Aunque sea lo primero que pienses al ver estos jabones…


Design: Ahhaproject
Estos, además de deliciosos, ecológicos. De Holland & Barrett’s.


Tradicionales pero igual de apetitosos.



Designed by: Menta (México)
Aunque sea lo primero que pienses al ver estos jabones…


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Estos, además de deliciosos, ecológicos. De Holland & Barrett’s.


Tradicionales pero igual de apetitosos.



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En esta foto de ayer, se aprecia un puntito en la parte inferior.
Es el cráter de Tycho .
El puntito tiene un diámetro de 85 Km y una profundidad de casi 5 Km . Ya aparece en los mapas de la luna desde 1645… Se sabe que es de anortosita , una roca ígnea rica en alumino.
Algo tendrán sus dimensiones y esa cosa de la anortosita que es el lugar dónde la imaginación del hombre ha situado ciudades .
El cráter de Tycho fue el lugar donde se localizó la Anomalía Magnética de Tycho 1 (TMA-1, en el original), y la consiguiente excavación y descubrimiento de un monolito alienígena en la novela y película 2001: Una odisea del espacio. De Stanley Kubrick.
En el artículo El derecho a leer de Richard Stallman se hace referencia al Levantamiento de Tycho. Éste sitúa la acción en un futuro cercano, 2062, donde los protagonistas se mudan a Luna City, donde el derecho a leer se defiende como bien universal.
En Star Trek VIII: primer contacto, William Riker le indica a Zefram Cochrane que en el siglo XXIV existirá una ciudad humana en el cráter Tycho, la cual puede ser vista desde la Tierra en un día soleado. (Wikipedia)
Según vaya empeorando esto del planeta tierra, cualquier día me encuentro a gente saludando desde el Tycho…

Este es el ejercicio nº 6 del Taller. Consiste en escribir un relato en el que debe aparecer este extracto de»Valentía» de Richard Bausch.
«Cuando se hubieron marchado él volvió al dormitorio. Eva se había acostado en la cama. Él se sentó al otro lado, dándole la espalda. De pronto se sentía muy cansado y mareado.
―¿Quieres contarme qué ha pasado? ―dijo ella.
―¿Acaso te importa lo más mínimo? ―dijo él.
―Gabriel, ya sabías que esto iba a pasar…
Él se puso en pie y se quitó la camisa. Notaba las quemaduras en los brazos. Le dolía todo. Entró en el baño y se lavó la cara. Luego se cepilló los dientes. En el dormitorio, Eva parecía muy quieta. Él apartó las mantas de su lado de la cama».

