El cuento de la Ye.

Esto viene a ser un «cuento infantil» .

Es mi primera incursión en este tipo de textos y ha sido muy divertido, escribir algo pensando en los niños.

Lo que me he dado cuenta , tras ofrecerlo para su lectura a un par de almas cándidas que se han dejado engañar , es que es altamente didáctico de 0 a 99 años… ; – )

 

El cuento de la Ye.

-. ¡Holaaaa!…Eoooooo…¿Hay alguien ahí? Eoooooo

Piti levantó la mirada del cuento que estaba leyendo. ¿Había oído una voz que saludaba? Había sido un sonido flojito y muy suave …Prestó atención a su alrededor : el cuarto de juegos estaba hecho un lío. Sabía que debía recoger los juguetes que abandonaba pero, en plena batalla entre vaqueros e indios comanches, había visto su viejo cuento del abecedario y, sin saber por qué, había dejado los muñecos de plástico a un lado y había cogido el librito.

Se sentó en medio del caos . Apartó las pelotas, el tren de madera que transportaba los víveres al fuerte de los vaqueros, la colección de coches de Fórmula 1 y las piezas de Lego con las que había fabricado las colinas del Oeste. Hecho el hueco en el suelo, depositó el libro y lo abrió.

Ya era mayor para esos cuentos… ¡El abecedario! Ya se había aprendido todas las letras, una a una y leía frases completas…pero el cuento , manchado de chocolate y tinta, manoseado y viejito, lo atraía de forma irremediable.

-¡Holaaaa! Eooooo

Piti volvió a oír aquel saludo pero esta vez, más fuerte y claro. Se levantó y se asomó a la ventana para ver si había alguien gritando en la calle pero no vio a nadie.

-¡Por favor! ¿Hay alguien ahí?

Piti miró su libro del Abecedario. ¡El sonido parecía salir del cuento!

Emocionado ante su descubrimiento, le dio la vuelta al libro y lo agitó. Pasó las primeras hojas : allí estaban la “a” , con un sombrerito en su vértice de mayúscula y la “be”, que tenía una cara sonriente ambas barrigas .

Piti se acercó el libro a la cara y gritó : -¡Hola!. ¿Hola?

Y entonces, oyó la vocecilla: -¡Menos mal! Hay alguien al otro lado de las páginas¿Eres Piti?

Piti soltó el cuento. ¡Hablaba! ¡Era un libro mágico!

-¡Oye! No me tires al suelo! A los libros siempre se les debe tratar con cariño…¿Eres Piti?

Piti cogió el libro en sus manos : Si soy Piti. ¿Y tú quien eres?

-¡Piti! Por fin. Mira, me tienes que hacer un favor…

-¿Y quién eres tú?

-Ese es el problema. ¿Te acuerdas cuando leías este cuento con tu mamá? Aprendiste todas las letras del abecedario y todas, todas, teníamos un nombre.

– ¡Sí! , me acuerdo de todas. Mira : a ,  be, ce, de, e ,efe ,ge, hache ,i latina,   jota ,ka ,ele eme ,ene, eñe, o, pe, cu, erre, ese, te, u ,uve, uve doble, equis, i griega y zeta.- Piti las recitó de carrerilla.

-¡Muy bien!…Ahora presta atención, querido Piti : los señores que mandan sobre las letras para que las escribamos bien, han cambiado mi nombre. Y, claro, cómo nadie lo ha rectificado en el cuento, ya nadie me  lee. ¿Me puedes ayudar?

-. ¡Claro que sí! ¿Qué puedo hacer?- respondió Piti, emocionado.¡Por fin , una aventura de verdad!

– Debes buscarme en el cuento y borrar el nombre de mi letra. Después, con un rotulador bien grueso, escribes el nuevo. Así, si otro niño aprende el abecedario con este cuento, lo hará bien.

– ¡Vale!. Voy a coger unos rotus. –Cuando tuvo el bote de lapiceros preparado, Piti preguntó : ¿Y tú que letra eres?

-. Me conociste como la “ i griega”. Ya no soy griega, ni”i”.

– ¿Noooo?- Le interrumpió Piti, asombrado

-. No. Ya no soy griega, ni “i”.  Ahora, soy la: ¡”ye”! …

-¿”Ye”?

-Sí, “Ye”.

-Pues a mí me gusta- dijo Piti- ¡Eres una letra divertida!.

