GROK, DALL-E y mis luces navideñas.

Twitter ( el X de ahora, pero no me acostumbro) ha liberalizado la herramienta de IA , GROK, para crear imágenes. En estos últimos tiempos , he estado utilizando DALL-E y he querido compararlas.

Utilizando las mismas instrucciones, cada IA me ha dado resultados diferentes. Parece que me entiendo menos con GROK.

En primer lugar, pido “ilustración” y no “fotografía” pero GROK se empeña en darme una foto en modo real. 

GROK

DALL-E

Tampoco me ha entendido con la emoción : le he dicho que la mujer de la ilustración está desesperada porque las luces de navidad están enmarañadas. En GROK, la chica sonríe. En DALL-E está hasta las narices de las luces.

Quería ilustrar lo que me ha pasado con la decoración navideña de este año. He sacado todas las luces que , ahora, son de un fino cable de cobre y estaban hechas un lío. Las de antes, las de cable de plástico verde me costaban menos de desenredar pero estas , que son más pequeñitas y más monas, son como un cubo de Rubik sin solución.  No hay manera de tener el cable lineal… Siempre hay nudos y, en algún caso, de gran tamaño. Mea Culpa por no guardarlas como toca, pero es lo que hay.

Al final, algo de orden he conseguido, aceptando que , en algún lugar , iba a quedar un agrupamiento amorfo luminoso. 

Le he pedido a GROK y a DALLE-E un abeto con las luces desordenadas.

GROK

DALL-E

Cuando tenía las luces más o menos listas, con intención de ponerlas en el exterior, se ha puesto a llover.

GROK

DALL-E

La IA ha puesto las luces, aún lloviendo, pero yo me voy a esperar que aún quedan dos semanas…

NB : Y , de momento, me gusta más DALL-E

GROK

Perdida.

Esto va de series. Del tiempo que perdemos en decidir que serie ver. De la multitud de plataformas que hay a nuestra disposición. Cientos y cientos de estímulos en los que me pierdo…

El otro día, buscando serie, viendo trailers de muchas series y hasta las narices de mi indecisión sobre que serie ver, voy y me topo con LOST. 

Recuerdo la emoción cuando comprábamos el pack de una temporada completa en DVD . DVD, algo que ya es viejo. Me puede la curiosidad . Habrá envejecido , como yo. 

Y aquí estoy. Volviendo a ver las tropecientas temporadas porque aunque se ha hecho mayor , se conserva bien. La escenografía, la banda sonora, los giros constantes, las tramas individuales, lo guapos que están todos aunque estén abandonados en una isla aparentemente desierta…

Y aunque tengo todos los spoiler del mundo en mi mente, sigo en la interminable Lost.

Estoy perdida…

205 palabras.

Intentar contar una historia en pocas palabras no es tarea fácil. 

Debe tener un inicio atrayente, una trama, un desenlace y un cierre que, si es impactante, mejor que mejor. Todo ello, de una brevedad extrema.

El Museo Del Prado y Escuela de Escritores retan, a todo aquel que se atreva, a escribir un microrrelato inspirado en una selección de obras que se exponen en el museo.

Hay cinco propuestas: 

Perro semihundido, de Francisco de Goya y Lucientes.

Una artista , de Aurelia Navarro Moreno. 

Hermafrodito, de Matteo Bonuccelli. 

Vista del jardín de la Villa Medici de Roma, de Diego Rodríguez de Silva y Velázquez. 

Sísifo, deVecellio di Gregorio Tiziano. 

Los microrrelatos seleccionados se imprimirán y se podrán leer en una cartela que se expondrá durante tres semanas junto a la obra que lo ha inspirado… en el Museo Del Prado. ¡Qué lujazo!

Podéis consultar las bases en este link. Hay tiempo de presentar los micros hasta el 19 de diciembre y se hace de forma sencilla desde el formulario del enlace.

205 palabras ( se conmemoran los 205 años del Museo) para contar una historia. ¿Os atrevéis?

La Sra Nis y el Sr. Se.

El origen de este DIY, está en una jornada dedicada a ordenar el armario y, básicamente, a hacer un harakiri de camisetas. O sea, prescindir de esas que llevan conmigo más de una década y que, por una extraña razón, me siento reacia a reciclar, aunque lleven años encerradas sin ver la luz.

