#Encasa ( lo de la rutina)

Confinamiento

He incumplido casi todos los consejos de los expertos. Las rutinas me funcionaron los primeros días, pero, después, he estado actuando en modo hiperactivo. He atacado armarios, cajones y estanterías de forma compulsiva. En plan atracón. No he tenido en cuenta los consejos amigos : planificar todo ese “orden y concierto”  por días o semanas. Cada día, una cosa. Y una agenda. Tranquilamente.

Lo intentaré de nuevo…

Dentro de mis futuras rutinas, quiero escribir en el blog. He dudado durante estos días porque me cuesta no pensar que frivolizo si lo hago en un tono humorístico o si me da por la ciencia ficción (como ha pasado con muchos de los relatos que me gusta escribir y ahora me parecen, eso, frívolos ).Hay muchas personas pasándolo realmente mal… Pero voy a hacer caso a mis consejeros espirituales : un post es terapéutico para mí y espero,  que para los que se dejen caer por aquí en estos tiempos difíciles. Ya tengo una lista de ideas. Y , la propia lista, ya ha sido terapeútica.

 

Por suerte, hay cosas que me marcan mi espacio-tiempo, como son las horas de las comidas y, también, el aplauso de las ocho de la tarde.

Respecto a la cocina: ha surgido en mí una faceta insospechada que es de planificación y de coordinación de menú. Y me sale bien. Algo es algo.

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Respecto al aplauso : En estos últimos días, he aplicado tecnología para multiplicar el efecto. Salgo con mi altavoz inalámbrico supersónico y una pista de aplauso que dura 5 minutos. Es un gran momento de conexión humana . Es sentimental y también adrenalínico. Es de agradecimiento y de esperanza. Me gusta como me siento en esos minutos.

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Es la hora exacta del día en la que, de verdad, creo que todo va a salir bien y que podremos con esto.

NB : Para el siguiente post, la idea es : Ver la tele en tiempos de confinamiento.Por si alguién tiene alguna idea.

La lista medicinal.

Nuestro cerebro se está adaptando a la situación. Le falta entrenamiento porque nadie le ha avisado del cambio de “normas” pero, como todos sabéis, a los 21 días ya se puede considerar que creas una rutina.

Nuestro cerebro , lo que quiere, es sobrevivir y si para eso tiene que estar privado de una serie de parámetros que antes consideraba esenciales, como es muy plástico, cambia los parámetros y los convierte en accesorios.  Es verdad que hay cerebros que lo hacen con más fluidez que otros, pero, al final, todos se adaptan.

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Nuestro cerebro, por eso, recuerda. Tiene información de cómo eran las cosas hace un mes, hace un año, hace una vida y puede comparar. Por eso, aunque se adapte a lo que toca, sabrá hacernos vivir una experiencia inolvidable , cuando todo se normalice.

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Abrazar a tus padres, a tu familia, a tus amigos; salir a dar un paseo por que sí; tomar un aperitivo en una terraza al sol; ir a un concierto; organizar una cena con tus amigos; pararte, en la calle, a ver un espectáculo de burbujas de jabón…

Todas esas cosas que estaban tan normalizadas que carecían de valor, se convertirán en verdaderas explosiones de placer, hazañas milagrosas, dosis de máxima felicidad.

Así que nuestro cerebro nos proporciona , también , una medicina que puede aliviar los síntomas del confinamiento: pensar, visualizar, anticipar esos momentos increíbles que llegarán.

Empecemos a hacer una lista.

Es medicinal.

 

 

El espíritu esconde-cosas

En mi cocina,  hay un ser paranormal que me esconde las tapas de los tuppers…

Siempre he pensado que ese fantasma, ronda por mi casa para hacerme pequeñas trastadas…

tuppers

Esa cosa que vive en mi casa, también desapareja calcetines.

Tengo calcetines desparejados, en un cajón especial “sólo” para esos pobres calcetines.

Y no acaba aquí la cosa.

También me esconde las llaves. Aunque he utilizado técnicas y amuletos para no tener que pasarme un ratito buscando las llaves antes de salir, siguen haciéndolo de vez en cuando. No consigo neutralizarlo del todo…

llaves

Este ente diabólico , que juega a hacerme perder el tiempo, aparece en muchas casas. Seguro que mientras lees esto, piensas en ese pobre calcetín que tienes desparejado y que está en un cajón condenado a una vida solitaria. Pero ya hay mentes brillantes haciendo algo. La empresa se llama THROX y venden tres calcetines al precio de dos. Uno es de recambio…

legsflash

“Quality Time en tonos ocres con trazas azul grisáceo y muy buen rollo”

Este cuadro es un encargo. Hacía tiempo que no pintaba o lo que sea que yo hago, pero este fin de semana, me lo he pasado en grande, manchándome las manos de pintura…

 

El proceso siempre ha sido terapéutico para mí, mucho más importante que el resultado y, en este caso, el proceso ha sido al aire libre y con buena música en mis oídos.

