De la artista cubana , Elsa Mora.


Cerebros de papel…


Para ver sus increíbles trabajos, Elsa Mora.

ADVERTENCIA : Este post explica un truco. Es importante advertirlo a los que creen en la magia o en la capacidad de levitar de los yoguis de la India. Si perteneces a este grupo, es mejor no leer a partir del párrafo en el que se indica la palabra “SPOILER”.
Una paseo de verano , por la Marina Vieja de Ibiza y…me encuentro a este tío , literalmente flotando… La gente se arremolinaba alrededor, observando -con ojos de halcón- para encontrar el truco. Los niños se acercaban y pasaban la mano por el aire, buscando algún mecanismo o algo…Algo. Tampoco es que le dediques un tiempo excesivo a “razonar” cómo consigue ese tío mantenerse en esa posición : buscas los indicios , no los encuentras y te quedas con la intriga… Sabes que no es posible actuar contra la fuerza de la gravedad así que…hay algo.
Supongo que los pasajeros que transitaban por el aeropuerto de Manchester, también se tuvieron que quedar con la intriga, cuando vieron al ilusionista holandés Ramana, perfectamente sentado en el aire para anunciar las mejoras en la clase económica de la línea aérea KLM.
Lo curioso es que es un truco muy, muy antiguo. De “tiempos inmemoriales” (S.II dC) . Lo utilizaban los yoguis de la India , para dejar asombrados a los habitantes de los pueblos, que quedaban inmediatamente convencidos de su carácter “ sagrado” .¿Una persona que flota? Era mágico…Los yoguis han defendido que si se alcanza un alto nivel de meditación se puede llegar a levitar, es decir, a romper la ley de la gravedad. La literatura, la tradición e incluso las artes , mencionan este hecho como si se tratara de una realidad…
La globalización ha sido responsable de que el “truco” traspasara fronteras. Ahora, es fácil encontrarte un levitador en la Rambla de Barcelona , en la Marina Vieja de Ibiza o en cualquier punto de la geografía española. Y, claro, estamos interconectados y con acceso (fácil) a la información y las palabras del yogui, no se las lleva el viento…
Y , ahora, viene el spoiler. Si quieres quedarte con la intriga , incluso si quieres quedarte con la magia, mejor que no leas más… A mí, la curiosidad me ha podido…
Se me ocurre que se podría hacer un tutorial DIY de cómo hacer ese artilugio ( no parece muy complicado ) y utilizarlo en la próxima fiesta, cena o evento con amigos .
Es para triunfar. Rotundamente. Llegas y dices : “ No, yo ya me siento en el aire”…
Yo soy terapeuta. Me gusta decir que soy Terapeuta de Especiales más que una Terapeuta Especial.
A mi consulta me llegan los casos que mis colegas, no han podido resolver y que no podrían resolver nunca porque…son pacientes especiales.
Estoy preparada para cualquier situación “especial”, soy capaz de abordarla, analizarla y, en la mayoría de los casos, tengo éxito. O sea, se curan. Por lo menos, los que quieren… Aun así, cuando conozco a un paciente y le hago la primera anamnesis, siempre me quedo un poco descolocada…Gracias a Dios, sólo me dura unos minutos.
El hombre que está en mi consulta, es Rogelio. Tiene 50 años. Vive solo, en una casa en el campo en el que sólo hay una ducha que está en un cobertizo en el exterior. Este dato podría parecer irrelevante, pero es el origen del mal de mi paciente (o por lo menos, así lo manifiesta). Me ha explicado que en la ducha, hay una ventana de esas de láminas, que por vieja y oxidada, siempre está medio abierta. Sea invierno o verano, la ventana se mantiene en la misma posición, dejando pasar el aire fresco o gélido, según la estación. La ventana, según explica Rogelio, está muy cerca de la alcachofa de la ducha y , con el tiempo, se ha convertido en un improvisado estante definitivo…Allí, él, que es muy aseado , deja sus frascos de champú …
La temperatura ambiente hace que el champú (de ortiga blanca y cedro salvaje, me especifica Rogelio) esté templado en verano y frío en invierno. El pasado año, en la zona donde vive el paciente, las temperaturas habían sido extremas y las heladas, habían arruinado las cosechas …
Según el propio Rogelio, el frío intenso había afectado, también, el buen funcionamiento de su cabeza…
Me comenta que hace un año, más o menos, al verter el champú directamente sobre su cuero cabelludo (que al fijarme, veo que está frondoso y muy bonito con unas primeras canas plateadas) notó que estaba muy frío.
Exageradamente frío.
Inmediatamente después, percibió que se le habían congelado las ideas.
Ideas, congeladas.
Vale.