Inmersa en la labor de orden y concierto, he encontrado un cuello de pelo sintético que saqué de la capucha de una parka. Nunca me lo he puesto…También, aquel jersey de color caqui que utilicé hasta casi deshacer el algodón y que acabó con un manchurrón de lejía en el centro y la camiseta marrón, destinada al mundo de los trapos.

Al ver el cuello peludo, me he acordado de un DIY que guardé para unas futuras píldoras navideñas: la creación de un Tomtenisse, un duende navideño escandinavo, encargado de la protección del hogar.

Así que , me he puesto manos a la obra.

Al final, me han salido dos.

La Sra Nis y el Sr. Se son mis duendes navideños.Voy a estar super-protegida…

Son imperfectos, como es habitual en este blog. Los gorros son un poco amorfos, las narices no acaban de estar conseguidas, pero ahí están.

Facilísimo, por cierto. Incluso para torpes como yo…

La Lista de la Compra.

 

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De vez en cuando, leo los documentos que hay en la e-Biblioteca. Sé que está mal : lo hago en horas en las que debería estar trabajando y mi trabajo, no es precisamente leer. Yo me ocupo del mantenimiento de la red y suelo estar por aquí , a horas intempestivas. Básicamente, no hago nada.

Todo lo hacen los bio-ordenadores inteligentes pero tras los últimos sucesos acaecidos, siempre hay un ser humano cerca de la máquina. Serán bio-súper-inteligentes pero estos ordenadores dependen de una fuente de energía ( dicen que pronto, serán autónomos pero aún no) y si se vuelven locos, no hay nada como desconectarlos de la red eléctrica general-total. Desenchufarlos, vamos.

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Yo no lo he tenido que hacer nunca. Mis niños se portan bien y no han eliminado datos, ni propagado virus, ni intercambiado ficheros,  ni difundido información confidencial. Es por eso que se me pasan las horas largas y tediosas, interminables.  Todos los leds se mantienen, día a día, de color verde y eso indica que yo no tengo nada que hacer. Rojo o naranja, sí. Verde, no.

En la e-Biblioteca nunca hay nadie. Los millones de Tablets que se cargan en las estanterías contienen , a su vez, millones de textos y relatos de la gente que vivió en la tierra hace más de 200 años. Al principio, lo que me hizo curiosear fue el aspecto arcaico de aquellos dispositivos de lectura digital. Nada que ver con las versiones de  la actual Realidad Real.  Más que leer, ahora entramos en el libro …

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Investigando el funcionamiento de los aparatitos, descubrí los relatos de mis antepasados. Me he pasado muchas noches, leyendo todas esas descripciones del siglo XXI. Por lo que tienen de primitivo,  me tenía que haber divertido con esas conductas pintorescas pero lo que realmente he sentido al leer esos documentos es envidia.

En esos tiempos, el mar no estaba contaminado y se bañaban en él. Disfrutaban de cuatro estaciones y no de dos, como ahora. La primavera les permitía tener flores de colores y prados verdes y el otoño, los colores ocres, la hojarasca y las castañas. Podían comer de lo que cultivaban en la tierra. Los alimentos no se producían en los laboratorios y tenían sabores, aromas y texturas diferentes.

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Leyendo toda esa información, me he imaginado un mundo con más color, más auténtico y los he envidiado. Ellos disfrutaron de los recursos naturales. Yo sólo puedo acercarme al mar, como máximo a 20 metros de distancia y con una mascarilla…

Aunque lo de la gestión de las emociones, lo prefiero como está, la verdad. Me gusta este siglo y las tardes de shopping-feelings.

Todo es más fácil.

Sentimientos en lata, envasados al vacío y listos para consumir.

Eso me recuerda que cuando acabe esta guardia, me voy de compras. Mañana vienen a cenar los padres de mi pareja que poseen una gran capacidad verbal. Más bien, verborreíca. No se callan ni un segundo. Necesitaré comprar unas dosis de Silencio.

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No debo olvidar apuntarlo en mi lista: Empatía, Energía positiva, Calidad , Humor y Silencio.

