Asombro, miedo y «acojonante».

A veces, las palabras parecen esquivas, y la mente se queda en silencio, incapaz de encontrar la chispa creativa necesaria para escribir un post. La pantalla en blanco se convierte en un desafío abrumador. La falta de ideas se cierne como una nube gris, frustrando nuestros intentos de plasmar pensamientos en papel.

Pero en esos momentos de bloqueo, debemos recordar que la inspiración puede surgir de las situaciones más inesperadas. Observar el mundo, sumergirse en diferentes experiencias y permitirse el tiempo para reflexionar, son puertas que pueden abrirse a nuevas ideas. La clave está en perseverar y confiar en que la musa volverá a encontrar su camino hacia nosotros.

En este momento, empiezo a escribir yo, en plan humano, tecleando, porque el texto que acabáis de leer , lo ha generado ChapGPT y la imagen, DreamStudio. Lo que aparece en este momento en mi mente imperfecta es la palabra «acojonante» que según la Inteligencia Artificial es : «Decimos «acojonante» para expresar asombro o admiración ante algo impactante o sorprendente. Aunque su origen es relacionado con el miedo, en el uso coloquial adquiere un tono informal y enfático. Es una forma de resaltar algo extraordinario o impresionante, superando las expectativas.» También me advierte que tenga cuidadín con la palabra : «Es importante mencionar que se trata de una expresión informal y puede ser considerada vulgar en ciertos contextos o por algunas personas. Por ello, es recomendable utilizarla con precaución y tener en cuenta el tono y el público al que nos dirigimos al emplear esta palabra en una conversación o en un texto.»

Yo lo utilizo en sus dos sentidos : asombro y miedo.

Esta última imagen también es humana : hay una foto base que hice de un marco que pinté de negro pizarra . Le he dado el efecto, la he convertido en B/N y le he puesto el texto. Un generador de imágenes por IA , esto lo hace en segundos. Pues eso…

Una viñeta de Mafalda.

Una.

Nos iría bien si nos Mafaldizáramos

Feliz viernes a todos.

Sobramos.

El mundo se pelea y mientras lo hace, sigue saliendo la luna cada noche. Y mañana, de nuevo, el sol. Y la vida seguirá, inamovible, en su ciclo perfecto.

Por mucho que la humanidad se vaya complicando la existencia, sin saber que lo importante no es lo que creemos importante, los pájaros nocturnos de junio seguirán con su melodioso jolgorio, las mariposas aparecerán con la luz, el lagarto aprovechará el sol y las flores estarán preciosas, dándolo todo a las escasas abejas que aparecerán por allí.

Se intuye que sobramos…

Atascados.

Estos días he estado ordenando libros de mi padre. Entre las joyas de la corona que me he guardado para relectura y futuras reflexiones, estaba uno de sus libros preferidos.

Es del humorista gráfico y escritor catalán Jaume Perich, conocido como El Perich. Fue un maestro en la crítica social y política en tiempos en los que hacerlo era más difícil que ahora (aunque algunos digan que no). El libro en cuestión es “Nacional II”.

Además de las viñetas, siempre aparece El Perich escritor-pensador con perlas como estas:

Nuestra sociedad.

En nuestra sociedad todo el mundo cree que la honestidad debe ser una cualidad ajena.

Maravillas de la Humanidad.

Las tres cosas más extraordinarias que ha inventado el hombre son: a) libertad, b) democracia, y c) la posibilidad de no utilizarlas para nada.

Releyendo este “Nacional II”, he sentido que se hacía una radiografía a nuestra sociedad actual, con algunos matices, pero muy cercana. El libro se publicó en 1972 y, salvo alguna excepción, parece que nos hemos quedado atascados, que la cosa no ha avanzado como era de esperar en 51 años. 51 : se escribe y se dice rápido pero eso son cinco décadas.

Así que espero que , en las próximas cinco décadas, nuestra evolución inteligente sea más veloz y «Nacional II» sea una obra desactualizada.

 

 

Acabo con uno de los consejos del maestro Perich:

Consejo

Carpintero a tus zapatos.

Una papelera para propaganda electoral.

La ciudad está llena de banderolas, vallas y carteles electorales. Propaganda política de todos los colores , en el sentido literal.

Además, sé que mi buzón ya estará sufriendo las consecuencias de ese SPAM en papel, legal y autorizado. Tendré programas electorales muy concisos, superficiales y publicitarios y papeletas preparadas para su uso.  En el 2021 los partidos políticos se gastaron 49 millones de euros en propaganda electoral..No sé qué parte será la del buzoneo o mailing electoral porque en estos importes hay banderolas y anuncios pero sería una idea magnífica, eliminar el papel que envían a nuestros domicilios. ¿Para qué ese derroche de papel y tinta? ¿Cómo encaja eso con la sostenibilidad,  el medio ambiente y bla, bla, bla? 

Lo más escalofriante es que no conozco a nadie que selos lea. Van directos a nuestra basura, la mayoría con el sobre sin abrir. Y es que tenemos a nuestra disposición medios de comunicación, digitales y tradicionales, redes sociales, Internet…Pero, tenemos ese montón de papel  en el buzón. Esa es la realidad.