Rogelio vive en el campo y tiene una tienda On Line. Vende los productos que produce su huerta , directamente al consumidor. – El primer signo de que algo no iba bien, me explica, se produjo cuando llegó la Semana de la Oferta Verde.
Rogelio ideaba lotes de frutas y verduras, que colocaba en bonitas cestas de mimbre y adornaba con artesanía de la zona que, cada año, era diferente. Todo el mundo esperaba su ocurrencia: un botijo, unas cucharas de madera o macetas de terracota pintadas a mano…
Rogelio se encontró, a pocas semanas de la Oferta Verde con que era incapaz de crear nada nuevo. Daba igual que le presentaran un sinfín de productos artesanos. Él, sólo podía pensar en las cosas que ya había utilizado. Así que, ese año, por primera vez, repitió “Lote de la Semana de la Oferta Verde” y volvió a poner un botijo.
-Ideas, me dice, tengo muchas pero son las que ya tenía. No puedo producir ideas nuevas. No puedo cambiar de opinión. No pueden convencerme….Nunca podré cambiar ni evolucionar como persona. Piense, piense en sus ideas acerca del amor, o piense en “sus ideologías”,…Imagine que nunca pueda cambiar de idea, porque esa idea está congelada, ahí, y no deja espacio para las otras. Y está dura como una piedra y tampoco deja que la modelen…Ideas fijas, para siempre…
Intento ser empática. Intento ponerme en su lugar y reviso mis ideas. Soy consciente que he ido cambiando de “ideas”, muchas veces en mi vida y que eso es lo que me ha permitido, por ejemplo: volver a enamorarme. Además de ir modificando mis ideas, también han surgido ideas nuevas: eso me ha permitido dedicarme a este trabajo y escribir un libro, por ejemplo. Las experiencias vitales nos hacen cambiar de idea, muchas veces…
Esto está difícil…
Rogelio me explica que ha utilizado múltiples sistemas para intentar descongelar sus ideas pero para ello, sólo ha podido utilizar las ideas que él ya tenía sobre cómo combatir el frío y la congelación: saunas, duchas de agua caliente, gorros de lana, esterillas,… Su hermana, que es peluquera, lo tuvo un día entero bajo la lámpara de infrarrojos que se utiliza para hacer subir las mechas pero…nada.
Rogelio, sigue con las ideas congeladas…
Se acerca la Oferta de Primavera y ya está pensando en adquirir 500 botijos…
No sé cómo afrontar este caso. Parece que las ideas se me han congelado a mí porque por más que pienso no se me ocurre nada.
¿Alguna idea?
Un amigo joyero.
Una idea de diseño: le pedí que me hiciera un anillo ancho y plano, de oro cepillado y en el que (yo misma) tenía que escribir Bypils ( ya apuntando egocentrismo con el pseudónimo).
Me he reecontrado con él este verano y es mi anillo de referencia ( o sea, lo llevo siempre).
Aún recuerdo como se me fue el punto de la “i” y la rabia que me dio.
Parece que fue ayer y ya han pasado más de quince años. Eso sí, el anillo ( de diseño sobrio e imperfecto ; – ) no ha pasado de moda…
Lo de los jeans, es maravilloso. Una prenda de vestir que no conoce restricciones: a cualquier edad; en cualquier ocasión; conjunta con casi todo; te los puedes poner incluso rotos …
Es resistente al paso del tiempo que, encima, los mejora. Como los vinos. A más lavados y más uso, más se convierte la prenda, en “tu” prenda. Amoldada, confortable y única. Se ha adaptado, completamente, a ti.
Fue en 1872, cuando Levi Strauss decidió colaborar con su Jacob Davis que había descubierto que los remaches de cobre, en las zonas donde hacía más presión la tela, contribuían a reforzarla. Todos conocemos la historia de como se patentó aquella idea y como se crearon los primeros “Levi’s”…
Lo que yo desconocía es que este tejido tan característico , proviene de Francia. Denim, que es como se denomina este tejido, es una palabra que proviene de “De Nîmes”, población francesa donde se producía. Y, de ahí, a Italia. A Génova.
El ejercito naval genovés, decidió utilizar este tejido para sus uniformes , ya teñido de ese color azul índigo que todos reconocemos. El origen de la palabra “jeans” parece ser “Gênes” ( Génova , en francés).
Esto me hace pensar que esta prenda universal, nace de las ideas interconectadas en diferentes partes del mundo. Francia, Italia , Alemania ( Levi Strauss era de Baviera), Estados Unidos…Y cuando llegó a España, le pusimos un toro y nació “Lois”… ; – )
Pero, no todo es bonito en este mundo ideal de los jeans. Este periplo acaba en China en la época actual. Un país que en estos momentos es el mayor proveedor de este tipo de prendas para las grandes marcas que llegan al mercado americano y al europeo. Una ciudad, Xintang, por poner un ejemplo, población en la que se fabrican 260 millones de pares de jeans al año. De allí, precisamente, son estas fotos.