Al cuadro, lo voy a llamar “Quality Time en tonos ocres con trazas azul grisáceo y muy buen rollo”

 

¿En qué ha quedado el NaNoWrimo?

En unas 50 páginas, con una historia esbozada sin la profundidad necesaria que me ha conducido a una fase de documentación que, inesperadamente, me está gustando mucho.

Es tal, el lío que me ha originado una simple trama de dos personajes y unos zapatos de tacón del número 46, que estoy leyendo artículos de historia sobre la Guerra Civil española y la posguerra en Barcelona; también sobre el auge y caída del régimen nazi en Alemania, centrándome en Hamburgo. Me gustan mucho los artículos ilustrados en los que las fotos me hacen entender la época y me hacen comparar, inevitablemente, con la nuestra. Las mismas calles, diferentes, pero en el mismo lugar, con todo lo que cuentan…

También me ha dado para otros temas como la historia y evolución de los tacones en el calzado; sobre la música y los espectáculos que habitaban Barcelona y el resto del mundo; sobre el crossdressing (hombres apropiándose del vestuario femenino y el boyish (mujeres haciendo lo mismo con el masculino), la evolución de la sexualidad, en diferentes momentos de la historia.

Un montón de información que tengo que entretejer finamente para que me cuadre con la historia base: en la época actual, una mujer de Barcelona recibe un paquete procedente de Hamburgo, con unos antiguos zapatos de tacón del número 46, hechos a medida. Eran de la zapatería que tenía su abuelo, en la Barcelona de la posguerra.

Lo dicho, un lío.

 

Quiero la leche en botella de vidrio.

 

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Si me dan a elegir entre una Coca Cola en lata o botella de plástico a una Coca Cola en botellín de vidrio, no me lo pienso ni un segundo. Cualquier cosa que me des en vidrio, me gusta mucho más.  A veces,  he dejado de beber una Coca Cola simplemente porque iba en lata…

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Lo mismo me pasa con la cerveza , con el vino , con el aceite, con la leche.

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En el caso del vino y el aceite, no se puede concebir máxima calidad sin envase de vidrio ( eso lo saben muy bien los italianos que hacen virguerías con nuestro aceite).

 

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La leche ya no se encuentra de cristal fácilmente. Y es una pena, esa botella es como un placebo y actúa en mi cerebro , alterando mi percepción de las cosas. En esa botella de vidrio la leche me sabe mejor… ¿O es qué realmente sabe mejor?

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Puede ser una cuestión psicológica, vale , pero ( es acerca de la Coca Cola) :  “Sara Risch, química y miembro del Instituto de Técnicos de Alimentos, sostiene que es posible que se den casos de alteración del sabor, aunque muy sutiles. Por ejemplo, el polímero que reviste las latas de aluminio puede absorber el sabor soluble del refresco. Lo mismo pasaría en las botellas de plástico, en las que el acetaldehído del plástico podría transferirse al refresco. Las de vidrio, pues, conservarían el sabor más puro, pues el vidrio es el material más inerte de todos”

Definitivamente, prefiero el vidrio . Es natural, es sano y es reciclable hasta el infinito.

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Aunque sea psicológico…

NB 1 : Más información sobre el vidrio en Friends of Glass.

NB 2 : En casa , la leche es de El Cantero de Letur. Bio y en vidrio!

 

 

 

 

NaNoWriMo : a ritmo lento.

Voy muy por debajo del ritmo deseado de escritura.

En el proceso, me he encontrado en una situación especial: necesitaba información para poder escribir esta historia. Sin un “contexto” detallado, se me queda en un relato breve. En el proceso de documentación, me he quedado enganchada a la lectura de la historia de España y Europa en la década de los 30.

Estas lecturas me están retrasando y en la consecución del NaNoWriMo pero me están dando una estructura sólida para continuar escribiendo cuando pase el evento.

En este transitar de creación literaria he descubierto varias cosas:

Lo primero que he descubierto es que no sé nada. Desconozco nuestra historia.

Lo segundo, que da que pensar, es que muchas de las cosas que leo, si os las transcribo aquí, sin dar más información, podrías pensar que son crónicas actuales.

