#NuevaRealidad (los buenos.)

He vuelto a ir a la Residencia. Cada visita es como una nueva visita.  Hay que explicar el porqué de esas mascarillas cubriendo nuestro rostro y, lo más importante, por qué no podemos salir a pasear .

En cada una de las ocasiones de 30 minutos cronometrados y a dos metros y medio de distancia, yo misma he sentido que eso que estaba narrando parecía una película de ciencia ficción serie B. “Pandemia Total”. No muy buena, la verdad.

Photo by Jakob Owens on Unsplash

A la salida, como en días pasados, al ver a la gente en la playa, he sentido que realmente me había inventado una película.

Si hubiésemos podido salir a pasear, seguro que me habría preguntado por qué llevamos la mascarilla, señalándome a todos los que no lo hacían. O sí la llevaban, pero en el codo…Supongo que le hubiera contestado que estábamos en una película y que , en esta versión de “Pandemia Total” solo los buenos las llevan.

Desde ayer en Cataluña, es obligatorio llevar la mascarilla en espacios públicos exteriores, aunque se pueda mantener la distancia de seguridad. Y como lo que yo quiero es llevarlo a pasear, me parece muy bien que, en esta película tan mala, tan larga y de final incierto, sólo puedan actuar los buenos. Nos irá mejor a todos…

@unitednations

Y hasta nos pueden dar un Oscar…

#Encasa ( lo del aplauso 2.)

En el momento del aplauso, contacto con los vecinos del edificio de delante. Sobre todo, con los habitantes del primer piso. Son un matrimonio, de edad avanzada. Los conozco de vista, pero nunca había interaccionado con ellos.

Las persianas del piso están cerradas durante todo el día, hasta las ocho menos cinco, hora en la que empieza el movimiento.  Suelen ir un poco descompasados : primero sale ella y empieza a aplaudir y al cabo de unos segundos, aparece él, con un radio casette de los antiguos, que coloca encima de la barandilla. Le da al play ( a veces le cuesta varias veces que aquella reliquia funcione correctamente) pero, cada tarde consigue que suene el “Resistiré” en la calle.

Photo by Abderrahmane Meftah on Unsplash

Cuando ya están los dos, les saludamos en la distancia y ellos nos devuelven el saludo. Los acompañamos , aplaudiendo, durante toda la canción y, me hace mucha gracia porque cuando ya acaba, el hombre tarda un poco en darle al stop y se oye la voz de un locutor de radio. Me lo imagino grabando en una cinta, la canción que estaban poniendo en la radio, como en los viejos tiempos, pendiente del final para que no se colara la pista de voz…

Uno de los días, cambió la rutina : se abrieron las persianas y salió él con su radio, pero a ella, no la veíamos. Nos dio un vuelco el corazón , pensamos que le había pasado algo. Hubo un suspiro colectivo cuando la vimos salir, más tarde, pero en perfecto estado.

No sé sus nombres, no sé quién son, pero ya forman parte de mi confinamiento con el tamiz emocional.

Los conoceré.

Queda un día menos.

#Encasa ( lo de unsplash.)

Magníficas fotos bajo la etiqueta #Covid19, del portal de fotos libres de derechos  Unsplash .

Photo by Edwin Hooper on Unsplash

Photo by Daniel Tafjord on Unsplash

Photo by m on Unsplash

Photo by Jon Tyson on Unsplash

Photo by Crawford Jolly on Unsplash

#Encasa ( lo de las mascarillas 2.)

Ya se intuye que no debe ser “recomendada” . La palabra para las mascarilla es “obligatoria” pero…como no hay bastantes mejor no crear la histeria de la mascarilla.

