Capas y capas…

Viene a ser una metáfora de la vida. Primero, un color alegre, que parece indestructible. Pasa el tiempo y el color toma ese matiz de “desvaído”. Ya no es violeta…Cambia el entorno y la historia, y donde antes había color, ahora se requieren­­ tonos más serios: Gris plomo, por ejemplo.

Pero la vida sigue y el gris, aunque sea compacto y riguroso, también se va diluyendo y deja ver lo que fue. Por muchas capas que haya, el tiempo las va descubriendo, una a una…

Lleva muchos años conmigo. Es un taburete auxiliar que me ha ido fenomenal: para la habitación violeta, para alcanzar las cajas más altas de las estanterías, para cortar el pelo en sesión de peluquería casera, para ubicar mi vaso de agua con gas con hielo y el libro al lado de la tumbona… Así que, le toca otra capa. Para seguir en mi vida, a base de capas… Esta va a ser de color azul …

El tiempo dirá …

Eau de Tapa.

Una de las delicias gastronómicas que ofrece nuestro país es el ritual del tapeo.

Rito, porque seguro que para cada uno de vosotros , tiene una serie de pautas imprescindibles ( que se repiten invariablemente bajo unas normas estrictas -Wikipedia dixit) . Por ejemplo, aperitivo del domingo, con solecito tibio, prensa en mano y el día por delante. Ubicación en barra, cervecita fría y calamares a la romana ( por ejemplo) . Normalmente, conocemos los lugares a los que ir, el momento idóneo, las tapas típicas ( esas que en ese lugar concreto, las bordan) del lugar en el que vivimos. Debo decir, por eso, que el lugar donde yo más he disfrutado de las tapas (sin lugar a dudas) fue en San Sebastián aunque…el itinerario sevillano tampoco lo puedo olvidar… ¡Qué delicia… todo!.

Con los años, me he vuelto más tapaísta y me gusta más una buena ruta de buenas tapas que una de esas comidas de mantel ( entaular-se, que decimos por aquí). Me diréis : es diferente. Sí, lo sé, pero si me das a elegir ( porque voy a una isla desierta en la que sólo habrá un lugar dónde comer a elegir entre tapeo o comida formal ( 2 platos y postre)) me quedo con las tapas o la versión del pica-pica…

Todo en la vida, por eso, tiene una cara amarga. La B. ¿Quieres tapas? Pues toma tapas , huele a tapas y no te olvides de las tapas nunca más… Hablo del Eau de Tapa. Ese olor corpóreo, con efluvios de fritanga que se te pega ( literalmente) a la ropa, a la piel , al cabello…Que te acompaña a donde vayas, con persistencia.

Si hay terraza, no hay problema. Si la cocina tiene un buen sistema de extracción, no hay problema pero…¿Qué hay de esos locales que , pintorescos, son los reyes en lo de la tapa pero no en lo de los humos?…

A mí me ha hecho desarrollar un extraño tipo de conducta :  si sé el lugar al que voy a tapear, elijo una ropa concreta: la de las tapas. Prendas que no me importe contaminar ( estrenos, ni pensarlo) y que van directas al cesto de la ropa sucia, nada más entrar por la puerta de casa. Otra cosa ya, es arreglar lo de la piel y el pelo : puedes entrar en uno de estos locales con una melena brillante y frondosa ( y fresca) y salir con un pelo grasiento, chafadito y aromatizado a una de bravas…

Se entiende que hay negocios a los que le va mal una inversión en estos menesteres , otros anclados en una forma de hacer las cosas más primitiva ( les da igual lo de la fritanga), otros que ni la notan, otros que creen que cambiando los detalles, se pueden cargar lo que tiene el local de tradicional y característico… Sea por las razones que sea , ultimamente me estoy sobresaturando de la dichosa Eau de Tapa.

No sé si los excelentes choricitos a la sidra o las anchoítas a la vinagreta de módena, podrán hacerme olvidar lo de este mediodía. Las tapas, divinas. El Eau de Tapa, potente como sólo el mejor de los perfumes puede serlo…

Tota la tarde presente. En todos.

Ha sido necesaria ducha de descontaminación. ; – )

 

 

 

Eau de Tapa.

Una de las delicias gastronómicas que ofrece nuestro país es el ritual del tapeo.

