Párate.

 

cerebro1

Una de las frases que me acompañará toda la vida, es la que pronunció un eminente catedrático en clase de Neurología : “El cerebro es tonto”.

A veces, me lo recuerdo para poder ejercer control sobre él y que no me la juegue con las emociones aunque, como típico ser humano que soy, pocas veces lo consigo. Mi cerebro será tonto pero… ¡Es de un rebelde!

Sí que es verdad que hay mecanismos básicos que no sabemos potenciar y que nos permitirían dirigirlo (un poco) aprovechando ese matiz de tontería. Una de esos mecanismos es el “Párate”.

parate

Me gustaría explicarlo con un Párate que me ocurrió ayer. Estaba preparando una mesa en el jardín para una cena de cumpleaños. Aunque hacía menos calor que en noches anteriores, los mosquitos me estuvieron dando la lata durante todo el proceso, así que encendí una espiral insecticida. Cuando soplé sobre el extremo en llama y quedó la brasa, el aroma peculiar del humo que genera me envolvió y me llevó a otro lugar y a otra época. Ese recuerdo olfativo se activó en un instante y, de la misma forma, desapareció y fue sustituido por aquello en lo que el cerebro estaba tramando ( poner las velitas, preparar la ensalada, el cava en la nevera, etc,.etc.).

La segunda vez que me llegó el aroma, me obligué a parar. No es cuestión de embelesarse durante un cuarto de hora, es sólo ese tempo más allá del instante. Unos instantes de más en los que me quise acordar y me acordé… Las cenas estivales, acabado el colegio. La playa sustituyendo a la ciudad. Mi padre encendiendo la espiral. Ver la tele en la terraza , estirados en las tumbonas, hasta más tarde de lo políticamente correcto…

Y entonces, mi cerebro tonto se contagió de mi momento “Párate” y me llenó de paz.

Tengo que acordarme de parar más…

Reflexiones prosaicas… o no.

Hace una semana me di un tortazo con la puerta del coche. Estaba sacando un ventilador para afrontar la ola de calor…

Pasado el susto, el hematoma y ya libre de puntos de sutura, me ha dado por hacer unas reflexiones.

La primera: He tenido que controlar mi propio yoísmo. Me hice una foto en “máximo apogeo” del golpe y cuando me preguntaban, enseñaba la foto  . La tercera vez que lo hice, me di cuenta que no podía seguir así. No sólo por lo desagradable de la imagen (daba yuyu) si no porque era totalmente innecesario.

yoismo3

La segunda reflexión es que el yoísmo es un pecado nacional. El porcentaje de historias sobre golpes, suturas, roturas y cosas-varias que me han explicado ante mi frente golpeada, ha sido muy alto. Frases tipo : Ahí los puntos no duelen nada. ¡Qué te los pongan en la axila y ya verás! O : Yo me enganché el dedo con la puerta del coche y me quedo colgando ( lo de la uña, lo omito), etc, etc…

La tercera reflexión es que no valoramos el amor y afecto que nos rodea y que se hace protagonista en estas situaciones de emergencia. Esto se traduce a toda mi familia activada a mi alrededor y cubriéndome de mimos.

love

La cuarta reflexión es que hay gente buena por el mundo. Esta es una reflexión delicada por el tema que trata. Mi ojo morado y mi frente suturada, me daban un aspecto que podía hacer pensar en violencia de género… Mis visitas al médico fueron en taxi. En uno de esos viajes, me saqué las gafas, tipo Audrey , que llevaba para camuflarme y el taxista me miró de reojo por el retrovisor. Yo iba hablando por teléfono. Al llegar a destino, se para unos metros antes. Se gira y me pregunta: Perdona ¿Tienes algún problema? , ¿Necesitas ayuda? Se me puso la carne de gallina. Le expliqué al chico lo que me había pasado y que no necesitaba su ayuda pero , al bajar del coche , le dije que le agradecía mucho que me lo hubiera preguntado. Fue sensible y me mostró a un ser humano concienciado. Buena gente.

La quinta y última reflexión es la prosaica. Siempre, mejor, un coche cuatro puertas. De verdad. Un dos puertas, con asiento abatible y que se desliza por esas guías endemoniadas, es un mal asunto. El asiento puede golpear un ventilador que estabas sacando del asiento posterior (porque no cabía en el maletero) y hacer que tu frente impacte con la esquina superior de la puerta.

