Solo verlas.

Son tan bonitas que no requieren de palabras.

Verlas ya es suficiente.

A lo suyo.

Photo by Hadija Saidi on Unsplash

Aunque de forma irregular, sigo intentando escribir la novela que inicié en el 2019. El título provisional es “Zapatos de tacón del 46” ya que se basa en la historia de mi abuelo. Un zapatero de Barcelona que confeccionaba zapatos para artistas de las salas de espectáculos (más frívolas), en la dura posguerra y en plena dictadura franquista. 

Para ir escribiendo, necesito profundizar en la parte de documentación y he leído mucho sobre la época. Empecé en 1934 y, ahora, ya estoy inmersa en la Guerra Civil. Además, como uno de los protagonistas es alemán, también leo material del Tercer Reich, la evolución del movimiento nazi y la II Guerra Mundial.

Y, en estos tiempos de tanta polarización y crispación política, del auge de la extrema derecha, de voces que hablan de guerra, invasión y conflicto, no puedo dejar de preguntarme cómo hemos sido tan incapaces de aprender del pasado. Tendríamos que conocerlo mejor, diseccionarlo, debatirlo sin sesgos de ideologías ya anticuadas y saber qué es lo que no debemos repetir. Eso, claro, si queremos preservar la especie. 

Y parece que la cosa está como decía aquel (no sé quien es el autor de la frase): “Aquí cada uno va a lo suyo menos yo que voy a lo mío”.

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Photo by Candice Seplow on Unsplash

Como apunte: Hace 86 años, el 6 de febrero de 1936, se celebraban los IV Juegos Olímpicos de Invierno de Garmisch-Partenkirchen. Fueron los primeros juegos olímpicos del Tercer Reich y participaron 28 países. La ceremonia de inauguración fue presidida por Adolf Hitler. El Estadio Olímpico estaba lleno con 20.000 espectadores, engalanado con la bandera de los Juegos Olímpicos, en clara competencia con la bandera alemana (con la esvástica). En el equipo alemán, uno de los 55 participantes, era de origen judío, Rudi Ball, miembro del equipo de hockey sobre hielo. En principio fue excluido del equipo por cuestiones étnicas. Fue readmitido tras la valerosa denuncia de Gustav Jaenecke, estrella del deporte germano. 

Pobres marcianos.

Los marcianos pacíficos están intentando comunicarse. Ya les hemos enviado artefactos y saben que, pronto, llegarán seres humanos. Que tengan un almacén logístico de Amazon es cuestión de tiempo .

Suponemos que tras analizar nuestros símbolos universales, el emoji de la carita sonriente les ha parecido apropiado para lanzar un mensaje de buen rollo.

Foto de la NASA. Es un cráter real en Marte.

Pobre marcianos . No saben lo que les espera…

Juguemos…

Nos deberíamos estar maravillando, continuamente, de la gran y eficaz herramienta que tenemos en nuestro poder.

Encerrada entre cuatro duras paredes que lo protegen , esa cosa de aspecto feo , es una de las más perfectas herramientas que se conocen. La tecnología no ha conseguido superarla.

Ese fantástico intrumento que llamamos cerebro y que podíamos haber llamado » la maravilla», por ejemplo, es uno de los más expertos reconocedores de patrones. Dicen de él, que es capaz de «filtrar los ruidos» y reconocer estructuras fijas de una forma precisa .

Juego 1 ( para que nuestro cerebro se divierta)

Leer :

…y comprender perfectamente este código, aunque este mal escrito…

Y , este otro….

Otra de las cosas que tiene este cerebro nuestro, es la capacidad de dominar nuestro cuerpo aunque queramos y pensemos que lo dirigimos nosotros…Es él. Solito.

Para demostrar esta teoría, os propongo el juego nº 2. Os advierto que es mejor hacerlo en soledad. No es bueno que os vean haciendo esto, solos y delante de una pantalla.

Juego nº 2 ( Yo no soy tonto)

Nos sentamos. Movemos el pie derecho, haciendo círculos en el sentido horario. Con la mano derecha, trazamos el número seis en el aire.

