Lo de la «Balanza Cósmica» …

 

Balanza Cósmica .Es es un concepto simple : si has tenido un día de esos que dan rabia, el cosmos -todopoderoso- te compensará con un día delicioso, para equilibrar la balanza.

Tras un día /período / malo, te encuentras esperando « la compensación»,  ese momento de felicidad exultante,  brutal . El día/período que compensará el Cosmos… Lo que pasa es que en la espera, se te escapan las otras cosas.

El Día Feliz, en realidad,  es el más cotidiano , ese que no aprecias hasta que te falta. Es tan viejo el concepto que me parece mentira que aún no me lo haya aprendido …

Así que no digo que no exista un tipo llamado Cosmos , que se dedique a equilibrar la Balanza Cósmica de cada ser humano pero mientras lo hace no hay que dejar de agradecer esos días normales tan bonitos.

Pues eso, Feliz Lunes. ; – )

NB: Ilustración : H de Happiness.

 

Es la primera vez que lo hago.

Esta vez, si he completado el ciclo…

Mis quehaceres en el huerto urbano, pasan por plantar vegetales, dejar que completen su ciclo, sacarlos cuando ya lo han finalizado, airear la tierra, abonarla y volver a plantar lo que toque para la época.

Pero algunas plantas han prosperado de tal manera que, este año, no las he “reemplazado” al finalizar el ciclo… Resulta que ese “ciclo” es falso. Es el de la mano del hombre en su empeño en domesticar la naturaleza. El verdadero curso de la naturaleza, no arranca, abona y vuelve a plantar…En un mundo silvestre, las plantas florecen, crean semillas y se marchitan no sin antes asegurar su descendencia, depositando las semillas en la tierra.

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Así que este año, siguiendo un consejo de un experto (eso sí, súper escéptica con el experimento y su resultado), he dejado que la rúcula floreciera e iniciara su declive…y completara su ciclo natural. Lo he hecho voluntariamente…

La he ido viendo crear preciosas flores amarillas, perder hojas (la mayoría me las he llevado yo a mis ensaladas), desvigorizarse, empalidecer … La verdad, aparentemente, no pasaba nada más…

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Hasta que la semana pasada, lo vi con mis propios ojos. Tal y como me dijeron, las semillas depositadas en la tierra por la propia planta, germinan rápidamente entre finales de verano y principios de otoño.

Y ahí están…

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Ruculitas de segunda generación en el huerto.

Mi primera vez…

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No estoy preparada…

Mediados de octubre. Mañana soleada y con una temperatura de 23 ºC. Me voy al garden a buscar abono orgánico para mi huerto urbano.

Debería haber estado preparada. Lo sé.

Esto va ocurriendo con frecuencia en los últimos años y ya debería saber que voy a recibir “el impacto” pero… No lo estoy. No estoy preparada.

Cada año, me sorprende la Navidad. Me pilla con cara de sorpresa y, aunque ni siquiera haya pasado la Castañada ni Halloween, seguro que también pongo cara de susto …

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¿Ya?

¿Qué ha pasado con este año? ¿Dónde está, por Dios?

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Mares y el taburete.

Mares… lunares.

“Los mares lunares, denominados también mare (del latín, plural maria) son planicies extensas, oscuras y basálticas de la superficie lunar, conformadas por afloramientos basálticos en erupciones provocadas por impactos de meteoritos.”

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Aunque son considerados llanuras, los mares no son completamente planos. Son atravesados por riscos, están plagados de cráteres y son interrumpidos por precipicios y paredes. También hay grietas, con profundidades de hasta 400 metros y varios kilómetros de longitud.

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He visto esos mares sin él…El taburete…Estas fotos las he hecho sin mi taburete-compañero-de-sesiones-lunáticas. Mucho tiempo en la intemperie… Se ha resquebrajado y lo he dejado en la zona de recogida de trastos viejos del domingo por la noche. Era un taburete de baño que nunca he utilizado en el baño… Se convirtió en mi compañero de sesiones fotográficas, junto con el trípode (que resiste) y las diferentes cámaras que han pasado por mis manos.

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En fin, esta noche de luna llena,  lo he echado de menos…

El buen dormir.

El buen dormir es un regalo de los Dioses.

Los que poseen el don, se duermen con facilidad , nada más apoyar la cabeza en la almohada y entran en un sueño profundo y reparador que , rara vez, hay algo que disturbe.