Os propongo una papelera exclusiva para la propaganda electoral. Es un diseño sostenible de un cartón liviano que también es bolsa , pensado para reciclar papel fácilmente y lo propusieron , hace unos años,  un grupo de jóvenes diseñadores en la Design Week en Milán.

Se debería situar en el lugar donde están ubicados nuestro buzones, con un mensaje para que el cartero o repartidor, deposite la propaganda electoral directamente en la papelera…

Para acabar : antes de escribir el post , he buscado en Internet y la única formación política que he encontrado con renuncia al mailing electoral, ha sido Podemos en Jerez. Supongo, espero que habrá alguna más.  Y también que podemos excluirnos de este envío de información . En este artículo se explica el procedimiento. Eso sí, este año ya voy tarde pero estaré atenta para la próxima convocatoria.

Símbolo.

Fin de la emergencia mundial por pandemia de COVID según la OMS.

Ordenando mis armarios, encontré la sección “Virus”: mascarillas, gel hidroalcohólico y un par de test que, afortunadamente, ya no hemos tenido que utilizar en los últimos tiempos. 

Las mascarillas están clasificadas en tres tipos: las higiénicas y las FFP2 que aún me pongo en los centros médicos, hospitalarios y farmacias. También tengo de tela: flores, estrellas y con logos de empresas. Fueron las protagonistas en un momento en que no había mascarillas. Me doy cuenta de lo rápido que olvidamos y, también, de la facilidad con la que nos adaptamos a los cambios que iba generando la pandemia en nuestras vidas. Con esas mascarillas de tela, había una “proto-mascarilla”. Esa sí que me ha avivado recuerdos y sensaciones.

Fue en esos primeros días, en los que ya había la certeza que el virus era particularmente agresivo con las personas mayores. Además, ya se apuntaba al contagio por el aire, pero no había nada seguro. Mi madre, enseguida se encerró en casa. Yo iba a comprar y a la farmacia y le llevaba lo que necesitaba. Recuerdo que cuando abría la puerta de su casa, se ponía a dos metros de distancia… No había mascarillas, pero ya intuíamos que era importante cubrirse boca y nariz. Las primeras veces que fui a verla, me tapaba con un foulard. Descubrí que los antifaces que te dan en los vuelos transoceánicos podían funcionar y, me los ponía debajo del pañuelo. 

Después, me dediqué a buscar en casa con qué hacer algo similar a una mascarilla, cosa ya difícil si se tiene en cuenta mi poca habilidad en costura. Pero encontré unos calcetines de los que llaman patucos y en catalán, peücs. También tenía un trozo de goma elástica (qué no sé porque ni cómo llegó a la caja de costura que casi nunca abro) así que confeccioné mi primera “proto-mascarilla” que quedó como un churro, pero cumplió su función, por lo menos como placebo para mí. Era la mascarilla de la incertidumbre, la del temor. Teníamos miedo, un miedo ya olvidado.

Es fea, lo sé, pero me la he guardado como símbolo de resistencia y esperanza. 

Nota : Además, puse el calcetín al revés… : – (

Cubos y regaderas.

Foto de Amritanshu Sikdar en Unsplash

Antaño, mi madre siempre que llovía, sacaba sus cubos y regaderas para tener agua de lluvia para regar a posteriori. Antes, llovía más y muchas veces la hacíamos desistir de su acopio porque, a la vez, el agua estancada hacia proliferar los mosquitos tigre en esta zona mediterránea. Ahora, lo vuelve a hacer y, con razón. Emergencia. Sequía.  Quiere tener agua para, cuando no llueva, regar las plantas del pequeño jardín que mi padre le dejó con un mandato: “Cuídalo”. A ella le encanta: cortar flores marchitas, cambiar macetas y… regar. Ahora, no lo hace. Si los agricultores no pueden regar sus campos ella, no va a regar unas plantitas. Y mira que ese pequeño jardín es un refugio emocional donde se reencuentra con mi padre, pero es sabia y respetuosa. Y sabe que él hubiese hecho lo mismo.

Compraré cubos y regaderas de más para que esté más tranquila y por si hay suerte y hay más lluvia. Hay sequía y restricciones de agua en el campo. Si no llueve de aquí a septiembre, restricciones en los hogares. 

Y la incertidumbre de cómo podemos gestionar lo que viene. Porque viene y con los cubos y las regaderas no solucionamos, aunque mi madre ponga todo su empeño…

Foto de Markus Spiske en Unsplash

Primera vez.

Lluvia.

Siempre me ha gustado la lluvia. A mi padre le encantaba y, de niños, cuando paraba de llover, nos hacía salir al bosque (uno que ya no existe y es un barrio residencial) para que pudiéramos oler el aroma peculiar de la tierra y la hierba mojada, de los pinos frescos… A mi abuelo también le gustaba la lluvia y él, además, salía a coger caracoles, lo que a nosotros nos parecía lo más divertido del mundo.

