El cerdito de hojalata…

Mi cerdito es un juguete de hojalata. Nunca había tenido uno. Soy de la era del plástico…

Le das cuerda y camina con un paso atontado que te arranca una sonrisa.

Este juguete de hojalata ya es muy vintage en su concepto aunque se haya fabricado en pleno S. XXI. La producción de juguetes de hojalata fu desapareciendo paulatinamente ante la aparición del plástico. Todo se podía hacer con moldes y en cantidades masivas frente a un proceso artesanal, de corte y ensamblaje a mano…

Ahora, resurge la producción de estos “Tin Toy”. La mayoría de estos productos provienen de la India, donde tradicionalmente ha habido fabricantes de este tipo de juguetes.

 

En la caja , aparece impreso este texto: “ An attractive wind-up pig which will steal your heart white a cute face and a smart walk” y eso es exactamente lo que me pasó : me robó el corazón por su apariencia y su caminar inteligente

; – )

 

#Elingenio revive…

 

Mi recuerdo de esta tienda está ligado a mi abuelo. Era un señor muy serio en apariencia que, misteriosamente, mutaba en un mago bromista que hacia las delicias de los niños de la familia.

Siempre, siempre, siempre, teníamos monedas de chocolate, envueltas en aquel papel dorado, detrás de la oreja que aparecían en su mano, por arte de magia.  Y, también había desatado la furia de mi abuela (ella sí que era “recta”), poniendo levanta-platos en una mesa de domingo…

Recordaba la tienda como un lugar alucinante… Hace un tiempo, leí la noticia de su cierre y evoqué aquellos bellísimos recuerdos de mi infancia con una cierta tristeza… La tienda era una de las más emblemáticas del Gòtic,  en la fabricación de gigantes y cabezudos y data de 1838.

Pero, este año, leí que un empresario de Girona, se había lanzado a su rescate. Y ahí está, resurgiendo…#Elingenioreviu

No pude evitar entrar y estar un ratito deambulando por el lugar. Y me compré un cerdito de hojalata que funciona a cuerda y nos hizo sonreír…

Es un espacio del planeta encantador que no podéis dejar de visitar si estáis en Barcelona…

Y volveré a por los levanta-platos. Seguro…

NB : Web «El ingenio» , aquí.

Genios…

No pensaba encontrarme con tanto genio, paseando por #Barcelona…

Primero, a Dalí.

Y en una calle cercana- ¡sorpresa!- el maestro Picasso en la puerta de la tienda «El ingenio».

Ante tal reclamo , y lo que se adivinaba desde la puerta, no puede evitar entrar … ; – )

(Continuará)

 

#Cuelgacorazones.

Un práctico colgador para dejar el corazón colgado y a salvo de emociones.

Sirve para tomar decisiones trascendentales.

Incorpora un manual de instrucciones muy breve, con una sola frase: “Usar con mucha moderación.”

Creo que no me lo voy a comprar…

La luna asombra.

Mi contribución a las millones de fotos de la superluna de este mes. Es la más grande de este 2019 y se merecía el asombro

Buscando esta frase, me he encontrado con otra reflexión de Juan Ramón Jiménez.  Y será la quietud de la noche, la dignidad de la luna o como están las cosas (la verdad es que hice la foto, después de ver las noticias) que no he podido evitar copiarla aquí.

Lo que más indigna al charlatán es alguien silencioso y digno.

Había estrellas…

Estas fotos tienen la etiqueta #sintrípode, cosa que ya ha pasado alguna vez en este blog. Fotografiar la luna sin ese maravilloso soporte y con un frío moderado, puede convertir la experiencia en algo sutilmente desagradable … Ya hacía unos días, que las nubes no me dejaban verla bien y la motivación hacia la foto era cero, pero esa noche, ocurrió algo. Nada espectacular ni importante: se fue la luz, dos veces, por un período de un par de minutos, en todo el vecindario.