No contentos con asistir a la explotación ( infantil y adulta), se sabe que los procedimientos para blanquear, teñir, desgastar ( y todas esas cosas que la moda hace a los jeans)provocan un grave deterioro medioambiental ( metales pesados y productos tóxicos en el agua)y es peligroso para la salud humana ( se podría decir que el agua de Xintang es puro veneno). Aquí se ve .

Algo pasa en este mundo (y esta claro que no es bueno) para que lo que empezó con el Sr. Strauss ( que es el señor que ilustra este post)y su ropa de trabajo, haya acabado en este “trabajo” deshumanizado y cruel y en un atentado a la salud y al planeta…

Y, la verdad, he mirado a mis queridos tejanos de otra forma…

Hoy, a las 12h 7m am nos vamos a introducir en el verano. De forma física, ya llevamos unos días de calor total pero , de forma oficial, no será hasta ese momento de la mañana, cuando se inicie, formalmente, el verano . Dice que se va a quedar 92 días y 18 horas, ni una más ni una menos…

Lo que estéis haciendo a las 12h 6m, lo haréis en primavera. Al minuto siguiente, ya habréis cambiado de estación….Es posible que, a mí, me pille tomando un café así que, le daré un sorbo en primavera y, al siguiente, será verano… ¿Se notará en algo?…
En unas cuatro horas, voy a observar con atención el cambio de solsticio y si se nota algo, os lo digo…
Bienvenido.
Matad al rojo. La voz cavernosa le atravesó los tímpanos, ascendió hacia su cerebro y lo empapó de miedo. ¡Hay que matar al rojo, joder! . Los temblores se expandieron de sus extremidades superiores a las inferiores. Las manos le sudaban tanto que no era capaz de despegarlas de sus muslos. El corazón se aceleró y se hizo cada vez más fuerte. Ahora, oía la voz cavernosa lejos, casi ahogada por aquellos fuertes latidos. Pum, pum, pum, pum.
No hacía ni una semana que se había prometido no volver a caer. Cada vez era más peligroso… Casi lo habían descubierto y fue ese casi el que lo salvó . Hasta aquella maldita tarde, de aquel maldito día, de aquella maldita y puta vida. ¿Cómo había llegado a esa situación?. De repente, su corazón se volvió aún más estridente, un zumbido se apoderó de sus oídos mientras el estómago se le encogía y se retorcía hasta formar un nudo sólido que le apretaba las entrañas. Se acercaban e iban a por él. A por el rojo.
Cerró los ojos y esperó que llegara la muerte. Lo eliminarían del tablero de juego…
Los oyó murmurar ¡Qué mala suerte!. Apenas sin poder respirar, se atrevió a mirar: habían pasado de largo. El aire se escapó de sus pulmones mientras el alivio le inundaba.
Sólo quedaba uno.
Parecía el más peligroso. Era el de la voz cavernosa que no paraba de gritar “Matad al rojo” . Ya lo tenía pegado a la espalda. Oía su respiración agitada como si hubiesen instalado un amplificador en la habitación. El tiempo se detuvo por unos instantes: sobrevivir a esa partida era el único objetivo viable. Si lo mataban ahora… recordó el rostro amable de su esposa y la sonrisa de Junior que lo esperaba en casa en ese mismo instante. Junior, su hijo.Tenía que sobrevivir. Tenía que ganar.
Se concentró en la partida. Volvió a cerrar los ojos pero esta vez, para poder elevar sus plegarias al cielo. Su única posibilidad era rezar…Rogar.
Oyó el sonido del arma del enemigo. Vas a morir, rojo.
Cloc.
El dado cayó en el tablero y rodó hasta quedar suspendido en el borde. ¡Un cinco!¡Mierda!. Con cara de fastidio, el enemigo deslizó su ficha azul por las casillas del parchís, adelantando a una solitaria ficha roja a la que le quedaba un tiro de nada para asentarse en casa y casi, casi, ganar la partida.
Nada podía detenerlo. Iba a conseguir los 1.500€ que se amontonaban en el centro. Dio un trago largo a su cerveza y sonrió. Los cuatro se habían apostado la paga de horas extras a una partida de parchís. Un momento de chulería, un reto y la insistencia del de lavoz cavernosa , los había llevado al Bar del polígono y allí, en una mesa de plástico , los cuatro idiotas habían puesto en riesgo un mes de trabajo sin descanso y, en su caso, la posibilidad de pagar los gastos ahora que su mujer se había quedado en el paro, la ortodoncia de Junior…casi a punto de irse todo al carajo…
Debía acabar con aquellas partidas de parchís. Había ido demasiado lejos. No podía seguir fingiendo que no le pagaban cuando perdía…y perdía siempre. Se juró que aquella iba a ser la última partida. Por la familia. Por Junior.
La última.
Agitó su cubilete rojo y lanzó el dado.
Acabo de descubrir que es el carajo.