Pasó las páginas del cuento:  a ,  be, ce, de, e ,efe ,ge, hache ,i ,   jota ,ka ,ele eme ,ene, eñe, o, pe, cu, erre, ese, te, u ,uve, uve doble, equis,…¡Aquí está! La : “ i griega” .

Piti escogió un color rojo intenso y tapó las palabras “i griega”. Cuando fueron invisibles por sus rayotes rojos, con color blanco escribió encima , bien grande y con muy buena caligrafía : “ye”.

Gracias! Ahora, ya está el abecedario perfecto y, por fin, los niños recitarán mi nuevo nombre.- Dijo la letra “ye” profundamente agradecida. – Eres un niño muy listo.

Piti , muy alegre por las palabras del libro, se fue saltando hacia la cocina.

-Mamá, mamá, he arreglado la letra “ye” en nuestro libro del abecedario…¡Y me ha dado las gracias! …Y…Y me ha dicho que soy muy listo…

-¿La letra “ye”, dices? Cariño, no conozco esa letra.

-Los señores de las letras la han cambiado. Era la “i griega”. Me ha dicho que ya no es “i” ni es griega…Mamá, ahora es “ye”.

Y Piti siguió danzando por el pasillo, camino de su cuarto de juegos, decidido a guardar su libro mágico como el mejor de sus tesoros. ¡No podía esperar a mañana para explicar a sus amigos, su aventura con la letra “ye”!.

-Ye, ye, ye…- canturreaba

(…)

Esta parte del cuento, es para los adultos ; – )

La madre de Piti acabó de cortar las zanahorias en juliana y las añadió al sofrito. Meneaba la cabeza y se sonreía al oír a su hijo cantar feliz con sus juegos.

Era su momento preferido del día : Piti jugando, la cena haciéndose lentamente en los fogones y el tiempo de espera para la llegada de su marido…El único momento del día en el que podía leer el periódico, tranquila.

Se sirvió un té helado y empezó a leer.

“Sección Cultura y Sociedad.  Nuevas normas de la RAE ( Real Academia Española de la Lengua)

“Algunas de las letras tienen varios nombres con tradición y vigencia en diferentes zonas del ámbito hispánico. La nueva edición de la ortografía, sin ánimo de interferir en la libertad de cada hablante o país de seguir utilizando el nombre al que esté habituado, pretende promover hacia el futuro un proceso de convergencia en la manera de referirse a las letras del abecedario, razón por la que recomienda, para cada una de ellas, una denominación única común.

(…)

La letra y se denomina i griega o ye. El nombre i griega, heredado del latino, es la denominación tradicional y más extendida de esta letra, y refleja su origen y su empleo inicial en préstamos del griego. El nombre ye se creó en la segunda mitad del siglo xix por aplicación del patrón denominativo que siguen la mayoría de las consonantes, que consiste en añadir la vocal e a la letra correspondiente (be, ce, de, etc.). La elección de ye como nombre recomendado para esta letra se justifica por su simplicidad, ya que se diferencia, sin necesidad de especificadores, del nombre de la letra i. “

Fuente RAE.es

N. B : Y , entre nosotros, lo de dejar de acentuar el «solo» -adverbio- y que se confunda con el «solo»-adjetivo-  ( lo llaman «Eliminación de tilde diacrítica en el adverbio solo» ), eso, eso, lo llevo mal…

 

El cuento de la criada.

‘The Handmaid’s Tale’ (El cuento de la criada) se ha convertido en la serie que más me ha impactado de lo que llevo visto este año. Sorprendente y terrorífica. Increíblemente distópica pero casi que no, que lo que más aterra es lo cerca que se puede estar de algo así…

Me han impresionado los actores, la banda sonora, la escenografía…Esos colores impactantes en un mundo tenebroso que, a la vez, es luminoso y con manchas rojas, azules, blancas…Creada por Bruce Miller y dirigida con un estilo increíble por Reed Morano…No digo nada más porque creo que es un tesoro verla sin tener ni idea, sin spoilers ni información previa.

Pero lo que más me ha sorprendido es la novela en la que se basa la serie. He hecho una cosa extraña : he visto todos los episodios y, después, me he leído el libro.