De estas reflexiones, me quedo con lo mejor: los mimos y la buena gente.

Y ya he borrado la foto del móvil. ; – )

Síndromes 2.0/5G/Geek

Los podríamos llamar Síndromes 2.0/5G/Geek/ y están vinculados a internet.

«Síndrome Google en blanco». Esto es lo que te pasa cuando, aburrido de navegar , ya no sabes que más buscar y te quedas mirando la pantalla inicial de Google, con la casillita de «Buscar» en blanco.

Este síndrome puede parecer malo ( el aburrimiento , lo es) pero creo que es peor el Síndrome de «Buscar en Google por buscar». En ese nivel, ya has superado el efecto hipnótico de la casilla en blanco y te lanzas a lo que sea. Tengo pruebas.

Otro síndrome ( con el que me siento muy identificada) es  el «Diógenes de Favoritos».

El siguiente, es muy común entre los twitteros y es el «Síndrome de Abstinencia de Twitter». Además de afectar a la capacidad narrativa ( las conversaciones se reducen a frases de 140 carácteres) , se cae en la rutina descriptiva de cualquier hecho intrascendente que acaece en nuestras vidas .

 

Respecto a los blogs (hay un porrón de Síndromes asociados !) : la Blogpatía o Enfermedad del Blog, fue uno de los primeros Síndromes de los que escribí. Es como una confesión ( «Enfermo de Blog»).

Los Síndromes 2.0/5G/Geek son variados y crecen al ritmo de las nuevas aplicaciones y tecnologías pero mientras haya WIFI o conexión, la población está salvo…

love

 

 

 

 

 

 

 

 

S’avarca de Menorca

 

abarcas

Estos últimos días , ya nos hemos entrenado en eso de tomar el sol, comer en las terrazas, empezar con la cremas de protección ++++50, enseñar nuestras pálidas carnes y liberar nuestros pies de medias, calcetines y botas.  Este momento, «el de enseñar los pies » es otro de los que marca es inicio de verano y, para mi, conlleva el ritual de sacar a la luz mis abarcas que por su comodidad, se convierten (cada año) en mi calzado favorito del verano.

Como todo lo clásico y auténtico , las abarcas deben ser de Menorca. Será un mal menor que provengan de las otras islas hermanas pero por muy baleares que sean todas, la abarca es típica de Menorca. No se deben llamar mallorquinas ni ibicencas porque son menorquinas...Pero digo, mal menor, porque de entre todas las miles de versiones de abarcas existentes, hay las «made in China» : nada que ver.

La abarca de Menorca ( de la que hay unos 30 productores en la isla) tiene su «Denominación de Origen»  que reconoce de una forma oficial, este producto autóctono que forma parte del verano mediterráneo.

avarca de menorca

Las clásicas ( aunque ya hay de todos los colores y estampados inimaginables)son de color natural y tienen una suela gruesa de caucho con dibujo de neumático. Las chinas, suelen fabricarlas con suela lisa o fina. La misión del dibujo es la adherencia al terreno. No hay que olvidar que la abarca la utilizaban los menorquines para caminar por piedra y roca.  Hay indicios que los cartagineses que pasaron por Menorca hacia el año 200 A.C. ya llevaban un calzado de piel parecido a las abarcas. Es a partir de los años 60, cuando se empiezan a popularizar.

albarcas

El color, a caballo entre beige y gris, va cambiando con el uso y pasa como con los jeans. Cuando son nuevas, gustan menos. La abarca es un calzado que gana con el uso y con la adaptación al pie de su dueño, así que nuevas, son unas sandalias rígidas y de color muy claro que debes «machacar» para que adquieran la personalidad definitiva. Suelen durar años…

Cada verano estreno abarcas de un taller artesanal de la isla . Mis proveedores son nativos y de confianza,  así que puedo asegurar que son las auténticas totales.

detalle

Me he dado un margen para tenerlas ya, blanditas. Poco a poco, el sol y los elementos cambiarán su color a un tono tostado que me gusta más…Y así, con las abarcas domadas, mis pies están preparados para vivir las aventuras que el verano me depare….

 

N.B : Abarca/Albarca (castellano) ; Avarca ( menorquín).

El yoísta y la personalidad cactus.