El carajo era una cesta pequeña que se situaba en lo más alto del palo mayor de las embarcaciones para que el vigía pudiera divisar otros barcos, tierra firme o un banco de ballenas…
Por su incomodidad (alto, estrecho, inestable) era un lugar poco deseado…Se solía enviar al carajo a los castigados o infractores de la embarcación. Así que cuando mandas al carajo a alguien, lo envías a esa cestita incómoda del barco…
Exactamente, aquí.

Por si os preguntan… ; – )
¿De verdad lo vas a tirar?- Preguntó Mari Pili. No se lo podía creer. ¡Si era un espejo precioso! –…pero ¿Por qué? ¡Si es precioso!.
Blanca dejó el espejo en el suelo y miró a su amiga: Lo he intentado romper, pero no puedo. Es indestructible. Y no es precioso, es, es…maligno. Lo compré en un mercadillo, por cuatro duros. No creí al hombre del puesto de antigüedades cuando me dijo que era el espejo del cuento de Blancanieves. Es más, aquel tipo me pareció siniestro… Cuando se enteró que me llamaba Blanca, casi que me lo regaló. ¡Maldito regalo!
Mari Pili acarició el elaborado marco de madera . Lo habían decapado en un blanco roto y enmarcaba el espejo convirtiéndolo en un objeto delicadamente bello.
-¿Estás oyendo las tonterías que dices? ¿Un espejo maligno? ¿Blancanieves? Si no te conociera tanto, pensaría que te has vuelto loca. ¿Qué te ha hecho el espejo, eh?
–Te cambia, Mari Pili. Te convierte en alguien diferente…pero conmigo no lo va a conseguir. Va al cubo de la basura pero ¡ya!.
-. No puedo dejar que tires esta preciosidad. Dámelo a mí.
– No te puedo hacer eso. Esta cosa…esta cosa ¡habla!… y te convence… ¡No! A la basura, dónde no pueda hacer daño a nadie.
Al salir de casa de su amiga, Mari Pili se encontró encaramada en el container, trasero en pompa, rebuscando en la basura el dichoso espejo.
Ya en casa y después de una ducha, colgó el precioso espejo de Blancanieves en su habitación…Contempló, satisfecha, lo bien que quedaba. Su cama, con dosel y visillos de gasa, era una reproducción a tamaño adulto de una cama de princesa. En una esquina, había un diván, de un intenso color violeta lleno de cojines de terciopelo granate. Un tocador de madera blanca, decapada y del mismo tono que el espejo, se apoyaba en la pared. La superficie estaba llena de perfumes, esencias, aceites y cremas. Delante, una silla imponente, en seda también violeta, en la que Mari Pili se sentaba para maquillarse o desmaquillarse, para ponerse sus mascarillas revitalizantes o relajantes o para mirarse mientras cepillaba su larga melena de color chocolate.
En ese momento, dejó de mirar a su alrededor y se concentró en el rostro que le devolvía el espejo. Inició sus rituales cosméticos. Examinó con atención su piel, limpia y fresca. No veía arruguitas nuevas y parecía que conservaba un nivel de tersura bastante correcto. Eligió una crema hidratante e inició un masaje facial para permitir que el producto fuera absorbido por la piel. Cuando acababa ese proceso, su piel lucía sana y sus ojos brillaban. Se veía guapa, mucho más que cuando se maquillaba… Y es que Mari Pili era guapa. Y lo sabía. Apoyó la mejilla en la mano y mirándose fijamente en el espejo preguntó : Espejito ¿Quién es la más bella del mundo?
El espejo se tornó brumoso y una especie de nube empezó a deslizarse de arriba abajo…Una voz profunda le respondió: La más bella eres tú.
Mari Pili se quedó pasmada. ¿Sería verdad que el espejo hablaba? Se levantó de un salto y se alejó hacia el otro extremo de la habitación.
–A ver, repite eso- le dijo con voz débil y temblorosa.
–La más bella eres tú – repitió el espejo.
Mari Pili se desmayó al instante. Cuando recobró el sentido, se acercó al espejo. No tenía miedo, el golpe en la cabeza la había dejado aturdida…Con un tono más firme esta vez, volvió a preguntar: ¿Quién es la más bella del mundo?
–La más bella eres tú – repitió el espejo y añadió- pero…
