Último fin de semana de invierno…

Post antídoto para el lunes.

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Para despedirse correctamente, como manda el Protocolo De Las Estaciones, ha hecho frío y ha llovido pero… no hay forma de parar esto. Ya lo sabe bien este último fin de semana de invierno…

primavera

La primavera se va asomando a ver qué.

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Se ha sonreído con la bajada de temperaturas y esas tormentas con ínfulas…

tormenta

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Por mucho que haga el invierno, al final será primavera…Sin remedio.

Los pájaros lo saben…

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Incluso este… ; – )

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Feliz día.

Salvadora de sapos.

(Advertencia: Si no os gustan los sapos, en este post hay fotos…)

Salvadora de sapos.

Así me sentí, tras la experiencia con un niño de doce años. No lo conozco, sólo sé que se llama Álex y… que me dio una lección de biología y de actitud.

El niño me encontró a mí, mirando la piscina exterior de un club deportivo. Me había llamado la atención el bicho enorme que se mecía en el agua. No suelo acercarme mucho a ranas, sapos y cualquier anfibio que se me ponga por delante. Me dan un yuyu especial. A la vez, como estaba inmóvil, me “atreví ” a hacerle una foto … Si saltan y eso, ya no …

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Tras unos minutos de observación, pensé que el animal estaba “en paz descansen”. Inmóvil total, flotando por la piscina. Y con todo la cosa que me dan, quise comprobar si el bicho vivía. Cogí la pala para recoger hojas  ( es larguísima) y moví el agua. El sapo también se movió… Ups.

Entonces pensé, en un acto magnánimo con el animal, “mira déjalo tranquilo, que esto debe ser como un SPA invernal para él”.

Ya me iba cuando la voz de un niño me hizo detenerme.

-. El sapo se está muriendo. Está muy cansado y no puede salir del agua.

Con una sonrisa, le expliqué mi teoría : estaba descansando, plácidamente, en su piscina privada.

No. Ya hubiese salido hace rato. Los sapos necesitan volver a la tierra y este ya lleva mucho aquí. Yo quiero sacarlo pero no me dejan coger la pala.

Le pregunté cómo se llamaba. Álex . Era listo. Quería salvar al sapo sin contravenir las órdenes de sus padres. Necesitaba un adulto que sacara al bicho de la piscina. Servidora. Presente.

La piscina estaba desierta, igual que todo el exterior. Podía coger la pala, superar mi asco , recoger al sapo y dejarlo en la hierba…Pero…¿Y si me atacaba y saltaba hacia mí?

Alex me informó que un sapo no ataca. Que no lanza veneno. Que sólo podría irritarme la piel si lo tocara porque el veneno está en unas glándulas también en su piel…Confieso que hasta ese momento lo había llamado bicho porque no sabía si era una rana grande o un sapo. El niño también me explicó las diferencias. Los sapos cuentan con una piel rugosa y más áspera que las de las ranas. Son más robustos mientras que las ranas tienen la piel más lisa y son esbeltas.

El sapo se movió un poco. Agónico.

El niño me miró con cara de pena.

Cogí la pala pero antes le pedí a Alex que hiciera una foto, muy rápida, del momento.

Cuando noté el peso del sapo al sacarlo de agua , me dio repelús…. Lo dejé en la tierra, lo más lejos posible de mi persona. Creo que los brazos se me han hecho más largos…

El sapo dio unos saltitos y despareció entre unas plantas.

Le has salvado la vida.- Me dijo Alex.

Gracias a ti que me has convencido– Me sonrió ampliamente- Ya, pero tú lo has sacado del agua.

