El “Yo lo hago todo, pero no”

Hasta ahora , mi Human(zoo)lógico particular se compone de :

El Vampiro de Energía

El Yoísta-Cactus

El Esponja

El Sabelotodo Plus

El Ojos Que No Ven

El Critico-Porque-Si

Y ahora, se suma el «Yo-Hago-Todo-Pero-No»

Este es un espécimen del Human(zoo)lógico cuya característica principal es atribuirse todas las acciones que requieren esfuerzo y compromiso en el círculo familiar y social.

Cuidados, gestiones, interés, soluciones, compañía, … parece que, todo, lo “haga” él. Suele reivindicar la eficacia de sus acciones y su estrés por las múltiples cosas que hace. Si no es por él, el barco se hunde. O el mundo se acaba, eso ya depende del grado de intensidad del espécimen.

Lo más curioso es que, aunque el mundo externo es totalmente consciente de la realidad, que suele ser que son los demás, los que en silencio y sin tanto espectáculo de promoción, van haciendo y solucionado, él cree todo lo contrario.

Eso es lo peor de este sujeto: se lo cree. Esa es la opción más benévola: su distorsión de la realidad es tal que roza lo patológico, pero…hay una opción malvada: sabe que no hace nada pero, oye, la gloria se la quiere llevar sea como sea.

Cuando te encuentras con un “Yo lo hago todo, pero no”, lo mejor (aunque haya que hacer un ejercicio de contención en la respuesta) es dejar que se autoproclame “el hacedor” y que se vaya lo más rápido posible para que los demás puedan seguir haciendo.

Habitualmente, son sujetos inútiles…

Nb : Y que conste que he puesto esta ilustración por lo de inútil pero, yo creo que la primera rebanada del pan de molde, sirve para que no se seque tanto la que viene a continuación… ; – )

Día Mundial de Saltar Encima de Las Cosas.

Te lo voy a explicar ya que hoy es el Día Mundial de Saltar Encima de Las Cosas pero… no se lo digas a nadie. ¿Vale?

Cristina me dijo, en nuestra tercera cita, que tenía una afición que no desvelaba antes, para no ahuyentar a sus posibles conquistas. Resultó que su afición era visitar a un adivinador, una especie de gurú, que era su guía espiritual. Tampoco es que me entusiasmara la idea, pero, puestos a esperar cualquiera de esas cosas que acaban en “filia”, el adivinador-gurú me pareció un mal menor.

Recuerdo que no pensé lo mismo cuando me vi, sentado en aquella incómoda silla, delante de una mesa llena de ángeles, velas y plantas y con aquel tipo moreno, mirándome fijamente a los ojos.  Tras un intenso momento de silencio atronador y ni un pestañeo, el adivinador sonrió y le hizo un gesto afirmativo a Cristina. Ella, suspiró aliviada. Antes de irnos, quiso hacerme una sesión a solas. Ya no me hablaba, susurraba. “Mira, me caes bien. Te voy a dar el poder del “jump” Hace tiempo que tengo pendiente otorgarlo a un elegido y no lo encuentro. Te lo voy a dar a ti”

¿Jump? ¿Poder? Confieso que, en ese momento, estaba tan sorprendido que ni me di cuenta que el tipo entonaba un cántico y después, tiraba del dedo meñique de mi mano derecha. “Cuando quieras saltar, levantas el dedo meñique y harás un jump.”

Salí de allí muy confuso. Quise olvidar esa experiencia lo antes posible y así lo hice. La borré de mis recuerdos… Con Cristina, las cosas no funcionaron. Lo dejamos el día en que me negué a visitar al gurú de nuevo…Ese mismo día, por eso, hice un jump.

Iba caminando al trabajo porque era el Día de Ir Andando Al Trabajo. Cuando llegué a la calle por la que atajaba el camino, me encontré con un gran container lleno de escombros de demolición de un edificio. Seguir la ruta normal me hubiese supuesto llegar tarde a la oficina así que, sin pensarlo, me acaricié el dedo meñique de la mano derecha. Y, después, lo levanté. Se me antojó como una mini-peineta al obstáculo… Y, no sé cómo lo hice, pero, de repente, me encontré al otro lado del container. Había saltado por encima, sin enterarme…

Me temblaban las piernas. Me seguía acariciando el dedo meñique… ¿Había saltado por encima del container? Miré a mi alrededor buscando otro obstáculo que saltar mientras me aseguraba que no hubiese nadie observándome. ¿De verdad, había saltado esa enormidad de hierro llena de escombros? Entonces, vi aquel coche, aparcado de tal forma que me permitía intentarlo otra vez, sin despertar sospechas… Levanté el dedo meñique y ¡jump!, salté por encima…