Rito, porque seguro que para cada uno de vosotros , tiene una serie de pautas imprescindibles ( que se repiten invariablemente bajo unas normas estrictas -Wikipedia dixit) . Por ejemplo, aperitivo del domingo, con solecito tibio, prensa en mano y el día por delante. Ubicación en barra, cervecita fría y calamares a la romana ( por ejemplo) . Normalmente, conocemos los lugares a los que ir, el momento idóneo, las tapas típicas ( esas que en ese lugar concreto, las bordan) del lugar en el que vivimos. Debo decir, por eso, que el lugar donde yo más he disfrutado de las tapas (sin lugar a dudas) fue en San Sebastián aunque…el itinerario sevillano tampoco lo puedo olvidar… ¡Qué delicia… todo!.

Con los años, me he vuelto más tapaísta y me gusta más una buena ruta de buenas tapas que una de esas comidas de mantel ( entaular-se, que decimos por aquí). Me diréis : es diferente. Sí, lo sé, pero si me das a elegir ( porque voy a una isla desierta en la que sólo habrá un lugar dónde comer a elegir entre tapeo o comida formal ( 2 platos y postre)) me quedo con las tapas o la versión del pica-pica…

Todo en la vida, por eso, tiene una cara amarga. La B. ¿Quieres tapas? Pues toma tapas , huele a tapas y no te olvides de las tapas nunca más… Hablo del Eau de Tapa. Ese olor corpóreo, con efluvios de fritanga que se te pega ( literalmente) a la ropa, a la piel , al cabello…Que te acompaña a donde vayas, con persistencia.

Si hay terraza, no hay problema. Si la cocina tiene un buen sistema de extracción, no hay problema pero…¿Qué hay de esos locales que , pintorescos, son los reyes en lo de la tapa pero no en lo de los humos?…

A mí me ha hecho desarrollar un extraño tipo de conducta :  si sé el lugar al que voy a tapear, elijo una ropa concreta: la de las tapas. Prendas que no me importe contaminar ( estrenos, ni pensarlo) y que van directas al cesto de la ropa sucia, nada más entrar por la puerta de casa. Otra cosa ya, es arreglar lo de la piel y el pelo : puedes entrar en uno de estos locales con una melena brillante y frondosa ( y fresca) y salir con un pelo grasiento, chafadito y aromatizado a una de bravas…

Se entiende que hay negocios a los que le va mal una inversión en estos menesteres , otros anclados en una forma de hacer las cosas más primitiva ( les da igual lo de la fritanga), otros que ni la notan, otros que creen que cambiando los detalles, se pueden cargar lo que tiene el local de tradicional y característico… Sea por las razones que sea , ultimamente me estoy sobresaturando de la dichosa Eau de Tapa.

No sé si los excelentes choricitos a la sidra o las anchoítas a la vinagreta de módena, podrán hacerme olvidar lo de este mediodía. Las tapas, divinas. El Eau de Tapa, potente como sólo el mejor de los perfumes puede serlo…

Tota la tarde presente.

En todos.

Ha sido necesaria ducha de descontaminación. ; – )

 

 

 

Camarero/a de cabeza gacha.

Ayer, apurando mis últimos días de vacaciones ( los últimos son como joyitas), fuí a comer a un chiringuito en una pequeña cala de la Costa Brava Norte. Llegar hasta el lugar , por carretera de piedras ( el Cap de Creus deja sus huellas) y con espacio -apenas-para dos coches, fue toda una experiencia. El lugar, muy bonito, y el chiringuito, muy apetecible. Tras la excursión por carretera de safari, nos sentimos contentos al comprobar que había valido la pena. Pero…

Nada más llegar nos fuímos a buscar nuestra mesita reservada (sólo reservan en el turno de las 13:30 ,que no nos engañemos, se inicia a las 14:00)que me habían asegurado sería “bonica”. Esto, según la traducción del cliente es : Primera línea, vista mar. Cuando estoy dando mi nombre a una chica que llevaba un walkie talkie colgado ( era su signo distintivo de “jefa de sala”) para comunicarse con los barcos que piden paellas o el servicio de zodiac- taxi al chiringuito, le recuerdo lo de la ubicación de la mesa. Me pasa a una chica camarera que me dirige a una de esas mesas “bonitas”. Yo le digo : ¡Qué bonita! y ella, con cara seria me responde : Si tú lo dices. A mí, no me gusta ninguna.

