Sutil.

Cuando me has dicho que eligiera la puerta correcta al llegar, con esa voz tan profunda y tan seria… No sé. Me ha parecido un juego apasionante, incluso erótico.

Seguir tus instrucciones al pie de la letra, vestirme con ese vestido concreto,  ir a esa calle, entrar en ese edificio y buscar la puerta correcta…

Admito que me lo has puesto fácil.

Dame estrellas…

Me encantan las estrellas , en su forma geométrica tan preciosa, para casi todo.

Tazas, cojines…

En el baño, o en un mantel…

Dame estrellas que yo ya…

Eso sí, sin pasarse… ; – )

Va de fotos.

Este post va de fotos : de fotos que se mueven, que juegan o que te producen un hermoso flash visual.

Hay que verlas . ; – )

Las que se mueven

Los Cinemagraphs son un paso más en la fotografía .Cuando los ves por primera vez, parecen vídeos pero.. son fotos. Muy pocos frames trabajados y la animación de los .gif, consiguen un efecto especial .Principios del cine, implantado en una fotografía.

Hasta ahora, conocíamos los .gif que eran dibujos/ fotos dinámicos. Pero eso era, ayer. Hoy, cuando a la foto le sumas movimiento, lo que te sale es el Cinemagraphs.

Los responsables de esta nueva «disciplina» son los americanos Kevin Burg y Jamie Beck.

 

Las que juegan…con la luna!

Otra pareja de fotógrafos que me ha llamado la atención es la formada por Laurent Laveder y Sabine Saunnier , autores de «Moon Games». La luna siempre nos atrae y ellos…han decidido jugar con ella. Publicaron un libro con su trabajo lunático.

La que te provoca un hermoso flash visual.

Esta galardonada foto es de Allard One , es de un campo de tulipanes de Alkmaar en el norte de Holanda. Lo mejor de todo es pensar que nuestro mundo te ofrece cosas así, susceptibles de ser fotografiadas porque…existen.

¿Preparados?

 

 

 

Pinta, lija, pinta, lija, da cera, pule cera…

Tenía una banqueta con la tela vieja y desgastada. Tras varias limpiezas agresivas, quedaba poco del color amarillo pálido que tuvo en sus días de gloria… Me planteé tapizarla, pero una visita a la tienda de pinturas y la charla con su creativa propietaria, me hicieron dejar el tapizado para el futuro y atreverme a pintar la banqueta con Chalk Paint.

¿Pintura de tiza en los tejidos? Pues sí. Dos capas, lijado entre capas y, finalmente, acabado con cera. Eso le quita rugosidad, pero le ha dado el aspecto decapado que, ahora, visto el resultado, no sé si darle una tercera capa de gris acero para que quede un tono sólido.

Esa ha sido la terapia anti-stress de este fin de semana. Al sol, con la lista de Spotify preparada… Pinta, lija, pinta, lija, da cera, pule cera…

@twitter

Coincidiendo con el quinto aniversario de Twitter, @fnac.es convocó un concurso para crear un libro, ilustrado por @vueltasdetuerca, con los 140 tweets que mejor definieran esta red social. El libro se tituló “140” y tuve la suerte de ser el tweet nº 49. ¡Me enviaron el libro a casa!

Lo que escribí, merecedor de un lugar en esas páginas,  fue: “La verdad está ahí fuera. Expediente Tweet”.

Me parecía una buena definición de lo que era Twitter para mí: la posibilidad de explorar por ahí fuera, para encontrar la verdad. Es un ejercicio de mezcla y filtrado de toda la información que circula por la red y que nos permite saber más y decidir mejor .

Siete años después, si tuviera que volver a definir Twitter, escribiría lo mismo…

 

Mira que cerebros más bonitos…

De la artista cubana , Elsa Mora.

Cerebros de papel…

Para ver sus increíbles trabajos, Elsa Mora.

Congelación de Ideas.

ideas congeladas

Yo soy terapeuta. Me gusta decir que soy Terapeuta de Especiales más que una Terapeuta Especial.

A mi consulta me llegan los casos que mis colegas, no han podido resolver y que no podrían resolver nunca porque…son pacientes especiales.

Estoy preparada para cualquier situación “especial”, soy capaz de abordarla, analizarla y, en la mayoría de los casos, tengo éxito. O sea, se curan. Por lo menos, los que quieren… Aun así, cuando conozco a un paciente y le hago la primera anamnesis, siempre me quedo un  poco descolocada…Gracias a Dios, sólo me dura unos minutos.