Desde ese día, no paré de saltar. Siempre con cuidado de que no me descubrieran, salté por encima de montañas, lagos, edificios, puentes, … Una maravilla…

Foto de Joshua Earle (http://www.unsplash.com)

No volvía a ver al gurú. Lo busqué, pero nunca lo encontré. Se lo había tragado la tierra. Ni siquiera Cristina sabía dónde estaba y lo había sustituido por una anciana que le preparaba tisanas personalizadas. Nunca pude agradecerle que me hubiese otorgado ese poder tan especial y es que, con el tiempo, descubrí que había algo más…

Fue por casualidad, en una comida familiar. Mi madre, parloteaba. Mi cuñada, hacía los ecos. Que si no te casas, que si no me darás nietos, qué que me pasó con Cristina, que si había otra, que sí… Levanté el dedo meñique y… Seguía sentado en la mesa, comiendo con mi familia, pero estábamos hablando de política y de las pensiones. De mi situación personal, de los temas espinosos, nada de nada…

Lo puse en práctica con temas más peliagudos y con personas más complicadas: mi jefe, mi vecino, Cristina, mi hermano, compañeros de trabajo, amigos… A la que la conversación tomaba un tono desagradable, tedioso, molesto, poco interesante o, directamente acusador, levantaba el dedo meñique y me saltaba todo ese torrente de palabras tóxicas. Sin más.

“Saltarme” todas esas conversaciones, me convirtió en una persona más feliz. Sí, estoy seguro que pensaras que, también, en un ser muy egoísta… Todo lo que me molesta, me lo salto, pero… una vez empiezas, no puedes dejar de hacer jump.

Te hablo desde China. ¡Sí! Estoy a punto de saltar por encima de la Gran Muralla. Con el tiempo, he ido perfeccionando mi técnica y me he pedido una excedencia para poder ir a saltar por todo el planeta. ¿Qué dices? ¿Qué me lo estoy inventando todo? ¿Mentiroso, yo?

Pues mira, mira mi dedo meñique.

¡Jump!

Curiosidades  ( de Wikipedia):En China  se considera vulgar el levantar y enseñar el dedo meñique a otra persona de la misma manera que en la cultura occidental se juzga como vulgar o agresivo mostrar el dedo medio.

 En Japón, tener levantado el dedo meñique al hablar sobre dos personas significa que ellas están vinculadas sentimentalmente. Este gesto es considerado anticuado y vulgar, sin embargo en ciertas escenas anime se lo usa intencionalmente.

En Norteamérica, llevar un anillo en el dedo meñique posee un significado simbólico. El dedo meñique es el dedo de las relaciones, y por lo tanto llevar un anillo en él es indicación de que uno es abierto y cariñoso.

En India, levantar el dedo meñique es una señal de «katti» o amistad rota, un signo de que alguien está enojado, o una sugerencia en tono de broma de que la persona que le muestra el meñique a uno no desea hablar con usted.

Tiene teca…

La primavera ya acecha por la esquina y, en las zonas mediterráneas, ya estamos empezando asomar el hocico a esos días de solete cálido y vamos viendo el lento despertar de los jardines y las macetas de los balcones.

Quien tiene muebles de teca ( o una madera tropical similar) , empieza a mirar ese color gris desvaído  y ya está planificando “la puesta a punto” para recuperar su tono . Para eso, hay que limpiar y aceitar.

Esta es una de las tareas que a mí, me marcan el inicio de muchas cosas. Va llegando el buen tiempo…

Los primeros años  ( o mejor, la primera vez) que hice esta labor de restauración, me pareció un plan fascinante. Me gusta estar en el exterior, me gusta pintar, me gusta currármelo y disfrutar con el resultado final… Compré todas las cosas que se deben comprar para la operación “voy a dar aceite de teca a los muebles” y esperé a que pasaran las lluvias y se iniciaran los días de sol a todo meter…Es importante que se seque bien.

El día que lo haces ( repito, por primera vez) te ubicas, encantado de la vida, en el exterior con tu mesa, tus cuatro ( o seis ) sillas de láminas ( atención : tiras y tiras de láminas) y dos tumbonas, por ejemplo. Ligerito de ropa e impregnado de protección solar. Gafas de sol y música. Dispones todo el material : aceite, pinceles, disolvente, trapos.  Se supone que, antes, ya has dejado los muebles limpios ( imprescindible y…penoso ; – )).