Vale. El mensaje es claro. Sea por los motivos que sea ( le pagan mal, hace demasiadas horas, no le gusta su trabajo, tiene a su marido e hija de vacaciones y ella está trabajando, tiene la regla y le duelen los ovarios, tiene problemas en casa o las miles de causas que afectan a una vida ) aquella chica no estaba bien.

Era de ese tipo de camarero/a que rehuye tu mirada , que pasa por las mesas con gestos inútiles ( voy de un lado a otro de la sala, sin nada en las manos o con una bandejita de pan y, por supuesto, cabeza gacha), que , de vez en cuando, parecía que revisaba las mesas para ver si faltaba algo ( mis restos de paella, me acompañaron más de 20 minutos mientras yo, gesticulaba un saludo a dos manos, cada vez que la veía pasar) y que, evidentemente, sacó otro camarero al que pille en un renuncio con mis gestos histéricos.  La mayoría del servicio de nuestra zona ( había tres) era de este tipo : El que rehuye. Otro de los camareros , era un joven de sonrisa fácil, cresta y piercing. Pero esa simpatía, también era engañosa: de buen rollo pero lo mismo : ni puto caso a los clientes abandonados.

La chica del walkie, se paseaba con una lista llena de turnos de espera ( a partir de las 13:30, no se puede reservar y debes ir “in situ” y apuntarte para que te den mesa ,la que buenamente se pueda), como muy ajetreada y diciendo a las personas que se iban amontonando por las zonas de paso del restaurante : Cuando tenga un hueco, te aviso. Eso, lo hacía bien pero, a la vez, no se fijaba en las tres mesas ( en mi caso y en mi zona) que ya habíamos acabado la paellita hacía un tiempo eterno , que ya se nos iba pasando las ganas de postre (incluso) y que sólo necesitábamos un ser humano de los que profesionalmente se denominan “camareros”, para acabar y dejar libre nuestro “hueco”.

Incluso en hacer y traer la cuenta , se demoraron . Llegó , el sonriente, con su paso parsimonioso y el aparatito de la Visa. Después, nos dejó esperando un boli para que firmáramos el comprobante. El chiringuito, ya a las 15: 00, a rebosar…

Lo que más nos impactó es esa forma de “obviar” al cliente, paseándose pero sin prestar atención. También, la ceguera profesional de la chica del walkie-talkie , incapaz de organizar la retirada de mesas… Total : una buena experiencia que hubiese podido repetirse ( el camino hasta allí , requiere de que la impresión con la que sales sea óptima), se convirtió en una mala experiencia que repetirán otros. Nosotros, no. Por muy buena que estuviera la paella, esa falta de profesionalidad aniquila el sofrito y las cigalas frescas.

La “Atención al Cliente” es básica para este tipo de negocios. No hablamos de servilismo, hablamos de eficacia . No quiero que me hagan la pelota, quiero , simplemente, que me atiendan con corrección y ( si puede ser), con rapidez. En España, hay muchos lugares en los que esto falla clamorosamente. Nos hemos acostumbrado a tratar al turista ( interior o exterior) de una forma un poco “soberbia” y hemos olvidado que , cualquier experiencia ( y más si es gastronómica) tiene un porcentaje de éxito elevado si el cliente está atendido correctamente. ¿Por qué poner mala cara si te pido más hielo para la cubitera? El Albariño se está calentando y a mí me gusta frío…. En mi estancia en RD, con una sonrisa y puede ser que unas veces más rápido que otras, me contestaban “Por supuesto. Es un placer” y una sonrisa. Y traían el hielo.

La idea básica que se había inculcado al personal del hotel era “solucionar cualquier demanda del huesped”, con una sonrisa incluso cuando hay algún gilipollas (cliente) que es menos afortunado de lo que debiera ( hay gente para todo). Pero , aún tratando a uno de esos “clientes malos”, esta gente te daba la sonrisa y…después, si había problemas, se iban a su jefe de área que intervenía con el fin de solucionar. En cambio, en la Costa Brava Norte , la consigna era “Ja t’ho farás” y la cabeza gacha cada vez que pasaban por delante de mi paella vacía y mis platos sucios….

De experiencia memorable, a experiencia pasable ( la comida estaba buena) y, tristemente, no repetible.

Una pena . La mesa era de las bonitas….