Son aquellos a los que no despiertas del sofá . No puedes : susurras, hablas, empujas, pellizcas, zarandeas… El que duerme , se limita a dar la vuelta mientras emite unos soniditos de satisfacción , frunciendo los morros , y se vuelve a sumergir en su intenso descanso.

En este mundo del buen dormir, hay grados . Igual que están los que se duermen a la de ya!, hay los que tardan un poquito más. Pero no mucho: la tele sin apenas sonido, un libro que se deja unas 5 o 1o páginas… No es llegar y besar el santo pero casi. Y , a veces, el «casi» es un espacio satisfactorio, de pre-descanso que requiere de su ritual y nos encontramos plenamente confortables leyendo antes de decir adiós al mundo de los despiertos.

Los que peor lo pasan tienen el «don» a medias: duermen pero les cuesta muchísimo. Una lucha de voluntades entre las ganas de dormirse ( de una jodida vez) y la no intención de hacerlo que proclama su cerebro. Estos leen más, ven más la tele , piensan y repiensan en las cosas de la vida, se dan una, dos y cien vueltas, cuentan ovejas y lo que se precie ( que por cierto, he oído a un experto en la radio que decía que se debe hacer contando de una a diez (repitiendo el ciclo) y siempre al revés (10,9,8..) y, finalmente… se duermen.

La otra bendición complementaria del buen dormir es la continuidad del mismo. Hay un dormir fragmentado que se complica cuando volver a captar el sueño es tarea difícil…

Cada cuerpo sabe las horas que precisa para repararse y recargarse de energía para afrontar el despertar. Sean cinco u ocho, lo importante de este tiempo de desconexión, es que sea de calidad.

Porque lo del dormir es como todo, mejor si es bueno

 

 

 

 

 

 

 

 

Dos frases y un chiste.

Con las frases “célebres”, me pasa como con los chistes “buenos”… Cuando los oigo, pienso que me acordaré (seguro) cuando necesite acceder a ellos. Son frases que me impactan y que creo que podría utilizar algún día. Lo mismo con los chistes: si son de los que me río a gusto ( a carcajada limpia y, a veces, hasta llorar…) me parece que esa risa va a crear una huella mental imborrable y que cuando sea el momento, podré repetirlos ( sin la misma gracia pero con un contenido fiel).

Todas esas suposiciones que me hago a mí misma, son erróneas.  Estoy en una conversación en la que “esa frase” podría entrar como la seda y…no me acuerdo. Rebusco (¿No era tan alucinante?)pero se me acercan aproximaciones que le quitan la magia a la frase. Acabo explicando el contenido, que sin esa poesía que tiene la semántica, ya no es lo mismo. Con los chistes… Lo mismo o peor. Les quito la gracia…

En cuanto a las frases : en mi memoria se guardan dos.  Las dos perlas que recuerdo y puedo reproducir fielmente, de momento, son estas:

1)     La felicidad es como una manta pequeña. Cuando has conseguido taparte los brazos, se te destapan los pies. Esta me la regaló un hombre mayor, muy sabio. Fue el primero que me introdujo en el concepto de “regalar frases” . ; – ) Ya no está entre nosotros pero su recuerdo perdura en mí cada vez que la pronuncio o la escribo.

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2)     «Hoy, en la ciudad, todos, absolutamente todos, se levantaron con granos de azúcar en los labios. Pero sólo se dieron cuentan los que al despertarse, se besaron.» No recuerdo dónde la leí o la capté o como llegó a mí. La he utilizado en un cuadro y en varios textos. En casa, somos besucones de entrada y de salida. De Buenos Días y de Buenas Noches y lo que se preste.Así que si algún día pasa esto del azúcar, creo que me enteraré.

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Gracias a las web y blogs recopilatorios, hoy en día es fácil dar con la frase olvidada pero , claro, otra cosa es que la frase dé en ti…

Para acabar, este es  chiste del que me acuerdo. No exactamente como lo vaís a leer ( lo he buscado para transcribirlo) pero con los suficientes datos como para que yo lo tenga almacenado en mi cerebro con más o menos acierto…

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Sherlock Holmes y el Dr. Watson se fueron a pasar unos días de campamento. Tras una buena cena y una botella de vino, se desearon buenas noches y se acostaron en sus respectivos sacos, dentro de la tienda de campaña.

Horas más tarde, Holmes se despertó y llamó con el codo a su fiel amigo:

-Watson, mira hacia arriba y dime: ¿Qué ves?

Watson contestó:

-Veo millones de estrellas…

-Y eso, ¿Qué te indica? Volvió a preguntar Holmes.