 

Nota: Esta es una de las entradas más leídas en este Blog durante los últimos cuatro años…

 

Yoísmo/ Egoísmo: (…)Etimológicamente viene de ego [yo] e ismo [práctica], por lo tanto significa la práctica de ser yo (…) Wikipedia, dixit.

Yo ( ja!) añadiría :  «la práctica de ser yo, sobre todas las personas, situaciones y cosas».

El yoísta , suele ser egoísta , egocéntrico y narcisista. Son características bastante comunes en esta patología pero la que se impone es la «ausencia-total-de-empatía».No es capaz de ponerse en el lugar del otro , simplemente lo usurpa y lo convierte en :

Yo, más.

Yo, peor.

Si le hablas de un mal momento ( p.e. : una enfermedad ), el yoísta no sólo no te dejará explicar tu vivencia( que es , muchas veces, vaciar, desahogarte, consolarte..)si no que te relatará ( con todo tipo de detalles) las suyas o de los suyos que, evidentemente, son peores , más dramáticas o más interesantes que las tuyas.

Nunca podrás decir que sufres. El yoísta sufre, más.

No se te ocurra quejarte de tu suerte . El yoísta siempre estará peor que tú.

Yo, también.

El yoísta del también no es más dramático o peor que «lo tuyo» ( aunque se dan casos mixtos en los que se mezcla, el «más» y el «peor» con el «también«) :por ejemplo , relatas un viaje reciente, acabas de llegar y estás expansivo. El yoísta te corta , el también ha visitado esa ciudad o, también se lo pasó genial en otra, que te recomienda fervientemente.Esto ocurre en cualquier tema de conversación que se produzca.

La mayoría de las veces, no se da cuenta de que lo es. Es posible que lo reconociese, objetivamente,  si lo grabáramos y después, le hiciéramos escuchar su propia voz , a la vez que contabilizamos las veces que dice «yo» o se refiere a sí mismo. Aún así, no lo probeís. Ser yoísta es un grave defecto de la personalidad que , pocas veces , es reconocido. Es más, el yoísta tiene tendencia a convertirse en mártir.

La falta de empatía y su inmersión en su ombligo, los convierten en personalidad cactus. Te acercas una vez y te pincha con su yoísmo pero piensas » es mi amigo», «es mi suegra»… Te acercas una segunda vez y el cactus te vuelve a pinchar. ¿No te estoy explicando que he ido a urgencias, con mi padre y un infarto? ¿Qué más me da que a tí te trataran fatal cuando fuíste, tú, a urgencias, hace cinco años, por áquel terrible dolor en la cadera que no te dejaba vivir y que te dolía más que a ningún ser humano de este planeta? .

Llega la tercera ocasión y el «yoísta» está preparado para pinchar de nuevo. No olvidéis que es un cactus. Es entonces cuando se activa nuestro modo «No pain», «No dolor» y decidimos que vamos a esquivar la espinita.  Te alejas del cactus y no te pinchas más.

Lo mejor es huír del yoísta y dejarlo con su yo.

Ya se las apañarán ellos dos…

Imagen : http://soyunyuyo.com/tag/cactus/

Ocho gazapos.

Esto va de un traficante de antigüedades que está hablando con un posible comprador para un ejemplar valiosísimo.

Te va a costar unos 200.000 euros. No te quejes. Sólo es un 1% de lo que vale. Este ejemplar es el original. Lo encontró el Papa en la biblioteca de El Vaticano y se lo entregó al Rey. Tú quieres éste, ¿verdad? El guión verdadero…

No puedo bajar el precio ni un céntimo. Y no hay posibilidad de que lo cambies. Decídete ya. Hay un jeque de Qatar interesado.

En este texto hay ocho normas lingüísticas incorrectas.

correcionSi un corrector oficial de la Real Academia de la Lengua Española lo revisara, me diría que hay ocho gazapos. Mi excusa, por eso, sería que yo lo aprendí así hace más de cuatro décadas y que ellos lo han cambiado en el año 2010. Además, me pondría de pie,( me imagino sentada delante de la mesa del “corrector”) , me inclinaría hacia delante y en un acto típico de pagando-justos-por-pecadores ( sé que el corrector no tiene ninguna responsabilidad), le señalaría con el dedo y preguntaría ¿Por qué? ¿Era necesario cambiar las cosas? ¿Qué les ha hecho esa tilde?