La casa donde veraneábamos tenía terrazas con barandas de hierro y, cuando llovía, se oía un tintineo que siempre percibíamos como una melodía relajante. 

El sábado llovió en Barcelona. Me alegré, como siempre que llueve, pero, también me sentí aliviada por la lluvia. Deseé que lloviera más y más días porque tiene que llover para que se pueda solucionar el abastecimiento de agua en este período de sequía severa.

Ya hay más cemento que bosque. Caracoles, pocos, pero la lluvia sigue siendo confortable y reparadora. Y, ahora, más necesaria que nunca.

Por primera vez, la lluvia no era una coreografía de sonidos y aromas con los que disfrutar sino un salvavidas que lanzan al mar cuando ya no quedan fuerzas para seguir nadando.

La próxima vez que llueva, ya no será una primera vez de alegría porque los pantanos se vayan llenando y las cabeceras de los ríos tengan un buen caudal. Serán -espero, deseo, ruego- muchas más veces. Segunda, tercera, cuarta y así hasta la octava vez. Según ha dicho el hombre del tiempo, nos hacen falta ocho lluvias…  

Lo triste es que el agua de esta primera vez ha llegado para avisarnos: sequía, cambio climático, exceso de consumo y desidia política en la gestión hídrica. 

Espero que sepamos hacerlo mejor para que la lluvia vuelva a evocar lo de antaño: aromas, melodías y vida.

¿Con cuál te quedas?

 

2045.

Opción 1.

Gran elección Sr. 2037. Una buena añada para esta Bodega. Es de las pocas que quedan totalmente limpias. Si le parece, le pasamos el contador.

Gracias. Estoy seguro de que es un vino excelente y limpio, por supuesto, pero si me lo permite, utilizaré mi contador. No es que desconfíe pero sé que el mío está perfectamente calibrado.

No hay inconveniente .Si lo desea, también le puedo traer el rodaballo que ha elegido para su cena y mira los valores.

Perfecto.

Eusebio Florindez está en su restaurante preferido. Espera que el vino le borré el olor a desinfectante que se le ha adherido a la pituitaria, tras pasar la zona de descontaminación del local. En la sala previa, se ha quedado su mono de aislamiento y la máscara adicional que siempre lleva consigo.

Ha elegido rodaballo porque aunque le digan que esas terneras de seis patas y cinco ojos, están limpias de radioactividad, él nos la tiene todas consigo.

Cuando le traen la botella de vino y el pescado, saca su contador Geiger con parsimonia.

 

2045

Opción 2.

– Gran elección Sr. 2037. Una buena añada para esta Bodega. Utilizan abonos orgánicos y la producción mecánica se realiza con energías renovables.

Gracias. Estoy seguro de que es un vino excelente.

Perfecto para acompañar al rodaballo que ha elegido para su cena. Su sabor es insuperable. Desde que no hay vertidos de hidrocarburos en el mar, ni plásticos, ni mercurio, ni tóxicos, ni contaminación , hemos recuperado una calidad excelente en el pescado.

Estoy deseando saborearlo.

Eusebio Florindez está en su restaurante preferido. Está celebrando su pronta recuperación gracias a la nanotecnología médica y espera que el vino le haga olvidar los momentos de incertidumbre y angustia. Ha dejado su bicicleta en la puerta. Tiene previsto dar un largo paseo por la ciudad para disfrutar de sus avenidas verdes, el cielo azul sin monóxido de carbono en el ambiente y el canto de los pájaros… Es pronto para las flores pero ya se huele la primavera…

Cuando le traen la botella de vino y el pescado piensa en brindar por su salud pero, al final, decide que lo hará por la erradicación definitiva de la pobreza infantil. Es una buena noticia que celebrar. La más importante desde que cesaron las guerras en el planeta.

Si te digo que elijas el más plausible, ¿Con cuál te quedas?

Si te digo que elijas el que deseas , ¿Con cuál te quedas?

Blablablá.

Escuchando y leyendo lo que ocurre en el mundo en los últimos tiempos, está claro que dialogar nos viene muy grande. Lo que oigo son monólogos, que como en el tenis , van de un lado a otro. 

Son palabras encadenadas, en forma de oraciones, que construyen muros sobre los que rebotan las otras palabras encadenadas del que piensa diferente. 

Ya que no sabemos debatir en condiciones, lo que sería necesario, es que esos monólogos sean de calidad, bien elaborados, solventes, con argumentos y, si no es mucho pedir, educados y respetuosos. Nos lo merecemos.

Foto de Nick Fewings en Unsplash

Hay tres frases que me han llamado la atención esta semana. Las dos primeras son de filósofos importantes y la tercera, es de esas que circulan por la red y de la que desconozco el autor. 

Platón 

Un recipiente vacío hace el sonido más fuerte, por eso los que tienen un menor ingenio son los más grandes charlatanes.

Montaigne

Nadie está libre de decir estupideces, lo malo es decirlas con convicción.

Anónimo

 Es de mala educación hablar con el cerebro vacío.

Pues eso.

NB : RAE Blablablá 1. m. Discurso vacío de contenido