones, mi padre me hizo engancharme a Lobsang Rampa. El monje budista que escribía Best-Sellers…

Después de aquellos años, ya no volví a leer a L.Rampa. Mi padre tampoco y ahí se quedó, en algún lugar de mi mente… “El médico del Tíbet” fue un libro que me gustó especialmente y, en mi imaginario, ese monje budista, se convirtió en un autor de referencia.

Hace unos días, topé con el libro y me despertó algo de aquellos tiempos. Busqué información de Lobsang Rampa, pensando en leer algo más y me encuentro con Ceyril Henry Hoskins, un fontanero inglés, que jamás había estado en el Tibet, ni sabía tibetano, ni nada de nada y que decía ser la reencarnación del Monje Lobsang Rampa. En los inicios de los 60, las editoriales que publicaron su obra sabían del “fraude” pero les pareció un producto con recorrido. Así llegó a España y a la biblioteca de mi padre . Esta circunstancia elimina algo de calidad moral en mi referente pero, ahora, asumido como obra de ficción ( nada que ver con el budismo, además), sigo pensando que es un buen libro.

 

Mi padre nunca supo que el autor de “El Médico del Tíbet /Lhasa” era un fontanero inglés pero estoy segura de que le hubiese hecho gracia…Y yo, no he podido evitar empezar a releerlo.