Al “sólo”, pobre adverbio, lo han despojado de la tilde ¿Y qué pasa con la ambigüedad?

solo

¿Estará sin nadie en casa en el día de hoy? ¿Hará una cosa concreta en el día de hoy? ¿Qué responderían a eso?

¿Guión? Ahora es monosílabo. También le sobra la tilde…Y ¿Desde cuándo “Papa” (el del Vaticano) no se escribe en mayúscula? ¿Eh?

El corrector oficial de la Real Academia de la Lengua Española me respondería ( no sé si de forma calmada o ya enfadado conmigo) que las normas son las normas y que el texto correcto, en el 2015, es así :

Te va a costar unos 200 000 euros. No te quejes. Solo es un 1 % de lo que vale. Este ejemplar es el original. Lo encontró el papa en la biblioteca de El Vaticano y se lo entregó al rey. Tú quieres este, ¿verdad? El guion verdadero…

No puedo bajar el precio ni un céntimo. Y no hay posibilidad de que lo descambies. Decídete ya. Hay un jeque de Catar interesado.

Y que si quiero escribir correctamente, que me lo aprenda.

Vale. Pero antes, un último acto de rebelión:

errores

Hala.

NB : Estas nuevas normas lingüísticas: Diez normas lingüísticas que sabemos que no gustan.

Eau de Tapa.

Una de las delicias gastronómicas que ofrece nuestro país es el ritual del tapeo.

Rito, porque seguro que para cada uno de vosotros , tiene una serie de pautas imprescindibles ( que se repiten invariablemente bajo unas normas estrictas -Wikipedia dixit) . Por ejemplo, aperitivo del domingo, con solecito tibio, prensa en mano y el día por delante. Ubicación en barra, cervecita fría y calamares a la romana ( por ejemplo) . Normalmente, conocemos los lugares a los que ir, el momento idóneo, las tapas típicas ( esas que en ese lugar concreto, las bordan) del lugar en el que vivimos. Debo decir, por eso, que el lugar donde yo más he disfrutado de las tapas (sin lugar a dudas) fue en San Sebastián aunque…el itinerario sevillano tampoco lo puedo olvidar… ¡Qué delicia… todo!.

Con los años, me he vuelto más tapaísta y me gusta más una buena ruta de buenas tapas que una de esas comidas de mantel ( entaular-se, que decimos por aquí). Me diréis : es diferente. Sí, lo sé, pero si me das a elegir ( porque voy a una isla desierta en la que sólo habrá un lugar dónde comer a elegir entre tapeo o comida formal ( 2 platos y postre)) me quedo con las tapas o la versión del pica-pica…

Todo en la vida, por eso, tiene una cara amarga. La B. ¿Quieres tapas? Pues toma tapas , huele a tapas y no te olvides de las tapas nunca más… Hablo del Eau de Tapa. Ese olor corpóreo, con efluvios de fritanga que se te pega ( literalmente) a la ropa, a la piel , al cabello…Que te acompaña a donde vayas, con persistencia.

Si hay terraza, no hay problema. Si la cocina tiene un buen sistema de extracción, no hay problema pero…¿Qué hay de esos locales que , pintorescos, son los reyes en lo de la tapa pero no en lo de los humos?…

A mí me ha hecho desarrollar un extraño tipo de conducta :  si sé el lugar al que voy a tapear, elijo una ropa concreta: la de las tapas. Prendas que no me importe contaminar ( estrenos, ni pensarlo) y que van directas al cesto de la ropa sucia, nada más entrar por la puerta de casa. Otra cosa ya, es arreglar lo de la piel y el pelo : puedes entrar en uno de estos locales con una melena brillante y frondosa ( y fresca) y salir con un pelo grasiento, chafadito y aromatizado a una de bravas…

Se entiende que hay negocios a los que le va mal una inversión en estos menesteres , otros anclados en una forma de hacer las cosas más primitiva ( les da igual lo de la fritanga), otros que ni la notan, otros que creen que cambiando los detalles, se pueden cargar lo que tiene el local de tradicional y característico… Sea por las razones que sea , ultimamente me estoy sobresaturando de la dichosa Eau de Tapa.

No sé si los excelentes choricitos a la sidra o las anchoítas a la vinagreta de módena, podrán hacerme olvidar lo de este mediodía. Las tapas, divinas. El Eau de Tapa, potente como sólo el mejor de los perfumes puede serlo…

Tota la tarde presente. En todos.

