Estas son las últimas fotografía que he colgado en mi perfil de Unsplash.

La sal tuvo mucha importancia durante la Edad Media. Se le consideraba “oro blanco “ya que era imprescindible para la conservación de los alimentos. En Ibiza y Formentera, antes de la llegada del turismo, la economía de subsistencia estaba ligada a los ingresos que produjeran las salinas. Se sabe que empezaron a funcionar en el S. XI.
La sal que se obtiene de estos parajes es de una calidad exquisita y de difícil reproducción en otras salinas del mundo. Primero, por el Mediterráneo con su alto nivel de salinidad. Esa es la base.
Después, y muy, muy importante, por la posidonia. Esa magnífica alga que habita los fondos marinos de Formentera hace ya más de 100.000 años y que es Patrimonio de la Humanidad por la Unesco. Ella es la principal responsable de la oxigenación del agua y de que la composición química resultante sea equilibrada y rica.
Una sal marina que contiene todos los minerales y oligoelementos del mar.
Una sal única en el planeta.
Curiosidad : Las salinas siempre han estado en el centro de los movimientos económicos, sociales y obreros La palabra «salario» proviene justamente de la actividad salinera.
Imaginación al poder. Y viene de lejos… de los sumerios.
Esta gente, en la antigua Mesopotamia , sin problemas de contaminación lumínica ni atmosférica, alzaba la vista y veían cientos, miles de estrellas. Identificaron formas concretas y les pusieron nombre. Por ejemplo, la constelación de Acuario.
Los sumerios, que investigaban al cielo, miraron para arriba y vieron-claramente-la forma de un hombre que vierte agua. Le pusieron el nombre de Acuario, en honor a su dios An, que derrama el agua de la inmortalidad sobre la Tierra. Más tarde, Ptolomeo, la reconoce como una de las 88 constelaciones de la astronomía moderna. Eso fue en el Siglo II.
Yo necesito la Sky Guide para ver a ese señor, con la jarra de agua ( lo de verter inmortalidad ya lo dejo a gusto de cada uno) Primero, porque no veo un cielo estrellado. Demasiada luz y demasiada polución. Pero si estuviera en un lugar del Pirineo de Huesca ( en el que si que estarán viendo esas estrellas) estoy segura que tampoco vería “ El agua que fluye”.
Aquí, Piscis.

Así que considero un magnífico ejercicio de “Imaginación al poder” lo que hicieron los sumerios al ver al tipo vertiendo el agua, o a los peces de Piscis.
Ya no te digo Capricornio : la cabra ( con cola de pez)…
Debo tener un filtro natural anti-constelaciones…
Ha pasado un mes. Sólo treinta días desde que compré este lápiz con goma incorporada. De esos de toda la vida pero de color negro. Si hubiese sabido todo lo que me depararía el destino por un maldito lápiz no me hubiese detenido en aquella extraña tienda. Ni hubiese entrado. No habría visto a esa mujer, arrugada y casi ciega que había recitado un extraño verso cuando me tendió el lápiz. No hubiesen desaparecido tantas personas…
Y lo más curioso es que ni necesitaba ni quería un lápiz.
Estoy a punto de acabar con esta locura.
Debo borrar mi nombre de esta hoja arrugada: ”Pepita Pérez”. Me he recreado y lo he escrito con una delicada caligrafía .Ahora, sólo tengo que pasar la goma por encima, suavemente…
Descubrí que podía hacer desparecer a cualquier persona de la que conociera su nombre. Sólo tenía que escribirlo para después, borrarlo con aquella puntita de goma que corona el lápiz. Sí, sí, de esos de toda la vida pero de color negro. El ser humano escogido, se desintegraba, dejando una desagradable estela de olor a chamuscado. Rápido y eficaz.
He perdido la cuenta de cuantos he borrado.Muchos. Demasiados e inocentes pero ahora puedo pararlo.
Debo pararlo.
Pepita Pér…
Esta es una adaptación del texto «Soul Eraser» , reducido a 200 palabras para un Certamen de Microrrelatos .
Microrrelato con fotos. Me dicen que al final del camino, está el árbol de los deseos. El árbol no es mágico, pero si las flores que lo rodean. Son diente de león, la más típica de las flores cuando de … Sigue leyendo
y preciosas…
Sena Runa crea estas bellas filigranas en papel.
Salavat Fidai esculpe en la mina de un lápiz. Eso es mucho más que «pequeño»… Increíble.
Susanna Bauer borda las hojas de los árboles con micropuntos.
Y Evan Lorenzen ha escrito el libro más pequeño del mundo con los acontecimentos más «grandes» de la historia del hombre…
Grandes cosas pequeñas…
En estos últimos tiempos, me he presentado a varios certámenes literarios. Recibo el boletín de escritores.org y si hay algún relato o proyecto que se ajusta a alguno de los premios, lo presento.
También me ha servido de catalizador. He leído las bases de muchas de estas convocatorias y, a veces, el tema al que se tiene que hacer referencia me activa para escribir algo nuevo.
Escojo solo los que permiten presentación on line. Imprimir, encuadernar y certificar el sobre del manuscrito me parece de otra época.
Foto de hannah grace en Unsplash
Una vez le das al enviar, allí va tu proyecto que suele estar escrito con ilusión y esperanza de éxito, pero, en muchas ocasiones, no sabes si está perdido en el mundo digital. Encuentro que los organizadores son poco empáticos con los concursantes. Cuando envías el relato, el cuento o la novela por mail, no te responden ni con un acuse de recibo. Solo sabes que tu gran obra ha llegado a destino si es por Certificado Digital, que suele ser en premios de Administraciones Públicas, tipo Ayuntamientos, etc. De seis certámenes a los que me he presentado, solo uno ha respondido con un mensaje de” Recibido.” Que los responsables le den una vuelta al tema igual que al tema del papel.
Dicho esto, escribir para estos eventos es altamente gratificante. Se pasa por un proceso realmente placentero en toda la ejecución. Mientras piensas, organizas, construyes y destruyes la trama. Decides los nombres de los personajes y los imaginas. Investigas sobre temas de referencia, lees y relees…
Si os gusta escribir y tenéis curiosidad, solo tenéis que entrar en escritores.org y dejar que una de las propuestas os haga crick-crick.
Y … a disfrutar escribiendo.
Hoy, día 3 de junio es el Día Mundial de la Bicicleta. Es una fecha destinada a promover el uso de la bicicleta como un medio de transporte sostenible y saludable, pero a mí me evoca más cosas.

