Ahora, están en su mejor momento.

Es Navidad y hay estrellas por doquier.

Y de todos los tipos…


Tiempo de cosechar estrellas…

Ahora, están en su mejor momento.

Es Navidad y hay estrellas por doquier.

Y de todos los tipos…


Tiempo de cosechar estrellas…


Sí, estas fotos de la luna, las he tomado contagiada.
Hace un par de días, entraron a robar en la casa de los vecinos de mi madre. Tras hacer unas compras navideñas, entrábamos las dos en el portal cuando nos encontramos: 1) la vecina muy histérica, 2) la policía desplegada y 3) el corrillo de vecinos comentando la jugada.
Sentí empatía por la vecina. Su carácter ya muy teatral de por sí, aún hacia más dramático el suceso, pero a mí me pasó hace unos años y recuerdo, como si fuera hoy, el sentimiento de intromisión-violación de (tu) hogar (templo): puerta destrozada, cajones abiertos, contenido desparramado, desperfectos, objetos que ya no están y… la sensación de inseguridad. Muy potente.
En estas situaciones, normalmente aparece algún vecino que te comenta otros robos en el barrio, siempre cerca de tu ubicación, aparentemente segura y, entonces, se te contagia “la potente inseguridad “como si fuera el virus de la gripe…

Las fotos las he hecho contagiada perdida y viviendo la situación excepcional de que estos días, estoy sola en casa… Son las fotos de la luna más rápidas que he hecho en mi vida…Para poder volver a entrar en casa y encerrarme… Me han robado el momento zen con la cámara, que le vamos a hacer…
Se me irá pasando el contagio. Los procesos víricos tienen su tiempo, pero se acaban… Eso sí, mientras hacia las fotos, he ido insultando a los jodidos ladrones.Viene a ser como tomar Vitamina C…

Fulanito, Menganito y Zutanita son tres vinos. Uno tinto (Ribera de Duero), otro blanco (Rueda) y un tercero rosado (Côtes de Provence), de la empresa Cuveé 3000.

Unos queridos amigos me han regalado un Zutanita, sabiendo de mi predilección por el rosado…

Copio de dviciobarcelona.blogspot.com.es : “Zutanita es sin duda un rosado con clase elaborado en la Provence Francesa, tiene un alma fresca y ligera con un toque afrutado muy suave, lo que te hará tomarte la botella sin apenas darte cuenta.”
Doy fe. Ni me he dado cuenta…
Tras disfrutar del vino, la comida y la compañía me he guardado la botella ( como ya viene siendo habitual) y le he puesto unas ramas de romero y laurel.

Estará en mi cocina, dando testimonio de un puñado de buenos instantes…


Mi cámara se va a ir unos días a hacer fotos bonitas.

Me ha preguntado si la quiero acompañar y, claro, no he podido negarme.

Le debo muchas, muchas fotos…


Estaba yo mirando cómo hacerle fotos a la luna, cuando observé una conjunción.
Dos astros están en conjunción cuando, observados desde un tercero, se hallan en la misma longitud celeste. Pues sí, el sábado, desde la Tierra, la vi. Eran la Luna y Venus.
La luna, vieja amiga de este blog, ya es conocida pero … ¿Venus?.
Su año dura menos de un día y la temperatura de la superficie está a 470ºC.

¿Se ve pequeñito, ¿no?
Pues resulta que se le denomina el “planeta gemelo “debido a sus múltiples características comunes con la Tierra como tamaño, composición superficial y la presencia de una atmósfera densa capaz de albergar un complejo sistema meteorológico.
Miradlo bien…
Ese puntito tiene el tamaño de la Tierra…
A veces, salgo con la cámara preparada con la intención de hacer fotos. La suelo llevar encima pero, falta que no lo haga , para que ese día “vea” muchas capturas y con la cámara del móvil, no es lo mismo…
Este es el resultado de una salida de “foto-a-conciencia”, con la cámara preparada y todo el tiempo del mundo.
La lluvia y una hoja en apuros.

Las texturas . El blanco y el verde.