Ha sido necesaria ducha de descontaminación. ; – )

 

 

 

Salvadora de sapos.

(Advertencia: Si no os gustan los sapos, en este post hay fotos…)

Salvadora de sapos.

Así me sentí, tras la experiencia con un niño de doce años. No lo conozco, sólo sé que se llama Álex y… que me dio una lección de biología y de actitud.

El niño me encontró a mí, mirando la piscina exterior de un club deportivo. Me había llamado la atención el bicho enorme que se mecía en el agua. No suelo acercarme mucho a ranas, sapos y cualquier anfibio que se me ponga por delante. Me dan un yuyu especial. A la vez, como estaba inmóvil, me “atreví ” a hacerle una foto … Si saltan y eso, ya no …

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Tras unos minutos de observación, pensé que el animal estaba “en paz descansen”. Inmóvil total, flotando por la piscina. Y con todo la cosa que me dan, quise comprobar si el bicho vivía. Cogí la pala para recoger hojas  ( es larguísima) y moví el agua. El sapo también se movió… Ups.

Entonces pensé, en un acto magnánimo con el animal, “mira déjalo tranquilo, que esto debe ser como un SPA invernal para él”.

Ya me iba cuando la voz de un niño me hizo detenerme.

-. El sapo se está muriendo. Está muy cansado y no puede salir del agua.

Con una sonrisa, le expliqué mi teoría : estaba descansando, plácidamente, en su piscina privada.

No. Ya hubiese salido hace rato. Los sapos necesitan volver a la tierra y este ya lleva mucho aquí. Yo quiero sacarlo pero no me dejan coger la pala.

Le pregunté cómo se llamaba. Álex . Era listo. Quería salvar al sapo sin contravenir las órdenes de sus padres. Necesitaba un adulto que sacara al bicho de la piscina. Servidora. Presente.

La piscina estaba desierta, igual que todo el exterior. Podía coger la pala, superar mi asco , recoger al sapo y dejarlo en la hierba…Pero…¿Y si me atacaba y saltaba hacia mí?

Alex me informó que un sapo no ataca. Que no lanza veneno. Que sólo podría irritarme la piel si lo tocara porque el veneno está en unas glándulas también en su piel…Confieso que hasta ese momento lo había llamado bicho porque no sabía si era una rana grande o un sapo. El niño también me explicó las diferencias. Los sapos cuentan con una piel rugosa y más áspera que las de las ranas. Son más robustos mientras que las ranas tienen la piel más lisa y son esbeltas.

El sapo se movió un poco. Agónico.

El niño me miró con cara de pena.

Cogí la pala pero antes le pedí a Alex que hiciera una foto, muy rápida, del momento.

Cuando noté el peso del sapo al sacarlo de agua , me dio repelús…. Lo dejé en la tierra, lo más lejos posible de mi persona. Creo que los brazos se me han hecho más largos…

El sapo dio unos saltitos y despareció entre unas plantas.

Le has salvado la vida.- Me dijo Alex.

Gracias a ti que me has convencido– Me sonrió ampliamente- Ya, pero tú lo has sacado del agua.

Así que ahora (según un niño muy inteligente que buscó soluciones efectivas para salvar a un sapo) me he convertido , yo,  en una salvadora de sapos y… aprendiz de la actitud… ; – )

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La Teoría del 7% y «Del ponerse de acuerdo».

vecinosCada vez que salgo de la reunión de vecinos de “La Comunidad”, me acuerdo de la Teoría del 7%. En este caso, ha sido una experiencia en el edificio de mi madre, a la que represento en estos lances.

Los puntos de “atasco” en el Acta del Día fueron : 1) La planta de la entrada y 2) El color del vestíbulo ( tema estrella cada dos años que es cuando lo repasan).

El problema de la planta, no es más que dejarla crecer en su exuberancia ( el jardinero dice que no hay problema) o cambiarla por algo menos grande. La verdad es que no molesta, no produce ningún efecto secundario en la vida de nadie y es muy bonita pero… hay quien la ve enorme, gigante y que, no y no , oye. Mi madre vota por dejarla como está y va fuerte. Inamovible. Se encadena a la planta si es necesario… En cambio, la pintura del vestíbulo le da igual (Gracias a Dios, dicho sea de paso).