Así que ahora (según un niño muy inteligente que buscó soluciones efectivas para salvar a un sapo) me he convertido , yo,  en una salvadora de sapos y… aprendiz de la actitud… ; – )

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Tocar fondo…

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Estoy muy cansado… Me asfixio, me falta el aire…

Prefiero dejarme ir, flotar, hundirme, morir,…No hacer nada porque ya no tengo fuerzas para hacer nada. Nada. Eso es lo que siento que soy en estos momentos, una gran Nada que pesa toneladas de Nada, en medio de la Nada absoluta…

¿Qué se va a perder?, ¿Una vida triste y gris?…

¿Quién me va a echar de menos? En mi Nada no hay Nadie. Los he ido expulsando de mi vida, poco a poco… He sido egoísta y no he querido amar.  Ha sido tanto el dolor que ha padecido mi alma,  que escogí no amar para no perder… Para no sufrir…

Si no hay Nada ni Nadie que me importe, Nada ni Nadie me hará sufrir. Y no he sufrido pero… me he quedado vacío. Tan, tan hueco de todo, que me extraña que ahora mismo no pueda flotar…

Me estoy meciendo, empiezo a bajar. No quiero moverme. No quiero respirar.

Me sorprende un tópico: mi vida pasa por delante de mis ojos en pequeños retazos de imágenes y sensaciones.

Me veo de niño, sonriendo, con aquel gran paquete envuelto con papel de regalo, que contenía ese velero auto dirigido con el que tantos mares exploré.

La sonrisa de mi madre, a la vera de la barbacoa en la playa, asando unas sardinas mientras nos observaba chapotear en la orilla.

Veo la cara de Mar, sus ojos irisados y también brillantes diciéndome que sería mi compañera de vida.

Una imagen de una rosa blanca encima de una lápida y la tristeza inmensa al decir adiós al amor de mi vida.

La mano de mi sobrino, envuelta en la mía. Sus ojos arrobados mientras le explico los secretos de mi antiguo velero de juguete.

Una comida familiar salpicada de risas. Oigo las risas.

Las oigo.

El rostro de mi madre, de nuevo pero envejecido… con esa gran sonrisa eterna mientras me abrazaba, ayer, antes de lanzarme a este viaje maldito.

Oigo a Mar diciéndome Vive por mí.

Todo brilla.

Resplandece.

Siento que he vivido con los ojos cerrados y no he podido percibir esos deliciosos destellos de luz que irradian los que me rodean pero, ahora, a punto de dejar que mis pulmones se inunden de agua, estoy abriendo los ojos y, aunque todo está oscuro, yo veo como brilla.

Y no quiero dejar de verlo.

Mis manos y mis pies despiertan y empiezan a moverse, buscando el mejor movimiento para emerger hacia la luz que yo veo, aunque ahí fuera la noche sea profunda.

La sonrisa de mi madre y la voz de Mar, me impulsan hacia arriba. Mis pulmones están a punto de estallar pero una fuerza brillante me anima.

Subo, subo, subo…y, por fin, respiro. Lo hago con furia, mientras el agua se mezcla con ese aire frío que me vuelve brillante y poderoso. Me bebo el oxígeno a grandes bocanadas, mientras mi cuerpo reacciona con violencia a esta nueva situación.

No quiero hundirme.

Estoy exhausto pero feliz. He visto toda la luz que me rodea y no quiero perderme en este mar oscuro.

Lentamente, mi respiración se acompasa. Me tiendo sobre el agua, mirando hacia el cielo, con los brazos en cruz. Me río, pensando que estoy haciendo el muerto cuando lo que he decidido es vivir.

El agua me mece y me lleva. Mis músculos se relajan y se preparan: hay que nadar hacia ese mundo brillante que me espera.

Algo me roza el brazo y me inquieta pero me hace sentir vivo. Tengo miedo y después de tanto tiempo sin Nada ni Nadie, recibo con placer un sentimiento, aunque sea ese.

Nado, nado, nado y nado.

Mi mente me tatarea una canción y acoplo el ritmo de mis brazos a lo que oigo en mi cabeza.

Nado, nado y nado.

Sólo me importa avanzar.

Nadando.