Sin que podamos hacer nada para evitarlo, nuestro pie derecho, cambiará el sentido del  movimiento…

Y, no, no nos pasa nada. Poca gente puede hacerlo sin entrenar o hacer trampa.

Finalmente, os propongo el Juego nº 3 que voy a titular «Porque yo lo valgo». En este caso, el cerebro decide hacer lo que le da la gana, a la hora de hacer un simple recuento.

Juego nº 3

Contar las «efes» que hay en este texto.

FINISHED FILES ARE THE RE-
SULT OF YEARS OF SCIENTIF-
IC STUDY COMBINED WITH THE
EXPERIENCE OF YEARS

El resultado de este recuento suele ser sorprendente.

Pocas personas ( que no conocen la prueba) aciertan con el número de «efes». Y no se ve tan difícil, ¿verdad?.

Resultados del recuento : Normalmente se cuentan tres «efes». Hay seis , ya que el cerebro, al realizar el recuento,omite la «efe» de la palabra OF.

Cerebro 3 – Yo 0 . Como es obvio, él siempre gana todos los juegos…

 

 

Colores.

Los de A.Boogert , en 1692.

c2Un artista alemán que, en esa época, creó 800 paginas con una clasificación de colores y los matices que se podían obtener, con más o menos agua. Dibujó con acuarelas la que sería la primera clasificación de colores. La Guía Pantone se publicó 270 años después.

Son pocos colores para los miles, millones o infinitos colores que existen.

Según como se mida la luz ( todo es una cuestión compleja de espectros y longitud de onda) puedes dar con cifras diferentes. De 100.000 matices a 90 millones de colores. Lo que me ha quedado claro es que hay muchísimos colores  y vemos poquísimos. Y cada uno, le da su matiz.

Según la profesión, puedes ser de esos que tienen claro la diferencia entre el azul ultramar, azul de la China y el azul cobalto (Curiosidad : Las personas con dificultades para distinguir el color azul se denominan tritanómalas) .

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Si eres esquimal tendrás más de 30 palabras para describir el blanco y 40 diferentes para decir lo que yo llamo “nieve”porque ven 30 tonos diferentes de blanco indispensables ( distinguen entre zonas de nieve transitables y no, por ejemplo sólo por la variación del tono). En cambio, si vives en Brasil, a lo largo del Maici, afluente del Amazonas y eres un pirahán, ni siquiera una palabra de tu lengua hará referencia a un color. No hay colores.

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Impresionante tienda en Tokio, del arquitecto Kengo Kuma.

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Después estás tú y tu percepción. Cada individuo ve los colores de manera diferente aunque tengamos un nombre común que los une, por aproximación. Seguro que el rojo que veo yo, no es el mismo que ves tú pero se parecen. Más matices : la retina, los fotoreceptores y los mecanismos neuronales que llegan hasta al cerebro son individuales y únicos por sujeto así que ver, lo que se dice “ver” objetivamente, no vamos a ver lo mismo….

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Aunque todos coincidimos que el color , en general, es bonito.

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Del grupo de artistas urbanos German Crew :  han convertido este distrito mexicano , Palmitas , en una homenaje al color

Pereza o rebeldía.

Seguimos yendo tarde, pero vamos, que ya es algo.

Este año, la camelia va más lenta . Ya hay opiniones en mi entorno, de que se debe hacer un cambio de maceta…

Algún capullo ha pasado de ser verde a dejar entrever el rosado de las futuras hojas de la flor . Va evolucionando a su ritmo, el que ella decide.

Es una camelia perezosa o rebelde.

Puestos a elegir, siempre me gusta más que sea una camelia rebelde.

Lunes, lunes, lunes…

Sonriamos…

El buen despertar.

De momento y , como primera cosa positiva del día, alégrate de estar despierto.