Photo by Matthijs Smit on Unsplash
Los cicatrices.
Eva se despidió y subió al dormitorio. Él la observó ascender las escaleras, indiferente, con un aire majestuoso, sin mirar atrás, sabiendo que era el fin.
Más de diez personas, ocupaban el salón de la casa. El orden que imperaba en aquel hogar se había visto alterado por la presencia humana y por el ruido. Nada de eso interesaba a Eva. Es más, todo eso era lo que odiaba Eva. Para él, suponía todo lo contrario. La gente y la música formaban parte de su ser, de una forma profunda, imposible de aplacar. Había intentado cambiar por ella. Trabajo, estilo de vida, incluso su forma de vestir, pero a ella no le parecía suficiente. Los años de dosis acumuladas de formalidad lo habían llevado a un punto de saturación máxima. Sentía un impulso salvaje a punto de salir a la superficie.
Eva había estado seria durante toda la velada. La realidad de cada personalidad caía bajo su propio peso. Parecía contenerse para no colocar bien los cojines del sofá, llevar posa vasos para las latas de cervezas y vaciar los ceniceros humeantes. Había conseguido mantenerse inalterable, hasta que explicaron, detalladamente, en qué consistía el rito de iniciación. Su reacción de desagrado fue la única emoción visible en su rostro. Después, la mirada que dirigió a Gabriel había respondido a todas las preguntas. Ella, no quería que se uniera al grupo. Y él, se había propuesto con toda su alma, rechazar aquella oferta y seguir con su vida tranquila con Eva.
A la hora acordada, aparecieron todos, preparados con todos los instrumentos y empezó a sonar la música.
No pudo pararlo. No quiso pararlo.
Cuando se hubieron marchado él volvió al dormitorio. Eva se había acostado en la cama. Él se sentó al otro lado, dándole la espalda. De pronto se sentía muy cansado y mareado.
― ¿Quieres contarme qué ha pasado? ―dijo ella.
― ¿Acaso te importa lo más mínimo? ―dijo él.
―Gabriel, ya sabías que esto iba a pasar…
Él se puso en pie y se quitó la camisa. Notaba las quemaduras en los brazos. Le dolía todo. Entró en el baño y se lavó la cara. Luego se cepilló los dientes. En el dormitorio, Eva parecía muy quieta. Él apartó las mantas de su lado de la cama.
— ¿Lo has hecho? – preguntó ella. Seguía inmóvil, pero se oía su respiración, más agitada de lo habitual.
Él se estiró a su lado e intentó acercar la manta, evitando el más mínimo roce con sus brazos quemados. El rito de iniciación había sido brutal: el juramento, la escarificación, la celebración. Demasiada música, demasiado hierba, demasiado alcohol.
–Si, Eva, lo he hecho. Soy del grupo. Sé que te da igual, que no quieres compartir esta locura, pero a mí me hace feliz.
–Te importa más la música que yo-susurró ella.
Él no le respondió. En silencio, extendió sus brazos cuidadosamente, y miró las marcas, hechas con un hierro candente, como los que se utilizan para marcar las vacas o las ovejas. En el brazo derecho, las baquetas de su batería. En el izquierdo, sólo dos palabras: Los Cicatrices.
Sí, Los Cicatrices, la banda de rock más famosa del país. Todos sus miembros llevaban un branding del instrumento y el nombre del grupo. Sus marcas decían que, ahora, él era el nuevo batería y …que había perdido a Eva. Todo en una misma noche.
-Quiero el divorcio, Gabriel-dijo ella.
-Yo quiero Rock and Roll-dijo él.

Los Otros Ejercicios :
Como siempre, preciosa.

Y las nubes…

Obra de arte natural para disfrute de la humanidad.

“El término ‘perseverancia’ procede, etimológicamente, de la palabra latina perseverantia que significa constancia, tesón o firmeza. Se considera que alguien es perseverante cuando insiste con decisión en el cumplimiento de unos objetivos, muchas veces impuestos por uno mismo. “
Es un concepto profundo para aplicarlo a algo tan trivial como lo de la colchoneta, pero…
Por una vez, no hice caso a las previsiones meteorológicas. Confiar en su fiabilidad, me ha hecho planificar y replanificar muchas cosas durante estas vacaciones.

Así que, aún sabiendo que los días venían nubosos y con lluvia, al ver una colchoneta muy simple y con descuento de fin de temporada, me dije: última oportunidad.

Sin los problemas de diseño en V plegable y por su tamaño más reducido no costó inflarla. Eso sí, en una mañana gris. Apetecía poco usarla… Parecía que, por una vez, los pronósticos meteorológicos iban a ser acertados. Un Murphy en toda regla, vamos.
Pero, no.
Salió el sol.
Me pasé media hora, meciéndome suavemente, observando el cielo azul, las nubes y los pajaritos. Sin zozobra, ni zambullidas sorpresa.
Perseverancia. ; – )
Lo de la colchoneta ha sido un desastre…parcial.
El error esencial ha sido la elección del modelo. Un extraño “dos piezas” que se podía convertir en sillón o colchoneta al uso.

El diseño hace que haya una zona, en el centro, en la que no hay área inflable. Como era de esperar, esa es la zona en la que aterrizas cuando intentas estirarte y la misma que se dobla, con efecto “V”, dejándote en medio, en la susodicha posición: en “V”.
En alguno de los intentos, aguantando la colchoneta a cuatro manos, uno conseguía estirarse, pero, al intentar subir hacia la zona del reposa cuellos, se volvía inestable.
La colchoneta me ha expulsado de su territorio. Tenía vida propia … Revolcones continuos y continuos intentos de dominarla.
El desastre es parcial porque esta extraña pelea con el artefacto flotante, me transportó a momentos veraniegos ( y muy felices) de mi infancia.
Nada como tragar un poco de agua de piscina para recordar la niñez…

Otro cuadro “reciclado”. Un fondo de arena y pintura de relieve ex verde que, ahora, es una base blanco-pizarra.
Tenía dos letras “o”, rojas, de un logotipo en Porex que ya no era utilizable, pero yo lo vi reciclable. No sé por qué, apareció en mi mente, de negro y en medio de mi base blanca.