La curiosidad me llevó a buscar información sobre esa serie que me estaba dejando alucinada y descubrí que está basada en una novela de Margaret Atwood  (Wikipedia : Margaret Eleanor Atwood (Ottawa, 18 de noviembre de 1939) es una prolífica poeta, novelista, crítica literaria, profesora y activista política canadiense En la actualidad divide su tiempo entre Toronto y Pelee Island, en Ontario. ) . Entre sus numerosas distinciones, se incluye el Premio Principe de Asturias de las Letras 2008.

Escribió “El cuento de la criada” en 1985. Una novela de culto de una escritora muy reconocida que yo desconocía. La he leído sabiendo lo que pasaba y poniendo un rostro a los protagonistas porque ya nada puede parar esa conexión con la serie de TV. Y aun conociendo la trama y el desenlace he disfrutado muchísimo de la lectura de la novela. Ha sido un placer descubrirla.

Margaret Atwood colaborará en la segunda temporada de la serie que se crea a partir de material nuevo. No sé si superará a esta novela, increíble, que os animo a leer pero está claro que necesitan a Margaret.

Impresionante, todo.

 

Con ritmo ( y mosquitos).

 

Una de las cosas que más me gustan del verano, es poder leer al aire libre, debajo de un toldo que se mueve al son de la brisa y crea una melodía que es muy relajante.

Lo único es que está sensación tan placentera, deja de serlo a los 15-20 minutos en los que, parece ser, que el repelente anti-insectos, ya no hace nada a los mosquitos tigre que hay por aquí (yo creo que hasta los oigo reír) y me empiezan a incordiar con sus picaditas, aquí y allá.

Normalmente, aguanto unos segundos, antes de retirarme al cobijo de mi casa, sin mosquitos… Es por eso que aún tiene más valor, el tiempo que he estado sometida al expolio de los insectos, sólo porque el libro que estaba leyendo me tenía tan enganchada que prefería ser alimento de otra especie animal…

Esto se lo digo, directamente, a @StephenKing. . Él es el culpable de mis picaduras. Él y su libro “Quien pierde, paga”. Una novela, con tanto ritmo, casi de maratón de serie de TV , que me ha dejado indefensa ante el ataque de los mosquitos hambrientos.

Lector Constante Satisfecho .

«Te he preparado unas cuantas cosas, Lector Constante; las expongo ante ti a la luz de la luna. Pero, antes de que contemples los pequeños tesoros artesanales que tengo en venta, hablemos un poco de ellos, si no te importa. No nos llevará mucho tiempo. Ven, siéntate a mi lado. Y acércate un poco más. No muerdo.
Aunque… nos conocemos desde hace ya mucho tiempo, y sospecho que sabes que eso no es del todo cierto.
¿No es así?»

Acabo de leer “El Bazar de los malos sueños” de Stephen King. Es un libro de relatos, cosa que me ha venido muy bien, ya que es un autor que a mí me engancha especialmente y, en formato cuento, puedo administrarme dosis menos maratonianas…

Como siempre, me ha dejado maravillada su capacidad creativa y narrativa. Aunque siempre me encuentro a alguien que me dice que ahí no hay calidad literaria y que es una fábrica de best-sellers comerciales, yo soy lo que King denomina “Lector Constante”. Con “El Bazar de los malos sueños” ha hecho felices a los fans y abre una puerta a los que nunca lo han leído o lo han hecho poco. Lo recomiendo a todos: Los lectores constantes, los inconstantes y los que nunca se han dejado caer por sus páginas. Hay terror, ciencia-ficción, humor…

Me gustaría comentar, especialmente, dos cosas de este libro. La primera es la “introducción” a cada relato. Stephen King te explica cómo se le ocurrió lo del periodista de necrológicas, o en qué se inspiró para el Kindle más extraño que se conoce o cómo sus vivencias personales le han llevado a escribir un cuento determinado. Esa información previa, le ha dado una nueva dimensión a la lectura y la ha mejorado.

La segunda es mi queja formal por el destrozo de portada del libro. Su autor es Nicolas Obery, artista digital que tiene obras impresionantes, pero… ¿Quién lo rotuló? ¿A quién se le ocurrió poner esas letras rojas, cargándose la imagen? ¿Por qué tiene que parecer un libro de terror raruno?¿¡??

Pues eso, portada muy fea. Ya lo he dicho.

NB : En la cabecera de este post, la ilustración original.

Sant Jordi 2017

Foto de Frank McKenna ( Unsplash)

El próximo domingo será el Día de Sant Jordi. Me he estado preparando a conciencia en estos últimos meses. Ha sido un entrenamiento muy duro. Casi he llegado al límite de mi resistencia física.