El hombre que está en mi consulta,  es Rogelio. Tiene 50 años. Vive solo, en una casa en el campo en el que sólo hay una ducha que está en un cobertizo en el exterior. Este dato podría parecer irrelevante, pero es el origen del mal de mi paciente (o por lo menos, así lo manifiesta). Me ha explicado que en la ducha, hay una ventana de esas de láminas, que por vieja y oxidada, siempre está medio abierta. Sea invierno o verano, la ventana se mantiene en la misma posición, dejando pasar el aire fresco o gélido, según la estación. La ventana, según explica Rogelio, está muy cerca de la alcachofa de la ducha y , con el tiempo, se ha convertido en un improvisado estante definitivo…Allí, él,  que es muy aseado , deja sus frascos de champú …

La temperatura ambiente hace que el champú (de ortiga blanca y cedro salvaje, me especifica Rogelio) esté templado en verano y frío en invierno. El pasado año, en la zona donde vive el paciente,   las temperaturas habían sido extremas y las heladas, habían arruinado las cosechas …

Según el propio Rogelio, el frío intenso había afectado, también, el buen funcionamiento de su cabeza…

Me comenta que hace un año, más o menos, al verter el champú directamente sobre su cuero cabelludo (que al fijarme, veo que está frondoso y muy bonito con unas primeras canas plateadas) notó que estaba muy frío.

Exageradamente frío.

Inmediatamente después, percibió que se le habían congelado las ideas.

Ideas, congeladas.

Vale.

Rogelio vive en el campo y tiene una tienda On Line. Vende los productos que produce su huerta , directamente al consumidor. – El primer signo de que algo no iba bien, me explica, se produjo cuando llegó la Semana de la Oferta Verde.

Rogelio ideaba lotes de frutas y verduras, que colocaba en bonitas cestas de mimbre y adornaba con artesanía de la zona que, cada año, era diferente. Todo el mundo esperaba su ocurrencia: un botijo, unas cucharas de madera o macetas de terracota  pintadas a mano…

Rogelio se encontró, a pocas semanas de la Oferta Verde con que era incapaz de crear nada nuevo. Daba igual que le presentaran un sinfín de productos artesanos. Él, sólo podía pensar en las cosas que ya había utilizado. Así que, ese año, por primera vez, repitió “Lote de la Semana de la Oferta Verde” y volvió a poner un botijo.

-Ideas, me dice, tengo muchas pero son las que ya tenía. No puedo producir ideas nuevas. No puedo cambiar de opinión. No pueden convencerme….Nunca podré cambiar ni evolucionar como persona. Piense, piense en sus ideas acerca del amor, o piense en “sus ideologías”,…Imagine que nunca pueda cambiar de idea, porque esa idea está congelada, ahí, y no deja espacio para las otras. Y está dura como una piedra y tampoco deja que la modelen…Ideas fijas, para siempre…

Intento ser empática. Intento ponerme en su lugar y reviso mis ideas. Soy consciente que he ido cambiando de “ideas”, muchas veces en mi vida y que eso es lo que me ha permitido, por ejemplo: volver a enamorarme. Además de ir modificando mis ideas, también han surgido ideas nuevas: eso me ha permitido dedicarme a este trabajo y escribir un libro, por ejemplo. Las experiencias vitales nos hacen cambiar de idea, muchas veces…

Esto está difícil…

Rogelio me explica que ha utilizado múltiples sistemas para intentar descongelar sus ideas pero para ello, sólo ha podido utilizar las ideas que él ya tenía sobre cómo combatir el frío y la congelación: saunas, duchas de agua caliente, gorros de lana, esterillas,… Su hermana, que es peluquera, lo tuvo un día entero bajo la lámpara de infrarrojos que se utiliza para hacer subir las mechas pero…nada.

Rogelio, sigue con las ideas congeladas…

Se acerca la Oferta de Primavera y ya está pensando en adquirir 500 botijos…

No sé cómo afrontar este caso. Parece que las ideas se me han congelado a mí porque por más que pienso no se me ocurre nada.

¿Alguna idea?

 

Un anillo y el punto de la «i».

Un amigo joyero.

Una idea de diseño: le pedí que me hiciera un anillo ancho y plano, de oro cepillado y en el que (yo misma) tenía que escribir Bypils ( ya apuntando egocentrismo con el pseudónimo).

anillo2

Me he reecontrado con él este verano y es mi anillo de referencia ( o sea, lo llevo siempre).