Que no se me olvide el Silencio…

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Venta On Line de Paciencia, Reflexión , Felicidad, Paz interior… Aquí : FLOWmarket.com

NB :  FLOWmarket es una iniciativa del FLOWinstitute danés, y para concienciar a los compradores de sus hábitos de consumo, de sus efectos sobre la sociedad, la naturaleza y el mundo en el que vivimos. Su objetivo es animarnos a consumir de forma sostenible y hacernos ver las necesidades de futuro. Para ello ponen a nuestra disposición diferentes productos envasados con una estética muy particular. Entre los objetos que venden podemos encontrar empatía, buenas vibraciones, silencio, aire limpio, pausas o amor incondicional entre otros…Eso sí, no esperéis encontrar nada en los frascos porque están vacíos. Con los beneficios obtenidos con la venta de la “nada” envasada, se financian proyectos de innovación en envases biodegradables y reciclables.

Gente que hace fotos con la cámara.

Me siento culpable. Mi cámara está en su funda, sin nadie que la use. Con esto de la IA para crear fotos para ilustrar los post, la he dejado aparcada, sin mostrarle el respeto que merece tras tanto tiempo acompañándome y haciéndome disfrutar del ritual de la foto.

La estoy cargando para tenerla operativa y volver a utilizarla. Espero que me perdone …

Mientras tanto, os dejo fotos de gente que las hace con su cámara , del portal Unsplash, del que también formo parte aunque hace tiempo que no cuelgo nada.

Otra vez, culpa de la IA ; – )

Foto de Abi Schreider en Unsplash

Foto de NEOM en Unsplash

Foto de Redd Francisco en Unsplash

Foto de Odiseo Castrejon en Unsplash

Foto de Daniel K Cheung en Unsplash

Ya tocaba Quino…

Ya tocaba…

No pasa mucho tiempo sin que me tome un Mafaldazo de esos bien cargaditos o un poco de Quino para no atragantarme de impotencia.

Y es que leo la prensa, veo la tele y me pasa lo que a todos…Es curioso como «todos» ( que somos más) vemos que no vamos bien.  Es ver todo ese lío y necesitar un poco de Mafalda… ¡Qué claro lo tenía Quino!

Los mismos errores eternos…

Quino ya lo veía …

Ya tocaba un poco de Quino… Hoy más que nunca y parece que cada vez más…

Web de Quino

 

 

 

#Voluntarios

Hace unos días , escribía el post “Corred hacia la luz”, en el que intentaba describir las direcciones opuestas que ha emprendido la política versus la ciudadanía.

Tras las inundaciones en #Valencia, solo podemos constatar, desgraciada y dolorosamente, que , efectivamente, transitamos por carreteras diferentes.

En el “día después”, no se ha sabido actuar con la rapidez , la coordinación y la empatía que la situación requería. Y si no hay empatía , la velocidad en la respuesta de ayuda no era negociable.

El intervalo temporal en la toma de decisiones, ha sumado más dolor a una situación extremadamente frágil.

Y en este contexto, han aparecido ellos.

Los #voluntarios anónimos que son luz , en estos días oscuros.Es emocionante ver a la multitud que ha acudido con palas y rastrillos a sacar el barro de las calles, a llevar agua, medicamentos o comida. Son gente normal que transita en esa carretera solidaria.

Después de la rabia y el dolor, llegará la reflexión.

Mientras tanto, estamos en deuda con ellos, por empezar a andar hacia los que lo necesitan…ahora.

«Mucha gente pequeña, en lugares pequeños, haciendo cosas pequeñas, puede cambiar el mundo” . Eduardo Galeano.

El disfraz de Halloween con más éxito de ventas de la historia.

Sí. Ha sido el mayor éxito de ventas a nivel mundial de un producto de consumo masivo. Supera todas las expectativas. Todo comenzó el Halloween pasado, con la aparición de un disfraz compuesto de una chaqueta y una máscara blanca. De la máscara no se sabe nada, pero la chaqueta —como se descubrió después— otorgaba a quien la vistiera la actitud de la «indiferencia».

La indiferencia es la falta de interés o preocupación ante algo o alguien; es la ausencia de reacción. Esta actitud puede considerarse negativa o positiva, según el contexto. Si lo que hay es una falta de empatía ante, por ejemplo, el sufrimiento humano o la injusticia social, esta actitud es un defecto. En cambio, si mostramos indiferencia ante críticas destructivas o provocaciones, estamos haciendo gala de un gran equilibrio emocional. En ese caso, la indiferencia es una cualidad.