No recuerdo dónde leí esta teoría que voy a resumir de forma simplista pero se me quedó el dato . Ante una propuesta, en todos “los grupos” hay siempre un 7% de sus integrantes que se manifiesta en contra, en desacuerdo o con una opinión diferente al resto. De serie. De este porcentaje, hay unos que consensuarán su opinión , acercando posiciones, para no romper el esquema de funcionamiento del grupo y otros, que seguirán oponiéndose, sin aceptar los términos del consenso…En la Comunidad de Vecinos de mi madre, pude identificar –claramente- a este 7%.

Si consideramos un “grupo” a un conjunto de seres humanos que igualan o superan las tres unidades, la cita de 4 personas amigas y la típica situación ¿Dónde queréis ir a cenar? puede evocar , perfectamente, esta situación de la disconformidad y el consenso. El 7% , en este caso se convierte en un 25% pero ya se entiende : Uno propone un Restaurante. El otro, le dice que “me da igual , dónde quieras” pero… propone otro, diferente. Siempre en ese tono de “hacemos lo que queráis la mayoría” pero las propuestas son diferentes y hay que elegir. A veces, se entra en un bucle eterno del “dónde quieras” porque cuando el grupo casi ha consensuado, aparece alguna apostilla tipo : “ vale, pero os recuerdo que la última vez, tardaron mucho “que acaba con una salida de urgencia a cualquier sitio en el que tengan mesa, porque decidiendo dónde, se nos ha hecho tarde.

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En grupos mayores y sin el factor de conexión afectiva que da la amistad, esto se complica. Nuestras “realidades objetivas” provienen de nuestros “pensamientos subjetivos” por lo que , las diferencias están servidas… Creemos que somos “objetivos” en nuestros razonamientos pero todas nuestras creencias y opiniones están tamizadas por un filtro interior, único e individual que nos otorga esa subjetividad. Nuestro entorno social, herencia familiar, experiencias vividas, lugar en el que vivimos, etc., etc., todas esas innumerables variables, hacen que nuestra realidad “objetiva” sea diferente a la de los otros. Todo es tan sutil que puede provocar que el vestíbulo de la entrada no se pinte de color blanco-crema o que no se apruebe el plan del rescate ( del rescate) de Grecia…

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Para evitar “paralizar” los grupos, nos hemos inventado eso de las mayorías y con eso, vamos tirando pero nos falta un ejercicio de aprendizaje hacia la obtención del consenso . Acercamiento de posturas, reinterpretación de las situaciones,… O somos el 7% o somos de los que deben convencer al 7% .

Lo que me ha quedado claro ( ir a esas reuniones de vecinos me ha permitido la Observación in situ) es que, en general, hay una cierta incapacidad de , establecidas las diferencias, saber gestionarlas por el bien común. O por el sentido, también común.

Estaría bien que se impartiera una asignatura ( para todas las edades) “ Del ponerse de acuerdo”. Siempre seguiría existiendo el 7% , que se opone, que obliga a reflexionar y replantear . Eso está bien. Moverlo , arriba y abajo. Deconstruir para construir pero, en el tramo final,  todos estaríamos en un camino común. Con acuerdos. Con puntos intermedios donde asirse.

Hoy estoy filosófica pero… es que me pongo reflexiva cuando entro en la casa de mi madre y veo esa magnífica planta, dándonos la Bienvenida. De momento, el 7% no ha podido con nosotras… ; – )

Chiste Forges

 

La camiseta que trababa el cajón…

¿Qué por qué estoy en Nueva York? ¿Qué por qué no he avisado a nadie? Ya, ya, entiendo que os preocuparais. Pensaba llamaros hoy, de verdad. No, no es por el trabajo. Sólo placer. Estaré una semana, de turismo. ¿Una locura? ¿Por qué dices eso? Es verdad que ha sido un impulso pero tenía una semana de vacaciones y mi paga extra… ¿Qué estoy rara? De eso nada. Estoy mejor que nunca ¿Y sabes que llevo puesto? ¡Una camiseta de hace 20 años! La encontré por casualidad y aún me queda bien. ¿Qué por qué te estoy contando lo de la camiseta?

…….