“Me ha salido redondo” es el título que le he puesto.

Viene de : Taller Virtual de Relato
Ejercicio nº 3
Tal vez este sea el ejercicio que más me ha costado. Lo he tenido que re-escribir y corregir varias veces. Una de las cosas más importantes que estoy aprendiendo, es la necesidad de realizar esta tarea de revisión exhaustiva. Mi forma de escribir es impetuosa y cuando acabo, acabo. Si algo estoy entendeiendo es que , realmente, nunca se acaba definitivamente.
El ejercicio consiste en escribir un texto a partir de esta premisa : A Óscar lo despiden de su trabajo y con la indeminización decide comprarse un barco e irse a vivir a un pueblo costero. Se debe construir un relato ( y su conflicto) entre el momento del despido y el que empieza a navegar.
HOPE

Óscar había llamado a sus padres, emocionado. Había estado a bordo de Hope, así había bautizado a su barco, y había salido para ver cómo se sentía navegando.
– ¡Paco! ¡Ya tiene el barco! Óscar se va a ir. ¿Qué vamos a hacer, por Dios?
Paco hace ya cinco minutos, que ha desconectado del discurso angustiado de su mujer. Lo peor es que sabe que ella tiene razón. Algo le está pasando a Óscar. No sabe qué es.
Hasta hace un año, todo transcurría con normalidad. Había días que Óscar parecía exaltado, hablando de “datos confidenciales” y “catástrofes inminentes” pero como siempre había sido muy activista, no le dieron más importancia. Había trabajado durante diez años en el Departamento de Ingeniería Hidráulica del CSIC y siempre lo habían tenido muy bien considerado hasta que empezaron esos ataques de pánico…
Con la indemnización por su despido, se había comprado un velero.
Paco se sorprendió cuando supo que su hijo había invertido la totalidad de su capital en lo que llamaba Proyecto Hope. Se había obsesionado con el velero, centrándose en todos los detalles: desde la última tecnología para que la embarcación fuera ligera y resistente y pudiera superar las condiciones extremas del mar hasta el abastecimiento de electricidad gracias a la combinación de las energías solar, hidráulica y eólica. Llenó el barco de comida, ropa y un botiquín completo que incluía material quirúrgico. Les dijo que tenía espacio y provisiones para ocho personas y aunque la familia y los amigos le intentaban convencer de que no se fuera, él hacía todo lo contrario: intentar convencerlos a todos, de que esa era la única salida.
-Oscar se va. Se va. No hemos podido hacer nada. ¡Nada! Me siento impotente… Allí sólo, en el mar… ¿Qué vamos a hacer?
Paco oye murmurar a su mujer, pero se siente confuso y muy acalorado. Una ola de calor invade Europa. Es la más alta registrada en el último siglo. La sensación de ahogo es intensa. Hay muy poca gente por la calle. El gobierno emite comunicados de alerta de forma continuada: No salgan, beban mucha agua. Se prevé que la ola de calor durará una semana y después, todo volverá a la normalidad. Por un momento, siente envidia de Óscar. Estaría, ahora mismo, surcando las refrescantes aguas del mar.
La despedida había sido dramática. Su hijo continuaba ofuscado y afirmaba que nada volvería a ser normal. Sus palabras se repetían sin cesar en su mente. Había algo que no sabía descifrar. Un chico tan sereno, racional, científico…
– Papá, Mamá, Hacedme caso. Os lo pido con todo mi corazón La contaminación ha alterado las corrientes marinas. El deshielo ha aumentado el nivel del mar a límites inimaginables. Hubiesen hecho falta dos siglos para llegar a este escenario, pero lo hemos conseguido en un tiempo récord. Va a pasar ahora: el mayor caos natural de la historia de la humanidad. Están engañando a la población ante una catástrofe inminente que ya es imparable. En un par de días, el agua anegará buena parte de las playas del Mediterráneo y se teme que muchas poblaciones costeras desaparecerán bajo el mar. Todos vosotros despareceréis bajo el mar. ¡Todos! Mamá, Papá. Por favor. Por favor. Confiad en mí.
Deja de pensar en todo aquello cuando unas extrañas sirenas invaden la ciudad. Enciende la televisión: en todas las cadenas lanzan el mismo mensaje de emergencia: Una gran pared de masa marina, avanza hacia nuestras costas. Rogamos a todos los ciudadanos que se agrupen en los edificios más altos y cercanos.
Paco mira hacia la ventana y ve como el mar avanzaba hacia él. En lo alto de uno de los picos que forman las olas, le paree ver una mancha blanca que se desliza con habilidad.
Cierra los ojos y desea que sea Hope.