Foto de Isaac Quesada en Unsplash
En casa siempre ha habido bicicletas y no solo las de la infancia y las de paseo. Nuestros mayores, los que ya no están, eran de esos aficionados al ciclismo de carretera y, en especial, al de las costas. Eso era, hacerse la costa de Garraf, unos 25 Km de curvas de cara al mar, ida y vuelta, para acabar en un chiringuito en la playa, donde la familia esperaba para comer una paella.
Foto de Yaopey Yong en Unsplash
Las bicis bien cuidadas, ellos ataviados con todo el equipo reglamentario. Ese buen comer después del palizón. La playa, los primos y amigos, aquel helado genial de corte de tres sabores, para después seguir jugando en la arena.

Barra de tres sabores de la Jijonenca. Le falta la galleta.
Hoy es un buen día para capturar esos recuerdos felices.
Feliz Día!
Foto de Ramiro Pianarosa en Unsplash
Es el café pendiente.
Foto de Annie Spratt en Unsplash
Tradición napolitana que empezó durante la II Guerra Mundial: un café que dejas pagado con antelación para otra persona que no pueda permitírselo.
Hace unas semanas, en un bar de barrio en el que hacen unos bocadillos de tortilla increíbles, dejé un desayuno sospeso. Había una mujer mayor, contando las monedas para pagar dos croissants minis y un café con leche en vaso de cristal y muy calentito. No sé por qué, pero cuando fui a pagar mi cuenta, le dije al camarero que me cobrara un par de croissants minis y un café con leche en vaso de cristal y que se lo ofreciera a la mañana siguiente a cualquier cliente que considerara que podía venirle bien.
Foto de Andrew Valdivia en Unsplash
Es un pequeño acto anónimo de solidaridad, minúsculo, pero que aporta una gran satisfacción, enorme, para el que deja el caffé sospeso. Hay algo de egoísmo en esa sensación, porque es muy buena para lo poco que has hecho, pero, también hay un efecto secundario: tiendes a repetir y vas dejando por ahí, aunque solo sea en un café, un poco de positividad, que falta que hace.
Y después, lo explicas. O lo escribes en tu blog.
Y animas a probarlo, porque esto del café pendiente, tiene un efecto de contagio maravilloso.

Foto de Kanwardeep Kaur en Unsplash
Este mundo de hoy no es viable.
