Ocho gazapos.

Esto va de un traficante de antigüedades que está hablando con un posible comprador para un ejemplar valiosísimo.

Te va a costar unos 200.000 euros. No te quejes. Sólo es un 1% de lo que vale. Este ejemplar es el original. Lo encontró el Papa en la biblioteca de El Vaticano y se lo entregó al Rey. Tú quieres éste, ¿verdad? El guión verdadero…

No puedo bajar el precio ni un céntimo. Y no hay posibilidad de que lo cambies. Decídete ya. Hay un jeque de Qatar interesado.

En este texto hay ocho normas lingüísticas incorrectas.

correcionSi un corrector oficial de la Real Academia de la Lengua Española lo revisara, me diría que hay ocho gazapos. Mi excusa, por eso, sería que yo lo aprendí así hace más de cuatro décadas y que ellos lo han cambiado en el año 2010. Además, me pondría de pie,( me imagino sentada delante de la mesa del “corrector”) , me inclinaría hacia delante y en un acto típico de pagando-justos-por-pecadores ( sé que el corrector no tiene ninguna responsabilidad), le señalaría con el dedo y preguntaría ¿Por qué? ¿Era necesario cambiar las cosas? ¿Qué les ha hecho esa tilde?

Al “sólo”, pobre adverbio, lo han despojado de la tilde ¿Y qué pasa con la ambigüedad?

solo

¿Estará sin nadie en casa en el día de hoy? ¿Hará una cosa concreta en el día de hoy? ¿Qué responderían a eso?

¿Guión? Ahora es monosílabo. También le sobra la tilde…Y ¿Desde cuándo “Papa” (el del Vaticano) no se escribe en mayúscula? ¿Eh?

El corrector oficial de la Real Academia de la Lengua Española me respondería ( no sé si de forma calmada o ya enfadado conmigo) que las normas son las normas y que el texto correcto, en el 2015, es así :

Te va a costar unos 200 000 euros. No te quejes. Solo es un 1 % de lo que vale. Este ejemplar es el original. Lo encontró el papa en la biblioteca de El Vaticano y se lo entregó al rey. Tú quieres este, ¿verdad? El guion verdadero…

No puedo bajar el precio ni un céntimo. Y no hay posibilidad de que lo descambies. Decídete ya. Hay un jeque de Catar interesado.

Y que si quiero escribir correctamente, que me lo aprenda.

Vale. Pero antes, un último acto de rebelión:

errores

Hala.

NB : Estas nuevas normas lingüísticas: Diez normas lingüísticas que sabemos que no gustan.

Una tontería de nada.

Normalmente, es un placer escribir los post de este blog. Siempre que me preguntan, digo que es terapeútico para mí.

Requiero, preciso, necesito sacar las palabras … Si se me quedan dentro, me bloquean espiritualmente y estoy mejor cuando las puedo lanzar ( tipo dardo) a la blogosfera…

Unas veces, registro una información en mi agenda mental ( escribiré sobre tal o cual) o me regalan una idea ( hay quien te transmite contenidos con la frase ¿Por qué no escribes de esto en el blog?). Entre tus “inputs” y todo lo que te llega desde el exterior, aparece un texto al que poder hincar el diente. Pero…hay días que no me apetece, o me cuesta muchísimo encontrar un tema, un relato o una puntillita… ( eoooo, inspiración!!). Syd Fiel , el maestro de los guionistas, siempre inicia sus conferencias diciendo : ” Lo más difícil de escribir es saber qué escribir” y tiene más razón que un santo. Ya lo sabéis los que escribís… ¿A qué si?.

Además de los días de secano de ideas, hay otro concepto definitorio para poder escribir estos post en su modo -placer: la soledad.  Mercedes Salisachs en “La Palabra Escrita” escribe en la portada de este libro ( un imprescindible ) : “La soledad, mal que nos pese a los escritores, es el primer factor que se precisa para escribir”. Así que , si tienes “de qué ” escribir no cantes victoria. Es posible que no te dejen porque no estás solo…

Hay días para todo. Unos en los que te sobran todos. Otros en los que es mejor la compañía que el dejar fluir las palabras en los post… Los peores son los que NO sabes de qué escribir ( y quieres y estás solo).  Días casi como el de hoy… No sabía y quería...y están viendo el fútbol… ; – )

Y me ha salido esta tontería.

El manual del guionista , Syd Fiel

La Palabra Escrita, Mercedes Salisachs

“Mercedes Salisachs, escritora reconocida sobre todo por sus obras de ficción entre las que cabe destacar La gangrena o La dimensión intermedia, se enfrenta, en La palabra escrita, al reto de desentrañar su método de trabajo a la hora de escribir una novela. La razón de este nuevo libro es, en palabras de Salisachs, analizar la cortina de dudas que supone escribir una novela, para tratar de ayudar al que comienza esa ardua labor. Para ello, la autora recorre con minuciosidad su extensa obra y, de manera clarificadora, trata entre otros muchos aspesctos, temas como la soledad, la imaginación, el silencio y la disciplina del escritor, al tiempo que expone los conocimientos acumulados a lo largo de su productiva carrera literaria, además se algunos ejemplos prácticos y un buen número de anécdotas personales.”