Antes, era el día de los libros y las rosas, pero…ya hace décadas que no existen los libros de papel. Ya no se exhiben los tomos en las calles, en tenderetes, como me explicaba mi abuelo. Ahora, se envían los libros por la red. Oyes un leve sonido en tu dispositivo y sabes que has recibido un libro…

Ese día, no paras de oír los bip, bip, bip. Libro, libro, libro… Es verdad que ha perdido parte de su romanticismo, pero, la buena noticia es que se sigue leyendo aún después del cambio de paradigma .Sigue habiendo libros, aunque ya no haya celulosa…Y escritores. Muchísimos…

Foto de Patrick Tomasso (Unsplash)

Lo que no hay, son rosas.

Hace muchos años que desparecieron las flores. Todo empezó con las abejas y su extinción y el resto, ya lo sabéis. Aquí estamos, en un planeta desértico y polvoriento…Esa es la mala noticia.

Aunque, todo ha cambiado en los últimos meses. Se abrió aquella grieta enorme, muy cerca de donde vivo. En las profundidades, se descubrió un asentamiento del siglo XXI. Una de esas casitas, con un pequeño jardín…Y entre los escombros, encontraron unas semillas de rosa en perfecto estado. Se mantuvo en secreto. El gobierno se llevó las semillas e intentó hacer germinar las rosas sin éxito, pero… allí, dónde estaban los restos arqueológicos, se dejaron una. Una semilla pequeña, oscura y seca. La planté, la regué con la escasa agua de mi racionamiento y, ahora, está a punto de florecer.

El domingo, equipado con mi uniforme de camuflaje, recorreré las calles sigilosa y velozmente, me deslizaré por la grieta e iré a buscar mi rosa.

Será la primera vez en mi vida que vea una…

Foto de Diego Hernández (Unsplash)

 

 

 

 

La escuchadora profesional.

Ya me viene la idea ( va y viene, va y viene) desde que escribí «The Listener & Cia»

Una colección de relatos: La EscuchadoraProfesional.

A grandes trazos: la narradora, es una mujer que se ha convertido en escuchadora profesional, miembro del staff de The Listener & Cia. No es psicóloga, ni psiquiatra. No trata. No aconseja. Sólo escucha. Y se pasa por el forro la confidencialidad…

El primer relato, consistía en la descripción de las peculiaridades de la profesión de escuchador y en sus “reglas”. A partir de ahí, cada relato, breve y muy conciso, se estructuraría a partir de una historia que ha escuchado y narra al lector.

No os penséis que esto del «Escuchador» no es verídico… No sólo existen esos escuchadores profesionales en la vida real, sino que hay blogs y webs especializadas. Con tarifas por una escucha puntual o tarifa plana , si se desea , para más continuidad en lo de la escucha… Tipo lo de»The listener & Cia», vamos.

En Tokio, es muy conocido  el escuchador Van Damme Hirakata. Dicen que ya ha escuchado a más de 12.000 personas. En España, concretamente en Granada, Sebastián Bascuñana, sujeta un cartel entre sus manos en el que se puede leer «El escuchador. Hola, cuéntame…(solo una propina)», tanto en español como en inglés. Lunes, martes y miércoles , de 17 a 19:00 h. En Buenos Aires se realiza esta práctica desde enero del 2016. Al principio, los escuchadores voluntarios, se reunían en bares, pero ahora ya están en plazas con un cartel que dice “ESCUCHADORES”.

Te prestan su oído para que tú puedas sacar piedras de la mochila vital. Verbalizar nuestros problemas, nos ayuda a sentirnos mejor. Nos ayuda a ordenar y a entender mejor eso de lo que estamos hablando y que nos afecta a nosotros mismos…No es sólo por una cuestión emocional. Nuestras neuronas trabajan eficientemente y el cerebro actúa ante la verbalización y pone en marcha el área del cerebro responsable del control de los impulsos-  Matthew Lieberman, investigador de la Universidad de California- y eso hace que las emociones , estén mejor reguladas.

La idea del escuchador profesional,  me sigue pareciendo apasionante y no he podido evitar empezar a construir ese personaje que podría llamarse Samanta ( en arameo, la que sabe escuchar) o Ximena/ Jimena /Gimena ( en hebreo : La que escucha).

Creo que va a ser Jimena…

 

El mundo por Monttera.