Cuando acaba la música,  mis brazos y piernas se hacen más pesados. Me preparo para descansar, de nuevo. Parar, relajarme y seguir nadando hacia la luz pero, cuando mis piernas alcanzan la posición vertical, siento algo en la punta de los dedos.

Es algo mórbido y mullido, que me acaricia los pies y que siento como una delicada caricia.

Me conforta.

Me deleito en la sensación, intentando mantenerme a flote hasta que mi cerebro procesa una posibilidad.

El fondo.

Estoy tocando fondo.

Me impulso pero esta vez hacia abajo y las plantas de mis pies chocan con una superficie arenosa que me llena de alegría.

La energía es tan poderosa que me permite dar unas brazadas más, venciendo a mi cuerpo que ahora es de plomo, e incorporarme, emergiendo del agua, con mis pies firmemente clavados en la fina textura de esa arena milagrosa.

Camino sin ver, arrastrándome, dejando surcos que anuncian que estoy vivo.

Me derrumbo en una playa pequeña, en la arena seca que aún conserva la tibieza del sol.

Encima de mí, un manto de estrellas relucientes me da la bienvenida.

Todo brilla.

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Píldoras ( variadísimas)

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El escultor Tobbe Malm consigue transmitir sentimientos

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Impresiona la ternura que se puede conseguir de un tornillo.

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Una forma preciosa de darle la vuelta a uno de los objetos decorativos más horrendos que conozco ( ornamentas y/o cabezas de animal-jabalí,toro,etc.-). Del estudio italiano Elkebana.

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Un intervención con Lego de Jan Wormann. Puro Street Art.

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Una bolsa con posibilidades. Es de la tienda Springfield . La he encontrado en dos DIY . Puro reciclaje artístico.

OLYMPUS DIGITAL CAMERA De Littlefew.

bolsa1De mummyandannie.

Se me ocurre que las bolsas de Natura, tienen muchas posibilidades.

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Hace un par de años, hicieron una con este lema en todos los idiomas. Creo que la tengo en algún cajón…

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Para acabar estas dosis de píldoras de hoy, Humor Tonto para Gente Inteligente de Humortonto.com

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Mi preferida :

tirita

Y mira que es tonto, tonto… ; – )

 

 

 

La Teoría del 7% y «Del ponerse de acuerdo».

vecinosCada vez que salgo de la reunión de vecinos de “La Comunidad”, me acuerdo de la Teoría del 7%. En este caso, ha sido una experiencia en el edificio de mi madre, a la que represento en estos lances.

Los puntos de “atasco” en el Acta del Día fueron : 1) La planta de la entrada y 2) El color del vestíbulo ( tema estrella cada dos años que es cuando lo repasan).

El problema de la planta, no es más que dejarla crecer en su exuberancia ( el jardinero dice que no hay problema) o cambiarla por algo menos grande. La verdad es que no molesta, no produce ningún efecto secundario en la vida de nadie y es muy bonita pero… hay quien la ve enorme, gigante y que, no y no , oye. Mi madre vota por dejarla como está y va fuerte. Inamovible. Se encadena a la planta si es necesario… En cambio, la pintura del vestíbulo le da igual (Gracias a Dios, dicho sea de paso).

No recuerdo dónde leí esta teoría que voy a resumir de forma simplista pero se me quedó el dato . Ante una propuesta, en todos “los grupos” hay siempre un 7% de sus integrantes que se manifiesta en contra, en desacuerdo o con una opinión diferente al resto. De serie. De este porcentaje, hay unos que consensuarán su opinión , acercando posiciones, para no romper el esquema de funcionamiento del grupo y otros, que seguirán oponiéndose, sin aceptar los términos del consenso…En la Comunidad de Vecinos de mi madre, pude identificar –claramente- a este 7%.