En el primer corte, entre encontrar la linterna de verdad, encontrar la app de la linterna en el teléfono e ir a ver el cuadro de fusibles, la luz ya se había restablecido. A los quince minutos, volvió a irse… En esa ocasión, salí. El concepto “contaminación lumínica” se me presentó en todo su esplendor. Me impactó la negrura densa que absorbía todo. No se reconocían formas, ni siluetas. Tuve una sensación casi de solidez… Y entonces, levanté la mirada y me sorprendió una luna más definida, pero, sobre todo, las estrellas que había por doquier…

Fui a buscar la cámara para intentar (ilusa) captar algo de aquello que, teóricamente, está sobre mi cabeza, aunque no lo veo, pero, me demoré unos segundos más en su contemplación y cuando quise hacer una foto, la luz volvió, las farolas de la calle se encendieron, también las luces del vecindario y las estrellas desaparecieron. Creo que fui la única en casa que pronunció un -. Ohhh de disgusto. Con la prisa y #sintrípode, se me fue el zoom y esto es lo que salió.

Y, ya, en un ambiente lumínico normalizado, la luna se dejó fotografiar aunque batalló un ratito con mi pulso.

Y veáis lo que veáis en esta foto de fondo tan negro, doy fe que por ahí había un montón de estrellas…

Capas y capas…

Viene a ser una metáfora de la vida. Primero, un color alegre, que parece indestructible. Pasa el tiempo y el color toma ese matiz de “desvaído”. Ya no es violeta…Cambia el entorno y la historia, y donde antes había color, ahora se requieren­­ tonos más serios: Gris plomo, por ejemplo.

Pero la vida sigue y el gris, aunque sea compacto y riguroso, también se va diluyendo y deja ver lo que fue. Por muchas capas que haya, el tiempo las va descubriendo, una a una…

Lleva muchos años conmigo. Es un taburete auxiliar que me ha ido fenomenal: para la habitación violeta, para alcanzar las cajas más altas de las estanterías, para cortar el pelo en sesión de peluquería casera, para ubicar mi vaso de agua con gas con hielo y el libro al lado de la tumbona… Así que, le toca otra capa. Para seguir en mi vida, a base de capas… Esta va a ser de color azul …

El tiempo dirá …

Una onironauta en potencia ( que no lo es).

No news. Nada nuevo en el horizonte de mis sueños. Un par de veces, he registrado el mismo lugar isleño y encantador en el que me muevo pero los recuerdos fugaces de mis sueños,  no han sido nada relevantes.

No he vuelto a ser consciente de estar soñando en mi sueño…

Photo by John Westrock on Unsplash

Ya he acabado el libro y confirmo que tengo un regusto a pseudo-ciencia y detecto un excesivo optimismo en la capacidad del ser humano de controlar el mundo onírico. Nuestra neuronas son astutas, mucho más que nosotros, así que difícilmente dejaran que controlemos sus sistemas de borrado y orden…

Photo by Renee on Unsplash

Cierro mi apartado onironaútico de este blog hasta nuevo evento nocturno de despiste neuronal.

Photo by Javardh on Unsplash

NB 1 : Eso sí, mis registros de sueños me han dado una idea para un relato. ; – )

NB 2 :Una onironauta en potencia : (I); (II) (III); (IV);

 

 

Casualidad.

 

Estaba trabajando en mi zona del exterior, donde el cemento me permite hacer de las mías y pintar, barnizar, encolar, lijar,  etc., Sin temor a manchar… Es un espacio libre de ataduras…

La circunferencia, que nunca he podido quitar, es la huella artística de un spray de pintura y está ahí, diferenciándose de las otras manchas amorfas y descoordinadas, en su perfección de la forma.

Estos días ha hecho viento y volaban hojas y pinaza. En uno de esos arranques, una hoja quedó ubicada, exactamente, en el centro de la circunferencia. Y no se movió, ni con la brisa residual que circulaba por la zona.

La puntería ,  la persistencia y la forma de corazón, se merecían la foto.

 

Café y flores en Seúl.

Me han traído una tarjeta de un pequeño café en Seúl : Café Saru

 

La tarjetita es de un papel transparente en el que se adivinan unos pétalos de flores.

Si abres la solapa, el aroma es embriagador. Floral, pero con un toque de menta muy fresco.

Me dicen que debo plantar los pétalos para tener flores nuevas…

En el café, el techo está lleno de flores y cada bebida que sirven la acompañan con un precioso ramo …

 

Un lugar al que ir cuando visite la ciudad…