Alberto Montt es un ilustrador chileno , muy conocido en Argentina ( publica en la misma editorial que la «gran y súper genial » Mafalda de Quino) y en el mundo del humor gráfico en general.Ha publicado varios libros (el último en el 2015 «Eso, pescuezo») y realiza exposiciones como ilustrador.

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Empezó a ponerse el mundo por Monttera en el 2006, en un blog ( que os recomiendo muchísimo) que se llama «Dosis Diarias» donde promete dejar su humor, si está de humor, claro.

Ha sido este magnífico ilustrador y humorista gráfico,  el que me descubrió el verdadero  origen de las novelas colaborativas y uno de mis referentes en humor gráfico en este blog.

Si queréis conocer el trabajo de Alberto Montt , visitad «Dosis Diarias».

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Es una visión del mundo muy particular que os hará sonreír y reflexionar , precisamente por esa «particular «mirada.

N.B : Esta última,  me encanta especialmente… ; – )

 

 

 

 

 

Hazme el humor.

Una de mis frases favoritas es esta: “Hazme el humor” .

Creo que es una de las mejores cosas que te pueden hacer, además del amor, porque el humor es uno de los mejores alimentos del alma. Hablamos del bueno, que también existe el malo, pero en este caso, me refiero sólo a ese que te libera endorfinas y te pone de «buen».

Si alguna vez alguien os dice: “Te voy a hacer el humor”, ya podéis empezar a brincar de alegría.

La frase es el título de un cuento increíble que forma parte del libro “Los Colores Olvidados” de Play Attitude . Son relatos ilustrados, escritos por Silvia González Guirado e ilustrados por David García, Desirée Arancibia y Marta García.

Esta obra, positiva, colorista, agradable, bonita, sorprendente y fresca  es una muestra de lo que este colectivo creativo llama “ La frescología” : “ Podría definirse como la ciencia de lo fresco y lo auténtico, pero no queremos que sea una ciencia en el sentido estricto, porque queremos que esté abierta a influencias y experiencias, que se vaya conformando con la aportación de todos. (…)” Ahí lo dejo, fresquito.

Mi experiencia ha sido en su versión electrónica ( para mi iPad), de una calidad increíble, que me ha hecho disfrutar de los cuentos como si fuera una niña. Los textos son geniales pero…las ilustraciones se convierten en la guinda de este pastel delicioso.

Recomendado : leer  Los Colores Olvidados y hacer mucho, mucho, el humor…

«Los Colores Olvidados» , link.

Se me ha activado el córtex prefrontal.

Hoy, en una reunión , uno de los integrantes se ha apoyado ,cómodamente, en la silla, poniéndose a dos patas y ejerciendo un impulso ( no controlado) hacia detrás que ha hecho que se diera un buen tortazo…

La primera reacción ha sido la de la ayuda y la comprobación de que no hubiese ningún daño físico . El golpe , ha sonado a catacroc... La víctima se ha levantado rápidamente y, tras esos minutos de ver-que-no-ha-pasado-nada, ha empezado una cadena de risitas…Primero, al recordar la cara de espanto, los ojos abiertos como platos, el boli que ha salido volando y aquello de quedarse con la palabra en la boca y sustituirla por un Ohhh!: la expresión del «caído» ha sido una de las primeras cosas en activar la risa.

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Al ver que el protagonista no se tomaba a mal la risita ( ya era imparable, aunque se intentara), se han empezado a desgranar los detalles cómicos del tortazo, cada uno desde su punto de vista…Y más risas…

Finalmente, el carcajeo era ya pronunciado e incluso, se ha hecho demasiado largo en el tiempo, ya que el «caído» empezaba a dejar de tener su sentido del humor afinado y le empezaba a fastidiar la cantinela… Y , aún sabiendo que ya era suficiente cachondeo, cada vez que lo mirábamos , nos asaltaba la risa.

Es curioso que nos ríamos de una caída. Se han estudiado ( y se estudian) los mecanismos que hacen que se desencadene la risa y lo que se sabe es que , ante un estímulo, se nos excita el área del córtex prefrontal medio. Primero, procesamos a nivel cognitivo y , después, pasamos a un nivel en esa zona del córtex, en el que se produce la emoción…y la risa.  Que el estímulo sea un buen tortazo , es lo que parece inexplicable…

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Lo estoy recordando y me sonrío… Yo me he caído  y he visto como otros caían  . Han sido caídas , siempre, sin repercusión física. He estado en los dos lados de la barrera y , aún habiendo experimentado las dos facetas, sigo sin entender la gracia que produce.Pero, hace gracia. Es un hecho.