En esta fase, se puede producir  el “momento lata”. Siempre supone un retraso temporal…Vas a abrir la latita de aceite de teca y la cosa no es tan fácil. Debes buscar la herramienta correcta para hacer palanca. La buscas por ahí y cuando finalmente, abres la lata, ya está todo preparado, de verdad. En este tramo, se inicia la mejor parte. Conectas la música, remueves el aceite que ya desprende su olor característico y empiezas a aceitar. Se suele empezar con la mesa, que es lo que parece más fácil…

Y allí estás, encantado, con tu pincel, dejando que la madera se nutra y dejando la mesa cada pasada, más preciosa…Lalalari…Cuando llevas un ratito, te das cuenta que la mesa ,además de sus cuatro patas, tiene sus recovecos. Y, como no, esa parte interna que no se ve pero que, claro, también merece alimento. Lo que parecía una cosita de nada, empieza a complicarse. Cuando por fin has acabado, estás ya cansado de la brocha y el aceite. Gotea, te ensucia, es enganchoso pero…la mesa ha quedado tan bien que tienes suficiente ilusión para atacar una silla… Venga!. Música y , mientras la mesa se seca al sol, vamos a por la sillita…

Y ahí si que los recovecos y las lamas , y sus bordes , etc, etc…te empiezan a fastidiar. Al final de la primera silla, ya estás un poco irritado. Suele ser el momento , si es posible, de pedir ayuda al entorno… Quedan tres sillas más y las tumbonas, que se dejan –normalmente- para una segunda vuelta. Importantísimo no dejarse llevar por la impaciencia. Impaciencia = grumos, gotas que se solidifican con el sol…

Es posible que al principio, te esperes a que se seque y , pasados unos días, le des una segunda capa pero, cuando más experiencia tienes en “voy a dar aceite de teca a los muebles”, más importancia pierde la segunda mano. Se reduce a la nada y sólo se da una. Y punto y teca. Si llueve ( los que están afectados por la Ley de Murphy , aceitan y al día siguiente llueve) …pues que llueva. Tú , la capa, ya se la has dado…

Una vez has hecho todo eso, temporada tras temporada, te interesas por los sprays y cualquier método alternativo a la brocha pero, al final, siempre se vuelve a la lata y el pincel… Es curioso como, sabiendo lo que hay y que tiene su cuota de “deslomamiento”, hay una parte de ese sufrimiento que se olvida y, cada año, sales con más o menos ímpetu a aceitar los muebles.

Será por el sol…O será por lo que significa…

NB: Esta fotografía es de una plantación de árboles de teca. La teca (tectona grandis) es un árbol frondoso de la familia de las Verbenáceas que alcanza hasta 30m de altura. Se introdujo en Indonesia (Java) hace cientos de años y las más antiguas plantaciones de teca en Sri Lanka se han documentado a fines del siglo XVII.

NB2 : y mientras escribo esto, me entero que está nevando en Madrid…;-)Loca Primavera!! 

Píldoras de cosecha propia.

De vez en cuando, saco a pasear a Bo y Las. Mi introducción en el mundo del cómic… ; – )

Las Bolas.

Este cartelito, ronda en este blog desde 2009. Sin comentarios.

Ya llega la temida Operación Bikini…

Y una frase…

Quejicas.

 

 

Si veis a alguien con una de estas pulseritas moradas , tenéis que saber que ese alguien está intentando dejar de quejarse.

No hablamos de las críticas constructivas o de esas quejas serias y trascendentales que son necesarias,  si no de esa actitud quejica y , también, criticona y cotilla . Viene a ser la «queja cotidiana»… ¡Qué pereza! ¡Qué asco! ¡Qué rollo!

En Kansas City , hay una organización sin ánimo de lucro- » A Complaint Free World»- liderada por el reverendo Will Bowen que se propone desde el 2006, que unos 60 M. de personas ( su objetivo es el 1% de la población mundial) dejen de quejarse. Asegura que con esta técnica de desintoxicación de la queja , se vive mejor, más y de forma más optimista…La queja es un mensaje negativo y reforzado que va creando impronta en el cerebro. No quejarse, es el antídoto.

Te pones la pulserita y durante 21 días ( es el tiempo mínimo de tratamiento para curar cualquier adicción según los expertos), no puedes quejarte, ni criticar, ni cotillear…Si caes en la tentación, te la debes cambiar de muñeca. Para alcanzar los 21 días sin «quejíos» se estima una media de cinco meses , en los que vas quejándote de forma aleatoria y, por lo tanto, moviendo la pulsera.

Bien, dicho esto, os presento al Reverendo Owen.