Si consideramos un “grupo” a un conjunto de seres humanos que igualan o superan las tres unidades, la cita de 4 personas amigas y la típica situación ¿Dónde queréis ir a cenar? puede evocar , perfectamente, esta situación de la disconformidad y el consenso. El 7% , en este caso se convierte en un 25% pero ya se entiende : Uno propone un Restaurante. El otro, le dice que “me da igual , dónde quieras” pero… propone otro, diferente. Siempre en ese tono de “hacemos lo que queráis la mayoría” pero las propuestas son diferentes y hay que elegir. A veces, se entra en un bucle eterno del “dónde quieras” porque cuando el grupo casi ha consensuado, aparece alguna apostilla tipo : “ vale, pero os recuerdo que la última vez, tardaron mucho “que acaba con una salida de urgencia a cualquier sitio en el que tengan mesa, porque decidiendo dónde, se nos ha hecho tarde.

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En grupos mayores y sin el factor de conexión afectiva que da la amistad, esto se complica. Nuestras “realidades objetivas” provienen de nuestros “pensamientos subjetivos” por lo que , las diferencias están servidas… Creemos que somos “objetivos” en nuestros razonamientos pero todas nuestras creencias y opiniones están tamizadas por un filtro interior, único e individual que nos otorga esa subjetividad. Nuestro entorno social, herencia familiar, experiencias vividas, lugar en el que vivimos, etc., etc., todas esas innumerables variables, hacen que nuestra realidad “objetiva” sea diferente a la de los otros. Todo es tan sutil que puede provocar que el vestíbulo de la entrada no se pinte de color blanco-crema o que no se apruebe el plan del rescate ( del rescate) de Grecia…

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Para evitar “paralizar” los grupos, nos hemos inventado eso de las mayorías y con eso, vamos tirando pero nos falta un ejercicio de aprendizaje hacia la obtención del consenso . Acercamiento de posturas, reinterpretación de las situaciones,… O somos el 7% o somos de los que deben convencer al 7% .

Lo que me ha quedado claro ( ir a esas reuniones de vecinos me ha permitido la Observación in situ) es que, en general, hay una cierta incapacidad de , establecidas las diferencias, saber gestionarlas por el bien común. O por el sentido, también común.

Estaría bien que se impartiera una asignatura ( para todas las edades) “ Del ponerse de acuerdo”. Siempre seguiría existiendo el 7% , que se opone, que obliga a reflexionar y replantear . Eso está bien. Moverlo , arriba y abajo. Deconstruir para construir pero, en el tramo final,  todos estaríamos en un camino común. Con acuerdos. Con puntos intermedios donde asirse.

Hoy estoy filosófica pero… es que me pongo reflexiva cuando entro en la casa de mi madre y veo esa magnífica planta, dándonos la Bienvenida. De momento, el 7% no ha podido con nosotras… ; – )

Chiste Forges

 

El huerto y sus huecos.

hueco

Ya hace unos días que veo ese hueco, ahí dónde un día estuvo la albahaca.

Dicen que los vacíos hay que llenarlos con algo así que me he decidido por albahaca (siempre hay que tener albahaca fresca) y, en plan súper innovador, una plantita de orégano.

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Tras plantar a estos dos nuevos habitantes del huerto, saludar a las tres cebollas

trescebollas

y vigilar a la rúcula, los berros y el perejil,

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he puesto un poco de abono orgánico y he regado.

riego

Y así estamos, esperando la primavera…

primavera

Lo hago mal…

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Han tenido que pasar muchos años y muchas latas de Coca Cola, para que ahora, a estas alturas, descubra que el cierre de la lata de los refrescos está diseñado para sujetar la pajita. Impresionante ejemplo de diseño industrial que me ha pasado desapercibido toda una vida…

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También, desapercibido en mi vida,  lo del papel de aluminio. ¿De verdad alguien hace eso a los laterales del packaging? Y para abrir conservas, yo recurría al típico golpe seco con la mano de mortero… Más agresivo, lo admito. Y… lo de pelar los ajos… Me ha dejado alucinada. ; – )

Para saber qué 10 objetos de la vida cotidiana estamos utilizando mal, este fantástico vídeo…

De verdad, mirad como pelan los ajos… ; – )

Del Equipo de Hacking Life

Las mujeres no roncan (jamás).