Camiseta

Llevaba unos días queriendo meter mano a esos cajones… A una le entran las ganas de “ordenar” , de forma un tanto compulsiva, cuando sufre un aviso (¡Qué vengo!) de un ataque de ansiedad. El orden y concierto surte efecto de bálsamo en el ánimo bajo: sacar ropa, clasificar, seleccionar, tirar (o hacer-ver-que-tiras algo-pero-no) , plegar y ordenar…

Estoy pasando una mala racha. Una de esas en las que no encuentras una brizna de ilusión en el camino. Un período negro y triste… Mi casa está más ordenada que nunca a excepción de esos cajones.

Los cajones pertenecen a un mueble bajo que configura, junto con las mesillas de noche, mi dormitorio. Son cajones de indeterminaciones. De varios. De no-sé-dónde-ponerlo…

Odio –especialmente-ese mueble cajonero. El cajón intermedio hace años que no cierra bien y de tanto en cuanto, me golpeo la espinilla con él saliente.

Durante mucho tiempo, he sido consciente que allí había algo que trababa el camino hacia el cierre total. Las veces que he intentado sacar el cajón maldito, me ha sido imposible. No es como los de la cocina que sólo tienes que levantarlos un poquito para que salgan de sus rieles… Estos, no. Son inamovibles y mi mano no llega a ese fondo inhóspito del cajón…

Cuando he consultado a otros (que saben más que yo de cajones) me han dicho que la única forma para eliminar “la traba” cajonera, era sacar la lámina de madera que compone la parte trasera del mueble…

Hace un par de días, inicié el proceso de ordenamiento terapéutico de esa zona. En el primer cajón, encontré muestras de jaboncitos de hoteles, un antifaz para dormir que no me he puesto jamás, bolígrafos, dos monederos antiguos, un par de pañuelos… En el segundo cajón descubrí todos los calcetines de deporte que no encuentro nunca y que me obliga a comprarme nuevos calcetines de deporte en un ciclo continuo. Y en el último cajón, lencería compleja ( lacitos, transparencias, brocados y alguna indecencia). Ordené, ordené y ordené y dejé mis cajones inmaculados aunque…el cajón intermedio seguía sin poder cerrarse. Y aunque llevaba casi toda mi existencia consciente del cajón semi-abierto , en ese momento eso me irritó muchísimo.

Fui a por el kit de herramientas y con mucha paciencia(y por mis cajones), saqué la pieza trasera. Al desplazar la madera, descubrí por qué aquel cajón no se cerraba. De un color gris como las motas de polvo que lo envolvía, había un fardo de algo de algodón que algún día había sido blanco. Lo saqué y lo lancé hacia una esquina. Limpié el mueble y puse de nuevo la pieza. El momento en el que cerré el cajón definitivamente, lo podría clasificar de altamente satisfactorio. Lo abrí y lo cerré varias veces, deleitándome con la perfección del encaje…Una gozada…

Cuando recogí aquella bola deforme de ropa y la extendí para ver que era, descubrí mi camiseta-amuleto. Una sencilla camiseta de tirantes de canalé de algodón blanco. Iba conmigo…Esa prenda básica se convirtió en mi fetiche. Me servía para todo: debajo de una americana o de una camisa mona, a cuerpo, con el pareo y si la llevaba sin sujetador, era la prenda más erótica del mundo. Llegué a convencerme que me daba suerte y viajó conmigo en las mudanzas y en las aventuras de la vida. Siempre controlada. Siempre a mi vera por sí…

La camiseta me hacía recordar : los exámenes en la Facultad, el día del concierto de los Rolling Stones, el sexo de la juventud, mi primera entrevista de trabajo, aquel fin de semana tan especial, …Fueron años. Fueron muchas cosas. Recuerdos que llovían sobre mí con la intensidad de aquellos días, que me hacían sentir la energía de entonces… Y esa, era yo. La misma “yo” que, ahora, ordenaba los cajones compulsivamente.

Mientras sostenía en mis manos aquella cosa llena de polvo, me di cuenta de algo trascendental.

¿Cuándo había dejado de buscar mi camiseta? ¿En qué momento no me importó saber dónde estaba? ¿Cuándo había renunciado a la ilusión?

La lavé con un programa para ropa delicada y dosis extra de suavizante. Cuando la saqué de la secadora, reconocí el tacto suave de una prenda bien gastada. Me la probé y descubrí que aún me quedaba fenomenal.

Después, me senté delante del ordenador y busqué el viaje a Nueva York.