Y es que lo ves , y te da la sensación de americanada total, de mucho negocio y de un tipo brillante y descarado al frente del cotarro. Investigando un poco, he descubierto que el dinero fluye de las donaciones pero, sobre todo, por las ventas del libro del Reverendo … Las pulseras se envían gratuitamente a cualquier parte del mundo y sólo se deben pagar los gastos de transporte…Con la tontería, ya se han distribuido más de seis millones de brazaletes morados…

Esta es la zona de packaging de la Organización :

Toda esta historia , hizo que ayer me planteara hacer una prueba empírica de esto de las quejas. Dicen los estudios que nos quejamos unas 20 veces al día de promedio…Cuando lo leí, pensé que eso no iba conmigo. No me considero quejica. Es más, huyo de los que lo son ( incluidos los «yoístas») así que decidí medir mi número de quejíos. En vez de la pulserita morada ( que es lo que te hace recordar tu situación ), me he puesto una azul celeste , de una ONG que trabaja por la conservación de los oceános. Como nunca llevo este tipo de cosas, ya me servía para el objetivo…

Me quejo!No mucho pero… Una camioneta que iba delante de mi coche y se iba parando y… Mirando mi reloj, con el tiempo justo, el carrito a tope y las cajas , también a tope, he resoplado y…Me he encontrado a una conocida, en mi misma situación de cola y nos hemos quejado ( ahí más y todo, te diría)… Serían las quejitas tontas. También he tenido que quejarme del pedido On Line porque me han traido 30 botellas de agua sin gas, en vez de Vichy Catalán ( eso, en mi casa es un sacrilegio y una crisis) y se han dejado las bolsas de basura ( que me hacían mucha falta). Por lo demás, hoy no ha sido un día de mucho quejío pero…me ha demostrado que yo que creía que no me quejaba , me quejo.

Lo peor es que esta terapia, hace que te fijes ( más) en las quejas de los demás. Que si me duele esto, que si mi suegra esto, que mi novio lo otro, el jefe tal… Es cierto que hay mucha quejilla, suelta por ahí.

Así que al final me he dicho, ¡Bien por el Reverendo!. No creo que yo lleve una pulserita de esas pero si que me ha parecido positivo reflexionar sobre el tema .

En fin, no me quejaré más por hoy…

NB : «Quejarse es como el mal aliento: Lo notas cuando sale de la boca de otro, pero no el tuyo propio.»Will Owen

NB 2 : No le ha ido mal al Reverendo…

Cosas Horrorosas (XII)

Toca unas dosis de píldoras de “Cosas Horrorosas”. Os recuerdo, a los que os asoméis por aquí, que : 1) hay que consumirlas con moderación y 2) cualquier posible efecto secundario es bajo vuestra responsabilidad. ; – )

Empezamos con el peluche: “Mapache atropellado”

Como segunda píldora, el USB dedo. Para que lo veas sobresaliendo del portátil… Una monada.

Ganas de sentarse en estos sillones, pues no…

Ya se va acabando el invierno. ¡Qué pena! ¡No podremos ver este fantástico vestido!!!

Con este calzado a juego: o botas o zapatos. Elegid uno.

Nada como un jueguecito de disección para pasar la tarde.

Si no, uno puede ir a este parque y utilizar este tobogán…

Y para acabar, que ya son demasiadas cosas horrorosas, una mención a este genio del trazado de Carril Bici. Ahí te quiero ver…

Píldoras de marzo.

Como quien no quiere la cosa, ya estamos en marzo… ¡Ya! ¿?

Necesito una dosis de píldoras…

Primero , un poco de Terry Border.

 

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Después, una verdad como un templo.

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Un descubrimiento en humor gráfico, la ilustradora @flavitabanana.

flavita-banana-2

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Una dosis de Pablo Neruda de refuerzo.

neruda

Una píldora de fotografía minimalista de @pchyburrs

pchyburrs

Y, para acabar, una de Mafalda que siempre, siempre sienta bien.

mafalda78Hola, Marzo.

mar1

Dulces sueños…

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Nosotros estamos durmiendo pero nuestro cerebro sigue trabajando… Está más relajado, eso sí, y sin la presión de estar actuando en la vida real, pero no se detiene. Sigue fabricando películas sin parar..

Dicen que cada una de nuestras noches están pobladas de esos sueños pero que nos los recordamos.Se quedan enterrados en nuestro inconsciente, como si fuera un secreto de nuestra mente. Pero… hay veces que el pícaro cerebro se decide a compartir su doble vida y nos deja ver que hace por las noches, cuando nosotros dormimos…

Cuando está enfadado, se descuelga con una pesadilla y un episodio de angustia totalmente gratuito . ¡Hay que ser cabroncete¡ Nos hace sufrir por algo que no está pasando. Si lo piensas con detenimiento, es como el más retorcido de los castigos que nuestra mente puede idear : pasar terribles miedos y desesperos, estando profundamente dormidos. O sea, sin que ocurran en realidad y, además, inventándose cosas absurdas y poniendo impedimentos irreales.