Pero… la que más me gustó fue : El Club

Un rótulo desvencijado, en un edificio viejo…

El huerto, bien.
La lluvia lo tiene contento …
Está como de vacaciones… En modo reposo…Sabe que, a la que pueda, voy a saturarlo de tomates cherry y guindillas, pero… aún faltan unos meses…
Le ha sorprendido que le hiciera fotografías. La rúcula está prosperando y el orégano está que se sale. La albahaca es la planta más duradera del huerto. Lleva conmigo unos años…

Aunque lo he piropeado, he notado al huerto enfadado conmigo. Puede ser, lo he tenido un poco abandonado y sólo he ido a verlo, cuando he necesitado albahaca para la pasta.

Le he prometido que lo acicalaré para navidad…
1) Así, sí. Hoy he hablado con una amiga que me ha dicho que estaba deseando llegar a su casa para darse un baño relajante . Para mí, eso del baño relajante ( velas, espuma, copa de vino o cava y posición (cómoda) de tumbada-ingrávida) nunca me ha funcionado… No encuentro posición para la nuca . Si leo, mojo el libro. El agua, se enfría… Soy más de ducha… Pero, visto lo visto, creo que así, podría volver a probar.
2) Increíble Flamingo.
Primero, la foto.
Es increíble. Una obra de bodypainting de la artista alemana Gesine Marwedels. Curioseando en su web ( hay cosas muy chulas y otras…regulares), he leído esto : «¿Te quieres transformar en una obra de arte viva? ¿Estás buscando algo impactante para tu fiesta o evento? Ponte en contacto…» Y me he imaginado pintada de «flamenco», recibiendo a mis invitados para la cena , por ejemplo, de fin de año.
O de cisne.

Lo fastidioso, es tener que estar en esta pose mucho rato pero…mira, por impactar y ser una «obra de arte viva», una hace lo que sea… ; – ) Ya lo sabéis. Una forma de hacer vuestras fiestas inolvidables sin tener que comprar montañas de Ferrero Rocher.
3) Ya lo sabíamos. El «Photoshop in situ» de las fotos de decoración de interiores. No es sólo el retoque fotográfico. Como ya imaginábamos, entran en tu salón y te hacen un «saco esto que es feo, pongo esto otro allí y te lo dejo mono».
Así es como quedó la casa en el reportaje. Es de una cantante inglesa, creo.
Ahora, viene la foto de las cositas que han cambiado. La verdadera decoración es esta :
4) Siguiendo con el «Before-After» ( de muchos tipos)…






Me duele la espalda. Estoy sufriendo… Nunca me había dolido tanto…
Estoy desesperada y eso me hace cometer imprudencias. Como ahora mismo… Estoy en la Plaza de los Remedios, buscando a un hombre. ¡Qué locura, por Dios! Dicen de él ,que cura todas las dolencias y yo necesito que alguien me ayude. Las calles que circundan la plaza están oscuras, muy oscuras y empiezo a tener miedo.
Oigo unos pasos y, de la oscuridad, emerge un hombre vestido con una túnica. No puedo dejar de observar esas estrellas brillantes, que decoran el raso azul . Levanto la vista y veo que lleva unas gafas grandes y…esa melena rubia de bote ¡Oh, no! Me siento decepcionada. Es terrible que mi potencial sanador sea un imitador de Rappel. Le quita credibilidad. No quiero ni imaginarme la posibilidad que lleve un tanga de leopardo, debajo de esos ropajes…
Me hace un gesto con la mano y lo sigo, recorriendo esas calles tenebrosas. ¿Pero qué hago aquí? me pregunto pero, entonces, algo me presiona la espalda , tira hacía abajo y me hunde en el intento. Duele.
Estoy aquí por el dolor. Quiero que me lo quite.
Al final de nuestro camino, hay una curva pronunciada que esconde un paraje maravilloso. Me sorprende el cambio repentino de texturas, pero no le doy muchas vueltas. Tampoco al hecho que estoy siguiendo a un tipo que va disfrazado de Rappel. La luz natural de las cientos de estrellas que titilan en el cielo, son suficientes para iluminar el hermoso jardín de margaritas. Hay miles y parecen sonreírme. En el centro de ese estallido floral, hay una caravana. El hombre me dice que vive allí y me invita a entrar.
Empiezo a caminar entre las margaritas, en dirección a la caravana que ya tiene la puerta abierta. Una luz blanca, suave pero radiante a la vez, se escapa del interior. En el mismo instante que rozo las flores, desaparece la sensación de inquietud que me ha embargado en la Plaza de los Remedios. No sé cómo pero estoy descalza y siento la hierba fresca bajo mis pies.
El hombre ya no se parece a Rappel. Viste una camisa blanca y unos jeans y también va descalzo. Me explica que cada Carnaval, le toca disfrazarse de un vidente famoso. Sonríe cuando me indica que el año anterior le tocó Paco Porras. Es una explicación lógica al extraño atuendo con el que me ha recibido . Lo que no la tiene, es que yo esté descalza, en medio de este campo de margaritas pero…no pregunto. No digo nada. Presiento que mi espalda va a estallar de un momento a otro. Tengo ganas de llorar.
Entro en la caravana. Todo es blanco , hasta el sofá en el que me invita a sentarme. Lo hago. No importa que este en medio de la nada , con un hombre desconocido . Lo único importante es sentarme en ese sofá blanco.
Lo hago con mucho cuidado. Mi espalda está rígida. Mi alma, también. Y me siento sola. Cuando me acomodo contra el respaldo, siento una extraña brisa que refresca el ambiente. El aroma de margaritas me envuelve.
El hombre me mira a los ojos y , de verdad, me ve. Y lo ve todo. Me pide que lo deje salir. Que se lo entregue. Cada vez estoy más cómoda y mi columna vertebral empieza a ser moldeable. Me duele menos.
Lo saco. Le hablo. Lo digo todo. Se lo doy. Comparto lo que me pesa, lo que me hace hundir los hombros. Poco a poco, pacientemente, saca la pesada losa de mi espalda.
Ya no duele. Las flores me regalan el alivio.
Ya no duele.
La caravana no está. Ni el hombre. Sólo yo, mis pies descalzos y este gran prado lleno de margaritas…