Watson pensó por un minuto y plenamente decidido a impresionar a su amigo con sus dotes deductivas contestó:

-Desde un punto de vista astronómico, me indica que existen millones de galaxias y potencialmente, por lo tanto, billones de planetas. Astrológicamente hablando, me indica que Saturno está en conjunción con Leo. Cronológicamente, deduzco que son aproximadamente las 3:15 de la madrugada. Teológicamente, puedo ver que dios es todopoderoso y que nosotros somos pequeños e insignificantes. Meteorológicamente, intuyo que mañana tendremos un hermoso y soleado día….-Y a usted, ¿que le indica mi querido Sherlock?

Tras un corto silencio, Holmes habló:

– Watson, eres cada día más estúpido. Lo que me indica es ¡que nos han robado la tienda de campaña!

Feliz lunes!

 

Tengo un pimiento enamorado…

Primero, pensé que era un pimiento introvertido. Encerrado en sí mismo, recogido. Tímido…

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Como suele pasar, las primeras impresiones no suelen ser las acertadas. Había que conocer más al pimiento. Podía ser el protagonista de la frase “Me importa un pimiento” sufriendo una involución. O un pimiento yogui, un asceta que sigue la filosofía del yoga…

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Al final, he creído que el pimiento era un narcisista. Se había enamorado de sí mismo, pero… otra vez, he juzgado demasiado deprisa.

El pimiento vive una bonita historia de amor. No hay que pensar en el pimiento como un pimiento. Es una entidad con partes personalizadas e independientes: pedúnculo, cáliz, hombro, exocarpio, etc.

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El pedúnculo y el ápice de este pimiento se han enamorado locamente.

Y se abrazan…

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No seré yo la que se coma este amor…A ver quién es el que se atreve a decírselo al pedúnculo y al ápice…

Hawi & Sumi

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El cambio de estación en este blog, se produce cuando Hawi deja de bailar… Mientras ella se mueva, estamos en veroño. Ni verano, ni otoño…

Hawi es la pequeña muñeca que me acompaña desde hace un año. Se mueve con energía solar y está en un alfeizar de una ventana que veo al salir de casa. Verla, se han convertido en una rutina. Uno de esos detalles insignificantes del día…

En este año, Hawi ha sufrido tormentas, lluvias, granizadas, viento y frío. El sol, su aliado, pero también su enemigo, ha desgastado los vívidos colores con los que llegó a mi casa, pero… ha sobrevivido a todo y este verano, ha estado bailando otra vez… Tiene un pequeño tic y emite un click click que antes no se oía, pero …ahí está. Bailando…

Lo que no os he dicho que, desde hace dos meses, Hawi tiene un compañero.

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En un alarde de originalidad, lo he llamado Sumi.

Sumi estaba en una estantería de “Oportunidades” a 0,50€. Lo encontré muy simpático y lo puse en el alfeizar de la ventana, junto a Hawi. Él está más nuevo, sus colores son más brillantes y, sorprendentemente, baila en el sentido contrario que ella. Si ella se balancea hacia la derecha, él lo hace hacia la izquierda. Los primeros días, lo paraba con los dedos y lo coordinaba con el ritmo de Hawi. Ahora, ya no. Hay veces que los veo conjuntados y, otros, arrítmicos perdidos…Los dejo a su aire…

Esto me ha hecho pensar en el concepto de soledad que nos rige. Nos aflige, nos oprime, la tememos cuando, en realidad, la soledad es un hecho objetivo. No es bueno ni es malo. El adjetivo, el sentimiento que provoca sólo puede interpretarlo cada individuo y de forma diferente. Feliz o triste. Deseada o temida. Nueva o vieja conocida. Obligada o por elección… Cada soledad es una edición original y única…

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A Hawi, la compañía le ha venido impuesta. Igual prefería estar sola, con su tic y su baile.De repente, ha aparecido un luchador de sumo en su parcela del alfeizar de la ventana. No sé si acabaran siendo amigos… Yo creo que sí porque Sumi se mueve bien pero , de momento, no bailan al unísono todos los días…

Aunque…no me hagáis mucho caso. A veces, olvido que son dos muñecos de plástico…

 

 

 

 

El sabor a gloria…

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Casi lo cosecho, pero me dije: “Espérate, ansiosa”. Ese mismo día, llovió a gusto y pensé que mi decisión había sido del todo oportuna. El tomate podría disfrutar del menú de lluvia abundante de la Madre Tierra …

Ayer volvió a llover y, por unos minutos, ¡granizó!!! Lo primero que pensé es en mi tomate. Me asomé a la ventana y lo vi, allí, resistiendo los golpes de las bolas de hielo…Un héroe, vamos.