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Ejemplos : te persiguen o debes correr velozmente para salvarte a ti o a algo y entonces, el cerebro que dice : “¡a ralentizar! ¡Qué este durmiente sufra un poco más!”. y tú, en tu sueño, corriendo con todas tus fuerzas pero sólo consiguiendo una extraña sensación de ir a cámara lenta ,sin avanzar. O , ese extraño salto al vacío-sin fin-en el que sientes ese vaivén en tu estómago , tipo montaña ­rusa.

Después está lo de los personajes que elige para la acción : personas que reconoces pero tienen el aspecto de otro , gente que no sabes quién es o no le ves la cara. Personas en las que es extraño que pienses o te relaciones… A su bola. Escoge con libre albedrío quienes van a poblar tus sueños …

La pesadilla siempre termina, porque es inevitable que te despiertes. Es entonces cuando te invade esa gran sensación de alivio . Gigante, como una ola, que se derrama por toda nuestra consciencia…. Tanto si te acuerdas del sueño o no, persiste una sensación de “desespero” seguida de una gran calma y alegría al darte cuenta que todo era una trastada de ese cerebro maquiavélico que te ha tocado en suerte.

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No hay que olvidar que también nos fabrica “dulces sueños”. Episodios surrealistas o realistas, eróticos o bellos que nos hacen sentir reconfortados y no digo que sean los menos. Desconozco las juergas que se pega mi cerebro cuando duermo porque no suelo acordarme de mis sueños. Leves sensaciones al despertar que se desvanecen lentamente , sean dulces o angustiosas y, alguna vez, sólo alguna vez me regala un algo romántico o mi típica pesadilla de los exámenes orales en la Facultad ( y una variante que era, el mirar la nota). De esos, me acuerdo…

Del de lo mío con George Clooney, no. ; – )

 

El mundo por Monttera.

Alberto Montt es un ilustrador chileno , muy conocido en Argentina ( publica en la misma editorial que la «gran y súper genial » Mafalda de Quino) y en el mundo del humor gráfico en general.Ha publicado varios libros (el último en el 2015 «Eso, pescuezo») y realiza exposiciones como ilustrador.

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Empezó a ponerse el mundo por Monttera en el 2006, en un blog ( que os recomiendo muchísimo) que se llama «Dosis Diarias» donde promete dejar su humor, si está de humor, claro.

Ha sido este magnífico ilustrador y humorista gráfico,  el que me descubrió el verdadero  origen de las novelas colaborativas y uno de mis referentes en humor gráfico en este blog.

Si queréis conocer el trabajo de Alberto Montt , visitad «Dosis Diarias».

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Es una visión del mundo muy particular que os hará sonreír y reflexionar , precisamente por esa «particular «mirada.

N.B : Esta última,  me encanta especialmente… ; – )

 

 

 

 

 

Hazme el humor.

Una de mis frases favoritas es esta: “Hazme el humor” .

Creo que es una de las mejores cosas que te pueden hacer, además del amor, porque el humor es uno de los mejores alimentos del alma. Hablamos del bueno, que también existe el malo, pero en este caso, me refiero sólo a ese que te libera endorfinas y te pone de «buen».

Si alguna vez alguien os dice: “Te voy a hacer el humor”, ya podéis empezar a brincar de alegría.

La frase es el título de un cuento increíble que forma parte del libro “Los Colores Olvidados” de Play Attitude . Son relatos ilustrados, escritos por Silvia González Guirado e ilustrados por David García, Desirée Arancibia y Marta García.

Esta obra, positiva, colorista, agradable, bonita, sorprendente y fresca  es una muestra de lo que este colectivo creativo llama “ La frescología” : “ Podría definirse como la ciencia de lo fresco y lo auténtico, pero no queremos que sea una ciencia en el sentido estricto, porque queremos que esté abierta a influencias y experiencias, que se vaya conformando con la aportación de todos. (…)” Ahí lo dejo, fresquito.

Mi experiencia ha sido en su versión electrónica ( para mi iPad), de una calidad increíble, que me ha hecho disfrutar de los cuentos como si fuera una niña. Los textos son geniales pero…las ilustraciones se convierten en la guinda de este pastel delicioso.

Recomendado : leer  Los Colores Olvidados y hacer mucho, mucho, el humor…

«Los Colores Olvidados» , link.