(…)
El despertador interrumpe mi sueño. ¿Margaritas? Me desperezo con lentitud : estiro mis brazos, estiro mi cuello y, por fin, estiro mi espalda. Es flexible y responde . Se alarga, cruje y reposa.
Abro la ventana . El cielo parece transparente y hay una luz preciosa. Siento, de repente, que no puedo desaprovechar este día. Estoy aquí y es hoy.
De camino a la cocina, en busca de mi café, me tropiezo con el sofá beige mortecino que decora mi salón. Me golpeo el pie, en el meñique y siento un dolor intenso que interrumpe mi estado flower power pero, cuando me agacho para frotarme mi dedo pequeño y dolorido, mis manos se enredan con una margarita prendida en el dobladillo del pijama.
Decido que voy a cambiar el sofá. Voy a comprar uno de color blanco.
Me pongo la margarita en el pelo y sonrío.
Ya no duele.

NB : Las fotos son de Unplash.

Ayer visité un local especializado en café de especialidad. Todo muy especial…Venden café de pequeños productores ( fincas) y, en este caso, eran mezclas (blends) que ellos mismos tostaban y envasaban.

El aroma era impactante. Los silos , llenos de granos de café. El barista, delante de su cafetera (varias: espresso, filtro, percolación), de cara al cliente ( cosa no habitual en España), ejecutando una coreografía precisa para ofrecerte una taza excepcional. El que me acompañaba pidió café con hielo. Le trajeron una taza vacía, con una jarrita de cristal llena de café infusionado en frío (no hay mayor trastada , nos dijeron, que poner hielo en un café caliente para cargarse todas sus cualidades de sabor y aroma). Además, nos pidieron que lo probáramos sin azúcar. ¿?
Esta variedad de café es especial, con un tostado muy suave y, de verdad, es dulce. Antes de endulzadlo, probadlo. Tenía razón. Estaba buenísimo…Y mi cappuccino, también…

Al salir de allí, me paré en una nueva panadería que han abierto muy cerca. Tuve una sensación similar : aroma a pan recién hecho, decenas de tipo de panes, tartas caseras…

Estamos tratando los productos artesanos con el respeto que merecen. No puedo evitar que me guste el concepto. Que me guste que el café y el pan se traten casi como un vino. Y que cada vez más, se abran pequeños cafés de especialidad o panaderías que nos recuerdan que lo hecho a mano, con mimo, sabe mejor.

O por lo menos, así me pasó con el cappuccino y el pan de sésamo y semillas de amapola que compré…Me supo a gloria.
¿A qué apetece?

NB : Las fotos son de Unplash.