Hay una actitud de condescendencia hacia la ciudadanía. Los argumentos y discursos parecen estar pensados para una población infravalorada en cuanto a su capacidad de comprensión y resistencia : si nos dicen que aún no hay para todos (como los test),  nos pondremos nerviosos. Creen que nos dará un ataque de pánico colectivo pero, no, somos resilientes y resistentes. A la vista está. Esperaremos las mascarillas…

Photo by Javardh on Unsplash

 

Mientras llegan esas importaciones de material para toda la población, hazte una mascarilla casera , tápate la boca y la nariz con un pañuelo, una bufanda, un cuello térmico o con lo que sea . Protege y protégete cuando salgas a la calle. No es perfecto, pero es mejor que no llevar nada.

Y siempre, siguiendo las indicaciones de correcto uso y lavado, en caso de que sean piezas reutilizables.

Una idea :  yo me he puesto  el antifaz de dormir que dan en los aviones como mascarilla…

#Encasa (lo de los marcadores temporales.)

Tengo varios marcadores temporales de esta realidad irreal que dura ya cinco semanas. Mientras estoy trabajando, escribiendo, ordenando, pintando, cocinando, mi mente se centra y es fluida en esto de evadirse. Eso sí, siempre que no esté oyendo los programas informativos con las cifras mareantes , el lío de las mascarillas , los opinólogos no epidemiólogos y a los políticos ineficaces, irrelevantes y marrulleros . Para todo ello, el mejor antídoto es la música, gran aliado de nuestra paz espiritual estos días…

Pero hay dos momentos que marcan mi tiempo: 1) las llamadas a los mayores de la familia que están solos y 2) el aplauso de las ocho de la tarde.

Cuando cuelgo el teléfono se inician las tareas del día.Cuando salgo a aplaudir ya lo estoy casi acabando…

Photo by Adam Nieścioruk on Unsplash

NB : Y me olvido de mi “pastillero”para mi medicación crónica. Último modelo con funda y los días de la semana primorosamente serigrafiados. Ahora es mi brújula…

#Encasa (lo de la política.)

No tengo palabras.

Es peor que eso:  sí que las tengo, pero no puedo escribirlas.

No quiero faltar el respeto a nadie, aunque , de forma recurrente, ese es el marco político actual : una falta de respeto al ciudadano que se puede analizar dese múltiples perspectivas y desde todas las ideologías.

Y lo más triste, esa falta de respeto se da en casi todos los niveles de institución, en el país, en el continente , en el mundo y con un tremendo ingrediente extra : la falta de empatía.

Solo hay un espacio viable y es el de la unión y la colaboración total como la que ejemplifican los ciudadanos cada día. En todas las ciudades.

En este lugar llamado mundo.

Acabo con música porque este tema siempre deja mal cuerpo…

#Encasa (lo de la irrealidad.)

La sensación de irrealidad me sigue invadiendo de vez en cuando. Aún no estoy libre de ella y , por lo tanto, hay momentos en los que me cuesta procesar lo que está pasando y lo que pasará.

Me es difícil no pensar que esto es un capítulo de Black Mirror y que lo que ha ocurrido, es que me he quedado traspuesta mientras lo veía. Cuando despierte, me daré cuenta de que toda esa gente con mascarilla y termómetros en la mano no es real… Era el episodio 6 de la temporada 4.

Pero la realidad siempre cae por su propio peso . Las llamadas telefónicas de seres queridos mucho más largas de lo que es habitual, las ruedas de prensa oficiales, los mensajes de WhatsApp, esa extraña sensación a la hora de dormir , en la que sabes que, a la hora del despertar, se repetirá una rutina extraña en tu vida que debería ser la cotidiana pero no lo es. No es la de verdad. No es la de antes.

Y, entonces, de la irrealidad paso a la realidad y de ahí al pragmatismo.

Nos ha tocado pandemia y vamos a hacer todo lo posible para volver a la realidad y , si podemos, hacerla nueva y cambiarla para que sea mejor.

Una nueva y mejor realidad.

Creo que lo conseguiremos, soy optimista al respecto, pero…hubiese preferido la opción de Black Mirror…

#Encasa (los que incumplen.)