Tiene algo de mágico eso de abrir los ojos cada día,  y ver que el mundo sigue donde lo dejaste ayer. Habrá un día en que no te despertarás y entonces, entenderás ( supongo!) lo perfecto y maravilloso que es hacerlo día tras día.

Parece fácil pero tiene su mérito…Como te decía, sonríe pues estás despierto, vivito y coleando y con un día por delante. Desperézate lentamente y disfruta del cappuccino ( café con leche, café, té…) de la mañana.

Una ojeada al periódico y la voz del señor de la tele que te dice que «han aumentado los contagios pero se han estabilizado las hospitalizaciones gracias a la vacunación «te situarán en este universo.Cuando lo tengas todo un poquito más claro , estarás preparado para la ducha matinal.

Con tus neuronas funcionando, ya estás preparado para vivir este día. Ahí estás, con los ojos abiertos , dispuesto a no perderte nada.

Practica con regularidad el «buen despertar»: no dejes de felicitarte ni un día por haber abierto los ojos, por tomarte ese café, por la ducha, por el día que empiezas y vas a caminar…

Y si el día que viene es complicado, piensa que en algún momento volverás aquí , te sacarás la ropa del día y el día habrá pasado. Lo dejarás atrás y, de nuevo, dormirás. Y como por arte de magia, al día siguiente , abrirás los ojos y te darás cuenta que sigues aquí, que es un nuevo día.

Estarás preparado para disfrutarlo, de nuevo y si se deja.

Estas aquí y ahora y este día te pertenece.

Y no olvides coger tu mascarilla y el gel hidroalcohólico …

NB: Este texto es una actualización del «Buen despertar» que , en realidad, es un cuadro que surgió de una improvisación con un bastidor y un rotulador negro. Lo tengo a la vista cuando me despierto…

Contagio positivo.

Tras dos años de pandemia, ya estamos muy familiarizados con el término contagio.  Según la RAE este término hace referencia a la “transmisión de una enfermedad, por lo general infecciosa, de un individuo a otro y aunque la RAE hace referencia a su sentido figurado con esta frase “Teme un contagio de la violencia a otros barrios” la definición queda un tanto floja .  

El contagio también se da en las emociones. La transmisión de un individuo a otro de emociones como la tristeza o la alegría, el miedo o la esperanza es un hecho comprobado.

Photo by Marcela Rogante on Unsplash

Como en toda “transmisión” lo que es negativo, nos contagia y nos produce desazón y mal cuerpo. Nos disturba . Nos hace sentir angustia, miedo , tristeza e incluso odio ( solo hay que pasearse por Twitter para ver que rápida se da la transmisión). No sé si existen mascarillas que prevengan de ese tipo de contagios, pero sí que se pueden contrarrestar con dosis de exposición a la emoción más contagiosa que existe : la alegría y en todas sus formas : risa, humor, música…

Photo by Caju Gomes on Unsplash

¿Qué decir de un buen ataque de risa? ¿Quién no ha oído hablar de la risa contagiosa?¿Llorar de la risa? La oxitocina y la dopamina como locas en el sistema límbico, dejándote con una sensación de bienestar imposible de encontrar de otra forma.

Aunque a veces es difícil, a causa de nuestro propio estado de ánimo y nuestras circunstancias vitales, sería bueno proponernos contagiar de alegría y de risa a los demás. Se puede empezar con un contagio deliberado al día y, después, ir añadiendo contagiados. La transmisión suele ser exponencial.

Ese es el verdadero contagio positivo.

Photo by Jessica Felicio on Unsplash

NB : La risa es la distancia más corta que se puede encontrar entre dos personas.

Ya tiene su Spa.

Y llegaron los Reyes Magos y con ellos, los regalos. Para mi sorpresa, se han acordado del petirrojo y me han traído un soporte-comedero-spa.

Ahora, lo puedo ver desde la ventana de la cocina. Y confieso que, me quedo parada frente a esa ventana, en silencio, concentrada, esperando ver al petirrojo aparecer por allí.

Es una relación beneficiosa : él tiene su Spa y yo mi momento de meditación esperando su visita…