El equipo de marketing encargado de promocionar la chaqueta en medios digitales, redes sociales, medios físicos y convencionales como la televisión y la radio, adoptó un eslogan estoico: «No hay que preocuparse por las cosas que no podemos controlar. La indiferencia es muestra de sabiduría». Lo que pasa es que lo pronunciaba Brad Pitt, y la chaqueta se empezó a vender como churros.

Mi vecino, el que reciclaba hasta el último resto de material orgánico e inorgánico que entraba en su casa, se la compró. Había invertido sus ahorros en placas solares, en un coche eléctrico y en siete cubos de clasificación para reciclar. Jamás utilizaba bolsas de plástico e intentaba gastar la mínima cantidad de agua, siguiendo las recomendaciones del gobierno ante la alerta de sequía… Ahora ya no lo veía en los contenedores con sus bolsas separadas, y llevaba una moto que rugía al arrancar.

Cuando le pregunté por qué se había comprado la chaqueta, me respondió que, aunque él se preocupara por el planeta, era tal la cantidad de seres humanos que no lo hacían que su aportación, tan minúscula, no iba a servir de nada. Así que, mejor ser indiferente. La moto era un sueño de juventud.

«La población tiene la sensación generalizada de que lo que pasa en el planeta escapa a su control. No sirven los sacrificios personales, las grandes manifestaciones, las huelgas, ni las elecciones en los países que lo permiten. Las decisiones las toman otros, por todos los demás. El calentamiento del planeta sigue in crescendo, las guerras no se detienen, la desigualdad económica se hace más extrema, las sociedades se polarizan… Ni siquiera la esperanza en las generaciones futuras detiene esta sensación de que esto ya se nos ha ido de las manos hace tiempo». Me lo dijo tan convencido que casi me la compro.

Vuelve a ser el disfraz más vendido para Halloween.

Este año, el anuncio de la chaqueta es espectacular. La lleva puesta un tal Epicteto, un filósofo estoico, que, mirando directamente a cámara, dice: “No son las cosas las que nos perturban, sino la opinión que tenemos de ellas.»

Pero a mí la chaqueta me da miedo. Yo tengo «opiniones» y me preocupa que controlen mi indiferencia, que decidan a qué estímulos debo responder y quién lo hace. No se lo he dicho a mi vecino, que ya parece de una secta, pero en un acto heroico he pegado un mensaje en el tablón de anuncios de la comunidad y en el ascensor:

«El mundo es un lugar peligroso, no por aquellos que hacen el mal, sino por aquellos que miran sin hacer nada con indiferencia». —Albert Einstein.

De momento, no me compro la chaqueta. Y digo «de momento» porque ya he leído que pronto será obligatoria.

Voy a disfrazarme de elefante rosa iluso, como el año pasado, mientras pueda o hasta que me sea indiferente…

Me regalo un hora menos…

Dentro de poco rato, en prácticamente toda Europa, vamos a realizar el “cambio de hora”. Pasamos al horario de invierno y a las 3 de la madrugada, serán las 2 . Una hora menos que anuncia más oscuridad , días más cortos y , si no fuera por el cambio climático, diría “frío” pero me temo que hará un tiempo más fresco pero no invernal ( que se lo digan al anorak nuevo que tengo en el armario desde el año pasado).

En casa aún tengo dispositivos que no cambiarán de hora automáticamente. El reloj que veo al despertar, el reloj de la cocina y el reloj del horno.

Así que hago una tontería muy tonta : no cambio la hora de los citados relojes solo durante el primer día. Así, cuando despierto , veo la hora y tardo unos segundos en darme cuenta que es una hora menos y siento un gran placer por haber ganado una hora al día. Lo mismo me pasa, cuando miro el de la cocina y mi mente me dice: ¡Eh! ¡Es una hora menos!

Esta sorpresa, en forma de regalo de tiempo ficticio, solo es viable unas dos o tres veces como mucho.Tras las dos primeras, el cerebro ya sabe que el reloj no está en hora y ya no hay sorpresa. Solo el recordatorio que debes sacar el reloj de la pared y mover las manecillas…