Y en esas estoy, aprendiendo…

#NaNoWriMo in progress

stas

Básicamente, he incumplido las normas más básicas para poder escribir con coherencia. He empezado con una idea muy potente, basada en un hecho real, pero sin una estructura ni un mínimo esquema previo. No he reflexionado sobre los personajes, ni sobre el conflicto y, mucho menos, su resolución.

Me he puesto a escribir, en un caos de palabras, con esa idea como estandarte. Así, sin más. Estoy teniendo dificultades para administrar el tiempo de escritura, pero…el proceso mágico-terapéutico que escribir me produce, ha empezado. Y me encanta.

Mi mente se va, a un lugar lejano en el espacio y en el tiempo, acompañada por esos personajes que apenas se han perfilado, pero ya tienen entidad. Pienso qué haré con ellos y como sorprenderlos.

Las guías de cómo afrontar el Nanowrimo (1 mes/50.000 palabras) se centran en la productividad. Lo importante es escribir con una cierta rutina para alcanzar la meta. Pero no hay que releer, ni corregir. Hay que producir: ese será el material base. Una vez tengas esas 50.000 palabras, te vas a permitir reescribir, ampliar, eliminar y, en definitiva, dejar como un pincel la supuesta obra que has generado a destajo, durante el mes previo.

Yo necesito releer (y ajustar cositas) para seguir escribiendo. Si no, me es muy difícil ser productiva así que ya parto de la base que mi Nanowrimo es de más (más) de un mes, pero… ahí estoy, pasándomelo en grande visitando los años 40, Barcelona y Hamburgo (no me preguntéis por qué. No he estado jamás allí) y pensando qué hacer con unos preciosos zapatos de tacón del nº 46…

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#NaNoWrimo2019

Vuelvo a intentarlo.

50.000 palabras en un mes.

Llevo 2808 palabras de «Zapatos de tacón del 46». Una idea que me sobrevuela hace un tiempo y que no sé si sabré plasmarla como aparece en mi mente.

La foto de la portada de la novela para el NaNo, es de la web neoyorkina Syro, especializada en calzado de tacón para hombre.

NaNoWriMo, o National Novel Writing Month (mes nacional de la novela escrita), es un proyecto de escritura creativa originado en el  San Francisco, en el cual cada participante intenta escribir una novela de al menos 50.000 palabras durante el mes de noviembre.

No se dan premios por excepcional tamaño, calidad o velocidad. Cualquiera que pase el límite de las 50.000 palabras es declarado “ganador”.

Para “ganar” en el NaNoWriMo, los participantes deberían escribir un promedio de unas 1667 palabras al día, lo cual es casi dos páginas con espacio sencillo y fuente tamaño 12. (Wikipedia , dixit)

Más info : NaNoWrimo.org

Despacito Week

«Ir despacito». Este es el objetivo de esta semana:   la desaceleración consciente.

No se trata de ir a dos por hora y dejar de cumplir con tus obligaciones. Es casi imposible dedicar una semana a una «vida slow» sin que la dura realidad te reclame -y con prisas- pero si que es posible aprender a pararse un poquito. Como ejemplo : No vayas al centro comercial tipo Hiper en el que encuentras de todo aunque sea «plasti-masificado». Dedícate a comprar por las tiendas de tu barrio o en el mercado. Ese pan del horno de tres calles más abajo, el queso de la charcuteria de la esquina, esas cosas que nos gustan y que sabemos que son excelentes pero que dejamos de disfrutar «por no ir hasta allí».

Es muy difícil esto del «ir despacio», pero ya se adivina que es bueno. Extrapolando el concepto de la vida a la comida, el llamado «Slow Food» significa disfrutar de la comida y del placer del rito, en sí mismo. No es lo mismo abrir un paquete de ensalada mezclum que comprar tres o cuatro tipo de lechugas , frescas y crujientes. Esa cebolla tiernaaaa, el tomate que huele a tomate y frutos secos de todo tipo… Creas una obra de arte, una ensalada de colores que no debes comerte rápido. Te sientas, te recreas con el aliño ( un vinagre de jerez o Módena, aquel aceite de oliva casero o ese que te han regalado que está emulsionado con albahaca).

Y cada bocado , lo disfrutas y olvidas que la palabra engullir , existe.

La semana del Despacito Week promulga que te comas la vida igual que esa ensalada , paladeándola.

Buen  (y lento) provecho !

NB : Ilustraciones de Leif Parsons, NY. Un descubrimiento.