Ella está durmiendo. Está a gusto, abrazando una almohada muy blandita, arropada bajo el edredón y con el cuerpo feliz, descansando bien después de un día movidito.

Hay un instante de vigilia, entre tanto sueño satisfactorio, y es cuando él, le coge suavemente la mano. Ella, dormida , sonríe y con esa sonrisa le dice , dormida : sé que estás aquí y , aunque sigo dormida, yo también te quiero.

Por la mañana, despierta,  esa sonrisa se siente aún en su rostro. Al segundo sorbo del café revitalizador, su mente se ha puesto en funcionamiento y ha recordado ese gesto cariñoso. Estaba dormida pero sabe que ha ocurrido. Su mano,… ¡Qué mono!, piensa.

Pasa el día y ella sigue encantada .Durante la jornada, ha recordado ese momento tan especial… Ya en la habitación, de nuevo, se está preparando para dormir.  Él se mete en la cama. Ella lo mira y rememora la caricia: ¿Te acuerdas que ayer me cogiste la mano por la noche? Él le responde: Claro que me acuerdo. Ante la confirmación del detalle amoroso, ella se regodea en lo bello que es el amor.

(Hasta aquí “Momento-romántico”)

Él dice: Es que roncabas y como no te callabas con los chasqueos (sonido que se emite con la boca y que se asemeja al chasqueo del pastor hacia sus cabras) probé con otra cosa y te cogí la mano… Y funcionó.

Sin preguntar, sin saber ( ¿Qué yo ronco? Yo no ronco!!! El que ronca es él!!! ) se ha pasado el día embobada con el gesto. Ahora tiene una respuesta y el gesto amoroso y mimoso se ha convertido en un arma anti-ronquidos.

Sin saberlo, él ha cometido un error -de-base. Al final, ella se ha quedado con una imagen : la de su cuerpo, dormido y despatarrado. Boca abierta. Ronquido constante. Él chasqueando, silbando y, finalmente, despierto y desesperado, cogiéndole la mano en un grito silencioso : Calla, por Dios. Piensa que era mejor la imagen romántica de la mañana y que, por supuesto, eso de que ronca es mentira. ¿Qué se habrá creído?

Él no se ha enterado de la película. No la ha visto venir. No entiende porque se ha dado la vuelta de esa forma en la cama, dando un estirón agresivo al edredón. No sabe que ella piensa que ya no es mono.

No piensa en nada más que la suerte lo acompañe y que la noche sea tranquila y …silenciosa.

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La luz.

Me gusta la luz.

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Me gustan las lucecitas blancas en la decoración. Soy fan.

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Me atraen esas luces…

En un paseo nocturno por El Born de Barcelona, he descubierto luces.

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Las de los restaurantes y bares de copas.

catedral4( Pitin Bar, desde 1957 en el corazón del Born. Y con lucecitas…)

Las gloriosas.

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Las luces y sombras mágicas de”La Catedral del Mar” ( Basílica de Santa María del Mar)

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Y por supuesto, la luz de la luna….

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NB : Pero …por mucho que me guste “la luz”,  si oigo una voz que me dice ¡ Ve hacia la luz! , no voy… ; – )

Estoy lunática.

 

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“- ¿Qué es lo que opinas de la luna?

– ¿Perdona?

– ¿Crees que es un trocito de magia que sale cada noche,  hasta en los peores momentos,  para recordarnos que el próximo es un buen día en potencia?”

(De la película “El Hombre Perfecto”)

Y yo añado : ¿Quién responde que «no» a esta pregunta? ; – )

Feliz buen viernes en potencia!