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Hoy lo he recogido de la mata. Ya no puedo asumir más riesgos.

Con el respeto que se merece, lo he partido en dos.

Después, el ritual mediterráneo: una pizca de sal y aceite de oliva virgen.

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Me ha sabido a gloria.

Entrenando el izquierdo.

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Matthieu Ricard era un bioquímico del Institute Pasteur que lo dejó todo para irse al Himalaya y hacerse monje budista. Era uno de los colaboradores más cercanos del Dalai Lama y tiene el título simbólico de ser «el hombre más feliz del mundo».

Como sujeto de estudio en la investigación del Profesor Davidson (Universidad de Wisconsin) sobre la Plasticidad de la Mente, Matthieu reventó los marcadores y consiguió puntuaciones nunca vistas en cuanto al uso del hemisferio izquierdo del cerebro. Haciéndolo muy básico (y un poco frívolo): la actividad en el córtex derecho está asociada a la tristeza, la depresión, la negatividad y en el izquierdo ocurre todo lo contrario . Allí el córtex es optimista y positivo ( es una fiesta continua!).

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Cuanto más pensamos en negativo, más actividad neuronal en la región derecha. Si por el contrario, nuestros pensamientos son positivos, la zona que va loca  es la izquierda. Localizada la cuestión en nuestra geografía cerebral, se plantea la siguiente cuestión : ¿El cerebro es «fijo» o se transforma?.

Las evidencias científicas nos dicen que es plástico, que puede cambiar…Matthieu lo explica con un ejemplo de violinistas. Un virtuoso con una media de 10.000 horas de práctica, tiene unas nuevas áreas en la actividad que responde al control de los dedos. Su cerebro, por la práctica larga y continuada ( entrenamiento) se ha transformado.Ha cambiado respecto a cómo era previamente al proceso de «aprendizaje » de tocar el violín. Es cierto que el cerebro es plástico… y también la mente, por defecto.

La mente es plástica… y transformable. Y aquí ya podreís intuir la cuestión transcendental : ¿Podemos entrenar para modificar nuestra estructura mental y hacer que el hemisferio izquierdo sea el que gane la batalla de los bandos cerebrales?. Pués segun el monje Matthieu Ricard y los estudios de Davidson, sí es posible.

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Posible pero no fácil . De la misma forma que en un gimnasio fortaleces los músculos del cuerpo, en el cerebro se irá fortaleciendo la zona que más utilizamos ( o sea , la que más entrenamos).Cuantos más pensamientos negativos , más entrenamiento para el córtex derecho y , por lo tanto, más ansiedad, angustia y frustración. Entrenar el izquierdo es que el te puede proporcionar la «felicidad», «Bienestar», «la emoción placentera». Y cómo los músculos, el cerebro cambiará y nos hará usuarios, por defecto, del hemisferio izquierdo, el más entrenado para afrontar las circunstancias externas de la vida.

El entrenamiento consiste en poder dedicar un tiempo al día ( llámalo meditación o como quieras), limitado y fijo para acumular horas( como en un entrenamiento cualquiera) en lo de pensar en positivo. Cada día, 15 minutos, por ejemplo. Si lo haces regularmente, puede ser que tu cerebro se transforme y seas de esa minoría que disfruta del «bienestar». Si no consigues tal gesta, por lo menos, servirá para neutralizar la actividad del otro lado . Por desgracia ,  la Depresión como patologia mental es una de la epidemias del siglo XXI así que, visto lo visto, sería bueno intentarlo.

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Como veo que es necesario mucho entrenamiento, apostaría por introducir una asignatura en las escuelas , para todos los niños del mundo, en la que simplemente, se les enseñara a pensar en positivo. Es la única asignatura que debería tener «deberes para casa»… Proporcionaremos a los que vienen, un hemisferio izquierdo pletórico que, por lo menos, ayudará a resolver los conflictos de la vida de otra manera. Con otra actitud… y desde el principio.

Y aunque a mí ya me pilla crecidita, voy a aplicarme eso ( muy propio del córtex izquierdo) de «Nunca es tarde si la dicha es buena» y voy a empezar a entrenar. Mirando hacia dentro , aplicando antídotos a cada emoción negativa y haciendo que mi mente, haga unas cuantas flexiones y un poco de ejercicio aeróbico…

¡Eh! ¡Y sin agujetas!

NB : Aquí la charla TED de Matthieu Ricard «Los Hábitos de la felicidad»