-¿Pero?- Mari Pili estaba asombrada e intrigada– ¿pero… qué
-…Pero yo de ti– en ese momento la voz cambió de entonación y se hizo más femenina y con una musicalidad muy marcada- me haría unas mechas. De verdad, tu tono es precioso y muy fashion pero le falta un poco de vida. Más luz. Yo me haría unas mechitas en la zona delantera de un rubio dorado. Te quedarán de fábula.
Mari Pili empezó por unas mechas de rubio dorado, le siguió un corte de pelo “más dinámico” y por capas (que la hacía parecer más joven) y un cambio en el guardarropa y unos kilitos de menos y uñas de porcelana y unas inyecciones de bótox y depilación láser y elevamiento de pecho y eliminación de ojeras y…Nadie podía decir que Mari Pili no estuviera fantástica, aunque para ello tuviera que ir cada quince días a la peluquería, al dermatólogo, al nutricionista,…
Si algo tenía Mari Pili , eran muchos amigos. Era una persona sociable y acogedora. Pero, un día, se dio cuenta que ya no la llamaban tan frecuentemente, ni la invitaban a cenas y fiestas… No sabía cuándo había empezado a pasar aquello pero, estaba sola y se sentía sola. Pensaba en ello, sentada en su tocador delante del espejo.
-¿Qué habrá pasado? ¿Qué habré hecho yo, para merecer esto? Ni siquiera Blanca me responde al teléfono y cuando me la he encontrado, me saluda de forma cortés pero siento que está deseando salir corriendo…
– Tus amigos no te merecen, cariño. – Dijo el espejo.
– Tienes razón. Siempre tienes razón y yo tengo suerte de tenerte conmigo .Sin ti, no hubiera podido resolver aquel terrible dilema cuando descubrí que el marido de mi mejor amiga tenía una amante. Fue buena idea, decirlo en público en aquella fiesta, para que el traidor no pudiera escapar.
Lo de mis hermanos y la herencia de papá. Otro tema espinoso. ¡Menos mal que te tenía conmigo, espejo maravilloso! Era verdad que habíamos hecho aquella jugada fiscal con papá en vida, para que no se nos comieran a impuestos y que yo, que era la única chica de los hermanos (y soltera), lo tenía todo a mi nombre y que después debía repartir entre los tres , vía el holding de empresas de la familia. Tú, espejito, me hiciste ver que no había nada firmado…Ni un papel. Era una verdad moral pero no era una verdad legal. Esa frase nunca la olvidaré. Ahora soy inmensamente rica ¡No es lo mismo un tercio que todo!
Y me sabe mal lo de mi cuñada pero… Había que acabar con ella. Nos había oído, espejito…Y lo iba a explicar a la familia. Quería encerrarme, como si yo estuviera loca… ¡Yo! Quería el dinero… El dinero lo estropea todo…Lo de romperse la crisma , al resbalar en la ducha, con la cara embadurnada de crema exfoliante verde, fue una idea genial. Y nadie me vio…
¿Sabes que te digo? ¡Mejor así!. Tú y yo. No necesitamos a nadie más.
Mari Pili observó su rostro atentamente…Uf! Se le estaba descolgando un poquito el pómulo izquierdo y los labios se habían hinchado mucho. Y ese parpado que se le caía a cada dos por tres… No podía ser. Pediría hora al día siguiente, para volverlo a equilibrar. Sonrío al espejo, mirándolo con ojos desquiciados.
–Dime espejito mágico, que no me canso de oírtelo: ¿Quién es la más bella, por dentro y por fuera, del mundo mundial?-
Y el espejo respondió: – La mujer más bella por dentro y por fuera del mundo mundial, esa eres tú, Mari Pili. Y aprovechando la ocasión , déjame darte uno de mis sabios consejos: debes encargarte de Blanca. Hace muchas preguntas sobre “el espejo” y empieza a sospechar que me tienes escondido. Es la única que sabe lo que puedo hacer y no querrás que se apodere de mí de nuevo, ¿no? Escúchame atentamente, Mari Pili. Te voy a explicar lo que he pensado para solucionar lo de tu amiga…
Collages del artista Guillame Chiron.



De la serie “Perspectivas” de la fotógrafa Suzanne Saroff.



El diseñador Nikolas Bentel, reinterpreta la pizarra y las tizas…