Aún recuerdo como se me fue el punto de la “i” y la rabia que me dio.

anillo1

Parece que fue ayer y ya han pasado más de quince años. Eso sí, el anillo ( de diseño sobrio e imperfecto ; – ) no ha pasado de moda…

Bienvenido, verano.

formentera

Hoy, a las 12h 7m  am nos vamos a introducir en el verano. De forma física, ya llevamos unos días de calor total pero , de forma oficial, no será hasta ese momento de la mañana, cuando se inicie,  formalmente, el verano . Dice que se va a quedar 92 días y 18 horas, ni una más ni una menos…

Lo que estéis haciendo a las 12h 6m, lo haréis en primavera.  Al minuto siguiente, ya habréis cambiado de estación….Es posible que, a mí, me pille tomando un café así que, le daré un sorbo en primavera y, al siguiente, será verano… ¿Se notará en algo?…

En unas cuatro horas, voy a observar con atención el cambio de solsticio y si se nota algo, os lo digo…Bienvenido.

 

 

 

 

Matad al rojo.

Matad al rojo. La voz cavernosa le atravesó los tímpanos, ascendió hacia su cerebro y lo empapó de miedo. ¡Hay que matar al rojo, joder! . Los temblores se expandieron de sus extremidades superiores a las inferiores. Las manos le sudaban tanto que no era capaz de despegarlas de sus muslos. El corazón se aceleró y se hizo cada vez más fuerte. Ahora, oía la voz cavernosa lejos, casi ahogada por aquellos fuertes latidos. Pum, pum, pum, pum.

No hacía ni una semana que se había prometido no volver a caer. Cada vez era más peligroso… Casi lo habían descubierto y fue ese casi el que lo salvó . Hasta aquella maldita tarde, de aquel maldito día, de aquella maldita y puta vida. ¿Cómo había llegado a esa situación?. De repente, su corazón se volvió aún más estridente, un zumbido se apoderó de sus oídos mientras el estómago se le encogía y se retorcía hasta formar un nudo sólido que le apretaba las entrañas. Se acercaban e iban a por él. A por el rojo.

Cerró los ojos y esperó que llegara la muerte. Lo eliminarían del tablero de juego…

Los oyó murmurar ¡Qué mala suerte!. Apenas sin poder respirar, se atrevió a mirar: habían pasado de largo. El aire se escapó de sus pulmones mientras el alivio le inundaba.

Sólo quedaba uno.

Parecía el más peligroso. Era el de la voz cavernosa que no paraba de gritar “Matad al rojo” . Ya lo tenía pegado a la espalda. Oía su respiración agitada como si hubiesen instalado un amplificador en la habitación. El tiempo se detuvo por unos instantes: sobrevivir a esa partida era el único objetivo viable. Si lo mataban ahora… recordó el rostro amable de su esposa y la sonrisa de Junior que lo esperaba en casa en ese mismo instante. Junior, su hijo.Tenía que sobrevivir. Tenía que ganar.

Se concentró en la partida. Volvió a cerrar los ojos pero esta vez, para poder elevar sus plegarias al cielo. Su única posibilidad era rezar…Rogar.

Oyó el sonido del arma del enemigo. Vas a morir, rojo.

Cloc.

El dado cayó en el tablero y rodó hasta quedar suspendido en el borde. ¡Un cinco!¡Mierda!. Con cara de fastidio, el enemigo deslizó su ficha azul por las casillas del parchís, adelantando a una solitaria ficha roja a la que le quedaba un tiro de nada para asentarse en casa y casi, casi, ganar la partida.

Nada podía detenerlo. Iba a conseguir los 1.500€ que se amontonaban en el centro. Dio un trago largo a su cerveza y sonrió. Los cuatro se habían apostado la paga de horas extras a una partida de parchís. Un momento de chulería, un reto y la insistencia del de lavoz cavernosa , los había llevado al Bar del polígono y allí, en una mesa de plástico , los cuatro idiotas habían puesto en riesgo un mes de trabajo sin descanso y, en su caso,  la posibilidad de pagar los gastos ahora que su mujer se había quedado en el paro, la ortodoncia de Junior…casi a punto de irse todo al carajo…

Debía acabar con aquellas partidas de parchís. Había ido demasiado lejos. No podía seguir fingiendo que no le pagaban cuando perdía…y perdía siempre. Se juró que aquella iba a ser la última partida. Por la familia. Por Junior.

La última.

Agitó su cubilete rojo y lanzó el dado.