Hay un filósofo francés , Henri Bergson , que tiene un interesante ensayo sobre la risa dice lo siguiente :

«(…)para que la risa sea posible, el objeto risible ha de resultarnos indiferente, hemos de ser insensibles, por así decirlo, sin identificarnos con aquél que nos suscita risa, ni mucho menos sentirnos inclinados a compadecerle: «Lo cómico, para producir su efecto, exige algo así como una momentánea anestesia del corazón. Se dirige a la inteligencia pura. »

Sólo cuando sabemos que el «caído» está bien , nos podemos distanciar emocionalmente , como para reírnos de su desgracia… Ya ves, el nivel cognitivo le estará diciendo al emocional : ¿Qué tiene de gracioso ver a un tío, espatarrado encima de una silla, tumbada en el suelo?

Lo que nos ha proporcionado el «momento silla» es más de un minuto de carcajada limpia. Según los últimos estudios de risoterapia esto equivale a 45 minutos de «relajación» .

Además, reír tres veces al día durante un minuto nos hace más saludables y aumenta nuestra esperanza de vida por lo que puedo añadir unas semanas más a mi tiempo vital. Por si fuera poco, según la Universidad Vanderbilt de Nashville, he realizado un gasto energético del 20%  cada vez que me he reído  y si lo hubiese hecho durante quince minutos, hubiese adelgazado…

Así que sólo me queda dar las gracias al «caído» porque su aterrizaje forzoso, me ha dejado fenomenal…

 

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Más narcisismo, imposible.

Cuando Sara contactó conmigo para que le enviara personalizada la novela corta “Lo mío con George”, me pasaron varias cosas.

La primera, la sorpresa. Me quedé sorprendida. “Lo mío con George” es una de mis obras compulsivas de hace cuatro años y pico… Digo “compulsiva” porque en ese tiempo, producía, con facilidad, relatos de corte romántico. Me lo pasaba en grande escribiéndolos, colgándolos en este blog y en webs de libros gratuitos, dejándolos ahí, en la inmensa red, libres, para que volaran solos… Y, de repente, una lectora, Sara, me pide la novela para regalársela a una amiga .

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Tras la sorpresa viene la gratitud. Es una gran sensación saber que alguien te ha leído y que le ha gustado lo que ha leído. Y que lo quiere regalar.  Máximo placer. ¡Gracias, Sara!

Y, por último, apareció la necesidad de releer. Mis últimas incursiones en lo de escribir algo más que un relato breve para el blog, se han desviado por otros caminos. «La asesina del pollo«, «Íncipits»pretendiendo ser un thriller… Otro estilo, ya no me da por lo romántico…Además, ahora ya no soy tan impetuosa…Así que me enfrento a una tarea arriesgada: releer “Lo mío con George”, después de cuatro años y medio de haberlo escrito. ¡Ups! El tiempo que ha pasado, hará que mi valoración sea mucho más severa, estoy segura. Dicen que el escritor es el primer lector y quizás el más exigente…

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Vuelvo a leer la novelita. Cambiaría cosas, redactaría algunas frases de otra forma, la cuidaría mucho más, pero… me gusta lo que leo. Me lo paso bien. Pienso que estoy como una chota. Sonrío …Resulta que soy un monstruo de la vanidad: releo algo que he escrito y me gusta.

Así que, gracias a Sara y a su amiga Beatriz, he recuperado «Lo mío con George»: el placer de compartirlo, la acaricia al ego de saberse leída, el que guste y … el que me haya proporcionado el placer del lector, aunque lo haya escrito yo! (paradójico)

Y lo admito, más narcisismo, imposible.

sara3

NB1 : No puedo evitar dejaros aquí el enlace de descarga en PDF : lo-mio-con-george

NB 2 : El texto está escrito de una forma que permite “personalizarlo”. Con un simple reemplazo automático en el Word, puedo hacer que la historia se convierta en “Lo mío con Brad” ( por ejemplo) y personalizar a la protagonista, para que sea el lector, directamente. Me pareció gracioso para regalar …

NB3 : Las fotos son de Sara ( gracias, de nuevo! ; – ) que lo imprimió, lo encuadernó y lo envolvió en papel violeta con lazo de plata  ( que tiene su significado en la novela… )