No sé quién es el autor de esta ilustración, pero me la enviaron con una reflexión muy simple que puede ayudar a los (pocos) que aún creen que lo del #Covid-19 y el #Confinamiento no es para tanto.

“Si el virus tuviera este aspecto, ¿Saldrías a la calle? “

#Encasa ( lo del vecino vigilante.)

En mi calle hay un vecino #BalCop (Policía de Balcón) que , apostado en su terraza durante el día, se dedica a increpar a algunas de las (pocas) personas que pasan por allí.

A su favor, debo decir que es selectivo. Si es una persona con una bolsa del súper cercano a la calle, no dice nada. O alguien con un perro. Vale.  Pero ayer, vio a dos chicas caminar juntas , o sea, no había distancia de seguridad y lo oí : ¿A dónde vais? ¿Qué no veis que nos estáis poniendo en peligro a todos? El primer día que lo oí, pensé que el “¿A dónde vas?” era una pregunta desde el balcón a alguien que conocía, pero, con el tiempo, se ha confirmado que forma parte de su función de vigía supervisor del confinamiento.

Es difícil no empatizar con él, pero, hay que tener mucho cuidado. Estamos en una situación frágil y desconocida. Ha habido ciudadanos vigilantes que han increpado a niños autistas o a personal sanitario que volvía a su casa…Me comentaba una amiga que ha conseguido un permiso médico para que su padre pueda salir a pasear , sin alejarse de su casa, por un período de 15 minutos para controlar su diabetes y ansiedad. Es mayor, pero vive en una zona aislada, con pocos vecinos y parecía tener un “recorrido seguro” con la máxima distancia social. El hombre salió sólo un día. A los cinco minutos , alguien le gritó desde una ventana . Volvió a su casa y no quiso salir más.

Personalmente, creo que la proporción de población que incumple el confinamiento es mínima. La mayoría estamos cumpliendo las normas a rajatabla. El gran esfuerzo global es un mérito de todos y podemos estar orgullosos de ello.

Pero mi vecino #BalCop , por si acaso, sigue ahí vigilando. Cuando salgo a sacar la basura, lo saludo.

Y voy rapidísimo…

NB : Photo by arvin keynes on Unsplash

#Encasa (lo de la rutina 2)

El tema de la planificación: sigo sin perfeccionarla. Hay una serie de tareas que marcan el inicio del día y que , dependiendo del estado de la situación , pueden trastocar mis planes porque…¡ tengo planes!  e, incluso,  antes de ir a dormir, pienso lo que voy a hacer el día siguiente.

Lo primero tras toda la rutina del despertar, es “la ronda de llamadas”. Y la duración de estas, depende de muchos factores, pero me pueden consumir un tercio del tiempo. Bien invertido, por cierto.

Después están los factores externos. Planificar limpiar los cristales o aceitar la mesa de teca ( porque el año pasado compre más aceite del que debía y lo tenía guardado) y…que llueva. Vale. O querer ordenar todos los cajones del despacho y que, antes de hacerlo, no encuentre la pieza fundamental del trípode de la cámara que siempre está en un lugar concreto e, inexplicablemente, durante el confinamiento, ha desaparecido de mi vista. Resultado: dos horas buscando la pieza sin éxito. Ni San Antonio, ni San Cucufato. Y de ordenar, nada. Más bien, desordenar. Y es que , enseguida, enlazo con la hora de cocinar.

La rutina de ejercicio es la más estable, junto con la ducha diaria y sacarme el pijama sí o sí. Sólo un día, deambulé estilo zombie y despeinada aunque,  como dice Mafalda, lo que tenía mi pelo es libertad de expresión…La verdad,  la experiencia no me ha compensado.

Por lo demás, van pasando los días y no hago nada de lo que tenía previsto, pero, a la vez, no paro de hacer cosas.

Eso sí, el momento de escribir estos posts #Encasa, ya se han convertido en obligatorios y, como ya preveía, totalmente terapéuticos.

Gracias!