Como todos sabéis, estos días se ha celebrado el cincuenta aniversario de la llegada del hombre a la luna. He visto los documentales que se han estado emitiendo sobre el tema y lo que más me ha fascinado, es la unión planetaria que se produjo ante el acontecimiento. Más de 500 millones de personas, asistiendo en directo a la retransmisión televisiva del evento. Y las que no lo vieron en la tele, lo oyeron por la radio, o se lo contaron, pero, ese 20 de julio de hace 50 años, el planeta se convirtió en un lugar común, sin fronteras, en el que lo que unía, era nuestra condición única de seres humanos.
La gente miraba hacia la luna, sabiendo que allí había dos hombres y, con ellos, toda la humanidad.
Nunca más se ha producido una experiencia positiva y global de tal magnitud.
Habrá que volver…

Nota : Fotografías del eclipse parcial que tuvo lugar el día 17 de julio.
Viene de : Taller Virtual de Relato
Uno de los ejercicios del taller, fue escribir un relato a partir de una imagen.

Los latidos de mi corazón retumban en mis oídos. Creo que se oyen desde fuera. Son muy fuertes y se van acelerando cada vez más.
Tengo miedo.
Algo se retuerce en mis tripas y después, sube y baja, baja y sube, sin que yo pueda controlarlo. Mis manos sudan y yo nunca sudo. Eso me puede delatar…
No sé si podré. No podré. No podré. No…Froto mis manos en el delantal. Debo tenerlas secas… No podré. No podré…Entonces, llega él y se sitúa a mi lado, pero un paso adelantado. Huelo su aroma rancio y amargo y mi miedo se hace gigante.
No podré.
Mis latidos me están enloqueciendo y se ha añadido un extraño zumbido. Me estoy mareando. No. No puede ser. Tengo que hacerlo. Solo es un movimiento suave e insignificante pero, para mí, es un acto de valentía, un grito de libertad.
El fotógrafo se prepara para hacer las fotos que servirán de modelo para el pintor. Él ha querido un cuadro. Uno en el que estemos los dos…Vuelvo a oler ese perfume venenoso que emana de su piel y, entonces, siento que algo se activa en mí. El gigante se va empequeñeciendo. Puedo.
Puedo hacerlo.
Es el momento. Los dos están distraídos. Ahora sí que tengo el corazón desbocado y no sé si seré lo rápida que debo ser. Alzo las manos hacia mi severo peinado y desprendo un mechón de cabello. Lo dejo caer a su libre albedrío, rompiendo las normas, liberándose de la tirantez obligatoria.
Me acaricia el cuello suavemente. Es un destello de lo que siento cuando puedo escapar y estar, a solas, en el prado. Rememoro esos minutos, con el pelo suelto, meciéndose al viento, tapándome la cara, volando hacia el sol…
Lo he hecho.
Mis manos vuelven a estar recogidas en el regazo. Deseo sonreír porque sonrío por dentro, pero debo posar con sobriedad para que el pintor pueda reflejar lo que somos. Sé que mi mirada parecerá perdida y en mi boca, el gesto será sobrio, como a él le gusta, pero ese mechón descontrolado estará, allí, reflejando lo que sí soy.
Ya no oigo mis latidos. Ni hay ningún zumbido. Se me ha aposentado el vaivén de mis tripas y la sensación de angustia. Me siento más viva que nunca, eufórica, feliz y, sin saber por qué, poderosa.
Tendrá su cuadro, pero yo no lo veré.
Decido, en ese instante, que ya me habré ido de aquí…
NB :American Gothic es un cuadro de Grant Wood de 1930. El cuadro ilustra a un granjero sujetando una horca y a una mujer rubia, que unos interpretan como su esposa y otros como su hija, enfrente de una casa de estilo gótico rural.